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Fotos

Autor: MuSubi GR
last update Fecha de publicación: 2022-03-09 09:58:54

Unas horas antes

La casa era un ida y venida de las personas que acomodaban las mesas, los manteles, limpiaban con sumo cuidado las copas donde se servirían las bebidas. Santino caminaba de un lado a otro en su despacho, tenía unas horas de haber hablado con Capello, temía escuchar el sonido del teléfono, que fuera De Luca que habían sufrido otro atentado su hija, que ahora sí había sido herida, por dios todo porque de nuevo la mercancía de Capello había sido decomisada, sabía lo terrible que podía ser Capello, y si secuestraba a su hija sería capaz de venderla, no podía pensar en eso, tenía que confiar en De Luca, para eso lo había contratado para que protegiera a su hija. No podía creer su suerte, se suponía que todo estaría bien, que la mercancía llegaría muy bien a su destino, dónde ya los esperaba los hombres del socio de Capello pero no, el nuevo secretario de seguridad había detenido el barco unas millas adelante. Lo bueno que su nombre ni de ninguna de sus empresa aparecía en los manifiestos de salida, sino ahora sí estaría más en problemas y próximo a perder su candidatura, y eso no lo podía permitir. Todo habría sido más fácil si le hubiera dicho a Dante de dónde venía la amenaza pero si lo sabía sabría que estaba coludido con Capello, que gracias a él estaba impulsando su carrera política solo por qué le convenía. Confiaba que De Luca la volviera a proteger aunque fuera con su vida, no le importaba él, solo que su hija sobreviviera de un tercero ataque. La puerta de su despacho sonó, comenzó a temblar pensando que fuera una mala noticia, que por estar sumergido en sus pensamientos no hubiera escuchado el teléfono, aclarando su garganta le dio el pasó a la persona;

—Adelante— miro atento la puerta mientras el cuerpo femenino del ama de llaves se asomaba 

—Señor Santino un hombre lo busca— comenzó a sudar frío, un hombre, ¿Sería Capello?, Iría el mismo a decirle lo que había hecho con su hija por Dios, comenzó a sentir como una bola se reunía en la boca del estómago

—¿Quién?— pregunto sentándose en su silla, no quería que lo vieran angustiado, 

—Un joven que se llama Bruno dice que tiene una información que le interesa— Santino se quedó pensando, no conocía ningún joven con ese nombre, aunque si le sonaba— dice que viene de parte de Rafaello, que usted sabe quién es— abrió los ojos si era de parte de Capello, su corazón comenzó a latir con fuerza, el maldito de Capello había mandado alguien para decirle lo que había pasado con su hija, pero porque aún no sonaba su teléfono, si le había pasado algo ya De Luca tenía que haberse comunicado

—Hazlo pasar— la mujer salió, Santino miraba la puerta, los segundos pasaron, cuanto tenía que esperar para que entrará, al fin un joven de cabello negro y ojos azules apareció en su puerta, venía vestido de negro, pero su rostro tenía una sonrisa que le daba miedo, un poco malévola— si dígame;

—Primero me presentaré, soy Rafaello Bruno Capello Carbone— era el actor con que estaba trabajando Bianca, analizo el nombre era el hijo de Capello, Santino abrió los ojos— si soy hijo de Rafaello Capello, ya sabiendo eso le informo que mi padre está mañana fue asesinado— su rostro cambio por una profunda tristeza, como si le doliera

—Lo siento mucho, mi más sentido pésame…

—Lo segundo…— Santino lo miro de inmediato cambio, ahora se veía feliz — por la falta de él como su heredero yo me quedaré a cargo de la organización, así que los asuntos que tenía con mi padre ahora los verá conmigo— no tenía muchas horas que su padre había muerto y ya él estaba presentando antes los socios— yo tengo otra manera de hacer las cosas así que vamos a trabajar— tomo asiento en frente de él mirándolo a los ojos, Santino supo que era la oportunidad de sacar a su hija de todo, de liberarla de las amenazas, si tenía otro trato con ellos tal vez ella fuera libre.

—Po favor dame más tiempo no le hagan nada a mi hija por favor— Santino por primera vez estaba suplicando, no le quedaba otra opción— si me da más tiempo señor Capello yo le prometo que podremos enviar su mercancía a dónde usted me diga— Bruno levantó la mano para silenciarlo, de eso no quería hablar, era otro su tema

—No tiene porque preocuparse por su hija, yo no pienso hacerle daño— Santino sintió alivió al escuchar sus palabras, Bianca estaba fuera de peligro— más bien quiero otra cosa— el hijo de Capello estaba sonriendo, pero su sonrisa era de una forma que le dio escalofríos de solo verlo— quiero a Bianca Palmieri como esposa, quiero que mes su mano en matrimonio, es la única forma que ella no estará en peligro— como resorte se levantó Santino de su asiento

—No, eso nunca será, primero ella no querrá y segundo no pienso condenar a mí hija a un matrimonio contigo— Bruno comenzó a reír, en ese momento él no estaba en condiciones de negarse,  

