FAZER LOGINDante sin perder tiempo se acercó al hombre y rodeando su cuello con su brazo y sujetando el arma en la otra mano lo separó de Bianca lentamente, Bianca se limpio el rostro de las lágrimas y mirando a De Luca apuntando con el arma a la cabeza de su hermano se alarmo, no podía creer que estuviera haciendo eso
—Por Dios suelte a mi hermano— lo tomo del brazo— De Luca— dijo con reproché, al soltarlo lo voltio mirando el rostro de Valente Palmieri, ya lo había visto en fotos pero en persona no podía negar de quién era hijo, guardo su arma en la espalda, por compromiso le ofreció una disculpa
—Una disculpa señor Valente— pero esperaba que el entendiera que estaba haciendo su trabajo, lo que no sabía muy bien como era la relación entre padre e hijo— estaba haciendo mi trabajo, acabamos de sufrir un ataque señor y al verlo junto a la señorita Palmieri pensé que— Valente volvió abrazar a Bianca, iba pasando por la calle cuando la vio ahí desayunando
—No sé preocupe entiendo— beso a su hermana en la frente— yo vi todo,— miro a su hermana, por primera vez en mucho tiempo tenía miedo, al ver cómo las armas disparaban para donde podría estar ella, la miro de arriba a bajo buscando alguna herida— ¿Estás bien, tienes alguna herida?
—Estoy bien— volvió abrazar a su hermano, era lo que necesitaba en ese momento, había tenido mucho miedo al escuchar el sonido de los disparos— Valente yo pensé que esto no era real, que solo quería contratar mi vida— Valente tomo el rostro de Bianca entre sus manos par verla directamente a los ojos
—¿Cómo crees que nuestro padre inventara algo así?— dulcemente le limpio unas lágrimas— ahora ves que es real, tu vida corre peligro— miro a De Luca— él está para que tú estés bien, así que quédate con él, eres nuestro tesoro— beso su frente— me lo prometes
—Si Valente, te lo prometo que desde ahora le haré caso en todo a De Luca— se volvió abrazar, mientras a lo lejos se comenzó a escuchar las sirenas de la policía para levantar una acta y los testimonios de los ahí presentes, el celular de Dante comenzó a sonar miro el nombre de Alfonzo y sin perder tiempo le contestó;
—¿Hay algo?— tenía mucho que no sentía el miedo que unos minutos antes había sentido, ver venir de nuevo ese auto negro y un sujeto por una de las ventanillas salía con una arma larga, sin perder tiempo tomo a Bianca y la tiró al piso, apenas era su segundo día con ella y habían vuelto a atentar con su vida
—Si, el auto tiene reporte de robo— eso era de suponerse, esos delincuentes usaban esos vehículos para cometer su fechorías— lo seguimos por varias cuadras pero en una calle del centro nunca salió, ya tengo a mis hombres buscando el vehículo
—Esto no me gusta, porque quieren hacerle daño a Bianca— dijo Dante, y viendo la trayectoria de los disparos no iba a contra ella, era como si hubiera sido una forma de advertir, una forma de presionar— ahora la policía está con Bianca, haber si está vez si hacen su trabajo— miro a Bianca parecía una pequeña con miedo, temblando siendo abrazada por su hermano, sintió un deseo de ser el quién la abrazara quien le digiera que todo va estar bien que mientras el esté con ella no le pasará nada. El policía ya había acabado de tomar su testimonio y no podía permanecer por más tiempo ahí, era momento que ella fuera a descansar— señorita es hora de irnos— se limpio la lágrima que comenzaba a correr por su mejilla, y mirando a su hermano se despidió
—Me lo prometiste pequeña— le volvió a dar un beso en la frente— no sabes el sufrimiento que pasaría si te pasará algo
—No te preocupes, con esto ya me di cuenta— camino junto a él hasta el taxi que los esperaba, desde que su mamá se había separado de Santino Valente y ella se habían vuelto muy unidos— te quiero
—Yo a ti— abrió la puerta y la dejo entrar, Valente miro a Dante— gracias y por favor mantenga a nuestro tesoro a salvó
—Es mi deber— estrecho la mano con Valente. Subió al taxi, Dante le dio dirección del departamento de Bianca, se mantuvo alejado pero tenía un impulso de ir abrazarla era como si lo necesitará. El celular de ella comenzó a sonar, Dante alcanzó a ver la pantalla eran mensaje de diferentes personas, hasta comenzaron a llamar, uno decían reportero de la televisora— no va contestar
