FAZER LOGINDante miraba el lugar, estaban las mismas personas que había visto en el set, y ninguna le parecía sospechosa, Bianca había aceptado que entrará al camper con ella pero el no podía hacer eso, para que los reporteros que estaban a unos metros tomarán fotos diciendo que el era su novio, que había destruido un feliz noviazgo de Bruno y ella no, nunca le había gustado salir en esos programas de chismes. Su celular comienza a sonar, al sacarlo ve que es Alfonzo tal vez tenía algo nuevo,
—¿Que hay?— pregunta sin saludar,
—El maldito archivo encriptado destruyó ya seis computadoras— Dante abre los ojos al escuchar a su jefe— computadora que quiere des encriptarlo le entra un virus que destruye el sistema
—¿Qué esconde Santino?— comienza andar de un lado a otro sin perder de vista a todos, lo día anterior había sido una advertencia, ¿que querían de él?, ¿Por qué lo estaban presionando con la amenaza con su hija— tiene que haber una manera para saber que dice ese archivo
—Solo consiguiendo la contraseña del archivo, y Santino debe saber cuál es— si era una opción pero como iban a decirle a Palmieri que también lo estaban investigando,— y ya tengo la información de Sandro te la mando a tu correo, te vas a sorprender de lo que encontré
—¿Pues que es?— no podía esperar hasta que llegara al departamento y verlo con tranquilidad
—El maldito estaba vendiendo a Bianca para conseguir para sus dulces— Dante al escuchar eso siente que la sangre le hierve, que había sufrido ella por estar a lado de un hombre así, que no la merecía, si tuviera a Sandro en frente era capaz de darle un disparo a media frente y terminar con su miserable vida, y todo por esa porquería que mataba su cerebro— Santino le dio un millón de dólares para que dejara a su hija, y su padre lo internó en una clínica en Estados Unidos, dónde lo limpiaron de esa porquería.
—La amenaza no viene de él, pero tengo que mantenerlo lejos de Bianca— y estaba seguro que cuando lo viera no permitiría que se acercará a ella,— Alfonzo algo me dice que Santino sabe más de los que dice, el sabe quién lo esta amenazando, investiga a Valente tal vez por ahí encontraremos algo
—Tienes razón, me pongo a trabajar.
Tan pronto que colgó salió Bianca del camper con un vestido floreado y su cabello recogido se veía particularmente muy bien, le mostró una sonrisa como una pequeña niña al ir bajando los tres escalones, al bajar el último su pie se dobla, Dante con sus reflejos rápidos la sujeta por la cintura pegándola a su cuerpo, ella volteó a verlo, de nuevo estaba muy cerca, un poco más que podía sentir su aliento sobre sus labios, Bianca miró sus ojos ámbar, y sus labios y sin querer recordó el sueño, queriendo saber si sería igual o mejor que en su fantasía, comienza a subir un calor por su cuerpo, Bianca acerca un poco su rostro más, se siente atraída por esos ojos, siente en su estómago como revolotean las mariposas, sus miradas se conecta con una intensidad, la misma que cuando se conocieron
—Señorita Bianca ¿lista?— llega el asistente del productor rompiendo su burbuja, Dante la suelta rápidamente solo cuidado que no pierda el equilibrio, se acomoda el saco y se queda detrás de Bianca
—Si vamos— contesto solo por inercia, sus pensamientos estaba en otro lugar, nerviosa camina a dónde se grabaría la escena, una tarde romántica con Burak. Dante se queda sentado algo atrás observando todo.
