INICIAR SESIÓNBruno se derrumbó en medio de la sala estaba llorando de alegría de verla ahí, había pasado la peor noche de su vida pensando que todo se había ido a la basura, que en vez de ser el mejor día de su vida sería el más desdichado, su sueño de convertir a Bianca en su esposa estaba por volverse una pesadilla, si no la encontraba, si no la tenía a su lado no podría vivir. Pero al verla ahí desayunando, con su frialdad con su indiferencia le daba gusto, nadie desde ese día podría separarlos, solamente la muerte,
—Me dijo mi hombre que lo golpearon al sacarlo del auto— Bianca levantó los hombros no recordaba nada de la noche solo tenía los recuerdos de un sueño que había tenido con Dante durmiendo junto a ella abrazándola, dándole uno que otro beso y caricias
—Yo no sé, Pía me trajo aquí, el vino fue muy fuerte que me hizo dormir toda la noche— siguió con su plato de fruta— te vez muy mal a dónde te fuiste he— se tocó la cabeza y le llegó un flash de un recuerdo el junto a… no podía ser eso, ese maldito vino que había hecho con él
—Estaba mal pensando que algo malo te había sucedido— necesitaba abrazarla para saber que estaba bien— oh Dios no sabes que cosas imaginé, entiende que sin ti no puedo vivir
—Ya Bruno suéltame— lo empujó lejos de ella— ahora vete que tengo que ir a bañarme para la boda
—Puedo ir contigo— tomo sus manos
—No— quitó sus manos
—Amiga tu crees que tú mamá me prestaría su secadora— entro Pía con el cabello húmedo— ¿que haces aquí?— miro a Bruno con los ojos llorosos, era patetico
—¿Qué pasó anoche?— se acercó furioso a Pía, ella se mantuvo firme y dijo solamente lo que Alfonzo Fontana había dicho
—Nada, solo que tú hombre dijo que lo dejará en esa avenida— dijo con naturalidad— yo pensé que su casa estaba cerca de ahí— Bruno comenzó a reír, no podía creer las palabras de Pía
—Suelta a Pía— le exigió Bianca— ella ya te dijo lo que pasó— Bruno la soltó lentamente
—Amor tenía una cena muy especial para ti y para mí, pero ese maldito vino— siguió a Pía y Bianca dando su explicación— me perdonas, lo podemos hacer después ¿que te parece?— Bianca lo miro parecía que no entendía que entre ellos nunca habría una cordial relación
—Como quieras— dijo secamente,— ahora ya vete— lo dejo a media escaleras, Pía subió con ella, sonriendo por la manera que Bianca trataba a Bruno, con ella se comportaba como un cachorro, lo que no podía entender esa obsesión con ella, porque se humillaba delante de Bianca por una migaja de amor
—¿De verdad vas a dar el sí?— Bianca miró a su amiga, quería decirle que no, que ni siquiera se presentaría en la boda, pero no podía hacerle daño a Dante,
—Tengo que…— miro su cama su cerebro jugaba con sus sentidos, podía sentir el perfume de Dante en sus sábanas y almohada, la abrazo era como si Dante le estuviera diciendo que todo acabaría pronto
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—No entiendo para que hacer esto— Alfonzo vio llegar a Dante con una sonrisa, había entrado por su ventana para verla, para estar con ella, dormida se veía tan hermosa que no pudo evitar besarla, como la extrañaba, como quería hacerla suya ahí, pero dormida así no sería algo que el hiciera, y aún no era buena idea que ella supiera que estaba bien y que iría por ella— si ya la teníamos para que interrumpir la boda—Quiero que sepan todos que Bianca es mía, ella es mía— dijo golpeando su pecho— lograste hacer que entremos ahí— dijo quitándose la polo negra para ponerse una playera verde militar
—Ya sabes que sí, ahí tienes las armas— revisó una arma larga, faltaba tan poco para que ella y el estuviera juntos para siempre
—No quiero que nadie salga herido está claro— miro fijamente a Alfonzo, tenían la lista de invitados al igual de los medios de televisión que mantendría la cobertura del gran evento, ese fantoche quería dejar claro ante todos y todas que ella sería suya pero la sorpresa que tendría sería su gran entrada. Cómo le gustaba hacer circo el se lo daría.
