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Han Secuestrado

Autor: MuSubi GR
last update Fecha de publicación: 2022-04-24 09:37:13

Bianca miró a Sandro que sonreía incómodo, no le gustaba la idea de que ella bailará con Dante, pero tampoco había una manera de negarse. Lanzó la moneda al aire le dejaría la decisión a Bianca esperando que ella se negará;

—Claro será un placer, pero yo no tengo la última palabra, mi amor que dices— Sandro tomo la barbilla de Bianca con su mano, ella sonrió nerviosa, su cuerpo, sus sentidos querían gritar si, con todas sus fuerzas, quería estar rodeada de sus brazos, quería sentir su respiración sobre su cuello, y sus labios… no podía creer lo que estaba pensando pero solo quería un beso— ¿Querida?— preguntó esperando su respuesta, ella soltó un suspiro sin demostrar la emoción que sentía

—Si, sería un placer— Sandro dejo caer los hombros en forma de derrota, la vio levantarse y al ir pasando junto a él se justificó, aunque no era innecesario— es necesario tener contento al señor Vitali— Sandro acepto, en ese punto Bianca tenía razón

—Ya escucho, señor Vitali— Dante le tendió la mano que Bianca no tardó en poner su mano sobre la de él— aquí los espero— Dante y Bianca no se dejaron de ver en ningún momento hasta que llegaron a la pista, donde dos parejas ya estaban bailando, al llegar a la pista Dante no soltó su mano, solo hizo que se pusiera al frente de ella, y la otra mano la ajusto a su cuerpo, era algo que había deseado toda la noche tener su cuerpo así pegado al suyo, trago un nudo que se formaba, parecía un hombre hambriento que necesitaba besar su piel, esa piel de porcelana que tanto le encantaba, las cuatro cuerdas sonaron en un vals lento, que daban un toque de romanticismo al lugar, podía quedarse ahí toda la noche admirando su belleza— si me permite decirle señora usted se ve muy hermosa,

—Gracias señor Vitali,— Bianca le sonrió, tenía una duda desde que lo vio, y ese momento era el mejor para resolverlo— señor Vitali ¿Por qué no dijo que ya nos conocimos?— el sonrió Bianca no pudo evitar sentir que se derretía al ver esa sonrisa, tal vez era dos extraño bailando pero había algo que los unían…

—¿Por qué usted no lo dijo?— no pudo sostener su mirada, tenía razón ella también había podido decir que se conocieron en el bazar, pero algo en su interior le había dicho que no dijera nada

—No lo sé— miro por encima de su hombro— será porque creí que no era él, no era el hombre que había visto en el bazar,— Bianca seguía siendo la misma observadora de siempre,

—Pues si lo soy,— dio otro giro sujetando a Bianca con más firmeza a su cuerpo.

Sandro los seguía con la vista, parecían una pareja perfecta bailando en medio de la pista, Luca no podía quitarle los ojos de encima a ella y eso le molestaba, si estaba comprometido porque coqueteaba con su esposa, miro como los dos sonrieron con complicidad, miraba a los músicos pidiendo que ya acabarán de tocar pero al parecer iba para largo.

—Señor hay un problema— se acercó la joven asistente, Sandro gruñó, no quería irse y dejar sola a Bianca

—¿Qué problema?— dijo sin apartar la vista de ella, la joven asistente se acercó un poco más para decirle en secreto

—Con el descuento que quiere el restaurante del centro— maldijo en silencio, no podía creer que no pudiera arreglar algo tan simple— necesito que valla al despacio negociarlo usted

—Mas tarde— eso ahora no era importante,

—Perdón por insistir pero solamente usted puede solucionarlo y el dueño ya necesita ir— golpeó la mesa, se levantó de mala gana de la mesa y fue rápidamente al despacho a arreglar el problema. Tenía que regresar cuando la pieza terminará y volver a tener a Bianca a su lado.

