INICIAR SESIÓNAl otro día, Sebasthian y Brenda, en compañía de Pablo y Elena iban a Margarita, Pablo y Elena se sentaron juntos en el avión privado lo que dejó a Sebasthian al lado de Brenda.
Al principio todos iban callados, Brenda con su habitual seriedad, después de un rato Sebasthian se estiró en su asiento tropezando a propósito a Brenda.
— Arrímate, tú eres un mastodonte, pero estos asientos son bien grandes.
— Me duele el hombro, y es por tu culpa.
Brenda se echó a reír.
— Quien te manda a descuidarte.
— Aja, mi Valkiria.
— Valkiria, hacía mucho no escuchaba eso —dijo Pablo.
— Es un apodo de Brenda, no se lo puse yo, pero me gusta, el abuelo Derick le encantaría —Sebasthian explicó para las chicas—, él nos contaba historias nórdicas, las valkirias eran las favoritas, las describía como mujeres hermosas, que escogían los guerreros para el ejército de Odín para enfrentar el ragnarok.
— El abuelo decía que quería enamorarse de una Valkiria, Sebastián se parece mucho a él.— Físicamente es increíble el parecido y tengo los mismos gustos que él también.Brenda lo miró y agrando los ojos en protesta silenciosa por decir esas cosas delante de Pablo.
— Ya no pongas esa cara, tu no quieres que nadie sepa, pero Elena es tu hermana y sabe, Pablo es mi hermano, y también lo sabe.Pablo miró a Brenda sonriendo.
— Yo soy una tumba, no te preocupes por mi Brenda, yo también detesto la farándula y el chisme.— Tú tienes novia Sebasthian —dijo Elena— deja en Paz a Brenda. — Pablo, te traje para que entretengas a Elena. — Mi falta, no volverá a pasar —Pablo cubrió a Elena con un abrazo de oso y la besó.Sebasthian y Brenda dejaron solos a Elena y Pablo, dirigiéndose a la habitación del avión, cerraron la puerta, Elena se sorprendió, aunque se alegró por ellos.
— Entonces Sebasthian cuenta con que me entretengas, mientras él esta con Brenda.— Sí, y yo feliz.
— Pero si siempre soy yo la que está luchando para que ellos estén juntos. — Y quién te dice que ellos quieren estar juntos, es decir, según entiendo Brenda no quiere compromiso, quizás sólo quieran estos momentos. — Y que Sebasthian siga comprometido, no puedo estar de acuerdo, si Sebasthian sigue con Brenda de la manera que sea, no debería seguir con la otra chica y menos casarse. — Le predicas a un convertido, yo tampoco creó que Sebasthian deba casarse, lo que no quiere decir que entonces se casaría con Brenda. — ¿No crees que Sebasthian deba casarse con la chica o no crees en el matrimonio en general? — No creo en el matrimonio en general.— Yo sí creo en el matrimonio, mira a tus padres.
— Crees en el matrimonio mira el tuyo.
Elena miró las nubes por la ventanilla del avión.
— Quizás soy el peor ejemplo, de matrimonio feliz, pero sí existen —dijo aun sin mirarlo, Pablo contestó en voz baja y pausada, como maestro de escuela.
— Nena, en el actual mundo, creo que es mejor aferrarse a lo que podamos controlar, una promesa para toda la vida es ilógica.
Elena cerró los ojos y se obligó a continuar, no quería hacerlo, siempre supo que no debía presionar a Pablo, pero tampoco podría vivir con ella misma si lo ignoraba, mientras su corazón seguía alimentando esperanzas.
— Te escuchó hablar y escuchó a Berni.
— Bueno, Bernhard Larsson ayudó a criarme, pero no sé porque viene al caso mi tío en una conversación de la relación de Brenda y Sebasthian.
Pablo se molestó, porque siempre debía flotar Bernhard Larsson entre ellos.
— No viene al caso Pablo, pero yo rechacé a Bernhard Larsson porque no me ofrecía una relación verdadera, incluso no prometía permanencia.
— Fue responsable, como te puede prometer quedarse contigo, si no sabe que pasara mañana.
Con eso Elena se llenó de furia y volteó en su asiento para mirarlo a la cara y ver cada expresión en su rostro.