—No, no quiero hablar con nadie— apagó el celular, realmente no estaba de humor para contestar, se hundió en el asiento, tenía un sentimiento de culpa, ella había pensado una manera de alejar a ese hombre, a De Luca podía ser su historia otra, tal vez herida e incluso muerta, su corazón comenzó a latir con fuerza, ahora le debía su vida. No tardó mucho en llegar a su departamento, al bajar espero a De Luca camino junto a él entrando al edificio. Al llegar a su piso por fuera de su departamento ya estaba Pía, en cuanto se vieron corrieron abrazarse;
—Amiga ¿estas bien?— Bianca no pudo contener más el llanto comenzó a fluir, el sonido de las balas aún le martillaba la cabeza,
—Si, solo estoy un poco nerviosa pero entremos por favor— ya De Luca había abierto el departamento, les dio paso a las amigas y se fue al cuarto que le había dicho Bianca, las chicas necesitaban un poco de privacidad. Aunque el deseaba poder ser quien la abrazará en esos momentos. Pía dejo a su amiga en el sofá mientras iba a la cocina a preparar un té;
—Hay Bianca cuando vi en las redes sobre tu ataque me preocupe— le entró la taza algo caliente— sin pensar me vine corriendo para acá
—Gracias por estar aquí, fue algo muy horrible, de un segundo a otro estaba en el suelo escuchado los disparos y los gritos de las demás personas— tomo un sorbo del té, y uniéndose más en el sofá sintió el perfume De Luca, por una extraña razón se sentía segura así.
Su amiga Pía decidió quedarse con ella para animarla, hacerla olvidar un poco lo que vivió esa mañana. Después de que Bianca se quedara dormida Pía se encargó de hacer algo de comer para su amiga, había escogido unas películas para ver con ella y había pedido al súper unas botanas y un vino para pasar una tarde entre amigas, por la ventana se podía ver algunas camionetas de reporteros, querían saber cómo estaba Bianca Palmieri, así que Pía se encargó de hacer un comunicado informando que todo estaba bien y que por el momento no daría ninguna entrevista.
Por otro lado Dante revisaba la cámaras de vigilancia de la calle que le había mandado Alfonzo a su correo, una a una revisó para ver si podía ver los rostro de los sujetos pero iban tapados con pasamontañas. Salió de la habitación y vio a Bianca durmiendo en el sofá, cubierta solamente con una manta, tenía un hermoso rostro así parecía un ángel, de nuevo esa comparación en años su corazón latía con fuerza cuando estaba con ella y no se apartaba de su cabeza el deseo de estar con ella, poder abrazarla como ese día y decirle que nada le iba a pasar mientras el estuviera con ella. Pía lo observó, tenía una mirada dulce al ver a su amiga,
—¿Quiere comer algo?— Dante voltio a ver a su amiga
—Gracias yo ahora me sirvo— camino a la cocina, Pía lo siguió
—Gracias De Luca, gracias por salvar a mi amiga— Pía le sonrió, Dante solo asintió con la cabeza.
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—Padre te dije que no intentaras hacer nada contra Bianca— Rafaello miro a su hijo entrar como un toro queriendo embestir a todos— ¿Por qué lo hiciste?—Para presionar a Santino, no ves que ayer el cargamento no pudo salir— se levantó molesto— estoy perdiendo dinero Rafaello y mi cabeza está en juego
—Pero Bianca no tiene nada que ver con los negocios de su padre— reclamo aventando una figurilla al suelo
—Tranquilo hijo solo fue una advertencia, la orden no fue hacerle daño— camino por el pasillo hasta el comedor— vamos a comer— pero su hijo aún estaba molesto,
—Manda matar a esos hombres, porque si hubiera sido de advertencia no le hubieran vaciado el arma— saco el reporte de la policía que había conseguido gracias a los que estaban de su lado— gracias a la reacción de ese malnacido que la está cuidando ahora sería otra la historia
—Ya no pasó nada, le llamaré a Santino para presionarlo más, el tiene que hacer algo con ese secretario de justicia— tomo el celular mientras una mujer les servía la comida— Santino amigo ¿que sucedió?
