INICIAR SESIÓNAl salir del canal habían subido a la camioneta para ir a la casa de Bianca para que se cambiará durante el trayecto Bruno no la había dejado de besar de tocar era una adicción por su piel, por su perfume que lo había vuelto loco, no le importo que el chófer los viera, ella se había convertido en una muñeca que no de movía solamente veía por la ventanilla los edificios y casas que iban quedando atrás, al llegar a casa salió corriendo y subió a su habitación no quería ver a nadie, no quería que nadie supiera su vergüenza, al entrar a su habitación fue directamente a su baño y se metió en la regadera, y abrió la llave de agua y dejo que el agua cayera por su cuerpo queriendo que se lavara, cerro los ojos y no podía evitar recordar todo, como Bruno la besaba, tomo gruñía en su oído, y con el llanto comenzó a gritar y llorar llena de rabia, y golpeó el azulejo con todas su fuerzas con furia, se dejó caer al suelo llorando, no podía creer que esto le hubiera pasado, había luchado con todas sus fuerzas pero había sido inútil, Bruno la había ultrajado, tomo la esponja y con ella se talló con fuerza su cuerpo, quería borrar sus labios, su manos de ella, pero no podía, no podía dejar de sentir que seguía sucia, era como una capa de suciedad que no desaparecía— ¡aaaaash!—odiaba lo que estaba sintiendo, se sentía destruida por dentro, su piel se había vuelto roja por lo agresivo que ella se tallaba, en su cuello había sangrado por la irritación de la esponja, llevaba ahí más de una hora pero no podía salir, porque no estaba limpia
—Hija ¿estas bien?—entro su mamá a tocar la puerta del baño acaba de llegar cuando escucho los gritos de dolor de ella. Bianca respiro tratando de calmarse, tenía que salir aunque su verdadero deseo era quedarse ahí hasta cambiar de piel
—Si mamá todo bien— dijo pero no era así— ve a cambiarte ahora salgo— escucho los pasos de su madre saliendo de su habitación, ya tenía que irse a cambiar para fingir ser la prometida más feliz,— Dante, ven por mi— se acostó en su cama no tenía ganas de ponerse ese maldito vestido que Bruno había escogido. Faltaba una hora para ir a la fiesta de compromiso y Bianca estaba en su cama sin ganas de levantarse
—No estás lista amor— entro Bruno con la mujer que siempre estaba con él— Anabella ayuda a mi prometida a cambiarse— Anabella miro a Bianca, la mujer que siempre había visto ya no existía, era una persona muerta en vida,
—Vete te odió Bruno no quiero verte lárgate de mi habitación— aventó un reloj que estaba en el buró y lo aventó dónde estaba Bruno que lo esquivo— no quiero ir a esa m*****a fiesta
—Si no vas y sonríes tu perro lo va lamentar— Anabella miro a Bruno, estaba presionando a Bianca con Dante, que le habría dicho— aquí afuera está Tintino no digas ni una sola palabra de los que sucedió en tu camerino, y deja de llorar— Bianca se limpio con rabia las lágrimas y se levantó,
—Querida ¿Qué tienes?— Tintino estaba mirando a su amiga que no era la misma, estaba ahí pero sin estar, y sus ojos celestes no dejaban de llorar— porque te vas a casar si no lo quieres
—Por que tengo que protegerlo— era lo que había dicho, seguía ahí por Dante que cuando volviera a ver bien y vivo lo dejaría para que hiciera su vida con una mujer que si lo mereciera— tengo que salvarlo
—¿A quien querida?— Bianca solo lo miró con sus ojos tristes— dime qué hago para no verte así
—Matarme, si es la única manera de libararlo y librarme de este infierno— Tintino abrazo a Bianca, era lo que estaba pidiendo sentir confort. Una hora después Tintino estaba terminando de maquillar a Bianca y peinar con su cabello rubio recogido, de nuevo entro Bruno con una sonrisa y caminó directamente a dónde estaba sentada Bianca
—Te ves hermosa amor— se acercó a darle un beso Bianca quitó el rostro, no lo soportaba ya sería difícil tener que estar toda la noche junto a él— veo que sigues molesta pero tarde o temprano iba pasar— beso su hombro descubierto— es hora de irnos porque si no aquí te quito este vestido y pasamos toda la noche juntos— le susurro Bianca se levantó a toda prisa no soportaría de nuevo tener a Bruno sobre ella,
—Gracias amigo, te veo en la fiesta— el sonrió con tristeza, no entendía porque seguía ese juego si se veía claramente que no soportaba su cercanía.