Al finalizar la escena Bianca vuelve al camper, al ir llegando su asistente sale corriendo
—Bianca mi hijo se puso mal tengo que irme— la mujer lloraba a cantaron, Bianca no podía detenerla siempre primero era la familia
—Ve, no te preocupes le diré a Tintino que me ayude— se fue dejando a Bianca buscando a su maquillista, la siguiente escena era en la manta cerca del lago y necesitaba que le ayudarán a cambiar el vestuario, el cierre del vestido le quedaba un poco lejos. Dante se quedó detrás de ella mirando su cara de preocupación, sin saber se ofreció ayudarla
—Si quiere señorita la ayudaré en lo que necesite— Bianca lo miro, pues no estaría desnuda solamente con su lencería, y solo sería que le ayudará un poco
—Venga— lo tomo de la muñeca lo hizo entrar— necesito que me ayude con el cierre del vestido— hizo a un lado la coleta de cabello. Dante al verla trago un nudo que se había formado en su garganta, como era que se había ofrecido a ayudarla— por favor De Luca,— miro al cielo era una tortura, su deseo comenzó a crecer de solo pensar en ella casi desnuda, por primera vez en años sus manos comenzaron a temblar, fue a dónde estaba el cierre del vestido y lo bajo lentamente dejando al descubierto su preciosa piel de porcelana, su masculinidad comenzó a palpitar al ver cómo iba cayendo el vestido al suelo dejando a Bianca Palmieri solo con su lencería negra, por dios era una tortura tenerla así y no besarla, no amarla como ella se merecía, y vuelve a su mente lo que Sandro había hecho, como había sido tan canalla para ofrecer a la persona que supuestamente amaba para conseguir dinero para las porquerías que lo estaban matando lentamente. Ella gira dejando ver sus perfectos pechos que llenan su sostén, baja la vista a sus piernas largas, son fuertes y perfectas para rodear su cadera con ella mientras— gracias De Luca— toma una bata con la que ropa su lencería
—De nada con permiso— responde tratando de sonar lo más calmado que puede pero su pulso y su respiración están agitados, y su masculinidad está de una forma prisionera en sus pantalones. De nuevo regresa el deseo que sintió la noche anterior cuando se tropezó con él. Respira hondo necesita que se encuentre pronto al responsable de la amenaza, necesita una noche de trago, una noche con alguien, pensar estar con alguien su mente juega con él y le pone a Bianca en medio de la cama solamente con la pequeña lencería negra. Trata de borrar esos pensamientos, lo que Bianca Palmieri le estaba provocando no lo había sentido hace tiempo, no desde que conoció a Juliette, aquella tarde de primera al verla ingresar en la cafetería donde era cliente habitual no dudo en lanzarse con un lobo tras su presa, al principio ella se negó en salir con él pero tras la insistencia comenzó a salir con ella, y poco a poco se fue metiendo en su corazón, el corazón que ella se encargó en destruir hacer cuatro años, desde entonces su corazón era una roca, un lugar hueco que no podía amar hasta ahora. Abrió los ojos al ver a Tintino llegar al camper con un frasco de perfume que conocía muy bien, Bianca salió se había retocado el maquillaje, Tintino sin decir nada le rocío el perfume a Bianca y dijo ese nombre, ese maldito nombre
—Rosas con vainilla, el aroma es exquisito— dijo Tintino— pruébalo Bianca— el aroma del perfume llegó a los dos, Bianca negó, nunca. Le había gustado perfumes con tonos dulces. Dante sin poder evitar se toca la cabeza, ese maldito perfume lo manda a su pasado, escucha sus risas cuando le hacía reír después de estar juntos en la cama, comienza a sudar frío, siente como está perdiendo la capacidad de tomar el aire que necesita,
—De Luca— escucha la voz de Bianca pero muy lejos, las imágenes de ella llenan su mente, no puede moverse, respira tratando de quitar ese maldito olor de su olfato, porque tenían que llevar ese perfume que tenía años sin oler, era el perfume favorito de Juliette, mira alrededor que se vuelve oscuro, en una esquina de esa había escucha los gritos y los lamento de su amigo Andrew y la risa de ese,
—¡Maldita!— grita al verla ahí sonriendo con maldad, que estúpido había sido
—Dante que necesitas— la voz de Bianca lo regresa, todo gira y su estómago está por sacar lo único que tenía
—Necesito…— dice mientras su mano temblorosa busca el frasco de pastillas que llevaba en sus pantalones, siente la falta de aire, está sufriendo un ataque de pánico. Bianca mira como está buscando algo en la bolsa de sus pantalones; cuando logra sacarlo al fin por lo mismo el frasco resbala de sus manos ayuda a buscar el frasco de pastillas
—Dante vamos al camper— le dice Bianca, siente sus pequeñas manos sobre su brazo que lo lleva al interior, Tintino levanta el frasco de pastillas
—Mis pastillas, necesito mis pastillas— dice con desesperación, se siente ciego, por el aroma de un maldito perfume está mal, no lo podía creer. Bianca lo deja en su silla mientras toma el frasco y saca una cápsula que se la da en mano a Dante
—Aquí tiene Dante— la mano de Bianca le da la cápsula en su mano, y en su otra le pone un vaso con agua— tome de una vez— el obedece la traga cerrando los ojos, respira hondo varias veces, hasta que siente como va desaparecido poco a poco su ataque de pánico. Mira a su alrededor, está solo en el camper de Bianca, cierra los ojos, como había sido posible que le diera el ataque ahí delante de ella, nunca le había pasado algo así en frente de un cliente, si tenía algunos ataques de pánico o de ansiedad pero siempre era a él solo en su departamento pero hoy había sido delante de ella, del sujeto a proteger.