— Entonces bajo esa premisa, la infidelidad es aceptable.
Elena cruzó los brazos en su pecho, ahora Pablo también la veía a la cara, mantenían la discusión en voz baja, pero sus expresiones dejaban ver lo furiosos que estaban.
— No es así, la infidelidad es otra cosa y justamente nace de la promesa absurda de permanencia y la cobardía de no enfrentar el querer estar con alguien más, también se da en personas narcisistas que quieren tener la atención del mundo entero, quien es infiel con una persona puede hacerlo con más.
— Allí empezó la conversación, Sebasthian tiene novia, le será infiel con Brenda.
— Sebasthian no se ha casado, no hay un compromiso vinculante legal, él puede llegar en cualquier momento y terminar con su novia, pero si Brenda no quiere que él lo haga y prefiere darse el gusto cuando lo ve, no es problema de nadie, ellos enfrentarán las consecuencias solos, la decisión es de ellos solos.
— Tú podrías entonces hacer caso a cualquier chica mientras estás en Margarita, luego vas a Caracas y si ya no te intereso decirme, no nos veremos más, en estos momentos disfruto con otra mujer.
— Elena en teoría es así, sería lo correcto.
— ¿Que garantía tengo contigo?
— La misma que yo tengo contigo, acaso no insisto en preguntarte.
— ¿Es por eso que no confías en mí? No se trata de que te han herido, no se trata de que te cuesta confiar en la gente, no confías porque tu concepto de relación esta atrofiado, esto es peor que con Bernhard, él me dijo que no éramos compatibles porque yo quería una relación con niños y hogar feliz y él tenía un solo hijo y no tendría más, pero tú jamás podrás confiar en mí.
— ¿Pides confianza? Te das cuenta que me pides confianza y a cada paso esta Berni, para acá Berni para allá, no eres como Berni, eres peor que Berni, si Berni me hubiese ofrecido monogamia lo hubiese aceptado, y que tal escuchar te quiero Berni, y no olvidemos, mientras estoy con Berni, creo que antes de hablar de confianza, y pintar pajaritos en el aire con un hombre que acabas de conocer, debes estudiar qué es lo que realmente es Bernhard Larsson para ti.
— Piensa lo que te dé la gana, igual lo que te diga te entrará por un oído y te saldrá por el otro.
Elena se levantó y se sentó en otro asiento con una fila de por medio entre ella y Pablo.
Al aterrizar en Margarita, Pablo y Elena estaban serios y distante y Sebasthian y Brenda estaban bastante unidos y hasta atentos uno con el otro, era como si hubieran entrado a un agujero de gusano y llegado a una realidad inversa, asistieron a un almuerzo con los productores de Discovery, Brenda y la productora se cayeron bien, estaban emocionadas por hacer el programa piloto, los productores para el programa de construcción de hoteles eran dos, Dante asistió e hizo gala de su carisma, Pablo aunque un poco serio también participó y dio su visión del proyecto, los productores muy contentos empezarían las grabaciones, y las entrevistas, ese mismo lunes, luego vendrían a filmar los avances por periodos de tiempo, cuando uno de los productores invitó a salir a Elena, ya que estaba encandilado con su belleza, aseguró que no había visto mujeres más hermosas en ninguna parte del mundo, pero ninguna se igualaba a Elena, Sebasthian y Dante le advirtieron que debía primero enfrentarse a Pablo, el hombre aseguró quedar destrozado, Pablo tomó la mano de Elena, la miró a los ojos y besó sus nudillos.
Dante se despidió de ellos al terminar la reunión, los cuatro regresaron a el apartamento de los padres de Pablo, al atravesar el umbral, Pablo agarró a Elena por la mano, la llevó a su habitación y cerró la puerta.
La habitación de Pablo era un entorno masculino y elegante, una cama enorme, el cabecero y el pie de cama eran tapizados en cuero blanco crudo, bien extendida con sabanas gris perla y almohadones blancos y gris perla, la pared de fondo era gris azulado, un tono más oscuro que los propios ojos de Pablo, solo una silla poltrona en una esquina de la habitación, junto a una amplia ventana, la persiana dejaba pasar algunos rayos de sol, también estaba tapizada en cuero blanco, 2 mesitas de noche, para lámparas, en una había una laptop, no había fotografías, era una habitación de uso ocasional, para vacaciones, sin embargo, se sentía de Pablo, el ligero aroma de su colonia o la elegancia de la estancia, la madre de Pablo tenia buen ojo para la decoración.
