FAZER LOGIN— Que, te volviste loca, ya no me digas te está chantajeando.
— No nada de eso, Brenda nos enseñaron a ser caritativas, y me dio lastima el pobre diablo, no tiene ni para comer y aunque sea una exageración tiene problemas de apuesta, una amiga publicista me lo confirmó, y eso puede ser grave, así que le di dinero, pero no será una pensión ni mucho menos, será una única vez.
— Deberías decírselo a Berni, ese idiota no se va a conformar y querrá seguir chupándote la sangre.
— Si le digo a Berni, se complicarán las cosas, lo buscará y lo amenazará o algo peor, si me vuelve a molestar le digo a Berni, de lo contrario me lo quitó de encima ahora y olvido el asunto.
— Creo que esta es una mala idea, ojalá te deje en paz.
En Margarita ya era de noche, Pablo y Sebasthian estaban en un apartamento de lujo de los padres de Pablo, Dante ya se había ido a descansar a un apartamento que alquiló, el día de hoy se habían instalado, mañana llegaría Patricia, los arquitectos necesitaban a su secretaria, trabajarían en una oficina provisional construida con materiales desmontables dentro de los límites de lo que sería el hotel.
Los primos Larsson conversaban sentados en un enorme sofá blanco, todo en el apartamento era sobrio y elegante, predominaba el blanco, color favorito para las decoraciones de Mercedes de Larsson la madre de Pablo, cada uno tenía su habitación, pero conversaban antes de ir a dormir.
— Mañana iré en nombre de mi papá a una entrevista de un programa de televisión, publicidad para los hoteles y es temprano, es un fastidio, mi papá se le dan mejor estas cosas.
— Bueno quizás la entrevista la haga una mujer hermosa y no pases un mal rato.
— Por lo general son mujeres hermosas, pero son tan artificiales que no entretienen, sigue siendo un fastidio.
— ¿Cómo te fue anoche con Brenda?, porque eso de que me embarcaras por estar cansado que te lo crea tu abogado.
— Esa mujer… esa mujer Pablo, es como cuando te montas en una moto y la sientes perfecta, y luego aceleras y sabes que es peligroso, pero es adictivo, no puedes dejarlo, para luego finalmente estrellarte —Sebasthian movió la cabeza negando—, pero Pablo sabes que es lo curioso de los conductores de moto, no importa que se estrellen, sí sobreviven, siempre quieren volver a montarse en una moto y vivir la adrenalina de la velocidad una vez más.
— Bueno hermanito tendrás siempre que llevar protección —Una emoción se dibujó en la cara de Sebasthian, se pasó la mano por el cabello— ¿qué te pasó de que te acordaste?
— Como siempre no se te escapa nada, siempre he pensado que puedes leer la mente.
Pablo se rió.
— Tuviste la misma expresión de cuando se nos iba de las manos alguna travesura siendo niños.
— De seguro no es nada, Pablo no me creerás, dirás que estoy loco, por ser irresponsable, veras llegué a Venezuela furioso con mi novia, no pensé llegar y buscar una mujer, tenía una relación estable, más que eso, estaba comprometido, mi novia y yo no utilizamos preservativo, ella se cuida de otra manera, un anillo, o algo, que sé yo, la cosa es que la primera vez que estuve con Brenda no usamos protección.
— No te pudiste aguantar antes de pasar por una farmacia.
— Ya te dije que la primera vez no.
— Seguro Brenda toma la píldora.
— No, le hace daño.
— Pero mira que instruido estas, y entonces que, ¿temes una ETS, haberla dejado embarazada o ambas?
— ETS; no, mira no es que crea que ella es célibe, pero ella se cuida, nos dejamos llevar.
— Qué pasaría si la dejaste embarazada, tu novia te boto, y quizás sea lo mejor, la verdad no es que te mande a que te cases con Brenda, sabes lo que pienso del matrimonio, pero creo que si te llevas bien con Brenda, porque no intentar algo más permanente, si es obvio que te trae loco.
— No es así de fácil, ella no me quiere permanente, es más la mayoría del tiempo no me quiere y punto.
— No te preocupes, lo más seguro es que no pase nada, y si pasara ya podrán llegar a un acuerdo, ahora con tu novia, no me pidas consejo, yo no sé de novias.