Durante la noche no la soltó si no la tenía tomada de la mano la sujetaba por la cintura, pero siempre pegada a él. Bianca sonreía a todos pero hubo momentos que dejó de sonreír, porque su mejillas estaban cansadas de fingir,
—Algo le pasa a Bianca Santino— le decía Amellie que había notado a su hija apagada
—Que le puede pasar esta feliz no ves— dijo levantando una copa en forma de saludo de un recién llegado— ahora ve y disfruta— dejo Amellie pero algo le decía que no era verdad, que algo le había pasado porque el brillo de sus ojos había desapercibido esa noche.
—Si me permites voy a llevarme a mi hija— Bruno sonrió con molestia, había planeado estar con Bianca durante toda la fiesta de compromiso— necesito su ayuda tu sabes cosas de mujeres
—Esta bien Amellie— beso a Bianca— sonríe querida que se note que estás feliz— Bianca no hizo caso de sus palabras. Camino junto a su mamá que había hecho bien en alejarla un poco de Bruno.
—¿Qué pasa hija?— fueron al baño de la planta alta quería un poco de privacidad para hablar con su hija— no te veo feliz y tú no eres de las que obedecen a su padre, dime por qué te vas a casar con Bruno
—Por que tiene a Dante— soltó con lágrimas en los ojos, había tenido contenido ese llanto toda la noche— si no me caso el lo va matar mamá— Amellie abrazo a su hija, no podía creer por lo que estaba sufriendo,— antes de llegar me puso la grabación de como lo están lastimando, está sufriendo mi Dante está siendo golpeado y dios sabe que más— Amellie estaba consolando a su hija, como había sido que Santino aceptará está matrimonio si Bianca no lo quería, por dios tenía que encontrar la manera de ayudarla— mamá tengo que salvarlo
—Hay mi niña te voy ayudar no se cómo pero te voy ayudar— dijo sintiendo el dolor de su hija, no podía acudir a Santino porque él no haría nada por su hija, este matrimonio le estaba dando algo que no sabía que era pero no la ayudaría, siempre había estado su persona que los demás.
—Despues de la boda te daré las fotos y las copias antes no— Santino se había acercado para ver si podía tener las fotos antes de que su hija uniera su vida a ese hombre, que no tenía nada de hombre, por dios nunca en su vida hubiera escogido a Bruno como el padre de sus nietos
—Mejor antes ya tienes a mi hija que más quieres— Bruno sonrió claro que la tenía pero conocía lo tramposo que era y si le entregaba las fotos antes era capaz de mandar a Bianca al fin del mundo para que no se casará con él, y eso no lo iba a permitir, no cuando ya la había tenido.
—Ya te dije hasta que ella diga si aceptó y el sacerdote nos bendiga te las entrego antes no— tomo la copa de vino, se acercó Valente que tenía una mirada de pocos amigos— hola cuñado te estás divirtiendo
—Papá está listo el nuevo cargamento de algodón— Valente ignoró totalmente a Bruno, ya había intentado que su hermana cambiará de parecer que desistiera de es tonta idea de casarse con ese pero no lo había podido
—¿Cuándo sale?
—Mañana muy temprano— sonrió esperaba que este no encontrarán lo que iba e medio del algodón si lo encontraba su empresa sufriría el mayor daño y su imagen quedaría muy mal parada— ahora sí me permites iré a ver a mi hermana con permiso
—Veo que a tu hijo no soy de su agrado— dijo al ver cómo se alejaba entre la gente,
—Es un poco celoso con mi hermosura, pero cuando vea que es feliz contigo tal vez cambié— aunque eso lo dudaba, Bianca era una mujer que no dejaba que nadie gobernadora su vida, por ahora estaba tranquila haciendo todo ese circo por que Bruno le había hecho creer esa mentira— vamos a mi despacho, necesito que firmes unos papeles
—¿De que?— lo miro con extrañeza, Santino sonrió
—No es nada malo solamente es un contrato matrimonial— Bruno acepto siguiendo a Santino. Le entrego la hoja y la leyó con mucho cuidado, todo parecía en orden, se casarían por vienes separados, y él no podría tocar ninguna moneda del dinero de Bianca y si lo hacía abría una penalización. Lo firmo sin demora
—Listo si ahora me permites iré por mi prometida— y salió del despacho. Santino tomo la hoja y llamo a su abogado
—Te mando el contrato agrega ese punto que te dije, no quiero a mi hija casada con el por mucho tiempo— colgó mandado la hoja por fax a su abogado.
