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¿Quién es este hombre?

Autor: MuSubi GR
last update Fecha de publicación: 2022-02-19 03:59:00

Bianca no pensaba dejarlo toda la noche afuera, al sentarse en su sofá y ver las luces de la ciudad a lo lejos, junto a una taza de té, poco a poco le gana el sueño, está en una habitación blanca como en las que había en la clínica de rehabilitación, se levanta del suelo y sale en la escucha de la música que hay en el patio, al parecer hay una fiesta, todos se ven muy alegres cuando de en medio de ellos sale Sandro, ella al verlo quiere salir corriendo pero la mano de él la atrapa y la atrae a su cuerpo, la abraza con fuerza , ella comienza a forcejear, 

—Vamos a divertirnos tengo muchos dulces para ti— le susurra mostrando con su otra mano una pequeña bolsita con diferentes pastillas

—No quiero, no quiero volver a ese mundo— grita tratando de levantar su rodilla y darle en la parte baja, pero no puede, mira los ojos de Sandro, están rojos y vidriosos,— déjame ir

—No, nunca te dejare ir porque me permeteces imbécil— la tira al suelo y comienza a patearla— nunca te podrás separar de mi, porque eres mía y siempre lo serás, yo soy tu primer hombre

—No, no déjame, detente, ¡noooooooo!— grita con todo su ser abre los ojos viendo que todo ha sido una pesadilla, escucha como se abre la puerta y voltea viendo a De Luca con un arma en la mano, vuelve a gritar, tirando su taza de té al piso. Dante mira el lugar no hay nadie solamente está Bianca acurrucada en el sofá, sus ojos están llenos de lágrimas, 

—¿Por qué gritó?— la mira bien se ha cambiado, ahora está solo con una camiseta larga que le llega a medio muslo, son perfectas largas y tonificadas.

—Perdón tuve una pesadilla—  ve como se limpia la cara— ¿Qué ha hecho?— mira la puerta que está fuera de su lugar— ¿Por qué lo hizo?

—Por que pensé que alguien se había metido y la estaba atacando— regresa a la puerta y la medio acomoda— esto no hubiera pasado si me hubiera dejado entrar— Bianca abre los ojos al ver el arma en sus manos, había visto las de utilería pero nunca una de verdad

—¿Por que tiene esa arma?

—Pues es una parte de mi trabajo, ¿creía que la defendería solo con mis puños?— le pregunta con ironía, ella bufa por sus palabras, mira de nuevo el arma sabe que es tonto lo que va preguntar pero de todos modos lo hace

—¿Sabe usarla?— y ahí estaba su respuesta, De Luca comenzó a reír, claro que la sabía usar pero no sé sentía bien tener una de esas ahí en su casa

—No la quiero, que tal que se le escapa un tiro— se cruza de brazos queriendo imponer su voluntad, De Luca deja de reír y camina con el arma en sus manos hasta donde está ella

—Esta preciosa se queda conmigo— le da un beso y la ajusta en su cintura. Bianca al ver su negativa suelta un resoplido, da media vuelta y entra en su habitación, mira el reloj ya debería estar dormida para no tener ninguna bolsa debajo de sus ojos. Recuerda que tiene que darle un lugar para dormir al hombre que está ahí afuera

—Hay una habitación al final de pasillo, si quiere ir a dormir ahí— le dice desde la puerta, De Luca mira la dirección de la mano, mira el sofá dónde había dejado sus cosas al llegar, mira la puerta que está algo de lado, no podía irse y dejar así la puerta, con el peligro que alguien pudiera entrar con facilidad

—Yo creo señorita que me quedaré aquí— si sienta en el sofá con las manos detrás de su cabeza, voltea a verla y no puede evitar mirarla de arriba a bajo, con esa camiseta blanca con la leyenda Bad girls la hace lucir perfecta, no importaba como estuviera vestida todo en ella era perfecto, ese pequeño shorts se ajustaba perfectamente a ese blanco muslo, no sabía que le estaba pasando desde la tarde que la conoció, su cuerpo la quería reclamar como suya. De nuevo mueve la cabeza, no puede permitir que esos pensamientos invaden su cabeza, estaba ahí para cuidarla y tal vez pronto terminaría y nunca más la vería

—Como usted decida— Bianca levanta los hombros con indiferencia, si el quería dormir en ese pequeño sofá pues sería su decisión, da media vuelta tiene que ir a dormir para el día siguiente.

Dante toma su mochila de emergencias que lleva a todos lados, saca una caja de herramientas, de dónde saca un destornillador y unos tornillos, va a la puerta que no se ha dañado incluso la madera no tiene ningún rasguño, siempre Alfonzo le preguntaba porque llevaba ese tipo de herramientas, que para su trabajo no eran necesarios, y ahora podría callarle la boca. La acomodo en su lugar, y con el mínimo ruido la arreglo. No tarda mucho cuando ve la puerta pareciera que hace diez minutos estaba fuera de su lugar, regresa al sofá y dejando a un lado su mochila, desata las agujetas de sus zapatos negros, se los quita y los deja a un lado. Bianca acostada desde su cama veía a De Luca como se había quitado los zapatos, no podía dormir sabiendo que había una persona a fuera durmiendo, mira por la rendija que ha dejado en su puerta y ve cuando se pone en pie, se saca la camisa de los pantalones y comienza a desabrochar los botones, en un movimiento rápido ha quedado solo con sus pantalones, su cinturón está desabrochado, las manos de Dante bajan a la cinturilla de su pantalón, Bianca abre los ojos, pensando si sería capaz de quitarse también los pantalones ahí en medio de su sala, mira como sus dedos trabajan en el botón y la cremallera, siente como su rostro se pone caliente, quiere dejar de ver pero sus ojos y su cabeza no se mueven, se queda mirando. Dante está acostumbrado a dormir sin ropa pero mira a la puerta de la habitación de la señorita, no sería muy conveniente dormir así ahí, quita dos cojines del sofá y los avienta al suelo, deja uno que lo usará de almohada, toma la manta que la señorita había dejado afuera, acomoda el cojín y se acuesta mirando por la ventana los árboles del parque que tiene al frente, con una mano busca en la pequeña bolsa un frasco, toma la pequeña pastilla, odiaba tener que estar sujeto a ellas para tener un poco de paz, para no atormentarse y sentirse culpable por la muerte de sus amigos y todo por qué confío en la persona equivocada. Y aparte entrego una parte de él, una que ha dejado de latir desde aquel día, pero todo estaba indicando que su corazón ha vuelto a la vida, Bianca Palmieri está haciendo que su corazón frío se vuelva un poco cálido desde que la vio en la oficina de Santino.

