تسجيل الدخولSergio esperaba entre las sombras una oportunidad para entrar, había tratado de ser civilizado, había hablado con Elena, pero ella no colaboraba con él, en su mente ella y Bernhard eran los culpables de todas sus tragedias y al día eran muchas.
— No se preocupe señorita no soy un violador.
— ¿Qué hace ahí escondido en la oscuridad?
— Tengo ciertos problemas con la organizadora del evento y no me dejan entrar, pero espero tener una oportunidad para colarme.
— ¿Y que planea hacer cuando esté adentro?
— Oh nada malo, solo quiero una oportunidad para hablar con ella, es todo, ella está molesta conmigo.
Donna trató de sacarle información.
— ¿Su novia?
— Esposa, en realidad.
— Usted se refiere a Elena Sandoval.
— ¿Por qué tantas preguntas, preciosa?
— Oh es que me parece romántico, es decir ella molesta y usted entra en contra de todo y la busca y si es necesario hace un escándalo y le grita que la adora y que no importa quién lo oiga, quiero ayudarlo.
Sergio se echó a reír.
— Bien ahora dígame la verdad, porque quiere ayudarme y de paso que haga una escena, no me diga está molesta con el viejo Larsson porque ya no quiere nada contigo.
— El viejo Larsson, te refieres a Bernhard Larsson, no que va, yo soy la prometida del sobrino, Pablo. Que ahora está de lo más engatusado por tu esposa.
— Bueno, ex esposa en realidad.
— Ex prometido en realidad. Mucho gusto mi nombre es Donna, tengo el presentimiento que tú y yo podemos ser buenos amigos, me interesa lo que usted pueda hacer.
— Mi nombre es Sergio, es un placer Donna.
Donna le contó a Sergio, que su exesposa, no solo se conformaba con Bernhard Larsson, ahora iba por otro, porque claro era más joven y al ser el arquitecto del nuevo hotel, tenía un brillante futuro, también le dijo que Elena era socia para el nuevo hotel, esto enfureció a Sergio, claro por eso no quería saber nada de él, había sido comprada, ahora ella tenía dinero y no quería compartir con él, pero se la pagarían, empezando por Bernhard, luego apartaría a Pablo, Elena sería la última, ella debía rogarle a él, eso pasaría, Donna podía ser de mucha ayuda, por lo pronto lo ayudó a colarse, ya verían, el show iba a comenzar.
Elena estaba libre, ya todo estaba pautado y preparado, faltaba un grupo musical, la cena, y por último el resultado de las rifas y los fuegos artificiales, era libre de bailar con Pablo, en eso la música deja de sonar y el ruido estridente de un micrófono al ser manipulado encendido, todos se fijaron en la tarima, allí apareció Sergio Arango; Elena contuvo el aire y llevó ambas manos a la boca y quedó pálida observando.
— Elena, ¿Qué pasa?, ¿quién es ese hombre? — Preguntó Pablo.
— Todos los presentes deben saber, la realidad de este lugar —dijo Sergio— niñas inocentes, compradas, esto es un campo de concentración para un depravado y su familia.
El micrófono se apagó dejando a Sergio en silencio, mientras 2 agentes de seguridad subían y lo agarraban cada uno de un brazo, Sergio no opuso resistencia, Elena logró ver su sonrisa, amenazó el evento, y lo logró, empezó el rumor en el mejor lugar, en el mero centro, todos estaban en silencio, solo se escuchaba uno que otro susurro, Pablo se movió, pero Elena lo agarró del brazo, Pablo miró la cara de terror de Elena, los ojos brillantes de lagrima, en eso una pequeña conmoción los hizo ver hacia Sergio con los guardias, Brenda había llegado hasta ellos al bajar de la tarima y había dado un golpe contundente, rompiendo la nariz de Sergio, había que dar crédito a los agentes, jamás esperaron que la bellísima rubia soltara semejante golpe, Brenda no hizo más, porque en seguida Sebasthian la abrazó y se la llevó por la puerta oculta cargada, dejándola fuera de vista.
Bernhard ordenó colocar música de nuevo y los agentes sacaron a un ensangrentado Sergio fuera del hotel.
Elena y Pablo llegaron hasta Bernhard.
— Ese infeliz, se coló hasta acá, si su intención hubiera sido matarnos lo hace, van a rodar cabezas.
Elena temblaba y ahora sollozaba.
— Berni, esto es mi culpa —dijo Elena— él amenazo el evento, me lo dijo y no le hice caso, ahora los terribles rumores se esparcirán como fuego en gasolina.
— Pero, podrían decirme ¿Quién es el hombre? —preguntó Pablo, Elena le respondió.
— Es mi exesposo.