Dante sonrió todo están saliendo como lo habían planeado, Pía había sido la encargada de pedir la pieza con la que bailarían, pero con lo que no contaban era que Sandro tendría que asustarse del cóctel. Al terminar la pieza Bianca sin querer se separó un poco de Dante,— fue un gusto bailar con usted cara mía…— Bianca sintió como se le cerraban los ojos, sintió un mareo, y sintió como Luca le rodeaba con su brazo la cintura, trato de abrir los ojos pero no podía los sentía muy pesado— ya te voy a sacar de aquí cara mía— escucho que le decían al oído, todo se había vuelto oscuridad, solamente podía sentir como la llevaba en brazos, porque sus pies ya no respondían, no podían dar ningún pasó. Los invitados estaban entretenidos con elogiar al vino así que nadie se fijó que Dante se estaba llevando a Bianca en brazos. Rodearon la casa por la capilla y tomaron el camino que los llevaba al lado sur por dónde había un ruta que usaban los grandes camiones que transportaban el vino..

—¿Que hiciste?— fue lo único que pudo preguntar Bianca antes de caer en la inconsciencia total. Camino mirando a los hombres de Sandro dormidos, para evitar que pudieran poner en peligro a Bianca Valente les había puesto un fuerte somnífero en la comida a todos, miró su reloj ya debían está Alfonzo, Amellie y Pía saliendo de la propiedad, Valente los esperaría a ellos para salir y llevarlos directamente a dónde los esperaría el avión que había contratado Alfonzo.

—Esta bien el descuento será del veinticinco porciento— Sandro estaba harto de tratar de bajar el descuento, el señor Villaseñor se había aferrado a ese descuento y no había manera que cambiará de opinión

—Brindemos por este nuevo contrato señor Marchetti— Sandro sonrió con impaciencia no podía negarse cuando estaba comprando varias cajas de su vino. Pero estaba desesperado por estar junto a Bianca.

Ya faltaba poco para llegar, llevaba a Bianca en sus brazos pero no pasaba nada, era tan ligera, beso su frente, respirando con alegría ya no dormiría sin ella a su lado, y lo primero que haría sería casarse con ella para que nadie nunca más pudiera alejarla de él. De pronto se encontró de frente a un hombre vestido de negro, el sujeto miro a quien llevaba en sus brazos, tomo su radio para pedir inmediatamente ayuda, pero ninguno de sus compañeros contesto— deje a la señora, muy pronto tendremos a todos aquí y será difícil que usted salga de aquí

—Si, la voy a dejar— dijo poniéndola cerca de uno de los póster de dónde colgaba la vid, tenía que enseñarle de mala manera que no debía entrometerse en asuntos que no le importaban— pero dudo que tus amigos vengan— se quitó el saco mirando al pobre hombre pidiendo ayuda pero nadie respondía— venga— dijo al hombre de Sandro, esté sin dudar se acercó, si tenía que pelear para evitar que ese hombre se llevará a la señora lo haría. Dante se agachó al ver cómo el hombre de seguridad lanzaba un el puño derecho contra su rostro, y aprovecho para darle dos golpes en el abdomen que dejó sofocado al guardia, y teniendo piedad de él le dio dos puñetazos en el rostro primero de derecha y después izquierda, y eso fue suficiente para dejarlo noqueado.— para eso me gustabas— dijo Dante pateando su pierna comprobando que estaba inconsciente, fu por Bianca y la tomo de nuevo en sus brazos, ya se le estaba haciendo tarde por este pequeño imprevisto.

