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¿Beso?

Autor: MuSubi GR
last update Data de publicação: 2022-02-26 04:23:05

Dante se metió a bañar, su deseo había despertado, si no fuera el sujeto de cuidado estaba seguro que ahí mismo la hubiera besado y no solo los labios sino todo su delicado cuerpo, para hacerla olvidar ese día, mientras caí el agua por su cuerpo se recriminaba que su masculinidad estuviera necesitado de ella, ¿que estaba pasando con él?, Bianca Palmieri tenía que estar fuera de sus pensamientos, fuera de— no puedes Dante, no puedes volver a amar— golpeó con su puño la pared, ya había reconocido esos mismos malestares del amor; los que sintió hace años, cuando fue traicionado, cuando rompieron y mataron su corazón.

En la sala Bianca trataba de distraer a su amiga, lo que había sucedido lo estaban malinterpretando, era el vino que la hizo ver algo que no era así, si no pudo ver una mirada de deseó,— creo que por hoy fue suficiente— dejo la copa en el comedor— vamos a dormir 

—No creo eso, creo que hubo un clip entre ustedes— Bianca ignoró a su amiga, no podía creer eso, tomo su celular lo había dejado apagado todo el día para no tomar ninguna llamada o contestar ningún mensaje— ¿me prestas una piyama?

—Si toma la que quieras— tan pronto encendido comenzó a sonar, miro la foto de su padre en la pantalla, de seguro había tenido todo el día llamándola y ella con el teléfono apagado

—Hermosura mi niña ¿estás bien?— la voz de Santino se escucha preocupado, Bianca sonríe ya estaba mejor, aunque no podía dejar de pensar en lo sucedido en la mañana

—Si estoy bien, no te preocupes De Luca me salvó— dice un poco apenada, después de haber querido que lo despidiera, ahora le debía su vida

—Ves hija que es real y no tiene nada que ver con ese estúpido de Sandro— le dice suavemente— si te hubiera pasado algo me hubiera muerto mi niña

—Estoy bien papá y ya le prometí a Valente que no me alejaré De Luca y ahora te lo prometo a ti, te quiero papá

—Y yo a ti hermosura, y haré que encuentre a esos malditos y les caiga todo el peso de la ley, ahora descansa dulces sueños— sería por el alcohol pero las palabras de su padre la hicieron soltar unas lágrimas

—Gracias papá— le contesto antes de terminar la llamada, al girar para ir a su habitación se topa con Dante, lo mira de arriba a bajo, tal parece que había salido de darse un baño, lleva unos pantalones deportivos color gris, no lleva camisa pero tenía una toalla sobre los hombros, 

—Gracias De Luca— dijo mirándolo a los ojos— gracias por salvarme— el le sonrió con ternura

—De nada señorita— camino a estar a centímetros de ella— siempre estará segura mientras esté yo a su lado— Bianca al escuchar esas palabras sintió como una agua cálida le llenaba su ser, si podía confiar su vida alguien ahora no le cabía duda que él era el corrector, sin pensar y viéndolo cerca se acercó rápido como una niña pequeña y le dio un beso en la mejilla, antes que el pudiera decir algo salió corriendo cerrando la puerta de su habitación. Dante se quedó con los ojos muy abiertos, sin poder decir nada automáticamente se llevó su mano a su mejilla, aún podía sentir la calidez de sus labios, sin querer comenzó a sonreír y a sentir un sentimiento de ternura, su corazón estaba latiendo como un loco, sus pies caminaron hasta la puerta de su habitación, quería tocar, quería que saliera y darle un verdadero beso, cerro los ojos no podía hacerlo, tenía que cuidarla y después irse, el con su pasado no podía amar, no podía sentir nada por una mujer como Bianca Palmieri. Su corazón se calmo, se sereno solo sabiendo que ella estaba segura detrás de esa puerta y así sería mientras estuviera a su lado. Se recostó en el sofá con una sonrisa tonta, recriminando sus pensamientos con ella— no debes pensar eso— cierra los ojos queriendo dormir, y de nuevo ver ese auto negro acercándose siente el desasosiego, el miedo de verla en peligro, nunca antes había sentido eso con ningún sujeto de cuidado— tenemos un problema, este sentimiento no puede crecer, debo mantener mi distancia.