—No, voy aceptar una negativa señor Palmieri— se levantó sacando un sobre amarillo de su chaqueta— si no lo haces haré que estás fotos lleguen a todos lados— Santino las miro, de dónde las había sacado— la primera sería su querida Bianca, y después el presidente del partido, y después todo el mundo, cree que si vieran esas fotos alguien votaría por usted— Santino no podía dejar de verlas, se suponía que debían estar en lugar seguro, como las había conseguido, como habían llegado a su poder esas imágenes— si se debe estar preguntando de dónde las saque, pues solo le digo que Rita es un poco traviesa, y pues le gusta hacerlo en su oficina— cerro los ojos esa m*****a mujer le había dicho de la caja fuerte que estaba detrás del cuadro, pero como había sabido su clave— hay Palmieri es tan simple que solo recordé la fecha de cumpleaños de Bianca— soltó una carcajada— si mi padre las hubiera encontrado antes estás fotos creo que tal vez Bianca no fuera sido amenazada— tomo una— hay senador estás fotos son algo comprometedoras y si salen a la luz tu candidatura a la presidencia se verá afectada sin contar que tendrías el desprecio de tu hija— Santino tomo las fotos, eran algo no podía salir a la luz, por eso las tenía ocultas pero ahora la estúpida de Rita había hecho que estuvieran en las manos equivocadas

—Estas fotos son mentiras,— Bruno camino a la ventana con una sonrisa, claro que lo iba a negar— yo no soy, es un fotomontaje que hizo un rival— movió la cabeza de un lado a otro, era tan predecible, ya había hecho sus averiguaciones así que no podía engañarlo tenía al hombre en sus manos, solo  bastaba ver como se había puesto nervioso con la fotos. Santino comenzó a romper las fotos una a una. Bruno solo lo observó, eran suyas podía hacer lo que quisiera

—Rómpalas no me importa por que esas son copias, yo tengo las originales— Santino abrió los ojos no podía ser, no podía creer que estuviera en las manos de ese joven— además tengo información que usted vio a Sandro anoche, después de que el guardaespaldas de Bianca le diera una paliza, se muy bien que ya había retirado la orden de restricción que tenía en su contra, ¿dígame a él si lo quiere con yerno?— Santino negó si su hija lo sabía ahora sí nunca lo volvería hablar, la perdería para siempre, y no podría vivir sin ella, era su princesa, aunque no sabía demostrarle su amor la amaba, y siempre había querido lo mejor para ella y lo que a él le convenía— el trato era que Sandro se casaba con ella para obtener el votó del padre en la precandidatura mire 

—Ya basta, Sandro no se casará con ella— estaba nervioso— fue un error el muy imbécil ha vuelto a consumir— Bruno comenzó a reír, gracias a él había vuelto a las drogas, no podía permitir que ese volviera acercarse a Bianca— ¿De que te ríes?

—De lo débil que son los estúpidos— volvió hacía dónde estaba Santino— vamos a poner la fecha de la boda— tomo su celular—  hay querido suegro le juró que haré feliz a Bianca, dígame qué día le gusta— movió algunas cosas en su celular— si no llegamos a un acuerdo ahora estás fotos serán publicadas

—No, nunca…— Santino vio como tecleaba algo en el celular, parecía que no estaba jugando— espera— agachó la cabeza— esta bien, te daré la mano mi hija pero por favor no publiquen las fotos— se dejó caer en la silla, esperaba que un día su hija lo perdonará, yal vez podría hacer un contrato prematrimonial dónde pudiera ayudar a su hija— te informo que estoy trabajando en una nueva ruta

—Eso último no importa mucho,— se sentó de nuevo enfrente de él— vamos a arreglar todo, quiero casarme con su hija dentro de dos semanas— Santino levantó la vista, dos semanas era tan poco tiempo y Bianca no aceptaría de eso estaba seguro, tenía que tener más tiempo para convérsela— una cosa antes de que se  me olvidé ya despida a ese idiota del guardaespaldas, no me gusta que ella cuide a mi prometida, desde hoy en la tarde yo mismo pondré alguien de confianza 

—Esta bien, solo dame tiempo, conozco a mi hija y no le va gustar esto— Bruno también la conocía, si no le iba a gustar, pero confiaba que con el tiempo ella aprendiera a quererlo. Bruno no quería tiempo, no cuando sabía que entre ellos habían algo, no podía olvidar como el la tocaba, no podía permitir que siguiera juntos— dame dos días para poder decirle, para que  

—No, hoy mismo ella se va enterar, ya quiero anunciarlo a todos los medios— se levantó, ya tenía pensado como estaría en las portadas de revista, serían la pareja del año,— ya estoy hablando con un reportero, hoy después de la fiesta de Valente soltaré al información, y quiero ver a Bianca a mi lado sonriendo

—Pero Bruno ella no va aceptar espera un poco, un día— el negó, ya había esperado mucho para conseguirla

—No,— se levantó de la silla— las fotos no sé preocupe querido suegro, están muy bien guardadas y si Bianca me rechaza, no sé casa conmigo saldrán a la luz…— sin esperar nada salió del despacho dejando a Santino cabizbajo, si había le había presentado algunos chicos hijos de sus amigos que no eran mal prospecto de esposo, y si había una alianza entre la familia que mejor, pero nunca había pensado en obligarla a casarse con alguien. Pero estaba entre la espada y la pared, no quería perder por lo que tanto había luchado cuando ya estaba cerca de tenerlo. Tomo el teléfono tenía que cumplir, llamo a Alfonzo para informarle que ya no era necesario los servicios de Dante De Luca, aunque no sé sentía nada a gusto tener que dejar a su hija en manos de ese hombre, tenía la esperanza que la tratará como se lo merecía, 

—Señor ¿paso algo?

—No, nada solo llamo porque ya no voy a necesitar que De Luca cuidé a mi hija— miro la puerta donde estaba su hijo con unos papeles, lo hizo pasar 

—Si me permite pregunta ¿Por qué?— aún no estaba resuelto nada con la amenaza que había recibido la hija del senador que le parecía extraño— lo digo por la amenaza se puede cumplir en estás…

—Ya no hay amenaza, por eso ya no necesito a su hombre cuidando de mi hermosura…

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Último capítulo

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