Share

Capítulo 4

Author: Sea of Lisbon
Dos horas después, un auto negro se detuvo frente a la entrada de mi vecindario. Mis padres seguían en el extranjero por trabajo, así que se despidieron de mí por videollamada.

—¿Seguro que no quieres que regresemos? —preguntó papá con los ojos llenos de lágrimas.

—El centro de investigación no permite que entren familiares —le expliqué mientras miraba la pantalla.

—Cuídate cuando estés allá —me pidió mamá. Parpadeó varias veces antes de continuar—. Si alguien se mete contigo, avísale a tu profesor. No tienes que aguantarlo todo en silencio.

A mí también se me llenaron los ojos de lágrimas. Tuve que hacer una pausa para despedirme sin que se me quebrara la voz. Al menos a mis padres les dolía que me fuera. Lily y las demás, en cambio, seguían decorando la casa de Julian. Esa noche iban a celebrar que habían entrado a la Universidad North.

Los mensajes no dejaban de aparecer en el chat. Maddie mandó una foto de una pared cubierta de globos y escribió:

«Luca, tú eres el mejor para decorar. ¡Ven a ayudarnos!».

Silvia respondió:

«Sigue con su berrinche. Déjenlo».

April envió una foto de ellos junto al pastel.

«Cuando pase un tiempo en West City, se dará cuenta de que no hay nadie como nosotras. Entonces podremos dejar que vea la transmisión en vivo de nuestras fiestas».

No respondí a ninguno de sus mensajes. El conductor guardó mi maleta en el maletero.

—Luca, las condiciones de confidencialidad del proyecto entrarán en vigor cuando subas al auto —me explicó después de cerrar el maletero—. Tendrás que entregarnos tu teléfono personal y el acceso a todas tus redes sociales. ¿Necesitas comunicarte con alguien más?

—No —respondí antes de subir.

Otra notificación apareció en el chat. Julian acababa de cambiar el nombre de «Los seis mejores amigos» a «Los cinco de la Universidad North». Después publicó una captura de pantalla.

Antes, mi apodo en el grupo era «Príncipe». Ahora, en su lugar, aparecía otro: «El del Oeste».

Julian mandó un emoji de risa y escribió:

«Solo le cambié el apodo. Espero que Luca no se enoje».

Maddie respondió al momento:

«Si se enoja, le diré que vuelva caminando desde West City para cambiarlo».

April mandó otro emoji de risa. Silvia no escribió nada, pero reaccionó al mensaje de Maddie con un emoji de pulgar arriba. Lily fue la última en responder:

«Le queda bastante bien».

Leí los mensajes, pero no sentí tristeza. No sabían que, en diez minutos, ya no podrían volver a ponerme apodos.

Salí del grupo. Bloqueé a Maddie, Silvia, April y Julian y borré sus contactos. Cuando llegué al nombre de Lily, dejé el dedo sobre la pantalla unos segundos, sin bloquearla todavía. Entonces apareció su último mensaje:

«Ya no te enojes».

«Ven esta noche a la fiesta de Julian y trae el disco duro con los videos».

Seguía dándome órdenes. Estaba convencida de que iba a hacer todo lo que me dijera. No respondí. La bloqueé.

Un miembro del equipo se acercó al auto y me entregó una bolsa con cierre hermético.

—Apaga el teléfono y guárdalo aquí —me indicó mientras sostenía la bolsa abierta—. Mientras dure el proyecto, no podrás comunicarte con nadie sin autorización y nadie podrá localizarte.

Apagué el teléfono. Cuando la pantalla quedó negra, sentí que acababa de cortar los lazos con los últimos dieciocho años de mi vida. Lo guardé en la bolsa.

El auto empezó a salir despacio del vecindario. Por la ventana vi cómo el sauce que había crecido con nosotros quedaba atrás, hasta perderlo de vista.

Al acercarnos a la autopista, noté algo en mi bolsillo. Era mi llavero. Se lo había ofrecido a Julian, pero no le gustaba que tuviera mi nombre grabado. Solo le había tomado una foto antes de devolverlo a mi bolso.

Después de dieciocho años de amistad, ni siquiera nos habíamos despedido bien.

La barrera del peaje empezó a levantarse despacio.

—Cuando salgamos del norte, ya no podrás echarte atrás —me recordó el conductor mientras esperábamos.

Bajé la ventanilla y la brisa de la mañana me revolvió el cabello. Abrí la mano y miré el llavero por última vez. Después lo dejé caer. El aro de metal golpeó el concreto junto a la caseta del peaje con un tintineo suave.

El auto siguió avanzando. Salimos del estado rumbo a West City, a unos mil seiscientos kilómetros de distancia.

No miré atrás.

Continue to read this book for free
Scan code to download App

Latest chapter

  • El reto que me alejó de ellas   Capítulo 10

    Dos días después de la conferencia de prensa, mis padres organizaron una fiesta para darme la bienvenida. No invitaron a Lily ni a las demás. Papá me recibió con un abrazo y tardó un buen rato en soltarme. Mamá había intentado preparar la comida, pero se le quemaron tres platillos distintos. Al final, tuvimos que pedir comida a domicilio.—¿Piensas volver a vivir en North City? —me preguntó papá durante la cena, después de dejar los cubiertos sobre el plato.—La segunda fase del proyecto también se hará en West City —respondí mientras negaba con la cabeza.—¿Van a ser otros cinco años? —quiso saber.—Puede que dure más —respondí.Mamá se quedó callada unos segundos antes de hablar.—Haz lo que te guste —me animó—. Siempre tendrás un lugar en casa.—Está bien —respondí con los ojos llenos de lágrimas y la voz a punto de quebrarse.Antes de irme, regresé al vecindario donde había crecido. El sauce seguía allí. El hoyo donde antes estaba la cápsula del tiempo ya estaba tapado y, s

