INICIAR SESIÓN—¿Qué sucedió?, ¿Porque dices eso?— Pía se sorprendió por las palabras de su amiga, que había pasado para que dijera eso
—Santino me llamo para decirme que después de la fiesta Dante dejará de ser mi guardaespaldas— Pía sonrió era un poco drástico que dijera eso, solamente ya no estaría como su guardaespaldas
—Entonces eso quiere decir que las amenazas cesaron— Bianca afirmó con la cabeza
—Pues eso parece, pero no quiero separarme de él— lo busca con la vista, viéndolo cerca de una mesa de bocadillos, como siempre él no le quitaba la vista
—Pues no tiene porqué, si quieres darte una oportunidad con él hazlo— Bianca la miro con los ojos entrecerrados
—¿A qué te refieres?— Pía sonrió, moviendo un poco la sombrilla que tenía su bebida
—Contrátalo tu, dile a tu papá que necesitas a De Luca a tu lado— Bianca sonrió no era mala idea— así no se alejará de ti, y te mantendrá lejos de Sandro que escuche que sigue con la misma, te quiere conquistar— Bianca comenzó a reír, no podía creer que siguiera con la misma idea, si no le había quedado claro con palabras ni con golpes solo quedaba una
—Tienes razón, gracias amiga, si no fuera por ti estaría muy sola— Pía abrazo a Bianca, con cariño,
—Para eso estamos— tomo un sorbo de su bebida— solo quiero saber una cosa, ¿Te trata bien?
—Si, ahí donde lo ves serio, y con mirada fría cuando está conmigo es otro, es un poco celoso, pero es normal en algunos hombres no— sonrió viendo a Dante que por primera vez desde que estaban juntos sus miradas no se conectaban, Dante estaba viendo a alguien más— Pía luego te veo quiero saber que le está diciendo— Bianca dejo a su amiga y sin perder de vista a Dante y a Santino se acercó…
Dante miraba a Bianca, le daba gusto que tuviera a Pía, al final no había sido tan mala idea que ella supiera sobre su relación. mirando a Bianca se había dado cuenta que desde la noche que rescató a Bianca no había tenido la necesidad de tomar el medicamento antidepresivo, ni había tenido las pesadillas con sus amigos, por dios ella era su cura. Dante estaba ten perdido viendo a Bianca hablando con Pía que no se había dado cuenta cuando Santino se iba acercando con dos hombres, a cada lado, lo miro más cerca, miro sus manos en una un puro en la boca y mano izquierda y en la derecha un vaso de algún licor.
—De Luca gracias por todo pero ya se puede retirar— le indico el camino— ya mi gente se hará responsable
—Señor aún…
—No nada usted debe dejar mi propiedad ya, y no volver— miro uno de los seguridad que estaba cerca— de nuevo le agradezco que cuidará de mi hija y la mantuviera fuera de peligro— Bianca llega junto a ellos en el momento que Santino le está dando las gracias. Dante mira sobre el hombro de Santino a Bianca que va llegando, ve el sufrimiento pero a la vez la determinación, no puede dejar que su padre gobierne su vida— y su futuro marido le agradece su trabajo, ya él se encargará de su seguridad…
—¿Qué futuro marido Santino?— el voltio mirando a su hija que había llegado, podía ver qué no estaba dispuesta a seguir lo que él decía, como siempre ella ignoraría su petición, ninguno de los jóvenes que le presentaba después de Sandro era bueno, siempre les había encontrado algún defecto pero con este no había vuelta atrás, tenía que casarse.