Sale del camper mirando a Bianca haciendo su trabajo, no sabe cómo hará para verla a la cara, mira el frasco en su mano, si hubiera pasado en otra situación, en una de peligro la podía poner en riesgo de…
—¿Cómo está?— levanta su rostro para ver los ojos azules de Bianca que lo ve con compasión, cierra los ojos, no puede ver así sus ojos, no le gustaba
—Bien— dice secamente— ¿ya terminó?
—Si solo me cambio— Dante se pone rígido, no podía mostrar de nuevo su debilidad, deja que entre a cambiarse mientras observa a todos, al parecer nadie se ha dado cuenta o se fingen, se toca la cabeza como había sido posible que sucedería eso— no se preocupe nadie se enteró y Tintino no va decir nada— mira a Bianca, era como si le hubiera leído la mente, sus ojos siguen con la misma mirada que no soporta
—Señorita no me vea así— comienza a caminar, no puede soportar esos ojos sobre él— y gracias por no decir nada— llegan al Mercedes él abre la puerta para que ella entre, sin poder verla a los ojos sube a su auto y arranca, el silencio se cuelga, es un silencio incómodo hasta que ella lo rompe
—No me quiere contar que pasó— lo voltea a ver, sin comprender porque lleva su mano hasta la de él y la roza un poco— tal vez si lo dice pueda
—Perdón señorita pero no puedo— Bianca retira su mano, que guardaba en su pecho, que había pasado para que el sufriera así, deseaba con toda el alma poder consolarlo, abrazarlo y decirle que todo iba estar bien, que tuviera la confianza para ella.
Comienza sonar el teléfono de Dante, el lo saca y lo pone en altavoz era Alfonzo
—¿Qué pasó?— dijo fríamente a su jefe
—Hay nueva amenaza en una semana habrá un nuevo atentado y este no será de advertencia…
Los días pasaron muy rápido a Sophie le habían dado el alta y ahora estaba en casa de Dante jugando feliz con Angello que al verla corrió feliz a su encuentro, Dante estaba abrazando a Bianca y disfrutando el sonido de las risas de los niños, la mamá de Anabella fue junto a su nieto habían sido tres días sin verlo que tenía planeado en cuanto lo viera le daría los besos que no había recibido estos días, —¿Estas feliz?— Bianca le acarició su mejilla con ternura, el la miro como siempre con amor, —Si, estoy muy feliz— todo había cambiado tanto, ya no era ese hombre que buscaba a las mujeres para satisfacer sus necesidades, no porque ahora estaba completo con Bianca, su otra mitad,— te tengo a ti, ya está aquí mi hija, sabes se parece tanto a mi mamá— Bianca sonrió— está conmigo Angello que haré un hombre de bien, —Te creo— acarició su cabello— mi amor, organice una pequeña reunión para darle la bienvenida a Sophie, no te molesta —Por supuesto que no, así ella va ir conociendo a la
¿Te gusta la pizza?— Bianca estaba en la cocina junto a Ágata mirando al pequeño Angello comer con gusto la rebanada de pizza de pepperoni que él había pedido—Si señorita— dijo con la boca llena, Bianca sonrió al ver al niño comer bien—Dime Bianca Angello— le dijo dulcemente al pequeño que sonrió— toma aquí está una rica agua de naranja— tomo el vaso con gusto y le dio un gran trago— como Angello— dijo al separarse para ver hablar con Ágata, estaba preocupada por la Sophie que había pasado para que llegará al hospital— ha llamado Dante Ágata—No niña Bianca, espero no sea nada grave— eso mismo deseaba Bianca, miro la ropa sucia de Angello, no tenían con que cambiarlo si querían que se diera un buen baño —Hay que limpiar tres habitaciones Ágata— asintió— y hay que comprar algo de ropa para Angello y Sophie…— comenzó a sonar el timbre de la puerta—Ahora regreso niña Bianca— Bianca sonrió porque no podía decirle solamente Bianca, regreso junto a Angello que estaba feliz comiendo—Do
