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Afuera De Luca

Autor: MuSubi GR
last update Data de publicação: 2022-02-19 03:55:21

—Dicen que está limpio— esas palabras se repetían una y otra vez, era difícil dejar las drogas y más para Sandro que desde su adolescencia había comenzado a consumir, cuando le pidió vivir juntos nunca le dijo que su padre lo había corrido de casa, no que le había quitado el apoyo económico y como la fama de drogadicto se estaba esparciendo por los pasillos de la empresa ya nadie había querido darle empleo, no le ofrecían ni ser modelo de alguna campaña publicitaria, porque en la última había llegado en un terrible estado, y agresivo que terminó demandado pero todo el escándalo se detuvo por su padre que pago mucho, al ver así a su hijo pensó que sería mejor dejarlo en la calle y que tal vez dejaría el vicio con lo que no contaba fue que le pidió ayuda a Bianca y la envolviendo en ese mundo. 

—Ya me voy, nos vemos mañana— le dijo a su amiga, se fue despidiendo de cada uno, miro a De Luca que ya la esperaba bajando las escaleras de donde se encontraba, durante todo el rato que estuvieron ahí no le quitó la vista, ni a ninguno que se acercaba a ella.

—Yo te acompaño— llegó junto a ella su inseparable amiga que la abrazo, Pía parecía que podía leer como se sentía, porque la abrazo y lo necesitaba,— quieres hablar

—No, solo quiero olvidar que Sandro está aquí, que le está buscando, ya no quiero volver atrás— su amiga la abrazo más fuerte, 

—¿Quieres que valla a casa contigo?— Bianca sonrió

—No, además no voy a estar sola— salieron juntas del antro, Pía miro a De Luca que miraba a lo largo de la calle, cuidando a Bianca

—Cierto se me había olvidado que tienes a Thor como guardaespaldas— le dijo al abrazarla en el oído— me siento segura que tengas a él contigo así Sandro no se atreverá acercarse

—Pues tienes razón, Sandro es un cobarde— le sonrió, desde que había sabido de Sandro, la presencia De Luca la hacía sentir segura.

—Por cierto ¿dónde se va quedar?— no había pensado en eso Bianca, tenía una habitación que estaba sin ningún mueble, solo una cama y el colchón estaba algo usado, como nunca tenía visitas nunca pensó en arreglarlo

—Pues creo que en la sala por qué la habitación de visitas está bueno tu sabes— Pía sonrió al parecer no se la pasaría muy cómodo De Luca— mañana nos vemos, en la grabación

—Si, ya me imagino que serás el furor por tu nuevo guardaespaldas….

Dante estaba tenso ahí fuera del antro, por cuánto tiempo tenía que despedirse La señorita Palmieri de su amiga, estaba muy expuesta a un ataque y ahora no se sabía de dónde podría llegar, ya en la tarde le había dado una advertencia y eso estaba en su chaqueta que tenía una mancha roja en la espalda, solo esperaba que lo pudieran quitar en la tintorería. Al fin se despiden con un último abrazo, caminan avenida abajo donde había dejado el mini Cooper de ella, Dante abre la puerta del copiloto y la deja entrar, con un trote seguro por delante de auto siempre cuidado que nada viniera o saliera de sorpresa de alguno de los autos que estaban estacionados al otro lado de la calle. Bianca lo vio entrar por Dios estaba demasiado grande para su auto, y su perfume de nuevo la estaba inundando por completo, 

—¿Siempre ha sido guardaespaldas?— quería romper un poco con el hielo que había entre ellos, 

—No— dijo tajante mirando la calle

—¿Cuáles fueron sus empleos antes?— volvió a cuestionar al ver que no diría ninguna otra palabra

—Fui policía— de nuevo solo contestó sin decir más, sin llegar a nada, 

—Siempre es tan conversador con sus clientes— dijo en tono irónico, ella estaba tratando de llevar una plática pero al parecer era de pocas palabras. Cómo no quería en ese silencio durante lo que faltaba de camino a su casa encendió su música, a todo volumen sin importar la molestia que le estaba dando a De Luca. El trayecto no se hizo muy largo, pronto llegaron a la casa de ella, estacionó su auto a lado de su Mercedes. Bianca al llegar vio distraído a De Luca revisando su auto que se le ocurrió una pequeña travesura, comenzó a caminar un poco aprisa, subió la ascensor y antes de que cerrará llamo la atención de su guardaespaldas

—Adiós buenas noches— movió su mano de un lado a otro con una enorme sonrisa, Dante al percatarse corrió pero fue inútil, la puerta ya se había cerrado, miro las escaleras y no lo pensó dos veces corrió por ellas hasta el segundo piso, pero el ascensor llegó primero al estar en el piso giró a la izquierda a la puerta marcada con el número dos, por fuera había una manta, no podía creer que esa niña de nuevo le estuviera haciendo una especie de berrinche, que era tan inmadura para no entender que estaba ahí para protegerla, comienza a tocar 

—Señorita por favor abra— dice tratando de hablar con calma, pero realmente quería tenerla enfrente para estrangularla— si no lo hace voy a romper está puerta señorita— pero no hay ninguna contestación de adentro—Maldita sea abra está puerta— toma su arma que llevaba en la espalda un poco oculta con la camisa, le dan ganas de disparar a la puerta y que está se abra

—Esta noche no va entrar a mi casa De Luca— se escucha la risita de Bianca detrás de la puerta— ahí le dejo una manta para que no pase frío— Dante mira la manta en el suelo no podía creer que está niña fuera capaz de dejarlo afuera

