Home / Mafia / El hombre que me quiso muerta / Capítulo 079: Buenos días, cariño.

Share

Capítulo 079: Buenos días, cariño.

Author: Shandor Moon
last update publish date: 2026-07-31 02:43:18

Desperté mareada, como si hubiera estado bebiendo hasta caer inconsciente. Una luz intensa se filtraba por la ventana.

¿Cómo había llegado a aquel lugar? ¿Dónde estaba?

Abrí los ojos de golpe y me incorporé a medias. Ya no estaba dentro del baúl. Me llevé las manos al rostro, respiré hondo y traté de despejarme.

Estaba en una cama amplia de madera clara con el cabecero tallado de forma magistral. Cuatro columnas de madera retorcida sostenían un dosel rojo. Las sábanas también rojas de seda y v
Continue to read this book for free
Scan code to download App
Locked Chapter

Latest chapter

  • El hombre que me quiso muerta    Capítulo 103: Temores, culpas y decisiones

    Miré cómo Natalia dejaba la cubierta con cara de cansancio. El desayuno había sido un desastre. Ella no me perdonaba haberla fallado. No haberla conseguido proteger.Alberto se paró un momento junto a ella. Lo vi hablar con ella. ¿Se estaba disculpando por haber sido responsable del retraso? Debí haberlo matado. Por su culpa ahora todo se había estropeado.Tras unos segundos, siguió avanzando hacia mí.—Buenos días, señor. Desde su yate nos informan que llegarán a este ritmo en aproximadamente cuatro horas.Asentí y Alberto pareció dudar.—Señor... Vuelvo a agradecer lo de mi hermana. Además, siento...—No me lo recuerdes. Por tu culpa...No merecía la pena seguir discutiendo con un traidor.—Desaparece de mi vista.Alberto se dio la vuelta para desaparecer.—Espera. Alberto se detuvo y se giró de nuevo mirándome.—Trasmite que tengan preparado el almuerzo para Natalia en mi yate.Alberto asintió, pero no se marchó.—¿Algún problema?—Quizá no sea la persona de la que quieras recibir

  • El hombre que me quiso muerta    Capítulo 102: Cubierta

    Desperté con cierto dolor de cabeza. No era muy fuerte; era como una punzada, como una ligera resaca. Laura se había levantado y hacía estiramientos o ejercicios aeróbicos en ropa interior.—Buenos días, Laura.Laura pegó un pequeño brinco y se giró sorprendida.—Buenos días, señora... digo, Natalia —respondió con una sonrisa.Mi rostro se relajó un poco.—¿Qué haces?—En la isla me acostumbré a empezar la mañana con un poco de ejercicio. Entre las mujeres de la isla corría una idea: aquel lugar podía ser un infierno, pero salir de allí podía significar acabar en algo todavía peor. Por eso casi todas cuidábamos nuestros cuerpos para seguir siendo deseables.La justificación me pareció repugnante. No era porque fuera beneficioso para ellas, que obviamente lo era. Era para seguir siendo atractivas para los hombres. Me pregunté qué otras cosas les habrían enseñado a hacer para resultar todavía más atractivas a los hombres. Preferí no seguir por ese camino.—¿En ropa interior?—Sí, solo t

  • El hombre que me quiso muerta    Capítulo 101: Conflicto

    Cerré la puerta del camarote detrás de mí y me quedé unos segundos con la mano sobre el pomo.Natalia estaba convencida de que su marido ya no la quería.Y yo empezaba a pensar que los dos eran idiotas.No sabía demasiado sobre matrimonios. Mucho menos sobre matrimonios como aquel. Durante meses había aprendido que hacer preguntas, mirar demasiado o interesarse por la vida de otras mujeres solo traía problemas. Pero incluso yo había visto cómo Romano miraba a Natalia.No parecía la mirada de un hombre que hubiera dejado de querer a su esposa.Parecía la de alguien que no sabía qué demonios hacer con ella. No como la mirada de aquel cabrón que me hizo terminar en esa isla, ni la mirada de todos esos hombres con los que estuve desde que fui vendida hasta que apareció Natalia.Era una mirada cargada de frustración y miedo. Como si quisiera acercarse a Natalia y, al mismo tiempo, no supiera si tenía derecho a hacerlo.Sí. Definitivamente, los dos eran idiotas.Quizá no debía entrometerme.

