INICIAR SESIÓNYa a Dante no le cabía duda Santino había hecho un trato y al parecer Bianca estaba incluida,— ¿Qué comenzó?— pregunto Bianca al aire, Dante no sabía que decirle, todo estaba tan extraño, primero el despido, después esto si, que no sabían que era. El la tomo haciendo la pequeña tarjeta una bolita, Dante agudizó su oído para escuchar algo que le pudiera indicar que fuera una bomba, pero no sé escuchaba nada, con el ceño fruncido Dante comenzó a romper el papel que envolvía la caja, al tenerla sin papel vieron que no era una caja cualquiera, era caja azul rey de terciopelo, Dante miró a Bianca, era claro que debía tener en su interior alguna joya, la abrió y ahí estaba una brazalete de oro, el la laminilla se podía leer “amor”. Debajo de la brazalete al estaba otra pequeña nota;
“Nadie te hará daño de ahora en adelante, toma la brazalete como un regalo de paz”
Dante la leyó en voz alta, y con molestia también la arrugó, ¿Quién era? ¿Por qué le mandaba ese tipo de regalos a Bianca? ¿Qué había hecho Santino? Ese hombre era capaz de venderla con tan de sacar algo o salvarla, ¿Sería capaz de darla en matrimonio con sepa quién? Con miedo la abrazo no podía permitir que nadie más la tuviera, era suya, era lo único que tenía para vivir. Bianca siente muchos sentimientos, alegría porque eso quería decir que ya no había amenaza de muerte contra de ella, pero era una realidad que no tendría a Dante en su casa, en una semana ya se había acostumbrado a él, y tendría que ir a cuidar a otra, y si ella era más bonita, no podía pensar en eso, en sus sesiones había aprendido que valía mucho, tenía que confiar en Dante, si se iba con alguien más era que nunca le había dicho la verdad. Dante la abrazo fue como si leyera su mente, era lo que necesitaba,
—Vamos a entrar si— abrió la puerta sin dejar de abrazarla, ya era una realidad, Santino lo despediría pero aún su corazón no estaba tranquilo sentía que algo andaba muy mal— ve a ponerte hermosa para la fiesta de cumpleaños de tu hermano
—No, no quiero— se aferró a su cuerpo— Dante Santino nos va a separar y no le importara mis sentimientos— si era verdad, era un hombre que se sentía con el derecho de gobernar la vida de sus hijos— te juro que lucharé por ti
—Si, lo sé porque eres una mujer fuerte, que nunca escucha a los demás si no a ti misma— tomo su rostro— y aunque me valla yo vendré todas las noches— besos sus labios— se muy bien por donde entrar para verte— ella sonrió, eso le estaba gustando— ahora hay que ir, o no quieres felicitar a tu hermano— ella sonrió, al escuchar la seguridad en la voz de él sintió paz, miro la caja que Dante había dejado en la mesa
—Creo que eso lo debo dar a mi padre, yo no lo quiero— Dante sonrió tampoco quería que nadie más que él le diera un regalo así a su mujer— te amo
—Yo más— le limpio una lágrima con su dedo, y lentamente se acercó a besarla— ahora ve a bañarte o quieres que te acompañe
—Si, cariño— lo jalo de la mano— creó que también lo necesitas.
Después de bañarse entre besos y caricias Dante salió a dónde estaba su ropa, tenía que recogerlas y guardarlas en su mochila, miro la foto de Juliette, era momento de romperla, ella había muerto y no debía traer para todos lados esa foto, aunque el pequeño quería tenerlo para cuidarlo. Recordó la caja, una idea no le dejaba la cabeza, y pedía al cielo que no fuera cierto,
—Alfonzo puedes investigar quién trajo una caja a la casa de Bianca...
—Pero Dante ya no trabajamos para la familia— Dante movió la cabeza, aún el si porque hasta que no la entregará a Santino estaba bajo su responsabilidad—¿para que quieres saber quién envío ese regalo, tal vez fue un administrador
—No, porque decía que lo tomará con un regalo de paz, esto es de los que mandaron la amenaza, investiga por favor— contesto Dante con poca paciencia— es lo último que te pido
—Esta bien, lo haré— Dante sonrió con agradó— después de dejar a Palmieri en casa de papá vienes a mi oficina para darte tu dinero y tal vez tenga un nuevo cliente— eso último no le gustó, si dejaba a Bianca en casa de su padre podía pasarle algo
—Si jefe lo veo más tarde— dijo por último, colgó, no tenía muchas ganas de ir tampoco pero tenía que hacer su deber, tomo su traje negro. Minutos después salió recogiendo su computadora para guardarla en su mochila, miro a Bianca aún en bata, se veía muy bien, se acercó por detrás diciéndole algo que la hizo reír.