—Si, de nuestra parte así será, nuestro objetivo es sacar a Bianca de ahí sana y salva antes del si aceptó— tomo una peluca rubia, tenía que usarla durante un tiempo para que nadie lo reconociera, ya con los lentes se veía otro— tenemos a los padres de Pía sanos y salvos también, Pía se a convertido en una buena aliada— fue una coincidencia que al llegar a Italia se encontrarán, ella había ido a buscarlo, para ayudar a Bianca.
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—Bruno tiene la esperanza que este muerto— le había dicho Pía,— ha Bianca eso le han dicho, su padre la golpeó— Dante golpeo la mesa de la cafetería, como había sido que Santino hubiera hecho eso— a mí me secuestro al igual que a mis padres, solo para tener una manera de presionar a Bianca, ella quería ir por ti, saber cómo estabas pero Santino y Bruno no la dejaron y desde que regresó está en casa de Amellie—¿Por qué se quedó a su lado?— le mostró la foto que había salido en la revista, Pía la miro su amiga estaba muy mal, sus ojos celestes estaban tristes, porque nadie se daba cuenta que no era la misma de siempre, que su brillo se iba apagando poco a poco si seguía con Bruno
—No lo sé pero yo te voy ayudar dime qué tengo que hacer— Dante cerro los ojos tenía que planear muy bien como tenía que librar a Bianca de las garras de Bruno
—Ve a verla y averigua con que la está presionando y después— ahí fue cuando comenzaron con su intercambio de información y la manera que Pía los ayudaría.
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—El muy infeliz le dijo que me tenia— quitó el seguro al arma— cuando lo vea le haré pagar muy caro la forma que atormento a Bianca—Pero la orden es entregarlo a la policía— gruñó, si fuera por él, lo mataría con sus propias manos— está claro
—Si…
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Bianca estaba de frente al espejo mirándose, no sabía cómo iba a seguir adelante, como se una a plantar delante de todos y dar el sí cuando lo que quería irse, salir corriendo al fin del mundo con Dante, Dante el no sé salía de su cabeza, y menos porque aún podía sentir sus manos y sus labios besándola con dulzura y amor, y su perfume estaba en la habitación, en cada rincón lo respiraba.—¿Lista mi hermosura?— entro Santino mirando la tristeza en los ojos de su hija, sabía que era un canalla por estar obligado a su hija a ese matrimonio pero cuando él fuera presidente ella quedaría libre así decía la última cláusula que habían agregado, Bruno tendría que darle el divorcio cuando el fuera presidente y eso sería en menos de un año
—¿Qué haces aquí?— lo miro con molestia, desde la fiesta de compromiso no lo veía, y verlo ahí delante de ella sonriendo como si nada pasara la llenaba de más molestia y resentimiento en su contra
—Pues es tradición que el padre de la novia valla con ella para ir juntos a la iglesia— miro a la puerta cuando apareció su mamá, la miro de arriba a bajo, seguía sin vestirse de hecho sin arreglarse
—¿No vas a ir?— le pregunto con tristeza Bianca, si no iba su mamá se sentiría muy sola, ninguno de los invitados eran conocidos por ella, la mayoría eran personas con las que Santino quería quedar bien
—Si, no te preocupes hija voy a estar ahí a tu lado— Bianca se acercó a abrazarla, era su mamá y también podía ver reflejada su tristeza en los ojos de su mamá— tranquila yo siempre estaré aquí para ti, y para que seas feliz…— la felicidad estaba muy lejos de ella, en unas horas estaría casada con el hombre que había abusado de ella, el hombre que odiaba con todas sus fuerzas
—Gracias…
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Llegó a la iglesia, todas las personas esperaban expectantes para ver a Bianca bajar del auto, ella soltó la última lágrima si seguía así arruinaría el maquillaje, miro a Bruno sonriendo a todos los que se acercaba a saludarlo, antes de bajar necesitaba ir hablar con él,
—Santino necesito hablar con Bruno antes de salir— su padre la miro con extrañeza eso no era habitual en una boda,
—¿Para que hermosura?— dijo restando importancia— después de la boda tendrán mucho tiempo para hablar
—Yo quiero hablar con él ahora— dijo con voz fuerte,— no me bajaré de este auto hasta que hablé con él
—Esta bien hermosura ahora lo traigo — Santino bajo para ir por un Bruno que estaba nervioso caminando de un lado a otro, sus manos sudaban bastante— mi hija quieres hablar contigo — Bruno lo miro con extrañeza que quería decirle Bianca que no podía esperar hasta después
—¿De que?— Santino levantó los hombros,— pues iré — dijo caminando al auto donde aún estaba Bianca— amor dime ¿qué necesitas?