— Y Elena, ¿no es ella tu novia?
— Bueno no en el sentido formal, no tenemos ningún acuerdo que nos ate, mira ella es una mujer hecha y derecha es divorciada, ella sabe que solo pasamos el rato, hasta que nos cansemos.
— ¿Estás seguro de eso? Elena quiere volverse a casar, tener hijos y todo el cuento.
— No hemos hablado de nada de eso, ni loco hablo de esos temas; no importa, pronto se entretiene siendo tía y se olvida un tiempo.
— Búrlate, aprovecha que no hay un ring cerca para partirte esa boca.
— Qué, vente pues aquí mismo —Pablo se cuadró y dio unos golpes al aire— te dejaré un ojo morado, para que tengas excusa de no dar la entrevista.
— Quédate quieto, mira que si te mando un mes al hospital no empiezas a trabajar mañana y se atrasa la obra.
— Es enorme Sebasthian —dijo Pablo cambiando de tema— el hotel, no te miento, tengo miedo de no dar la talla, de que se note mi inexperiencia.
— No seas absurdo, tú tienes sentido común, si resulta que empieza a doblarse lo tumbas y lo vuelves hacer, pero no será así, corregirás las fallas que queden por tu inexperiencia y quedará bien, esto te dará renombre por ti mismo, esto es lo que siempre has querido y lo lograras a diferencia de mí, tu nombre tendrá tu éxito y no solo el título de heredero.
— Y me dices a mi absurdo, tu trabajas como burro con mi tío, más que heredero has sido participe del éxito de los hoteles Larsson y también gracias por confiar en mí, sé que mi tío me da esta oportunidad en gran parte por que tú cofias en mí.
Pablo y Dante se abocaron por completo al trabajo, la primera semana se les pasó volando, la parlanchina Patricia era la mejor en organización, estaba encima de los proveedores y simplificaba el trabajo, ella estaba feliz trabajando en Margarita aunque tenían muy poco tiempo de disfrutar algo de la bella isla, desde que llegaron a Margarita, Pablo apenas comía y dormía, Dante también trabajaba mucho, sobre todo en los proyectos vanguardistas que brindaría el hotel, Pablo llevaba la tutela en la estructura, cuando él estaba en la obra, los obreros trabajaban más, el contagiaba el entusiasmo de levantar la obra desde los cimientos, y a menudo ayudaba con sus propias manos, para ver por fin materializado en un gigante, la maqueta en su oficina, a una semana de haber llegado no había llamado a Elena, cada vez que tenía un momento libre era muy tarde, y ella tampoco lo había llamado a él, así que no podía hacer nada, aunque la recordaba seguido, sobre todo cuando por fin se acostaba a dormir las pocas horas que podía, era noche de viernes ya casi a las 10pm. Llega Donna a la oficina de Pablo tocando la puerta y asomando solo la cabeza.
— Toc toc… disculpa la interrupción Pablo, puedo pasar —sin embargo, no esperó respuesta y entró.
— Dante no está Donna, se fue hace unos 15 minutos.
— Oh, entonces nos cruzamos en el camino, es que venía a buscarlo para que saliéramos, desde que llegamos apenas nos hemos visto.
— Tenemos mucho trabajo y venimos con atraso, tratamos de compensar.
— No has cambiado en eso, sigues siendo un adicto al trabajo, mi hermano es muy trabajador también, sin embargo, ya se fue y tú todavía aquí. ¿Hace cuánto que no comes una comida decente? vamos te invito.
Pablo pensó en Elena, ella se preocupaba por que él comiera, lo invitaba a comer con cariño, en Donna veía el cálculo, el movimiento premeditado que lo haría ponerse en una situación que finalmente la beneficiara a ella.
— No, gracias Donna, aunque ninguna exquisitez, ya comí y aun debo terminar algo antes de irme.
— Entonces espero a que termines.
— No creo que sea buena idea.
— ¿Por qué no? Ya estoy aquí y no es que la pasemos mal juntos, de hecho, recuerdo que la pasamos bastante bien la última vez que nos vimos.
— Donna no estoy para jueguitos.