— Elena, ahora tú y yo hablaremos, de verdad, sin tapujos, espero hayas pensado lo que te dije en el avión y me tengas una respuesta.
Pablo estaba sereno, solo el rictus de sus labios evidenciaba que seguía molesto.
— Estas esperando que te diga que lo pensé bien y que en realidad estoy enamorada de Bernhard.
Elena no lo dijo como pregunta, era obvio que era la respuesta que Pablo esperaba, Elena se sentó en la poltrona, Pablo lo hizo en la esquina de la cama para quedar a poca distancia de ella.
— No es que lo espere, es que quiero que tú estés segura.
— Pablo, no pretendas saber mejor que yo lo que está en mi corazón, el problema entre nosotros no es tu tío, el problema es la falta de confianza, yo entiendo que aún nos estamos conociendo y la confianza se gana, pero tú no estás dispuesto a dar oportunidad, estas decidido a esperar traición de mí.
— Claro que no estoy esperando que me traiciones, quiero que tengas la confianza de poder decirme lo que sientes.
— Damos vueltas en círculo, tú no puedes confiar en mí porque piensas que estoy enamorada de tu tío, y no hay manera que yo te convenza de lo contrario, porque sabes que mis sentimientos podrían estar escondidos de mi misma, no sé si eres muy arrogante por pretender conocerme mejor que yo, o muy inseguro, el caso es que así no puedo sentirme bien, no puede ser que siempre este pasando por la inquisición de tu desconfianza.
— Claro que no es justo, Elena todo esto es un desastre, para empezar no debimos discutir, mucho menos que tú trajeras a colación a mi tío para comparar lo que él te ofrece y lo que yo no.
— Eso estuvo mal de mi parte, pero ponte en mi lugar, yo siempre he sido apreciada por ser digna de confianza y tú siempre me estas acusando de manipularte, en fin ¿por qué estás conmigo si esperas que en cualquier momento te traicionare?
— Tú me psicoanalizas, yo te psicoanalizo, no podemos seguir así, Elena porque no simplemente estamos juntos mientras lo deseamos, yo no volveré a juzgar lo que sientes o no sientes por mi tío.
— Yo quiero estar contigo, pero debe existir confianza, sin eso, una relación no sirve.
— No juzguemos, vivamos el hoy.
Elena seguía seria, Pablo se levantó y se puso de cuclillas frente a ella.
— Nena, porque tenemos que discutir nosotros, esto empezó por Sebasthian, voy a correrlo —dijo Bromeando, Elena sonrió, ella puso sus manos en su cabello, al tenerlo así tan cerca y con el sol iluminando su rostro, sintió esa descarga eléctrica que no había sentido nunca antes de Pablo, subía desde sus entrañas y explotaba en su pecho, dejando un dolor anhelante que solo Pablo podía calmar, él puso su rostro en sus piernas, ella lo quería, Pablo no le creía, quizás era verdad que no se conocían lo suficiente, pero ella sentía amarlo, besó su cabello como bendiciéndolo.
— Ven vayamos a caminar en la playa.