—Aquí estás querida— Bruno encontró a Bianca en su habitación, se estaba retocando el maquillaje
—Espérame abajo ahora salgo— Bruno miro la cama, y comenzó a desabrocharse la corbata, se quitó el saco y comenzó a desabotonar su camisa— no Bruno otra vez no— intento salir pero Bruno la detuvo tenía necesidad de estar con ella nueva pero ahora sin nada de ropa que los estorbará— maldito Bruno— la abrazo yendo a la cama y la desvistió no importando arruinar su peinado.
—Vamos a vivir ya juntos— acariciaba su pierna de arriba a bajo mientras besaba su cuello, Bianca tenía los brazos extendidos ya no podía llorar porque se había secado,
—No quiero ya después de la boda será— Bruno sonrió bajando sus labios por su cuerpo
—Esta bien, como quieras— acarició con su nariz su estómago imaginando cómo fuera creciendo con un hijo suyo— por estos días tu perrito va estar bien alimentado, mañana le daremos las sobras de la cena no te gusta— Bianca cerro los ojos, no tendría cara para ver a Dante,
—Ya vete, ya conseguiste lo que querías no— dijo con odio
—No querida, cada vez quiero más— bajo hasta su feminidad y la beso, cerro los sintiendo el asco y la suciedad que la estaba cubriendo.
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¿Cómo esta nuestro invitado?— entro a una habitación oscura dónde tenían a un hombre encadenado—Bien ahora le daremos de desayunar— Bruno se acercó a levantar a ver el rostro desfigurado de Sandro
—Sabes porque estás aquí— espero un momento— porque golpear a Bianca, ella es mía entiendes— comenzó a reír sin importar el dolor que sentía en su cara
—No te va durar mucho cuando aparezcan Dante el se la llevará— y esperaba que estuviera a salvó con él. Bruno lleno de irá le dio dos golpes en el rostro
—El nunca va aparecer porque está muerto!— le gritó lleno de furia— por cierto gracias por tus gritos de dolor, eso me ayudó a que Bianca siga conmigo— miro a su hombre— den le dé comer a este perro, aún no es momento que muera, tal vez será cuando Bianca y yo estemos de Luna de miel— comenzó a reír de alegría, ya faltaba menos para la boda y Bianca era suya, le había hecho el amor y había sentido lo que era estar con verdadero hombre…
Los días pasaron muy rápido a Sophie le habían dado el alta y ahora estaba en casa de Dante jugando feliz con Angello que al verla corrió feliz a su encuentro, Dante estaba abrazando a Bianca y disfrutando el sonido de las risas de los niños, la mamá de Anabella fue junto a su nieto habían sido tres días sin verlo que tenía planeado en cuanto lo viera le daría los besos que no había recibido estos días, —¿Estas feliz?— Bianca le acarició su mejilla con ternura, el la miro como siempre con amor, —Si, estoy muy feliz— todo había cambiado tanto, ya no era ese hombre que buscaba a las mujeres para satisfacer sus necesidades, no porque ahora estaba completo con Bianca, su otra mitad,— te tengo a ti, ya está aquí mi hija, sabes se parece tanto a mi mamá— Bianca sonrió— está conmigo Angello que haré un hombre de bien, —Te creo— acarició su cabello— mi amor, organice una pequeña reunión para darle la bienvenida a Sophie, no te molesta —Por supuesto que no, así ella va ir conociendo a la
¿Te gusta la pizza?— Bianca estaba en la cocina junto a Ágata mirando al pequeño Angello comer con gusto la rebanada de pizza de pepperoni que él había pedido—Si señorita— dijo con la boca llena, Bianca sonrió al ver al niño comer bien—Dime Bianca Angello— le dijo dulcemente al pequeño que sonrió— toma aquí está una rica agua de naranja— tomo el vaso con gusto y le dio un gran trago— como Angello— dijo al separarse para ver hablar con Ágata, estaba preocupada por la Sophie que había pasado para que llegará al hospital— ha llamado Dante Ágata—No niña Bianca, espero no sea nada grave— eso mismo deseaba Bianca, miro la ropa sucia de Angello, no tenían con que cambiarlo si querían que se diera un buen baño —Hay que limpiar tres habitaciones Ágata— asintió— y hay que comprar algo de ropa para Angello y Sophie…— comenzó a sonar el timbre de la puerta—Ahora regreso niña Bianca— Bianca sonrió porque no podía decirle solamente Bianca, regreso junto a Angello que estaba feliz comiendo—Do