— Pablo hay muchas cosas entre nosotros no definidas, pero podemos superarlo y ser amigos.
— Tal vez otro día, hoy estoy ocupado para aceptar tu oferta, te agradezco que por favor cierres la puerta al salir.
— Tu mala educación me dice que en realidad no me has perdonado, sabes que, ya estoy harta, y discúlpame estas ocupado y no tengo derecho a interrumpirte, pero ¿alguna vez has pensado en cómo ha sido esta situación para mí? —su rostro se puso rojo y comenzaron a caer gruesas lágrimas de sus brillantes ojos verdes.
— No, la verdad que no.
— Tú te fuiste donde nadie te conocía, pero yo tuve que quedarme y ser una paria; murmuraciones, risas, a ti te veían con lastima, pero de mí se burlaban, la estúpida que botó un Larsson por un obrero que la botó después de servido, la crítica de mi mamá, la cantaleta de porque ya no era invitada a absurdos eventos sociales y tés con amigas, crees que alguien alguna vez me preguntó porque lo hice sin juzgarme, crees que alguien me escuchó, pues no, la niña mimada no necesita más mimos, simplemente es estúpida, yo solo quisiera un borrón y cuenta nueva, ahora que has vuelto a Venezuela todo este asunto ha resurgido, a ti nadie te dice nada, pero conmigo es diferente, si tan solo tú me perdonaras todo este asunto por fin desaparecería.
— Donna no prestes atención a lo que diga la gente, qué importa lo que piensen, yo no te guardo rencor.
— Sí, pero quizás si nos vieran juntos en un restaurante la gente podría ver, que de verdad no me guardas rencor y me dejarían en paz.
— Tengo trabajo, lo siento, pero en algún momento estaremos en algún lugar al mismo tiempo y prometo demostrar que no hay resentimiento alguno.
— Gracias Pablo, está bien me voy, perdóname de nuevo la intromisión, te dejo, pero ya procura ir a descansar es tarde.
— Lo haré, hasta luego Donna.
Donna salió de la oficina limpiando una lagrima errante, al llegar a su auto ya sonreía, ella era muy astuta y era capaz de salir de cualquier situación como la agraviada y víctima, había ido a tantear el terreno con Pablo, pero no se esperaba que la rechazara de forma tan tajante, después de todo la última vez logró meterse en su cama, así que tuvo que cambiar la estrategia, llegó al apartamento alquilado y se encontró a su madre tomando un té en la cocina, era un bonito apartamento de 3 habitaciones y 2 baños, amoblado y ubicado en una zona bastante exclusiva, tenían todas las comodidades, pero como no, Sonia Martino solo se quejaba de no tener una casa propia en Margarita.
— Mami ¿qué haces despierta aún?
— Mi niña no podía dormir, sabes eso de dormir en una cama ajena me da de todo, como fuimos a caer tan bajo.
Donna prefirió no añadir que la taza en la que bebía su té, también había sido usada antes por otras personas.
— Bueno fui a ver a Pablo y avance un poco, más yo pensé que me sería más fácil, no sé, quizás este saliendo con alguien.
— No de que le lluevan las zorras eso es una cosa, pero ¿crees que tenga una novia y que Dante no nos haya informado?
— No lo sé, él es un hombre, digamos no debería habérselo hecho tan fácil despacharme.
En eso el ruido de la puerta indicaba la llegada de Dante.