—Hermosura, ven vamos hablar esto en privado— desde que la vio llegar había buscado la manera de decirle, omitiendo claro el trato al que habían llegado— no sabes que gusto me da verte— quitó su rostro cuando vio la intención en darle un beso, estaba molestaba, no toleraría que el decidiera con quién sé casaba
—Ya dime papá a qué te refieres con eso de próximo marido— Santino tomo a Bianca de los brazos con gentileza y cariño, no apartaba de ella un sonrisa de alegría
—Estoy viendo por tu futuro mi querida niña— Bianca se apartó de él, otra vez lo estaba haciendo, se estaba metiendo en su vida privada y no lo iba a permitir— no sabes hija este muchacho te ama, y me ha pedido tu mano y yo se la he dado— se tocó la cabeza, como era posible que ya fácil fuera para dar su mano en matrimonio sin tomar en cuenta su opinión, sin importar sus sentimientos; comenzó a reír primero con diversión pero poco se fue volviendo de burla, la gente que estaba a su alrededor miraba a padre e hija. Dante no podía creer lo que Santino estaba diciendo, esto tenía que ver con las amenazas no había dudas. Santino le hablo con dulzura a su hija— te puedo decir que es un buen hombre que siempre va buscar hacerte feliz, me prometió que eso sería su mayor propósito…
—Hay papá tu no entiendes, yo no me voy a casar con un hombre que no conozco, tu no debiste darle tu autorización para ese matrimonio— camino hasta donde estaba Dante— yo estoy con alguien que amo, así que vas deshaciendo ese dichoso matrimonio y te voy a decir una cosa, voy a contratar a Dante De Luca como mi guardaespaldas y no pienso cambiar de opinión— Santino abrió los ojos no podía creer lo que estaba escuchando, Dante quería ahí abrazarla, quería protegerla pero aún no era el momento
—Vamos a dentro— esto de estaba volviendo un desastre, no podía seguir discutiendo ahí con su hija con tantos socios que no podía darse cuenta que su familia no era la perfecta que había echo creer.— vamos a mi despacho por Bianca— le dio el pasó a su hija,
—De Luca vienes conmigo
—No el se queda aquí— Bianca se cruzó de brazos si no iba Dante con ella no entraría a casa
—Si el no va, me quedaré aquí a discutir a gritos— Santino suspiro no podía dejar que esto se volviera un circo, no cuando estaba por cerrar un excelente trato
—Esta bien vamos— Santino miro con furia a Dante, ese hombre había sido bueno pero ahora era un estorbo. Bianca y Dante caminaron delante de Santino dejando atrás la música. Ya dentro Santino hablo primero— cuando te presente a De Luca no lo querías ahora ¿que te ha hecho cambiar de opinión?— Bianca se plantó firme ante su papá
—Viste las noticias, las redes, Sandro me golpeó, quiso abusar de mi en un baño, por Dios si no hubiera sido por Dante tal vez hoy estaría en el hospital— maldijo en silencio a Sandro que había jurado que no había golpeado a su hija, el muy infeliz le había metido en la cara— yo pensé que podría sola contra él, pero no fue así, aún necesito a Dante para mí protección, no se de lo que sea capaz de hacer Sandro ahora que ha vuelto a consumir drogas y temo que vuelva intentarlo
—No te preocupes hermosura, nadie te hará daño, tu futuro marido y yo te vamos a proteger— Bianca escucho el gruñido de Dante, estaba segura que tampoco le gustaba siguiera con esa estupidez. Santino intento abrazarla pero ella no dejo que se acercará,
—No, no, quiero a Dante De Luca porque yo no me voy a casar con un desconocido— Santino apretó con fuerza el puño, odiaba cuando se ponía así su hija
—Por Dios Bianca esto lo estás diciendo por llevarme la contraria— camino hasta una mesa que tenía varias licoreras— tu ni querías a un hombre detrás de ti, no quería que te cuidarán y ahora resulta que lo quieres no esto es por que arregle un matrimonio a tus espaldas, además podemos volver a poner otra orden de restricción contra Sandro que si se acerca a un metro se irá a la cárcel— Bianca comenzó a reír de nuevo
—Tenia una y mira lo que pasó, si quieres me desmaquillo para que veas el golpe que tengo en el pómulo— Santino no podía creer que por culpa de Sandro podía perder todo, el muy idiota— De Luca lo golpeó, me defendió, por eso no dejará de ser mi guardaespaldas— esto no podía estar pasando, no podía estar por perder la presidencia por qué su hija no quería casarse, por dios un tiempo después podría divorciarse y seguir con su vida pero no podía decirle nada, no porque se daría cuenta que ella la moneda de cambio que había usado para que no siguiera con las amenazas de muerte y no arruinarán su futuro, quería ser el presidente costará lo que costará— ya hablé con Alfonzo su jefe— Dante abrió los ojos, era buena su táctica, aunque no podría seguir por mucho como su guardaespaldas, no podría recibir su dinero cuando cuidarla era por placer, para mantenerla segura en sus brazos.