—Júrame que cuando me case contigo dejaras a Dante libre, si no, no habrá boda— Bruno sonrió claro que le podía jurar eso porque nunca lo había tenido y al que había tenido todos estos pagando por lastimarla ya no era divertido jugar con el.
—Si te lo juro— ella respiro era el momento de hacerlo lo que tenía que hacer— te voy a esperar con ansias en el altar— tomo su mano le dejo un beso, y regreso casi corriendo al interior de la iglesia. Comenzó la marcha nupcial, todos centraron su atención en Bianca que medio sonreía, iba lento queriendo que ese momento no llegara nunca
—Tranquila hija es el mejor hombre del mundo— escucho que decía Santino al sentir como iba temblando— te entrego a mi mayor tesoro espero sepas hacerla feliz
—Daré mi vida para que así sea— tomo su mano al verla entrar no pudo ver a nadie más, era la mujer más hermosa y al fin sería su esposa.
El sacerdote comenzó con la ceremonia Bianca escuchaba cada palabra y la llenaba de tristeza porque no estaba ahí por amor, el verdadero sentimiento que tenía contra Bruno era de odió, asco, como se iba a casar con el hombre que abuso de ella, sonrió recordando las palabras de Dante, sus besos y manos tocándola, y mirando el Cristo que estaba a un lado comenzó a hacer una oración “—Señor perdón te pido que Bruno cumpla con su juramento y que Dante sea feliz, Dante es por ti, este sacrificio es por ti—“ pensó, soltando una lágrima, quería ser la mujer fuerte que Dante había conocido pero no podía porque estaba traicionado así misma. Bruno sonreía mirando a Bianca, pensó que estaba tan emocionada como él por la lágrima que salió de sus hermosos ojos, la cena de su despidida de solteros los esperaba está misma noche en el hotel, está noche le haría el amor a Bianca como su esposa y al día siguiente saldrían de luna de miel, un mes solamente para él.
—Bruno Carbone aceptas a Bianca Palmieri como tú esposa, para cuidarla, amarla y respetarla por el resto de tu vida— Bruno sonrió era lo que más deseaba
—Si— de pronto el celular de todos los presentes comenzó a sonar en toda la iglesia, y se escucharon los jadeos de las personas y una que otra risita burlona mirándolo. El sacerdote carraspea para que todos guardarán silencio
—Bianca Palmieri aceptas a Bruno Capello como tú esposo, para amarlo, cuidarlo y respetarlo por el resto de tu vida…
—No aceptes Bianca, porque tú eres mía…
Los días pasaron muy rápido a Sophie le habían dado el alta y ahora estaba en casa de Dante jugando feliz con Angello que al verla corrió feliz a su encuentro, Dante estaba abrazando a Bianca y disfrutando el sonido de las risas de los niños, la mamá de Anabella fue junto a su nieto habían sido tres días sin verlo que tenía planeado en cuanto lo viera le daría los besos que no había recibido estos días, —¿Estas feliz?— Bianca le acarició su mejilla con ternura, el la miro como siempre con amor, —Si, estoy muy feliz— todo había cambiado tanto, ya no era ese hombre que buscaba a las mujeres para satisfacer sus necesidades, no porque ahora estaba completo con Bianca, su otra mitad,— te tengo a ti, ya está aquí mi hija, sabes se parece tanto a mi mamá— Bianca sonrió— está conmigo Angello que haré un hombre de bien, —Te creo— acarició su cabello— mi amor, organice una pequeña reunión para darle la bienvenida a Sophie, no te molesta —Por supuesto que no, así ella va ir conociendo a la
¿Te gusta la pizza?— Bianca estaba en la cocina junto a Ágata mirando al pequeño Angello comer con gusto la rebanada de pizza de pepperoni que él había pedido—Si señorita— dijo con la boca llena, Bianca sonrió al ver al niño comer bien—Dime Bianca Angello— le dijo dulcemente al pequeño que sonrió— toma aquí está una rica agua de naranja— tomo el vaso con gusto y le dio un gran trago— como Angello— dijo al separarse para ver hablar con Ágata, estaba preocupada por la Sophie que había pasado para que llegará al hospital— ha llamado Dante Ágata—No niña Bianca, espero no sea nada grave— eso mismo deseaba Bianca, miro la ropa sucia de Angello, no tenían con que cambiarlo si querían que se diera un buen baño —Hay que limpiar tres habitaciones Ágata— asintió— y hay que comprar algo de ropa para Angello y Sophie…— comenzó a sonar el timbre de la puerta—Ahora regreso niña Bianca— Bianca sonrió porque no podía decirle solamente Bianca, regreso junto a Angello que estaba feliz comiendo—Do