2 años después. Elena estaba muy embarazada, pero era la inauguración del Hotel Larsson Margarita, Pablo insistió en que Elena debía quedarse en Caracas, pero ella no hizo caso, este era un sueño alcanzado tanto para Pablo como para ella, como se le ocurría que se lo iba a perder, ella estaría allí cuando cortaran la cinta del hotel y atendería los primeros clientes de Välsmakande Margarita, el pequeño David Alexander no quería los brazos de su abuela, llevaba el nombre de sus abuelos, era un apuesto niño de cabello oscuro y ojos azules, lloraba desconsolado pidiendo ser cargado por su madre, el pequeño aun tenia 1año y ahora tendría una hermana, Elena cargó al pequeño y lo montó encima de su enorme vientre, secó sus lágrimas y sobó su pequeña espalda, el niño se calmó, estaba en el lobby del nuevo hotel, todo en acero y cristal, arreglos de flores adornaban la barra de recepción y encima las elaboradas letras en color oro Hotel Larsson Margarita, El
Elena estaba vestida para hacer un viaje relámpago a Venecia, la boda fue muy hermosa con Rebeka y Belinda como damas de honor y Brenda y Sebasthian como padrinos de boda, las damas fueros de rosado satín y fajines negros, Brenda había llevado un bello traje plateado brillante como una armadura de sueños había dicho Sebasthian, ahora estaba terminando de arreglar su maleta con Brenda en su habitación del hotel, Pablo estaría muy ocupado en Margarita ahora que había cortado relaciones comerciales con Dante Martino, a petición de Elena no lo denunciaron, pero rompieron sociedad y amistad. — Me vas hacer mucha falta Elena. — Vendré 3 días por semana, no dejaras de verme. — Sí bueno, quizás yo también viaje lo estoy pensando, igual no sé si pueda conservar el trabajo con Discovery. — Es por Sebasthian, siguen mal, pero que necia eres Brenda. — Elena yo para Sebasthia
Una vez en la comisaria, Pablo le dijo al detective que la llamada indicando el paradero de Elena había sido anónima, el detective no vio razones para desconfiar, Pablo no sabía cómo su amigo se había enterado, aun le faltaba ir a casa de Dante. Pablo dio un apretón de mano al detective Raúl. — Muy agradecido amigo, sepa que estoy en deuda con usted y no dude en llamarme si algún día llega a necesitar algo de mí. — No se preocupe, Larsson, es mi trabajo, esperó no tener que visitarlo por trabajo, quizás vaya por visitar a la bonita parlanchina. Pablo sonrío. Elena despertó en la cama de una clínica, se sentía bastante mejor, tenía una vía pegada al brazo, de un frasco el suero caían ráp
Elena quería quedarse encerrada en el baño lejos de Sergio, pero quizás podría escapar cuando viniera el servicio, o pudiera pegarle con algo a Sergio y escapar corriendo, así que se armó de valor, mirándose al espejo notó que tenía el cabello lleno de costras de sangre, el golpe que le dio Sergio en la cabeza, la había rotó y aunque ya no botaba cantidad de sangre seguía húmedo y dolía, quizás necesitaría puntos de sutura, en cuanto salió consiguió a Sergio inhalando polvo por la nariz, así que eso era, Sergio estaba drogado, él no tenía ese vicio mientras estuvieron juntos, ahora entendía su locura. — Sergio, esto es una locura, no podemos estar aquí eternamente, yo me siento mal debo ir a un médico. — Estas bien, solo fue tu primer viaje —Sergio
Dante estaba sorprendido. Se sentó en el sofá cuando sintió el peso de la locura que había hecho su hermana, Donna se privó llorando y no le salían las palabras. Dante Pasó sus manos por el cabello y se obligó a escuchar y ver como hacía para librar a su hermana esta vez.— Yo no sabía que era un asesino, yo solo quería que se desapareciera con la tal Elena y que Pablo pensara que ella lo había traicionado, y entonces él la rechazaría y yo podría tener oportunidad de recuperar a Pablo. Dante abofeteo a su hermana, era la primera vez que lo hacía, no pudo controlarse y se arrepintió en el acto, Donna no era más que una niña malcriada y mucho era su culpa, pero esta vez se había pasado de la raya, Sonia intervino.
Elena despertó, sentía la boca seca y un terrible dolor de cabeza, en realidad le dolía todo el cuerpo, abrió los ojos lentamente ya que el sol le daba de frente a su rostro, estaba en un auto, acostada en el puesto trasero, Sergio iba conduciendo. — Por fin despertaste amor. Amor, Sergio siempre la había llamado amor. — Si a esto que haces le llamas amor, que será si me odiaras. — Ahora eres muy respondona, esa gente te han cambiado, eres presumida y malvada. — Tú me secuestras y yo soy la malvada, ya está bueno Sergio, di tu precio ¿Cuánto por dejarme ir? — No, tú te quedarás conmigo y empezaremos otra vez, tendremos la vida que ese Bernhard nos arrebató. — Sergio es que estás demente, yo no te quie