—Maldito Rafaello porque— le respondió por Valente se había enterado de lo que le había sucedido a Bianca— yo estoy haciendo lo que puedo
—Pues no se ve, si el siguiente embarque no sale ahora sí tú hija será la que pague— al escuchar su hijo lo miro con coraje, sin esperar más reproches de Santino colgó— te di mi palabra hijo, no le haré nada a la niña Palmieri.
—Más te vale padre, por qué si le llega a pasar algo no me importaría que seas mi padre te mataré— se levantó del comedor, no tenía apetito.
—Estúpido de seguro prefieres mi cabeza que la de esa niña— dijo con rencor al verlo salir, el no pagaría la ineptitud de los demás.
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En el departamento de Bianca el celular de Dante comienza a sonar, mira la pantalla él nombre de Alfonzo, mira a las chicas que están viendo una película; sale de la sala para poder hablar—¿Alguna noticia?— entra a la habitación de huéspedes para hablar
—El auto fue encontrado a las afueras de la ciudad, ya revisamos si hay huellas pero nada, desgraciadamente no tengo nada— Dante maldijo, ¿porque estaban atacando a Bianca?, Esa era la pregunta que le rondaba el cabeza,
—¿Entonces seguimos como al principio?
—Si y no
—¿Cómo es eso?
—Revisando a fondo Santino no nos ha dicho todo, hoy recibió una llamada de un número que no pude rastrear— Dante escucho atento, en que andaba Palmieri para que lo estuvieran amenazando con su hija— y días antes que comenzamos a trabajar para el llegó un correo encriptado, mis chicos de sistemas están tratando de entrar y cuando lo hagamos talvez ahí encontremos lo que necesitamos— Dante sonrió eso era algo
—Me mantienes informado con cualquier cosa
—Claro amigo— Alfonzo cuelga dejando a Dante pensando, que era lo que escondía Palmieri, tenía que ser algo muy grande y el lo descubriría. Al regresar a la sala Bianca y su amiga estaban poniéndose esmalte de uñas en los dedos, al final la presencia de Pía había sido buena, después de que despertara había vuelto a sonreír, y se veía más tranquila.
Habían abierto una botella de vino para disfrutar la película, al levantarse Bianca estando un poco mareada pierde el equilibrio, al ir pasando Dante casi cae al suelo pero él la toma de los brazos, sin poder evitar se quedan viendo por unos largos segundos, Bianca mira su labios y recordar lo cerca que estuvo de besarlo la mañana anterior despierta en ella de nuevo el deseó, Dante se acerca poco a poco, ella se sonroja al ver más cerca su rostro— tenga cuidado señorita— ve como traga y dejándola en el sofá da media vuelta
—¿Qué sucedió aquí?— Bianca no sabía que decir, ni ella sabía que había pasado, al verlo acercarse no pudo evitar desear abrazarse a él y besarlo por Dios era su guardaespaldas.
Los días pasaron muy rápido a Sophie le habían dado el alta y ahora estaba en casa de Dante jugando feliz con Angello que al verla corrió feliz a su encuentro, Dante estaba abrazando a Bianca y disfrutando el sonido de las risas de los niños, la mamá de Anabella fue junto a su nieto habían sido tres días sin verlo que tenía planeado en cuanto lo viera le daría los besos que no había recibido estos días, —¿Estas feliz?— Bianca le acarició su mejilla con ternura, el la miro como siempre con amor, —Si, estoy muy feliz— todo había cambiado tanto, ya no era ese hombre que buscaba a las mujeres para satisfacer sus necesidades, no porque ahora estaba completo con Bianca, su otra mitad,— te tengo a ti, ya está aquí mi hija, sabes se parece tanto a mi mamá— Bianca sonrió— está conmigo Angello que haré un hombre de bien, —Te creo— acarició su cabello— mi amor, organice una pequeña reunión para darle la bienvenida a Sophie, no te molesta —Por supuesto que no, así ella va ir conociendo a la
¿Te gusta la pizza?— Bianca estaba en la cocina junto a Ágata mirando al pequeño Angello comer con gusto la rebanada de pizza de pepperoni que él había pedido—Si señorita— dijo con la boca llena, Bianca sonrió al ver al niño comer bien—Dime Bianca Angello— le dijo dulcemente al pequeño que sonrió— toma aquí está una rica agua de naranja— tomo el vaso con gusto y le dio un gran trago— como Angello— dijo al separarse para ver hablar con Ágata, estaba preocupada por la Sophie que había pasado para que llegará al hospital— ha llamado Dante Ágata—No niña Bianca, espero no sea nada grave— eso mismo deseaba Bianca, miro la ropa sucia de Angello, no tenían con que cambiarlo si querían que se diera un buen baño —Hay que limpiar tres habitaciones Ágata— asintió— y hay que comprar algo de ropa para Angello y Sophie…— comenzó a sonar el timbre de la puerta—Ahora regreso niña Bianca— Bianca sonrió porque no podía decirle solamente Bianca, regreso junto a Angello que estaba feliz comiendo—Do