—Señorita estoy perdiendo la paciencia— dice por último tentado a disparar en el cerrojo de la puerta. Pega su frente a la fina y decorada puerta de madera, y escucha como ella pone llave— señorita no puede dejarme aquí—dice con vos fuerte pero no escucha que ella se acerque a la puerta de hecho se podía escuchar como sus pasos se alejaban de la puerta, después cerrar otra puerta de su habitación. Al verse ahí afuera lleno de molestia golpea la puerta con una patada y de nuevo se le venía a la cabeza la idea de asesinarla. Respira hondo tratando de calmar las ganas de tomar ese delgado cuello como había deseado en el antro y retorcer, mueve de un lado a otro su cuello liberando su tensión, de hecho se escucha como las vértebras de su cuello crujieron, y se repetía una y otra vez ‘No asesinar, no estrangular, no asesinar’. Toma su arma, ve la cerradura de nuevo está tentado en disparar así resolver el problema y poder entrar, pero respira está en un edificio donde las personas que viven en otros departamentos llamarían a la policía así que pensando las cosas seria mejor tratar de que ella abra— estoy a nada de destruir su puerta señorita— dice sin esperar respuesta pero ella estaba detrás y le contesto

—Ni se le ocurra, valla a dormir no se a otro lado— Bianca contuvo la risa al ver la cara desencajada De Luca por el pequeño ojo de la puerta, sabía que ya debía estar durmiendo pero quería hacerle un tipo de novatada a De Luca— ¿cuánto le está pagando Santino?

—¿Para que quiere saber?— le contesta con otra mirando la puerta que no se abría

—Yo quiero darle el doble para que se valla de aquí y me deje sola— Dante sonrió por la respuesta, aunque tuviera la cantidad, no dejaría su trabajo a medias, había sido contratado para cuidarla y lo cumpliría. Con resignación Dante se pegó a la puerta y se dejó caer, sentándose en el pasillo, quitó su arma de su cintura y la dejo a un lado, tomo la manta que había en el suelo, y se cubrió con ella, las piernas y los brazos, más relajado cierra los ojos escuchando todo lo que había a su alrededor, el paso de dos autos, los pasos que subían al segundo piso, los pasos de Bianca de un lado al otro. El pasar de lo minutos no se detiene, y dentro del contrato que le había firmado a Palmieri estaba que debía decirle todas las noches alguna novedad con su hija, tomo su teléfono, mira el historial de las llamadas, esperaba tener suerte y que Santino aún estuviera en su oficina, marca el número, espera unos segundos para que contesten

—Bueno— contesta una mujer algo agitada

—¿Esta Palmieri?— pregunto sin rodeos y espero paciente hasta que el padre de Bianca contestar

—Bueno, diga— dice un tanto prepotente,

—Soy De Luca, solo llamo para decirle que su hija está sana y salva y me menciono a Sandro,— Santino golpe el escritorio— ¿de él no podrá venir la venganza?

—De ese pelele no— soltó una carcajada por la sugerencia, después de unos minutos le ordenó a Dante— ese no puede acercarse a mi hija De Luca entendido 

—Si señor, como usted diga— sería un placer para el romperle la cara si llegará en ese momento aparecer, estaba muy estresado con todo lo que había tenido que vivir ese día, realmente estaba cansado. Colgó dejando de lado su teléfono, durante el antro había esperado alguna información de Alfonzo sobre el sobre que le mando y las colillas de cigarros pero no había tenido ninguna información. Pasan los minutos, y de nuevo se concentra en el interior del departamento de Bianca, está silencioso, no hay ningún ruido, tal pareciera que ya se hubiera ido a dormir. Recuerda la tabla que le había mandado Alfonzo, tenía que levantarse muy temprano para ir a trabajar, así que de seguro ya estaba dormida, muy agusto, en su enorme cama mientras el estaba ahí afuera, ya cansado de estar el duró suelo. Comienza a sonar el teléfono, Dante toma la llamada solamente a esa hora lo llamaría Alfonzo

—¿Que has averiguado?— pregunta inmediatamente

—El sobre como tú mismo dedujiste tiene solamente huellas del personal de Santino— Dante suelta un gruñido, odiaba tener la razón

—¿Se sabe que empresa de paquetería lo llevo?— tal vez por ahí tuviera una pista de dónde venía la amenaza

—No, la cámara de seguridad no logro grabar bien el logo de la gorra del empleado, y nunca se le ve la cara— Dante golpea la puerta con el puño, quería dar pronto con los responsables, para terminar el trabajo, 

—¿Y Santino Palmieri está limpio?

—No lo sé, voy a investigar y ¿como te va en tu primera noche de niñera?— Dante pudo notar el tono burlón de su jefe y amigo

—Si te contará es una preciosa niña muy bien portada que me obedece todo, me encanta este trabajo— Alfonzo comenzó a reír al otro lado de la línea, sabía de la poca paciencia de Dante

—¿Entonces no te ha dado problemas?— Dante miro el pasillo como le decía que ahora estaba afuera de su departamento, no podía creer que le hubiera hecho esto

—No ninguno— ya necesitaba cambiar un poco el tema— en lo que me mandaste de Palmieri hay muy poco de Sandro por favor me puedes m****r más información

—Claro tu dime qué quieres

—Todo, a qué hora desayuna, come y cena, a qué lugares le gustaba en qué clínica estuvo, y cuando llegó al país, etc todo— Alfonzo tomo nota de lo que le estaba pidiendo Dante para poner a uno de sus mejores agentes de cibernética a trabajar

—Mañana la tendrás— colgó, de nuevo cierra los ojos, sus espalda baja le pide a gritos que se levanté, y sus piernas ya no quieren estar estiradas, la flexiona y apoya su cabeza en las dos rodillas, cuando de pronto escucha un grito dentro del departamento de Bianca, él de un salto se levanta del sueldo, toma su arma y entra al departamento.

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