Dante sintió un golpe en la boca del estómago, su hija, la niña que estaba buscando la tenía ahí cerca, en ese hospital pero enferma, ¿Qué podría tener para la llevarán al hospital? ¿Sería grave? Fueron las preguntas que se formulo en la cabeza, sin saber en qué momento comenzó a sentir como las lágrimas rodaban por su rostro, y de pronto sintió la mano de Bianca sobre su hombro, sentirla fue grato para él, porque sintió que estaría a su lado, le agradeció con la un gesto en la cabeza y de nuevo miro a Angello que estaba mirándolos a los dos— ¿Qué tenía tu hermanita?— el niño levantó los hombros en señal que no sabía—No sé, mi abu dijo que tenía mucha fiebre—¿Dónde está ella?— le pregunto tragando el nudo en la garganta, tenía que calmarse, no podía ver el panorama negro—Por ahí— dijo señalando atrás de él— ven te llevo— Dante tomó la mano de Angello que lo llevo por el pasillo por dónde había venido y al final dieron vuelta a la izquierda y siguieron el pasillo hasta que llegaron
Santino había logrado salir del país con su pasaporte falso, con el que había estado saliendo para ir a ver a Bianca que estaba en España, estando ya fuera de Italia, se enteró que su empresa estaba ya en la quiebra, la mayoría de los contratos se habían roto, porque nadie quería trabajar con él, no querían que lo relacionarán con él, también le habían mandado su despido del senado y aparté ya se había interpuesto una denuncia por la muerte de su primera esposa, así que el nombre de Santino Palmieri estaba ya marcado y tendría que parecer que había muerto, cerró el portátil, y antes de salir de la habitación del hotel se miro en el espejo, en cambio de color de cabello le había quedado bien. Sonrió pensando en la casa que visitaría, dónde comenzaría su nuevo negocio, tenía claro que debía manejar un perfil bajo, y sobretodo no saliera su asentó italiano, nadie podía saber dónde podría encontrarlo, y de eso estaba seguro porque casi nadie conocía su otro nombre, daba gracias a su madre
El día había llegado para Santino, el que tanto había esperado, con el que había soñado toda su vida, ser nombrado el candidato oficial del partido social democrático a la presidencia. Después que Sandro dejará que De Luca se la quitará, no sabía nada de él y era mejor, estaba harto de escuchar sus lloriqueos, no había sido lo suficientemente hombre para lograr que Bianca se volviera a enamorar de él, no había logrado estar con ella y hacerle creer que ese engendro que crecía en el vientre de su hija fuera de él y no De Luca, había llamado antes de ir a Lucca y la mujer de servicio le había confirmado que Sandro estaba en casa con una botella en mano y muchas pastillas en la mesa, al escuchar eso Santino estaba convencido que Sandro había vuelto a consumir, el niño no tenía control, pero eso sirvió para sus planes, si no había hablado con su papá lo tenía en sus manos, tendría su apoyo incondicional en las elecciones internas y mientras los demás militantes lo vieran tenía el votó de
Bianca no podía creer lo que escuchaba, ¿siempre había buscado su bien?, Pero cuál era su bien en obligarla a casarse con Bruno, dónde estaba su bien alejarla del único hombre que la amaba, que siempre estaba buscando su bien, que de bien tenía entregarla en las manos de Sandro que había sido el primero en abusar de ella, aunque tenía que reconocer que está vez en España se había comportado bien. Todo lo malo que le había pasado últimamente era su culpa, el abuso de Bruno había sido porque lo tenía amenazado con unas fotografías, y ahora lo dudaba que existiera, porque eran socios en los negocios sucios, si no hubiera estado coludido con ellos tampoco hubiera comenzado con las amenazas que eran a su persona— por eso vengo a pedir que favor no me denuncies— dijo Santino, y para Bianca todo quedó estaba quedando claro comenzó a re