—Maldito no puede poner tus manos en ella— apretó con fuerza su puño— ella es mía, mi Bianca te juro que te voy a librar de el, de Sandro, de todos porque nadie te merece más que yo— escucho el carraspeo de alguien detrás de él.
—Todo listo señor, su padre tendrá el entierro que se merece— era Anabella que acaba de recibir la llamada de la gente
—¿Ya encontraron quien mató a Rafaello?— Anabella abrió los ojos, como era posible que le preguntara eso, su sabían perfectamente que el había sido
—No señor, pero se tiene a todos nuestros hombres buscando— Rafaello se separó del árbol para ir a la camioneta que los esperaba— señor ¿puedo preguntar porque?
—No, y te advierto Anabella que si hablas te irá muy mal—la miro con una sonrisa malévola y sus ojos estaban fríos— eres necesaria por eso te deje vivir pero si abres está boquita— la tomo con una sola mano apretado con fuerza sus mejillas— alguien más será lastimado— Anabella abrió los ojos— lo sé Anabella, no creas que soy tan imbécil, se muy bien tu secreto, y se que si le pasa algo tu sufrirás
—No sé de qué me hablas— levantó su mano quitando de un golpe la mano de él— y ten claro que nunca voy a hablar— el hombre soltó una risita, y negando con la cabeza reanudó su camino
—Si tú lo dices pero ya estás advertida, se muy bien dónde está y con un chasquido de dedos mi gente lo traerán— ella soltó también una risita burlona, no quería darle a saber que su declaración le había afectado, no había estado lejos por años en vano,
—Pues has lo que quieras, no me importa— dijo tomando su motocicleta, de alguna manera tenía que asegurarse que estuviera bien, si el hijo de Rafaello le tocaba un cabello con mayor razón estaría muerto
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Dante llevaba su mochila en la mano mientras con la otra sostenía la de Bianca, aunque no quisiera tenía que no dejar nada, bueno eso le harían creer a Santino porque la verdad fue que Bianca dejo un espacio en su recamara para él, que había dejado una pijama, subieron al Mercedes de Dante ya Bianca se había acostumbrado a ir con a todos lados. Durante el camino Dante no la soltó de la mano y cada que podía le daba besos en el dorso dándole la confianza de no la dejaría en manos de Santino. Al llegar a casa, un sinfín de autos de lujo iban entrando a la mansión del senador dónde había muchas personas vigilando el lugar, Dante los miro a cada uno y se fijó en las armas que llevaban, era inusuales, era largas, para un servicio de seguridad era importante la discreción estos parecían otra cosa, nunca se imaginó que un senador tuviera a su servicio personal así. Uno de los hombres de vigilancia de inmediato identificó a Bianca—Señorita sea bienvenida, su padre la espera— ella medio sonrió, sentía su corazón apretujado, sus manos sudaban lo único que la calmaba fue que Dante no soltó su mano y durante el camino le daba besos. Unos metros adelante estacionó su auto
—Me prometiste que no me dejarías
—Y nunca dudes de mi palabra, vamos— bajo del Mercedes y corriendo dio la vuelta para ir a abrir la puerta de ella. Le tendió la mano y dejo que bajara, realmente ese vestido rojo hacía que luciera de una manera espectacular. Antes de caminar más, la tomo para darle un beso, era algo que necesitaba para asegurarle que todo estaría bien— si sientes peligro solo toma mi mano y te sacaré de aquí— ella asintió. La dejo caminar delante de el, como siempre cuidando a todas personas que estaban próximas acercarse. No podía faltar la presa de sociales tomando las mejores fotos de los invitados, gente de la política así como gente del medio del espectáculo, al irse acercando al jardín se podía escuchar el murmullo de los invitados, las risas de algunos, la música de cámara que amenizaba el festejo, ya casi caería la noche de verano, Bianca vio a su papá rodeado por varios hombres de traje, cerro los ojos y soltó el aire estaba segura que su padre ya tenía algún nuevo prospecto de marido lo que él no sabía que ella ya había escogido. Sonríe confianza sintiendo el calor de Dante muy cerca, busca con la mirada a su hermano mayor que está junto a su novia, es una joven muy agradable, no superficial como la mayoría de las mujeres de su círculo social. Sin perder mucho tiempo camina hasta donde está el, ya después saludaría a su padre que ahora estaba con su nueva esposa,