  • El reto que me alejó de ellas   Capítulo 9

    En el quinto año, el proyecto por fin llegó a su etapa final. Yo tenía veintitrés años. Había pasado de ser el integrante más joven del equipo a dirigir el desarrollo de uno de los modelos principales del proyecto.Antes de presentar los resultados, el centro de investigación nos permitió comunicarnos por última vez con el exterior. Encendí el teléfono y las notificaciones no dejaron de llegar. Lily me había enviado más de dos mil mensajes. El primero decía:«Luca, deja de hacer tonterías».Deslicé el dedo por la conversación. El último mensaje había llegado el día anterior:«No espero que me perdones. Solo quiero saber si estás a salvo».Maddie subía una foto cada vez que ganaba una medalla. Silvia había subido todos los videos que habían logrado recuperar y April había editado un nuevo documental sobre cómo habíamos crecido. Lo tituló «El lugar vacío». En la imagen de portada aparecía la tierra amontonada bajo el sauce, justo donde habíamos enterrado nuestras cápsulas del tiempo

  • El reto que me alejó de ellas   Capítulo 8

    En el centro de investigación de West City había más trabajo del que había imaginado. Durante mi primera semana, acompañé al profesor Luther a la base de pruebas del desierto. De día hacía un calor insoportable y, de noche, el frío era terrible. El viento no dejaba de levantar arena.Mason Reid, un compañero del proyecto con más experiencia que yo, me pasó una bufanda.—¿Te arrepientes de haber venido? —me preguntó mientras me la entregaba.—No —respondí mientras negaba con la cabeza.—¿Extrañas tu casa? —quiso saber.Me quedé pensándolo unos segundos.—Extraño a mis padres —admití.—¿A alguien más? —preguntó Mason.—A nadie más —respondí.Mason no hizo más preguntas.En el tercer mes del proyecto, el modelo que había desarrollado funcionó al primer intento. A las tres de la mañana, todo el equipo celebró mi logro. El profesor Luther sacó de la arena una lata de refresco que había quedado medio enterrada.—Con lo poco que tenemos, esto será nuestra champaña —anunció mientras

  • El reto que me alejó de ellas   Capítulo 7

    Al día siguiente, la noticia de mi ingreso anticipado se extendió por la escuela. El propio director anunció que mis excelentes resultados me habían permitido incorporarme a un proyecto de investigación de alcance nacional. Había superado un riguroso proceso de selección. No se trataba de una admisión común. Era el único admitido de North City.Los chicos que me habían humillado el día anterior se pusieron pálidos. Uno de ellos incluso buscó a Lily para justificarse.—Solo estábamos bromeando —se excusó con una sonrisa—. No sabíamos que se lo tomaría tan a pecho como para irse.—¿Quién pateó la cubeta de agua? —preguntó Lily sin devolverle la sonrisa.El chico dejó de sonreír.—Me resbalé —respondió.—¿Y lo de la cámara? —insistió ella.—También fue un accidente —aseguró él después de una pausa.Lily le arrebató el teléfono y lo lanzó a la fuente.—¡Estás loca! —le gritó el chico mientras miraba su teléfono en el agua.—Me resbalé —replicó Lily mientras lo miraba a los ojos,

  • El reto que me alejó de ellas   Capítulo 6

    Lily y las demás se apresuraron a ir a la sede del centro de investigación en North City.—¿Qué relación tiene con Luca? —preguntó Ben Swift, uno de los empleados, al atenderlas.—Soy su novia —respondió Lily sin dudar.Ben buscó mi expediente.—Su nombre no aparece entre los contactos de emergencia de Luca —le informó después de revisar la lista.Lily se quedó callada unos segundos.—Está enojado conmigo —le explicó al recuperar la voz—. Por favor, dígame dónde está.—Lo siento, no puedo darle esa información —respondió Ben.—¡Crecimos juntos! —protestó Maddie mientras golpeaba la mesa con la palma.—Entonces deberían saber que hoy ingresa al equipo del proyecto —replicó Ben al levantar la vista.Las cuatro se quedaron calladas. No lo sabían. Habían registrado mi cuarto esa misma mañana y ninguna se había molestado en leer el acuerdo. Silvia respiró hondo antes de volver a hablar.—No estamos pidiendo su ubicación exacta —aclaró—. ¿Podrían al menos hacerle llegar algo de nu

  • El reto que me alejó de ellas   Capítulo 5

    Cuando el auto tomó un camino apartado, entregué la bolsa con mi teléfono.—A partir de ahora, tu número de proyecto será tu única identificación —me explicó el encargado mientras guardaba la bolsa—. Tu identidad anterior, tus relaciones personales y tu historial de comunicaciones quedarán en suspenso.—Entendido —respondí mientras asentía.Por la ventanilla vi cómo la ciudad daba paso a un paisaje desértico. Me recosté en el asiento. Por primera vez en mi vida, no tenía que estar pendiente de un mensaje que me ordenara llevar cosas, editar videos o resolver los problemas de mis amigas. Se me hacía extraño tanto silencio.Lo que pasó esa noche en North City lo supe después.La fiesta de Julian ya había empezado. Maddie estaba subida en una escalera y colgaba la última tira de luces. Silvia ajustaba el proyector y April cortaba el pastel. Lily miró la hora: las siete y cinco de la noche. Yo seguía sin aparecer.Me escribió:«¿Dónde estás?».El mensaje no se envió. Lily se quedó

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status