—No Bianca Palmieri tu te casarás con este hombre, así que ve haciéndote a la idea— Bianca tomo la mano de Dante, era el momento de irse, no podía seguir escuchando a su papá. Ella dio media vuelta— no, no tu no te irás de aquí, hizo que cerrarán la puerta, entiende que lo estoy haciendo por tu bien
—Por mi bien, por dios me vas a casar con un hombre que no se quién es, que en mi vida nunca he visto, ya no estamos en el siglo XV papá— dijo desesperación, solo sintiendo la mano, la presencia de Dante detrás de ella le daba la fuerza para enfrentar a su papá— de seguro es un hombre de tu edad, viejo y maldito lujurioso, no voy…— de pronto la puerta se abrió
—Ya llegó tu futuro marido— Santino cambio, ya no era el hombre exaltado de hace unos minutos, sino volvió con su fachada de amabilidad. Bianca miraba la puerta, con discreción no había dejado la mano de Dante. El miraba la puerta que daba al jardín, era la única ruta para irse, cuando fuera necesario, estaba cerca del Mercedes, así que podría subir con ella y salir de la casa de Santino— querida hermosura te presento a tu prometido— Bianca miró la puerta, estaba muy tensa ya quería salir de ahí pero tenía curiosidad de saber quién era él, quien había ido a hablar con su padre— Bruno Rafaello Capello— Bianca abrió los ojos no podía creer, Bruno era el que había pedido su mano. Dante apretó la mandíbula, no podía creer que para tener a Bianca tuviera que recurrir a esas artimañas,
—Yo querida mía, yo le pedí la mano a tu papá— Bianca frunció el ceño, no entendía nada, como era posible que él hubiera sido capaz de hacer algo así— ven amor desde hoy yo te voy a proteger de Sandro, y de todos lo que te quieran hacer daño
—No Bruno, yo no me voy a casar contigo— se disponía irse con Dante pero el se interpuso
—No Bianca, te vas a casar conmigo, ya está arreglando todo— miro a Dante— el se tiene que ir solo, ya tengo a una persona que te va proteger y no dejará que nadie se acerque— dijo sin quitarle la vista a Dante— ahora tu di la fecha querida
—No Bruno, yo nunca me casaré contigo…
Los días pasaron muy rápido a Sophie le habían dado el alta y ahora estaba en casa de Dante jugando feliz con Angello que al verla corrió feliz a su encuentro, Dante estaba abrazando a Bianca y disfrutando el sonido de las risas de los niños, la mamá de Anabella fue junto a su nieto habían sido tres días sin verlo que tenía planeado en cuanto lo viera le daría los besos que no había recibido estos días, —¿Estas feliz?— Bianca le acarició su mejilla con ternura, el la miro como siempre con amor, —Si, estoy muy feliz— todo había cambiado tanto, ya no era ese hombre que buscaba a las mujeres para satisfacer sus necesidades, no porque ahora estaba completo con Bianca, su otra mitad,— te tengo a ti, ya está aquí mi hija, sabes se parece tanto a mi mamá— Bianca sonrió— está conmigo Angello que haré un hombre de bien, —Te creo— acarició su cabello— mi amor, organice una pequeña reunión para darle la bienvenida a Sophie, no te molesta —Por supuesto que no, así ella va ir conociendo a la
¿Te gusta la pizza?— Bianca estaba en la cocina junto a Ágata mirando al pequeño Angello comer con gusto la rebanada de pizza de pepperoni que él había pedido—Si señorita— dijo con la boca llena, Bianca sonrió al ver al niño comer bien—Dime Bianca Angello— le dijo dulcemente al pequeño que sonrió— toma aquí está una rica agua de naranja— tomo el vaso con gusto y le dio un gran trago— como Angello— dijo al separarse para ver hablar con Ágata, estaba preocupada por la Sophie que había pasado para que llegará al hospital— ha llamado Dante Ágata—No niña Bianca, espero no sea nada grave— eso mismo deseaba Bianca, miro la ropa sucia de Angello, no tenían con que cambiarlo si querían que se diera un buen baño —Hay que limpiar tres habitaciones Ágata— asintió— y hay que comprar algo de ropa para Angello y Sophie…— comenzó a sonar el timbre de la puerta—Ahora regreso niña Bianca— Bianca sonrió porque no podía decirle solamente Bianca, regreso junto a Angello que estaba feliz comiendo—Do