Dante sintió un golpe en la boca del estómago, su hija, la niña que estaba buscando la tenía ahí cerca, en ese hospital pero enferma, ¿Qué podría tener para la llevarán al hospital? ¿Sería grave? Fueron las preguntas que se formulo en la cabeza, sin saber en qué momento comenzó a sentir como las lágrimas rodaban por su rostro, y de pronto sintió la mano de Bianca sobre su hombro, sentirla fue grato para él, porque sintió que estaría a su lado, le agradeció con la un gesto en la cabeza y de nuevo miro a Angello que estaba mirándolos a los dos— ¿Qué tenía tu hermanita?— el niño levantó los hombros en señal que no sabía—No sé, mi abu dijo que tenía mucha fiebre—¿Dónde está ella?— le pregunto tragando el nudo en la garganta, tenía que calmarse, no podía ver el panorama negro—Por ahí— dijo señalando atrás de él— ven te llevo— Dante tomó la mano de Angello que lo llevo por el pasillo por dónde había venido y al final dieron vuelta a la izquierda y siguieron el pasillo hasta que llegaron
Santino había logrado salir del país con su pasaporte falso, con el que había estado saliendo para ir a ver a Bianca que estaba en España, estando ya fuera de Italia, se enteró que su empresa estaba ya en la quiebra, la mayoría de los contratos se habían roto, porque nadie quería trabajar con él, no querían que lo relacionarán con él, también le habían mandado su despido del senado y aparté ya se había interpuesto una denuncia por la muerte de su primera esposa, así que el nombre de Santino Palmieri estaba ya marcado y tendría que parecer que había muerto, cerró el portátil, y antes de salir de la habitación del hotel se miro en el espejo, en cambio de color de cabello le había quedado bien. Sonrió pensando en la casa que visitaría, dónde comenzaría su nuevo negocio, tenía claro que debía manejar un perfil bajo, y sobretodo no saliera su asentó italiano, nadie podía saber dónde podría encontrarlo, y de eso estaba seguro porque casi nadie conocía su otro nombre, daba gracias a su madre
El día había llegado para Santino, el que tanto había esperado, con el que había soñado toda su vida, ser nombrado el candidato oficial del partido social democrático a la presidencia. Después que Sandro dejará que De Luca se la quitará, no sabía nada de él y era mejor, estaba harto de escuchar sus lloriqueos, no había sido lo suficientemente hombre para lograr que Bianca se volviera a enamorar de él, no había logrado estar con ella y hacerle creer que ese engendro que crecía en el vientre de su hija fuera de él y no De Luca, había llamado antes de ir a Lucca y la mujer de servicio le había confirmado que Sandro estaba en casa con una botella en mano y muchas pastillas en la mesa, al escuchar eso Santino estaba convencido que Sandro había vuelto a consumir, el niño no tenía control, pero eso sirvió para sus planes, si no había hablado con su papá lo tenía en sus manos, tendría su apoyo incondicional en las elecciones internas y mientras los demás militantes lo vieran tenía el votó de
Bianca no podía creer lo que escuchaba, ¿siempre había buscado su bien?, Pero cuál era su bien en obligarla a casarse con Bruno, dónde estaba su bien alejarla del único hombre que la amaba, que siempre estaba buscando su bien, que de bien tenía entregarla en las manos de Sandro que había sido el primero en abusar de ella, aunque tenía que reconocer que está vez en España se había comportado bien. Todo lo malo que le había pasado últimamente era su culpa, el abuso de Bruno había sido porque lo tenía amenazado con unas fotografías, y ahora lo dudaba que existiera, porque eran socios en los negocios sucios, si no hubiera estado coludido con ellos tampoco hubiera comenzado con las amenazas que eran a su persona— por eso vengo a pedir que favor no me denuncies— dijo Santino, y para Bianca todo quedó estaba quedando claro comenzó a re