Valente ya estaba en el auto con el motor encendido, claro sin más luces encendidas para no llamar la atención, esperaba ver a Dante venir con Bianca en sus brazos pero ya tenía cinco minutos de retraso, para calmar un poco su nerviosismo golpeaba el volante, pues su corazón estaba latiendo rápidamente; si alguien le hubiera dicho que tendría que hacer esto para salvar a su hermana se habría reído, por lo tonto que sonaba el era un empresario, un hombre que siempre estaba especulando en la bolsa de valores, que firmaba autorizaciones, no un agente que tenía que estar disfrazado cerca de su pequeña hermana sin decirle quien era, sonrió recordando la primera vez que la vio había jurado que la cuidaría siempre, que la protegería de todos y si tenía que hacerlo de Santino lo haría. Miro de nuevo su reloj ya había pasado otro minuto y Dante no aparecía, temía que no hubiera salido como lo tenían planeado, que Sandro tuviera a su hermana encerrada y Dante dios sabe, pero negó, el era más grande y fuerte solo tenía que recordar como lo había dejado la noche del antro. Por última vez miro su reloj, y después por el espejo retrovisor y al fin ahí estaba Dante con Bianca, durmiendo tranquilamente en los brazos de su cuñado. Rápidamente salió para abrir la puerta trasera tenían que salir rápido antes que Sandro se diera cuenta y fuera de chismoso con Santino y ahora sí la perdieran para siempre. Al tenerlo cerca no pudo evitar hacer si reclamo— ¿Por qué tardaste?— Dante le mando una mirada dura

—Tuve un pequeño obstáculo— dijo dejando a Bianca en el asiento de atrás— alguien no le dio su medicina— Valente se quedó pensando quien había sido sí el se había encargado de darle a todos no hubiera tenido que retrasarse y ya en ese momento debían estar muy lejos, no sabían cuánto duraría Sandro entretenido, corrió al otro lado del auto y abrió la puerta, tomo a Bianca y la recostó sobre su hombro, Valente ya se había subido en el asiento del conductor listo para salir de ese lugar— ya vámonos, los demás nos esperan— Valente asintió y sonriendo puso el auto en marcha…

Sandro al fin se libraba del señor Villaseñor, no sabía cuánto tiempo había pasado pero ya Bianca debía estar buscándolo, por lo menos quince minutos habían pasado pero eso ya era una eternidad,

—Señor ¿no quiere celebrar su triunfo?— la joven asistente se interpuso en su camino, sus manos estaban sobre su saco negro subiendo y bajando, su pierna estaba muy cerca de su masculinidad, aunque si quería tener un encuentro, ella no era la que quería en su cama

—Sera mañana— besos sus labios— ahora tengo que ir por mi esposa— con gentileza quitó sus brazos y la hizo hacerse a un lado para seguir su camino al jardín y encontrarse con la mujer que deseaba tener en su brazos celebrando. La imagino buscándolo. Y sonriendo salió por la puerta buscando a Bianca y Vitali, primero miro en la pista de baile pero ahí no estaban, después dirigió la vista a la mesa que había ocupado Vitali pero tampoco se veían ahí, comenzó andar entre los invitados buscando a Vitali para saber dónde estaba Bianca, pero no había rastro de él, no creía que se hubiera ido sin despedirse, detuvo a uno de los meseros

—¿El señor Vitali?— le pregunto mirándolo este con nerviosismo contestó

—Ya se fue señor, pidió su auto hace media hora— Sandro abrió los ojos, no podía haber estado tanto tiempo con el señor Villaseñor. Habían sido quince minutos no más, respiro de seguro el mesero estaba equivocado, era una lastima que el señor Vitali no pudiera quedarse más tiempo, quería haber podido hablar más con él. Dejo ir al mesero y centro su búsqueda en Bianca pero tampoco la veía por ningún lado. Entro en la casa en busca de ella, tal vez se había sentido indispuesta, al entrar a la habitación esperaba verla sobre la cama pero no fue así, fue al baño y tampoco había nadie ahí, sintió un golpe de angustia en la boca del estómago y fue peor cuando comenzó a sonar su teléfono, lo sacó muy rápido de la bolsa de su pantalón y de inmediato vio la pantalla era uno de los hombres que estaban encargado de la seguridad, sin perder el tiempo descolgó— Sí

—Señor han secuestrado a la señora…

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Último capítulo

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