En la mesa de los Martino, Donna trataba de disimular la risa, para ser justo no era la única, muchos murmuraban y reían disimuladamente, pudo ayudar a Sergio fingiendo que se había doblado el tobillo y distrayendo el guardia de la puerta, luego esperaron el momento correcto, para que no sospecharan de ella, ese Sergio sí que es un loco pensó Donna, si tenía suerte los Larsson desterraban a la tal Elena, se la llevaba el marido, y le dejaba el camino libre con Pablo.
— En fin, la alta sociedad —dijo Dante burlón— en momentos así creo que el viejo loco de papá tenía razón, es mejor vérselas con vacas que con la socialite.
Bernhard no se quedó tranquilo, dio órdenes por teléfono, luego habló con Elena.
— Elena, hey no es momento de echarse culpas, vamos, te necesito regia, debes calmarte, iremos a esa tarima y daremos la cara de acuerdo, hay que salvar lo que queda de noche.
Elena se limpió una lágrima errante.
— Tienes razón Berni, debemos ir.
Pablo se sintió fuera de lugar, este era un hombre celoso de su tío por supuesto, era un loco egoísta, que bueno que Brenda pudo darle al menos un golpe, iba a apartarse para que Elena fuera a la tarima, pero ella apretó su mano, fue un reflejo, ni siquiera lo estaba mirando, solo necesitaba un ancla y él no tuvo corazón para soltarse.
— Donde esta Sebasthian, lo necesito aquí.
— Se llevó a Brenda —dijo Belinda junto a ellos—, y menos mal si no lo destroza.
— Mi chica guerrera, Sebasthian hizo bien, no es el momento para que ella protagonice un escándalo, justo ahora es lo peor que podría pasarle.
— Tío yo subo con ustedes, también soy un Larsson y ese loco ofendió a la familia.
— Gracias Pablo —dijo Bernhard.
— En este momento menos es más —intervino Elena más tranquila—, no podemos dar muchas explicaciones, parecerá que nos defendemos, lo mejor será que cuentes uno de tus chistes Berni.
— Por allí debe andar mi publicista, seguro borracho, debería estar aquí, pero hasta hoy llegó.
— Víctor Romero, no es el mejor publicista para esto —respondió Elena—, mañana me pongo en contacto con Verónica Santiani.
Elena subió flanqueada por Bernhard a su derecha y Pablo a su izquierda, Bernhard tomó el micrófono.
— Buenas noches —dijo Bernhard— ¡Uf! les prometí espectáculo, no es así —se escucharon risas— pero la noche aun es joven, aún faltan sorpresas, pero buenas, eso sí, lamentablemente, esta obra de bien despierta la mala voluntad de seres envidiosos, pero esto no nos para, nos da fuerzas de continuar, y aquí para que continuemos, el hotel Larsson Las Vegas ofrece un fin de semana gratis para 2 personas, así que nadie se vaya y muevan sus chequeras, que para eso vinimos —todos volvieron a reir.
Al bajar de la tarima, las hermanas se pusieron hablar con Elena, Pablo se disculpó y la dejó con ellas, Elena se le caía la cara de vergüenza con Pablo, que más drama podía tener, primero convencido de que ella y Berni tarde o temprano tendrían algo y ahora el exesposo.
Finalmente la noche terminó sin más contratiempo, se nombraron a los ganadores de las rifas, Dante como predijo gano el viaje a Paris, miró a Belinda y le dijo que tenían pendiente una cita, Belinda enrojeció hasta la raíz del cabello.
— Pablo quisiera explicarte lo que pasó hoy.
— Después nena, ahora solo quiero besarte.
Elena después de despedirse y dar buenas noches a las hermanas fue a la habitación de Pablo, ya él la esperaba bañado y con solo un pantalón deportivo, ella aun llevaba el vestido.
— De verdad quisiera poder conversarlo contigo, él se comportó así hoy porque...
Pablo la interrumpió.
— No Elena, no vamos a perder el tiempo hablando de ese hombre, ya es de madrugada, en la mañana nos vamos a Margarita temprano, me muero por hacerte el amor y descansar un rato.
— Tienes razón —Elena lo abrazó.
— Ahora ¿me dejaras ver que llevas bajo ese vestido?