Dante sintió un golpe en la boca del estómago, su hija, la niña que estaba buscando la tenía ahí cerca, en ese hospital pero enferma, ¿Qué podría tener para la llevarán al hospital? ¿Sería grave? Fueron las preguntas que se formulo en la cabeza, sin saber en qué momento comenzó a sentir como las lágrimas rodaban por su rostro, y de pronto sintió la mano de Bianca sobre su hombro, sentirla fue grato para él, porque sintió que estaría a su lado, le agradeció con la un gesto en la cabeza y de nuevo miro a Angello que estaba mirándolos a los dos— ¿Qué tenía tu hermanita?— el niño levantó los hombros en señal que no sabía—No sé, mi abu dijo que tenía mucha fiebre—¿Dónde está ella?— le pregunto tragando el nudo en la garganta, tenía que calmarse, no podía ver el panorama negro—Por ahí— dijo señalando atrás de él— ven te llevo— Dante tomó la mano de Angello que lo llevo por el pasillo por dónde había venido y al final dieron vuelta a la izquierda y siguieron el pasillo hasta que llegaron
Santino había logrado salir del país con su pasaporte falso, con el que había estado saliendo para ir a ver a Bianca que estaba en España, estando ya fuera de Italia, se enteró que su empresa estaba ya en la quiebra, la mayoría de los contratos se habían roto, porque nadie quería trabajar con él, no querían que lo relacionarán con él, también le habían mandado su despido del senado y aparté ya se había interpuesto una denuncia por la muerte de su primera esposa, así que el nombre de Santino Palmieri estaba ya marcado y tendría que parecer que había muerto, cerró el portátil, y antes de salir de la habitación del hotel se miro en el espejo, en cambio de color de cabello le había quedado bien. Sonrió pensando en la casa que visitaría, dónde comenzaría su nuevo negocio, tenía claro que debía manejar un perfil bajo, y sobretodo no saliera su asentó italiano, nadie podía saber dónde podría encontrarlo, y de eso estaba seguro porque casi nadie conocía su otro nombre, daba gracias a su madre
El día había llegado para Santino, el que tanto había esperado, con el que había soñado toda su vida, ser nombrado el candidato oficial del partido social democrático a la presidencia. Después que Sandro dejará que De Luca se la quitará, no sabía nada de él y era mejor, estaba harto de escuchar sus lloriqueos, no había sido lo suficientemente hombre para lograr que Bianca se volviera a enamorar de él, no había logrado estar con ella y hacerle creer que ese engendro que crecía en el vientre de su hija fuera de él y no De Luca, había llamado antes de ir a Lucca y la mujer de servicio le había confirmado que Sandro estaba en casa con una botella en mano y muchas pastillas en la mesa, al escuchar eso Santino estaba convencido que Sandro había vuelto a consumir, el niño no tenía control, pero eso sirvió para sus planes, si no había hablado con su papá lo tenía en sus manos, tendría su apoyo incondicional en las elecciones internas y mientras los demás militantes lo vieran tenía el votó de
Bianca no podía creer lo que escuchaba, ¿siempre había buscado su bien?, Pero cuál era su bien en obligarla a casarse con Bruno, dónde estaba su bien alejarla del único hombre que la amaba, que siempre estaba buscando su bien, que de bien tenía entregarla en las manos de Sandro que había sido el primero en abusar de ella, aunque tenía que reconocer que está vez en España se había comportado bien. Todo lo malo que le había pasado últimamente era su culpa, el abuso de Bruno había sido porque lo tenía amenazado con unas fotografías, y ahora lo dudaba que existiera, porque eran socios en los negocios sucios, si no hubiera estado coludido con ellos tampoco hubiera comenzado con las amenazas que eran a su persona— por eso vengo a pedir que favor no me denuncies— dijo Santino, y para Bianca todo quedó estaba quedando claro comenzó a re







