FAZER LOGINBianca al entrar a su camerino, cierra los ojos, algo le decía que no debió aceptar la invitación de Bruno, pero recordar lo que había pasado en la mañana se sentía que le debía esa cena lo había avergonzado. Al salir de su camerino ya De Luca la espera, tenía que mantenerse firme y no cruzar ninguna palabra con él, tal vez su padre arreglaba todo rápido y no lo tendría muchos días además estaba molesta con su actitud como se había atrevido a decir quién si y quién no podía entrar a su camerino a verla. Camina sin ni siquiera verlo, como no estaba su madre en la ciudad y no ir al restaurante, tenía planeado tener una tarde noche tranquila, tal vez si no hubiera aceptado la invitación de Bruno le hubiera llamado a Pía para hacer noche de chicas. Sube al Mercedes y espera hasta que De Luca lo encienda, se pone el cinturón de seguridad y mira por su ventanilla cada auto que va dejando atrás
—Va ir a comer al restaurante señorita— Bianca lo ignora, toma su celular esa era la única manera que había encontrado para que De Luca no fuera un problema— no me hablar entonces, bueno vamos a casa y de ahí no va salir para verse con el idiota ese
—No puede hacer eso— Bianca brinca en su asiento, ya había dicho que iría no podía dejarlo plantado— voy a ir a cenar con Bruno— De Luca comienza a reír, aún no podía creer que lo había ignorando, que le había aplicado la ley de hielo— vamos a casa veo que hizo Ges de comer y después saldremos
—Vio que no fue tan difícil hablarme— Bianca suelta un bufido al ver su rostro sonriendo, no podía creer que hubiera caído en esa trampa, no puede apartar la vista, cuando sonríe se ve muy guapo, es como si su rostro cambiará— ya déjese de portarse como una niña, ¿Cuántos años tiene?— Bianca deja sus pensamientos, sorprendida por la pregunta, claro que sabía, si sabe todo de ella
—Me sorprende que usted sabiendo a dónde voy con mi amiga, su nombre no sepa mi edad— dice en un tono burlón— mejor dígame usted cuántos años tienes
—Yo treinta y tres— Bianca le había calculado treinta y cinco,— en la noche pasarán por usted
—No, y no creo que no hubiera escuchado, que le dije a Bruno que llegaría al restaurante— vuelve la vista a la ventanilla, recarga su cabeza sobre su mano— lo busque en las redes y vi que no tiene ¿Por qué?
—Por que no— dijo secamente, Bianca se estaba dando cuenta que no le gustaba hablar de su vida, ya el resto del camino se puso serio.
La noche llegó Bianca se puso un vestido gris con perdiera en el busto está noche había dejado suelto su cabello rubio, al verla Dante salir de su habitación no pudo evitar abrir la boca, se veía perfecta, un ángel que iría con un mortal a cenar, no sabía porque pero ese Bruno no le gustaba nada, había algo en su mirada que le hacía pensar que no era de fiar.
—Nos vamos— le dijo mirándolo, se había cambiado por unos pantalones azul marino una camisa blanca, y una chaqueta azul que le marcaba perfectamente los músculos de sus brazos
—Si, solo dígame la dirección— abrió la puerta del departamento, Bianca con seriedad le dio un papel con la dirección— mi Mercedes o su mini Cooper
—Su Mercedes— deja que él abra la puerta del auto, ya le estaba gustando ser tratada así, con caballerosidad.
Al llegar al restaurante Bruno la estaba esperando afuera con una flor en mano, Bianca mira a todos lados, esperando que no hubiera ningún paparazzi que los viera y comenzará con sus chismes, gracias a Sandro no quería volver a abrir su corazón,
—Te ves hermosa amor— se acerca dándole dos besos en cada mejilla, Dante sin pensar se acerca queriendo mantener la distancia entre ellos
—Gracias Bruno— toma la flor, y recuerda cuando Sandro después de una noche de violencia llegó con flores pidiendo perdón y ella como tonta lo acepto, y siguió ahí hasta que una noche tocó fondo, y gracias a Pía salió adelante.