Dante sintió un golpe en la boca del estómago, su hija, la niña que estaba buscando la tenía ahí cerca, en ese hospital pero enferma, ¿Qué podría tener para la llevarán al hospital? ¿Sería grave? Fueron las preguntas que se formulo en la cabeza, sin saber en qué momento comenzó a sentir como las lágrimas rodaban por su rostro, y de pronto sintió la mano de Bianca sobre su hombro, sentirla fue grato para él, porque sintió que estaría a su lado, le agradeció con la un gesto en la cabeza y de nuevo miro a Angello que estaba mirándolos a los dos— ¿Qué tenía tu hermanita?— el niño levantó los hombros en señal que no sabía—No sé, mi abu dijo que tenía mucha fiebre—¿Dónde está ella?— le pregunto tragando el nudo en la garganta, tenía que calmarse, no podía ver el panorama negro—Por ahí— dijo señalando atrás de él— ven te llevo— Dante tomó la mano de Angello que lo llevo por el pasillo por dónde había venido y al final dieron vuelta a la izquierda y siguieron el pasillo hasta que llegaron
Santino había logrado salir del país con su pasaporte falso, con el que había estado saliendo para ir a ver a Bianca que estaba en España, estando ya fuera de Italia, se enteró que su empresa estaba ya en la quiebra, la mayoría de los contratos se habían roto, porque nadie quería trabajar con él, no querían que lo relacionarán con él, también le habían mandado su despido del senado y aparté ya se había interpuesto una denuncia por la muerte de su primera esposa, así que el nombre de Santino Palmieri estaba ya marcado y tendría que parecer que había muerto, cerró el portátil, y antes de salir de la habitación del hotel se miro en el espejo, en cambio de color de cabello le había quedado bien. Sonrió pensando en la casa que visitaría, dónde comenzaría su nuevo negocio, tenía claro que debía manejar un perfil bajo, y sobretodo no saliera su asentó italiano, nadie podía saber dónde podría encontrarlo, y de eso estaba seguro porque casi nadie conocía su otro nombre, daba gracias a su madre
El día había llegado para Santino, el que tanto había esperado, con el que había soñado toda su vida, ser nombrado el candidato oficial del partido social democrático a la presidencia. Después que Sandro dejará que De Luca se la quitará, no sabía nada de él y era mejor, estaba harto de escuchar sus lloriqueos, no había sido lo suficientemente hombre para lograr que Bianca se volviera a enamorar de él, no había logrado estar con ella y hacerle creer que ese engendro que crecía en el vientre de su hija fuera de él y no De Luca, había llamado antes de ir a Lucca y la mujer de servicio le había confirmado que Sandro estaba en casa con una botella en mano y muchas pastillas en la mesa, al escuchar eso Santino estaba convencido que Sandro había vuelto a consumir, el niño no tenía control, pero eso sirvió para sus planes, si no había hablado con su papá lo tenía en sus manos, tendría su apoyo incondicional en las elecciones internas y mientras los demás militantes lo vieran tenía el votó de
Bianca no podía creer lo que escuchaba, ¿siempre había buscado su bien?, Pero cuál era su bien en obligarla a casarse con Bruno, dónde estaba su bien alejarla del único hombre que la amaba, que siempre estaba buscando su bien, que de bien tenía entregarla en las manos de Sandro que había sido el primero en abusar de ella, aunque tenía que reconocer que está vez en España se había comportado bien. Todo lo malo que le había pasado últimamente era su culpa, el abuso de Bruno había sido porque lo tenía amenazado con unas fotografías, y ahora lo dudaba que existiera, porque eran socios en los negocios sucios, si no hubiera estado coludido con ellos tampoco hubiera comenzado con las amenazas que eran a su persona— por eso vengo a pedir que favor no me denuncies— dijo Santino, y para Bianca todo quedó estaba quedando claro comenzó a re