Se comienza a escuchar una canción de música electrónica, Bianca toma su celular que está en la mesita de noche tiene que apagar la alarma, no podía creer la noche que pasó primero teniendo una pesadilla con Sandro y luego ver cómo De Luca se desvestía, no podía creer que deseó ver qué se quitará los pantalones, y al ver que no lo hacía se llenó de molestia contra él y contra ella misma, no debía tener ese tipo de deseos. Se levanta con mucha pereza, se estira un poco y yendo a su guardarropa toma unos pantalones deportivos y una camiseta que se ajusta a su cuerpo. Va salir a correr como todos los días, el ejercicio también había sido muy importante para su recuperación de las adicciones. Va así el cuarto de baño y se cambia, tenía años yendo a correr sola que no pensaba que fuera De Luca con ella, se agarra su cabello en una coleta alta sale de la habitación mirando que De Luca que sigue dormido, sale casi en puntitas cuidando de no despertarlo, toma sus llaves del comedor y de nuevo mira al sofá que está ocupado con el hombre que la está cuidando, pero verlo ahí con su perfecto torso descubierto, se puede ver como están bien formados los cuadritos del abdomen, baja un poco la vista y una de sus piernas se ha quedado descubierta de la manta, su muslo está grueso y se marcan sus perfectamente sus músculos, suelta un suspiro, nunca había visto a un hombre así desnudo, bueno si los actores pero ninguno tenía ese cuerpo, mira su celular en la mano y sonríe, por qué no, enciende la cámara y se cerciora que está dormido, y toma la foto

“—Mira a De Luca”— manda la foto a Pía, que de seguro también ha estar despertando, espera unos segundos y llega la contestación

“—Por Dios es un modelo, ¿Está en tu sofá?”— Bianca sonríe puede imaginar a su amiga mirando la foto hasta agradando la

“—Si ahí durmió, de verdad me intriga este hombre”— contesta y mira su teléfono, todos en este mundo tiene redes sociales, mira a De Luca, el sabe muchas cosas ella, y sabe que parte de su vida está en el internet, y su curiosidad comienza a crecer, enciende su teléfono y de inmediato se pone a buscar,— ¿Cómo dijo Santino que se llamaba?— recuerda cuando su padre los presento, y sonriendo con maldad lo recuerda, “Dante De Luca” y le da buscar, piensa encontrar algo que sea de su familia, novia, esposa, o hasta si es gay, espera a que arroje algo su búsqueda, suena una campanita, y mira las fotos ninguno es su guardaespaldas,— ¡No puede ser!— grita pero inmediatamente se tapa la boca y mira de nuevo al sofá para ver si no lo ha despertado, no podía creer que no tuviera un perfil social, que escondía para no tener ninguna red— ¡¿porque?!— regresa a su habitación, llena de frustración por no encontrar nada,— ¿Quién eres?— se pregunta viendo la pantalla él sabía todo de ella y ella no había encontrado nada en la vida de las redes sociales, de pronto suena de nuevo su teléfono y ve la notificación del mensaje de Pía

“—Oye durmió ¿desnudo?”— Bianca mueve la cabeza, como su amiga había preguntado eso, mira a la sala y ese hombre se ha movido ahora tiene un brazo por debajo de su cabeza y por dios se ve muy bien.— dime— llega otro mensaje pero Bianca mira la hora le ha quedado menos tiempo para ir a correr, debe salir corriendo para no llegar tarde, ya no le contesta a su amiga para que se quede con la duda, toma los audífonos para ir escuchando su música relajante en el camino, se mira por último en el espejo su ropa deportiva la hace lucir muy bien, sale pisando de puntitas, de nuevo quiere irse sin él, que podía pasarle si era solo a unos metros de su casa, va pasando junto a él cuando siente su grande y fuerte mano tomar su muñeca, 

—¡Ah!— grita al sentir como va cayendo sobre el sujeto que la ha jalado, cierra los ojos por inercia, al sentir que ha caído sobre el cuerpo sólido De Luca los abre, no puede evitar hacer un escrutinio sobre su rostro que es guapo, sus ojos color ámbar la miran con una sonrisa, que ve sus ojos y sus labios, siente como sus manos fuertes la tiene sujeta por la cintura, las manos de ella sin querer tocan su pecho desnudo, se siente mejor que solo verlo. Los dos no sé dejan de ver ningún segundo, Dante la ve con sus ojos oscuros sin expresión, siente como su piel se queman a sentiru sus pechos que suben y bajan sobre de él, no puede evitar sentir deseo por ella.

—¿Adonde iba?…

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