—Muchas felicidades hermanito— llega hasta el y le extiende los brazos, Valente la recibe con gusto— que cumplas muchos años más
—Gracias hermosura— le deja un beso en la mejilla— veo que llegaste aún con él— le dice en secreto a Bianca
—¿Ya lo sabes?— Valente baja un poco la vista, también para el había sido extraño la decisión de su papá, apenas tenía una semana con él y ya no necesitaría de sus servicios, algo había pasado que aún no sabía
—Si, me dijo nuestro padre hace una horas, creo que arregló todo con los que te amenazaban— dijo antes de separarse de ella, Bianca al escuchar eso se pregunto que había sido lo que su padre les había dado para que quitará esa amenaza— lo que importa es que tú este sana y salva y libre como siempre has querido
—¿A costo de que?— un camarero se acerca con una charola llena de copas de champagne. Valente la miro sin entender a qué se refería su hermana. El creía que cuando supiera que estaría libre de De Luca brincara de gusto pero ahora notaba la tristeza de sus ojos— brindemos por qué tengas una larga vida
—Salud,— chocaron las copas sellando así su brindis— por cierto deberías ir a ver a nuestro padre— Bianca negó, no quería escuchar que era verdad, que Dante ya no estaría con ella, apenas tenía dos noches que estaba con él y deseaba que hubiera más.
—Después, ahora lo único que quiero es ir a ver a Pía— el sonríe, sabiendo que ellas dos eran inseparables,— ¿la has visto?
—Si estaba por allá con Javi- Valente le señaló tres mesas más adelante dónde la pudo ver— disfruta y por favor no te vallas tan pronto
—No te prometo nada— Dante estaba a una distancia prudente pero para ningún invitado había pasado desapercibido su presencia, murmuraban que era el que había golpeado a Sandro. Al llegar junto a su amiga le sonrió, con ella podría desahogar un poco de sus temores— Hola como estás— la abrazo con fuerza
—Bien, y tú cómo vas con él— Pía miro a Dante que se quedaba un poco retirado
—Muy bien pero temo que todo ha acabado muy pronto….
Los días pasaron muy rápido a Sophie le habían dado el alta y ahora estaba en casa de Dante jugando feliz con Angello que al verla corrió feliz a su encuentro, Dante estaba abrazando a Bianca y disfrutando el sonido de las risas de los niños, la mamá de Anabella fue junto a su nieto habían sido tres días sin verlo que tenía planeado en cuanto lo viera le daría los besos que no había recibido estos días, —¿Estas feliz?— Bianca le acarició su mejilla con ternura, el la miro como siempre con amor, —Si, estoy muy feliz— todo había cambiado tanto, ya no era ese hombre que buscaba a las mujeres para satisfacer sus necesidades, no porque ahora estaba completo con Bianca, su otra mitad,— te tengo a ti, ya está aquí mi hija, sabes se parece tanto a mi mamá— Bianca sonrió— está conmigo Angello que haré un hombre de bien, —Te creo— acarició su cabello— mi amor, organice una pequeña reunión para darle la bienvenida a Sophie, no te molesta —Por supuesto que no, así ella va ir conociendo a la
¿Te gusta la pizza?— Bianca estaba en la cocina junto a Ágata mirando al pequeño Angello comer con gusto la rebanada de pizza de pepperoni que él había pedido—Si señorita— dijo con la boca llena, Bianca sonrió al ver al niño comer bien—Dime Bianca Angello— le dijo dulcemente al pequeño que sonrió— toma aquí está una rica agua de naranja— tomo el vaso con gusto y le dio un gran trago— como Angello— dijo al separarse para ver hablar con Ágata, estaba preocupada por la Sophie que había pasado para que llegará al hospital— ha llamado Dante Ágata—No niña Bianca, espero no sea nada grave— eso mismo deseaba Bianca, miro la ropa sucia de Angello, no tenían con que cambiarlo si querían que se diera un buen baño —Hay que limpiar tres habitaciones Ágata— asintió— y hay que comprar algo de ropa para Angello y Sophie…— comenzó a sonar el timbre de la puerta—Ahora regreso niña Bianca— Bianca sonrió porque no podía decirle solamente Bianca, regreso junto a Angello que estaba feliz comiendo—Do