—Ya está la mesa ven— la quiso tomar del brazo pero Dante se interpuso, Bruno lo vio con dureza pero a Dante no le importo— tu guardaespaldas puede esperar aquí
—No Bruno el entra conmigo— le contesto Bianca,— mi papá no quiere que este muy lejos de mi
—Esta bien— dijo con inconformidad, el quería tener la oportunidad de estar con ella y lograr entrar un poco más en su corazón, pero con él mirándolo todo el tiempo no sería posible. Le ayudo con la silla, después fue al frente de ella para sentarse y sin esperar a ordenar ya estaba muy nervioso y tenía que aprovechar esta oportunidad— Bianca se que te invite en plan de amigos pero necesito decirte algo muy importante…
—Bianca amiga…— Pía entro con mucha prisa, después de llegar a su departamento había decidido no ir sola con Bruno, tenía claro que no iba a desaprovechar esta oportunidad para volver a insistir con sus sentimientos y no quería que tocara el tema, y más que habían quedado en ir de plan de amigos. Bianca respiro al verla, había llegado justo a tiempo— gracias Bruno por la invitación— se sentó en una silla— cuando Bianca me llamo para decirme no sabes cuánto me gusto la idea— el sonrió de una manera forzada, no entendía porque Bianca no podía darle una oportunidad, sabía lo de su relación con Sandro había quedado tan lastimada con él que no quería estar con nadie. Teniendo ahí a su amiga sería imposible tener privacidad.
—Pía que gusto verte— llamo al mesero para pedir su orden. Dante estaba en una mesa atrás, al ver el rostro de incomodidad de Bruno sonrió, casi sentía pena, porque no se daba cuenta que Bianca Palmieri nunca tendría un sentimiento más allá de amistad por él. Internamente comenzó a reír, la cena para Bruno se había arruinado.
Las horas pasaron Pía era quien llevó la conversación, decía una que otra broma haciendo reír a Bianca, Bruno fingía disfrutar la cena pero por dentro estaba molestó, ya había dicho a los meseros que suspendieran la música, no tenía caso, ya no era una cena para dos.
—Me la pasé muy bien, haber cuando volvemos a repetir la cena— dice con una sonrisa Bianca al salir del restaurante, Bruno no le queda más que fingir y sonreír, pero para el fue una horrible noche, no aguantaba a Pía.
—Me da gusto querida Bianca— Bruno tomo su mano— espero que la próxima sea solo
—Bianca me llevas a casa— Pía quitó la mano de Bruno, había ido para ayudar a Bianca, no entendía porque ella no quería darse la oportunidad con Bruno pero no podía dejarla sola— es que mi auto está en el taller
—Si vamos— miro a Bruno— gracias Bruno nos vemos el lunes— y sin permitirle que dijera otra cosa se fue paso De Luca a un lado
—Sigue mi consejo amigo— Bruno no dejo de verlo con dureza, con odio, quién era él para meterse en dónde nadie lo llamaba
—Tu maldito perro faldero métete tus consejos por dónde quieras— Dante lo ignoró, tomo las llaves del Mercedes y dejo a un frustrado Bruno mirando solamente el auto donde se iba Bianca.
—Gracias amiga, no sabes cómo te lo agradezco
—Para eso estamos, si necesitas un chaperon llámame— miro a De Luca— me puede llevar a
—No le digas el sabe perfectamente a dónde tiene que ir— la interrumpió Bianca que miro a De Luca con una sonrisa— ¿verdad?
—Si señorita.
Al día siguiente Bianca fue muy temprano a correr con Dante detrás de ella, había corrido alrededor del parque ya treinta vueltas y su guardaespaldas estaba como si nada, no podía creer que tuviera una mejor física que ella, después de una hora y media de ejercicio como era su ritual de cada domingo fue a una cafetería que tenía mesas por fuera del local, ahí tenía un excelente licuado energizante. Llegó y el mesero la saludo con familiaridad
—Señorita Bianca en un momento está listo su licuado— llegó a la mesa donde ella se sentó— desea algo más del desayuno
—Si, pan tostado con mermelada de fresa por favor— el joven anoto en la pequeña libretita. Dante se sentó en la mesa de atrás mirando la calle, el solamente había pedido un jugo de naranja con un cóctel de frutas.