Hola, les recuerdo que en Brenda La Valkiria, la historia de Brenda y Sebasthian, transcurre desde su perspectiva, espero no se la pierdan, se les quiere. Karina Peña De Goncalves
2 años después. Elena estaba muy embarazada, pero era la inauguración del Hotel Larsson Margarita, Pablo insistió en que Elena debía quedarse en Caracas, pero ella no hizo caso, este era un sueño alcanzado tanto para Pablo como para ella, como se le ocurría que se lo iba a perder, ella estaría allí cuando cortaran la cinta del hotel y atendería los primeros clientes de Välsmakande Margarita, el pequeño David Alexander no quería los brazos de su abuela, llevaba el nombre de sus abuelos, era un apuesto niño de cabello oscuro y ojos azules, lloraba desconsolado pidiendo ser cargado por su madre, el pequeño aun tenia 1año y ahora tendría una hermana, Elena cargó al pequeño y lo montó encima de su enorme vientre, secó sus lágrimas y sobó su pequeña espalda, el niño se calmó, estaba en el lobby del nuevo hotel, todo en acero y cristal, arreglos de flores adornaban la barra de recepción y encima las elaboradas letras en color oro Hotel Larsson Margarita, El
Elena estaba vestida para hacer un viaje relámpago a Venecia, la boda fue muy hermosa con Rebeka y Belinda como damas de honor y Brenda y Sebasthian como padrinos de boda, las damas fueros de rosado satín y fajines negros, Brenda había llevado un bello traje plateado brillante como una armadura de sueños había dicho Sebasthian, ahora estaba terminando de arreglar su maleta con Brenda en su habitación del hotel, Pablo estaría muy ocupado en Margarita ahora que había cortado relaciones comerciales con Dante Martino, a petición de Elena no lo denunciaron, pero rompieron sociedad y amistad. — Me vas hacer mucha falta Elena. — Vendré 3 días por semana, no dejaras de verme. — Sí bueno, quizás yo también viaje lo estoy pensando, igual no sé si pueda conservar el trabajo con Discovery. — Es por Sebasthian, siguen mal, pero que necia eres Brenda. — Elena yo para Sebasthia
Una vez en la comisaria, Pablo le dijo al detective que la llamada indicando el paradero de Elena había sido anónima, el detective no vio razones para desconfiar, Pablo no sabía cómo su amigo se había enterado, aun le faltaba ir a casa de Dante. Pablo dio un apretón de mano al detective Raúl. — Muy agradecido amigo, sepa que estoy en deuda con usted y no dude en llamarme si algún día llega a necesitar algo de mí. — No se preocupe, Larsson, es mi trabajo, esperó no tener que visitarlo por trabajo, quizás vaya por visitar a la bonita parlanchina. Pablo sonrío. Elena despertó en la cama de una clínica, se sentía bastante mejor, tenía una vía pegada al brazo, de un frasco el suero caían ráp
Elena quería quedarse encerrada en el baño lejos de Sergio, pero quizás podría escapar cuando viniera el servicio, o pudiera pegarle con algo a Sergio y escapar corriendo, así que se armó de valor, mirándose al espejo notó que tenía el cabello lleno de costras de sangre, el golpe que le dio Sergio en la cabeza, la había rotó y aunque ya no botaba cantidad de sangre seguía húmedo y dolía, quizás necesitaría puntos de sutura, en cuanto salió consiguió a Sergio inhalando polvo por la nariz, así que eso era, Sergio estaba drogado, él no tenía ese vicio mientras estuvieron juntos, ahora entendía su locura. — Sergio, esto es una locura, no podemos estar aquí eternamente, yo me siento mal debo ir a un médico. — Estas bien, solo fue tu primer viaje —Sergio
Dante estaba sorprendido. Se sentó en el sofá cuando sintió el peso de la locura que había hecho su hermana, Donna se privó llorando y no le salían las palabras. Dante Pasó sus manos por el cabello y se obligó a escuchar y ver como hacía para librar a su hermana esta vez.— Yo no sabía que era un asesino, yo solo quería que se desapareciera con la tal Elena y que Pablo pensara que ella lo había traicionado, y entonces él la rechazaría y yo podría tener oportunidad de recuperar a Pablo. Dante abofeteo a su hermana, era la primera vez que lo hacía, no pudo controlarse y se arrepintió en el acto, Donna no era más que una niña malcriada y mucho era su culpa, pero esta vez se había pasado de la raya, Sonia intervino.
Elena despertó, sentía la boca seca y un terrible dolor de cabeza, en realidad le dolía todo el cuerpo, abrió los ojos lentamente ya que el sol le daba de frente a su rostro, estaba en un auto, acostada en el puesto trasero, Sergio iba conduciendo. — Por fin despertaste amor. Amor, Sergio siempre la había llamado amor. — Si a esto que haces le llamas amor, que será si me odiaras. — Ahora eres muy respondona, esa gente te han cambiado, eres presumida y malvada. — Tú me secuestras y yo soy la malvada, ya está bueno Sergio, di tu precio ¿Cuánto por dejarme ir? — No, tú te quedarás conmigo y empezaremos otra vez, tendremos la vida que ese Bernhard nos arrebató. — Sergio es que estás demente, yo no te quie