2 años después. Elena estaba muy embarazada, pero era la inauguración del Hotel Larsson Margarita, Pablo insistió en que Elena debía quedarse en Caracas, pero ella no hizo caso, este era un sueño alcanzado tanto para Pablo como para ella, como se le ocurría que se lo iba a perder, ella estaría allí cuando cortaran la cinta del hotel y atendería los primeros clientes de Välsmakande Margarita, el pequeño David Alexander no quería los brazos de su abuela, llevaba el nombre de sus abuelos, era un apuesto niño de cabello oscuro y ojos azules, lloraba desconsolado pidiendo ser cargado por su madre, el pequeño aun tenia 1año y ahora tendría una hermana, Elena cargó al pequeño y lo montó encima de su enorme vientre, secó sus lágrimas y sobó su pequeña espalda, el niño se calmó, estaba en el lobby del nuevo hotel, todo en acero y cristal, arreglos de flores adornaban la barra de recepción y encima las elaboradas letras en color oro Hotel Larsson Margarita, El
Elena estaba vestida para hacer un viaje relámpago a Venecia, la boda fue muy hermosa con Rebeka y Belinda como damas de honor y Brenda y Sebasthian como padrinos de boda, las damas fueros de rosado satín y fajines negros, Brenda había llevado un bello traje plateado brillante como una armadura de sueños había dicho Sebasthian, ahora estaba terminando de arreglar su maleta con Brenda en su habitación del hotel, Pablo estaría muy ocupado en Margarita ahora que había cortado relaciones comerciales con Dante Martino, a petición de Elena no lo denunciaron, pero rompieron sociedad y amistad. — Me vas hacer mucha falta Elena. — Vendré 3 días por semana, no dejaras de verme. — Sí bueno, quizás yo también viaje lo estoy pensando, igual no sé si pueda conservar el trabajo con Discovery. — Es por Sebasthian, siguen mal, pero que necia eres Brenda. — Elena yo para Sebasthia
Una vez en la comisaria, Pablo le dijo al detective que la llamada indicando el paradero de Elena había sido anónima, el detective no vio razones para desconfiar, Pablo no sabía cómo su amigo se había enterado, aun le faltaba ir a casa de Dante. Pablo dio un apretón de mano al detective Raúl. — Muy agradecido amigo, sepa que estoy en deuda con usted y no dude en llamarme si algún día llega a necesitar algo de mí. — No se preocupe, Larsson, es mi trabajo, esperó no tener que visitarlo por trabajo, quizás vaya por visitar a la bonita parlanchina. Pablo sonrío. Elena despertó en la cama de una clínica, se sentía bastante mejor, tenía una vía pegada al brazo, de un frasco el suero caían ráp
Elena quería quedarse encerrada en el baño lejos de Sergio, pero quizás podría escapar cuando viniera el servicio, o pudiera pegarle con algo a Sergio y escapar corriendo, así que se armó de valor, mirándose al espejo notó que tenía el cabello lleno de costras de sangre, el golpe que le dio Sergio en la cabeza, la había rotó y aunque ya no botaba cantidad de sangre seguía húmedo y dolía, quizás necesitaría puntos de sutura, en cuanto salió consiguió a Sergio inhalando polvo por la nariz, así que eso era, Sergio estaba drogado, él no tenía ese vicio mientras estuvieron juntos, ahora entendía su locura. — Sergio, esto es una locura, no podemos estar aquí eternamente, yo me siento mal debo ir a un médico. — Estas bien, solo fue tu primer viaje —Sergio
Dante estaba sorprendido. Se sentó en el sofá cuando sintió el peso de la locura que había hecho su hermana, Donna se privó llorando y no le salían las palabras. Dante Pasó sus manos por el cabello y se obligó a escuchar y ver como hacía para librar a su hermana esta vez.— Yo no sabía que era un asesino, yo solo quería que se desapareciera con la tal Elena y que Pablo pensara que ella lo había traicionado, y entonces él la rechazaría y yo podría tener oportunidad de recuperar a Pablo. Dante abofeteo a su hermana, era la primera vez que lo hacía, no pudo controlarse y se arrepintió en el acto, Donna no era más que una niña malcriada y mucho era su culpa, pero esta vez se había pasado de la raya, Sonia intervino.
Elena despertó, sentía la boca seca y un terrible dolor de cabeza, en realidad le dolía todo el cuerpo, abrió los ojos lentamente ya que el sol le daba de frente a su rostro, estaba en un auto, acostada en el puesto trasero, Sergio iba conduciendo. — Por fin despertaste amor. Amor, Sergio siempre la había llamado amor. — Si a esto que haces le llamas amor, que será si me odiaras. — Ahora eres muy respondona, esa gente te han cambiado, eres presumida y malvada. — Tú me secuestras y yo soy la malvada, ya está bueno Sergio, di tu precio ¿Cuánto por dejarme ir? — No, tú te quedarás conmigo y empezaremos otra vez, tendremos la vida que ese Bernhard nos arrebató. — Sergio es que estás demente, yo no te quie