—No le gustaría un cóctel de frutas está muy bueno— le dijo cuando la vio solamente con al rebanada de pan tostado— necesita recuperar bien sus calorías
—Gracias así está bien— le contesto sin voltear a verlo. Y mientras disfrutaba de su desayuno y su mañana de domingo comenzó a tomarse fotos para sus redes, levantó la vista al ver la calle, los turistas Iván de un lado a otro, algunos veían sus celulares, las familias caminaban felices, de pronto siente como la toman del brazo, la abrazan y la tiran al suelo, siente el calor de su cuerpo protegiéndola ¿de que?; Los gritos de las personas que andaban por ahí no se hacen esperar, unos tronidos parecidos a cuetes comienza a sonar, Bianca se tapa los oídos, no sabe cuánto dura eso, y sin saber que estaba pasando comienza a temblar pensando que eso era para ella, mira por un pequeño lugar a más gente en el suelo resguardándose de lo que parece una lluvia de balas, sin poder evitarlo comienza a llorar y a temblar, le parece eterno hasta que unos minutos después se escucha el rechinar de las llantas de un auto, la lluvia de balas ya había cesado, la protección De Luca ha desaparecido, el la toma de los brazos y la levanta del suelo para ver su rostro que esta lleno de miedo,
—Señorita ¿estás bien?— le retira unos mechones de su cabello rubio de la cara, con su pulgar limpia de su rostro el reguero de lágrimas— señorita contésteme está bien— por primera vez en años Dante demuestra su lado delicado, sin poder hablar solo asiente con la cabeza— trae un vaso con agua— Bianca no mira a quien le dice, por dios que había hecho para sufrir este tipo de atentados— ahora vengo señorita— Dante la deja sentada en una silla, mientras ve por la calle el auto negro que se va alejando. Toma su celular necesita a Alfonzo para ver por dónde se había ido el auto y así poder dar con los responsables de la amenaza y del atentado.
—Nos acaban de disparar, revisa las cámaras de seguridad del restaurante— Dante le manda la ubicación,
—Pero ¿están bien?— no espera mucho cuando recibe contestación de su jefe
—Estamos bien, por favor has lo que te digo— cuelga mira a dónde dejo a Bianca, sin perder tiempo va con ella que parece un pequeño asustado, al irse acercando la ve rodeada de dos brazos sin perder tiempo toma su arma y le apunta al sujeto
—¡Suéltela!—se escuchó detrás la voz gruesa de De Luca…
Los días pasaron muy rápido a Sophie le habían dado el alta y ahora estaba en casa de Dante jugando feliz con Angello que al verla corrió feliz a su encuentro, Dante estaba abrazando a Bianca y disfrutando el sonido de las risas de los niños, la mamá de Anabella fue junto a su nieto habían sido tres días sin verlo que tenía planeado en cuanto lo viera le daría los besos que no había recibido estos días, —¿Estas feliz?— Bianca le acarició su mejilla con ternura, el la miro como siempre con amor, —Si, estoy muy feliz— todo había cambiado tanto, ya no era ese hombre que buscaba a las mujeres para satisfacer sus necesidades, no porque ahora estaba completo con Bianca, su otra mitad,— te tengo a ti, ya está aquí mi hija, sabes se parece tanto a mi mamá— Bianca sonrió— está conmigo Angello que haré un hombre de bien, —Te creo— acarició su cabello— mi amor, organice una pequeña reunión para darle la bienvenida a Sophie, no te molesta —Por supuesto que no, así ella va ir conociendo a la
¿Te gusta la pizza?— Bianca estaba en la cocina junto a Ágata mirando al pequeño Angello comer con gusto la rebanada de pizza de pepperoni que él había pedido—Si señorita— dijo con la boca llena, Bianca sonrió al ver al niño comer bien—Dime Bianca Angello— le dijo dulcemente al pequeño que sonrió— toma aquí está una rica agua de naranja— tomo el vaso con gusto y le dio un gran trago— como Angello— dijo al separarse para ver hablar con Ágata, estaba preocupada por la Sophie que había pasado para que llegará al hospital— ha llamado Dante Ágata—No niña Bianca, espero no sea nada grave— eso mismo deseaba Bianca, miro la ropa sucia de Angello, no tenían con que cambiarlo si querían que se diera un buen baño —Hay que limpiar tres habitaciones Ágata— asintió— y hay que comprar algo de ropa para Angello y Sophie…— comenzó a sonar el timbre de la puerta—Ahora regreso niña Bianca— Bianca sonrió porque no podía decirle solamente Bianca, regreso junto a Angello que estaba feliz comiendo—Do