Dante sintió un golpe en la boca del estómago, su hija, la niña que estaba buscando la tenía ahí cerca, en ese hospital pero enferma, ¿Qué podría tener para la llevarán al hospital? ¿Sería grave? Fueron las preguntas que se formulo en la cabeza, sin saber en qué momento comenzó a sentir como las lágrimas rodaban por su rostro, y de pronto sintió la mano de Bianca sobre su hombro, sentirla fue grato para él, porque sintió que estaría a su lado, le agradeció con la un gesto en la cabeza y de nuevo miro a Angello que estaba mirándolos a los dos— ¿Qué tenía tu hermanita?— el niño levantó los hombros en señal que no sabía—No sé, mi abu dijo que tenía mucha fiebre—¿Dónde está ella?— le pregunto tragando el nudo en la garganta, tenía que calmarse, no podía ver el panorama negro—Por ahí— dijo señalando atrás de él— ven te llevo— Dante tomó la mano de Angello que lo llevo por el pasillo por dónde había venido y al final dieron vuelta a la izquierda y siguieron el pasillo hasta que llegaron
Santino había logrado salir del país con su pasaporte falso, con el que había estado saliendo para ir a ver a Bianca que estaba en España, estando ya fuera de Italia, se enteró que su empresa estaba ya en la quiebra, la mayoría de los contratos se habían roto, porque nadie quería trabajar con él, no querían que lo relacionarán con él, también le habían mandado su despido del senado y aparté ya se había interpuesto una denuncia por la muerte de su primera esposa, así que el nombre de Santino Palmieri estaba ya marcado y tendría que parecer que había muerto, cerró el portátil, y antes de salir de la habitación del hotel se miro en el espejo, en cambio de color de cabello le había quedado bien. Sonrió pensando en la casa que visitaría, dónde comenzaría su nuevo negocio, tenía claro que debía manejar un perfil bajo, y sobretodo no saliera su asentó italiano, nadie podía saber dónde podría encontrarlo, y de eso estaba seguro porque casi nadie conocía su otro nombre, daba gracias a su madre
El día había llegado para Santino, el que tanto había esperado, con el que había soñado toda su vida, ser nombrado el candidato oficial del partido social democrático a la presidencia. Después que Sandro dejará que De Luca se la quitará, no sabía nada de él y era mejor, estaba harto de escuchar sus lloriqueos, no había sido lo suficientemente hombre para lograr que Bianca se volviera a enamorar de él, no había logrado estar con ella y hacerle creer que ese engendro que crecía en el vientre de su hija fuera de él y no De Luca, había llamado antes de ir a Lucca y la mujer de servicio le había confirmado que Sandro estaba en casa con una botella en mano y muchas pastillas en la mesa, al escuchar eso Santino estaba convencido que Sandro había vuelto a consumir, el niño no tenía control, pero eso sirvió para sus planes, si no había hablado con su papá lo tenía en sus manos, tendría su apoyo incondicional en las elecciones internas y mientras los demás militantes lo vieran tenía el votó de
Bianca no podía creer lo que escuchaba, ¿siempre había buscado su bien?, Pero cuál era su bien en obligarla a casarse con Bruno, dónde estaba su bien alejarla del único hombre que la amaba, que siempre estaba buscando su bien, que de bien tenía entregarla en las manos de Sandro que había sido el primero en abusar de ella, aunque tenía que reconocer que está vez en España se había comportado bien. Todo lo malo que le había pasado últimamente era su culpa, el abuso de Bruno había sido porque lo tenía amenazado con unas fotografías, y ahora lo dudaba que existiera, porque eran socios en los negocios sucios, si no hubiera estado coludido con ellos tampoco hubiera comenzado con las amenazas que eran a su persona— por eso vengo a pedir que favor no me denuncies— dijo Santino, y para Bianca todo quedó estaba quedando claro comenzó a re