Dante sintió un golpe en la boca del estómago, su hija, la niña que estaba buscando la tenía ahí cerca, en ese hospital pero enferma, ¿Qué podría tener para la llevarán al hospital? ¿Sería grave? Fueron las preguntas que se formulo en la cabeza, sin saber en qué momento comenzó a sentir como las lágrimas rodaban por su rostro, y de pronto sintió la mano de Bianca sobre su hombro, sentirla fue grato para él, porque sintió que estaría a su lado, le agradeció con la un gesto en la cabeza y de nuevo miro a Angello que estaba mirándolos a los dos— ¿Qué tenía tu hermanita?— el niño levantó los hombros en señal que no sabía—No sé, mi abu dijo que tenía mucha fiebre—¿Dónde está ella?— le pregunto tragando el nudo en la garganta, tenía que calmarse, no podía ver el panorama negro—Por ahí— dijo señalando atrás de él— ven te llevo— Dante tomó la mano de Angello que lo llevo por el pasillo por dónde había venido y al final dieron vuelta a la izquierda y siguieron el pasillo hasta que llegaron
Santino había logrado salir del país con su pasaporte falso, con el que había estado saliendo para ir a ver a Bianca que estaba en España, estando ya fuera de Italia, se enteró que su empresa estaba ya en la quiebra, la mayoría de los contratos se habían roto, porque nadie quería trabajar con él, no querían que lo relacionarán con él, también le habían mandado su despido del senado y aparté ya se había interpuesto una denuncia por la muerte de su primera esposa, así que el nombre de Santino Palmieri estaba ya marcado y tendría que parecer que había muerto, cerró el portátil, y antes de salir de la habitación del hotel se miro en el espejo, en cambio de color de cabello le había quedado bien. Sonrió pensando en la casa que visitaría, dónde comenzaría su nuevo negocio, tenía claro que debía manejar un perfil bajo, y sobretodo no saliera su asentó italiano, nadie podía saber dónde podría encontrarlo, y de eso estaba seguro porque casi nadie conocía su otro nombre, daba gracias a su madre
El día había llegado para Santino, el que tanto había esperado, con el que había soñado toda su vida, ser nombrado el candidato oficial del partido social democrático a la presidencia. Después que Sandro dejará que De Luca se la quitará, no sabía nada de él y era mejor, estaba harto de escuchar sus lloriqueos, no había sido lo suficientemente hombre para lograr que Bianca se volviera a enamorar de él, no había logrado estar con ella y hacerle creer que ese engendro que crecía en el vientre de su hija fuera de él y no De Luca, había llamado antes de ir a Lucca y la mujer de servicio le había confirmado que Sandro estaba en casa con una botella en mano y muchas pastillas en la mesa, al escuchar eso Santino estaba convencido que Sandro había vuelto a consumir, el niño no tenía control, pero eso sirvió para sus planes, si no había hablado con su papá lo tenía en sus manos, tendría su apoyo incondicional en las elecciones internas y mientras los demás militantes lo vieran tenía el votó de
Bianca no podía creer lo que escuchaba, ¿siempre había buscado su bien?, Pero cuál era su bien en obligarla a casarse con Bruno, dónde estaba su bien alejarla del único hombre que la amaba, que siempre estaba buscando su bien, que de bien tenía entregarla en las manos de Sandro que había sido el primero en abusar de ella, aunque tenía que reconocer que está vez en España se había comportado bien. Todo lo malo que le había pasado últimamente era su culpa, el abuso de Bruno había sido porque lo tenía amenazado con unas fotografías, y ahora lo dudaba que existiera, porque eran socios en los negocios sucios, si no hubiera estado coludido con ellos tampoco hubiera comenzado con las amenazas que eran a su persona— por eso vengo a pedir que favor no me denuncies— dijo Santino, y para Bianca todo quedó estaba quedando claro comenzó a re