Dante sintió un golpe en la boca del estómago, su hija, la niña que estaba buscando la tenía ahí cerca, en ese hospital pero enferma, ¿Qué podría tener para la llevarán al hospital? ¿Sería grave? Fueron las preguntas que se formulo en la cabeza, sin saber en qué momento comenzó a sentir como las lágrimas rodaban por su rostro, y de pronto sintió la mano de Bianca sobre su hombro, sentirla fue grato para él, porque sintió que estaría a su lado, le agradeció con la un gesto en la cabeza y de nuevo miro a Angello que estaba mirándolos a los dos— ¿Qué tenía tu hermanita?— el niño levantó los hombros en señal que no sabía—No sé, mi abu dijo que tenía mucha fiebre—¿Dónde está ella?— le pregunto tragando el nudo en la garganta, tenía que calmarse, no podía ver el panorama negro—Por ahí— dijo señalando atrás de él— ven te llevo— Dante tomó la mano de Angello que lo llevo por el pasillo por dónde había venido y al final dieron vuelta a la izquierda y siguieron el pasillo hasta que llegaron
Santino había logrado salir del país con su pasaporte falso, con el que había estado saliendo para ir a ver a Bianca que estaba en España, estando ya fuera de Italia, se enteró que su empresa estaba ya en la quiebra, la mayoría de los contratos se habían roto, porque nadie quería trabajar con él, no querían que lo relacionarán con él, también le habían mandado su despido del senado y aparté ya se había interpuesto una denuncia por la muerte de su primera esposa, así que el nombre de Santino Palmieri estaba ya marcado y tendría que parecer que había muerto, cerró el portátil, y antes de salir de la habitación del hotel se miro en el espejo, en cambio de color de cabello le había quedado bien. Sonrió pensando en la casa que visitaría, dónde comenzaría su nuevo negocio, tenía claro que debía manejar un perfil bajo, y sobretodo no saliera su asentó italiano, nadie podía saber dónde podría encontrarlo, y de eso estaba seguro porque casi nadie conocía su otro nombre, daba gracias a su madre
El día había llegado para Santino, el que tanto había esperado, con el que había soñado toda su vida, ser nombrado el candidato oficial del partido social democrático a la presidencia. Después que Sandro dejará que De Luca se la quitará, no sabía nada de él y era mejor, estaba harto de escuchar sus lloriqueos, no había sido lo suficientemente hombre para lograr que Bianca se volviera a enamorar de él, no había logrado estar con ella y hacerle creer que ese engendro que crecía en el vientre de su hija fuera de él y no De Luca, había llamado antes de ir a Lucca y la mujer de servicio le había confirmado que Sandro estaba en casa con una botella en mano y muchas pastillas en la mesa, al escuchar eso Santino estaba convencido que Sandro había vuelto a consumir, el niño no tenía control, pero eso sirvió para sus planes, si no había hablado con su papá lo tenía en sus manos, tendría su apoyo incondicional en las elecciones internas y mientras los demás militantes lo vieran tenía el votó de
Bianca no podía creer lo que escuchaba, ¿siempre había buscado su bien?, Pero cuál era su bien en obligarla a casarse con Bruno, dónde estaba su bien alejarla del único hombre que la amaba, que siempre estaba buscando su bien, que de bien tenía entregarla en las manos de Sandro que había sido el primero en abusar de ella, aunque tenía que reconocer que está vez en España se había comportado bien. Todo lo malo que le había pasado últimamente era su culpa, el abuso de Bruno había sido porque lo tenía amenazado con unas fotografías, y ahora lo dudaba que existiera, porque eran socios en los negocios sucios, si no hubiera estado coludido con ellos tampoco hubiera comenzado con las amenazas que eran a su persona— por eso vengo a pedir que favor no me denuncies— dijo Santino, y para Bianca todo quedó estaba quedando claro comenzó a re