  • El hombre que me quiso muerta    Capítulo 100: ¿Se lo has dicho?

    Laura se quedó mirando. Estaba con el vestido que trajo al subir al barco, aunque todo su maquillaje estaba corrido y su pelo alborotado.—Señora, ¿qué desea?Aún me trataba de señora. Respiré profundamente, intentando expulsar con el aire un enfado que ni siquiera sabía contra quién iba dirigido.—Para empezar, deja de llamarme «señora». Ya eres libre y sé que apenas nos conocemos, pero eres lo más cercano a una amiga que tengo en este barco.Laura miró hacia el suelo con algo de nerviosismo.—Lo intentaré, señora… digo, Natalia.Sonreí. Pensé en cómo podría haber acabado yo si hubiera pasado más tiempo en manos de Jorge.En ese momento llamaron a la puerta.—Adelante.La puerta se abrió y el hombre que se había encargado de limpiar la sangre entró con una bandeja. En ella traía una botella de agua, un par de vasos y varios bocadillos de distintos tipos.—Hemos verificado que no contenga droga.—Gracias.El hombre lo dejó todo sobre una mesa y salió sin decir nada más.—¿Tienes hambr

  • El hombre que me quiso muerta    Capítulo 099: Interpretaciones

    Respiré profundamente y caminé los pocos pasos que separaban el camarote donde estaba Natalia de donde sabía que se encontraba Laura. Cuando llegué, estaba en brazos de Alberto. Ella lloraba sin terminar de creer que todo hubiera terminado.Miré un par de metros más a la derecha. Uno de los secuaces de Jorge, según Karem, uno de los que había participado en el secuestro, también yacía muerto.—Disculpa, Laura. ¿Te encuentras mejor?Laura y Alberto me miraron. Sus miradas parecían expresar cosas distintas. La de Laura era de curiosidad; la de Alberto, de súplica por dejarle seguir junto a su hermana.—Creo que sí. Al menos mi cuerpo ya no arde, pero me duele todo.No hacía falta que explicara mucho más. Me aliviaba pensar que Jorge hubiera neutralizado en Natalia los efectos de aquella primera droga.Por lo que Isabella había explicado sobre sus efectos, Laura probablemente había pasado un buen rato completamente dominada por aquella necesidad física. Incluso mis hombres habían tenido

  • El hombre que me quiso muerta    Capítulo 098: Dudas

    El silencio me estaba matando. Si no contestaba pronto, iba a explotar. Miré dónde estaba tirada mi ropa interior y mi vestido. El vestido estaba algo más lejos… mi ropa interior estaba cubierta con la sangre de Jorge.Miré a Alberto. Estaba nervioso, pero permanecía apretando los puños al lado de Romano.—Por favor, Alberto, espera un momento fuera y cierra la puerta.Alberto miró a Romano y este asintió.—No, espera, toma estas cosas.Romano le pasó el auricular, la cámara que llevaba en el pecho y el maletín.—Busca a tu hermana. Isabella dirá qué debes hacer.Observé cómo Romano cogía la pistola que había soltado Alberto y se la puso a la espalda.—Romano… yo…—No hables. Túmbate y descansa. Mis hombres se están haciendo con el barco.No quería descansar, quería justificar lo que había pasado. Que entendiera que no quería ser infiel. Quería que me abrazara, pero él seguía distante.Miré cómo Romano pateaba el cuerpo de Jorge. Necesitaba tenerlo cerca, pero desde que me había senta

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status