—Bianca me estás escuchando— Pía al verlo ingresar a la habitación comenzó a hablarle, pero Bianca estaba sumergida en sus pensamientos, se cuestionaba porque lo había hecho, porque había tenido el impulso de darle un beso en la mejilla, lleva su mano a sus labios, aún siente lo áspero de su  mejilla por la salida de la barba, ahora como sería capaz de ver a De Luca sin sonrojarse— Bianca es una niña apestosa

—¿Qué dijiste?— Bianca reaccionó, no sabía cuánto tiempo llevaba hablando su amiga y ella sin prestar atención— yo no soy una niña apestosa

—Llevo más de cinco minutos hablándote y tú ni me pelas, ¿en que estás pensando?— Pía la miró con los ojos entrecerrados queriendo descubrir que escondía

—En la llamada de mi papá, está muy preocupado por mi— le mintió no quería que supiera lo que estaba comenzó a sentir por Dante De Luca— mejor dime qué me estabas diciendo

—Te han dado el día de mañana, quieren que descanses y el productor te manda sus mejores deseos— Bianca sonríe, si hubiera sido otra persona tal vez si se hubiera tomado el día pero no quería que pensaran que ella tenía miedo, ella iría a trabajar hacer su vida normal como si no hubiera pasado nada.

Se acostó después de media hora en la cama no había podido dejar de pensar en lo sucedido, quería moverse pero si lo hacía despertaría a su amiga, así que comenzó a contar ovejas decían que así podía dormir, no supo en que momento al fin se rindió al sueño. 

Poco a poco fue despertando su celular comenzó a sonar, alargó su mano para apagar la alarma, se estiro en su lugar y palpo a su lado hablándole a su amiga

—Pía ya es hora vamos a correr— se dio la vuelta y al abrir los ojos, no era Pía la que estaba en su cama, era Dante que le sonreí con ternura, con amor, con pasión, sintió la sutil caricia de su mano sobre su mejilla, y poco a poco se fue acercando— ¿Qué hace?— pregunto pero el no respondió, se fue acercando lentamente hasta que sus labios chocaron con los de ella, era un beso intenso, un beso lleno de pasión, era lo que quería, lo que necesitaba, se aferró a él como si fuera su tabla de salvación. 

—Bianca, Bianca— comenzó a escuchar la voz de su amiga— Bianca ya es hora…

Abrió los ojos de golpe estaba soñando, por dios estaba soñando, miro a su amiga que ya estaba vestida— Bianca sabes que puedes quedarte— sin querer llevo su mano a sus labios que los sentía que le quemaban,— Bianca sigues dormida

—No, buenos días, vamos a correr, lo necesito. Se levantó a toda prisa entrando al cuarto de baño y se cambió, se miro en el espejo tenía el rostro sonrojado que le estaba pasando. 

Dante ya las esperaba para ir con ella a correr como lo hacia Bianca. Él al verla salir de su habitación no dijo nada sobre el beso en la mejilla, Bianca agradecía que no lo mencionara, era algo que no tenía importancia al igual el sueño, había sido solo un sueño que tenía que olvidar, al pensar así sintió un golpe en el pecho, que le estaba pasando, era mejor olvidar  y no mencionar nada. Pía se despidió de su amiga en el parque, tenía que ir a su casa para cambiarse y tomar sus cosas para ir a la universidad y por eso no podría estar con ella en la grabación de la novela; 

—Señorita perdón pero hace un momento escuché a su amiga, ¿No va ir a la grabación?— pregunto entrando al departamento, 

—Si voy a ir, no pienso darles el gusto a esas personas que me vean con miedo— dio media vuelta para verlo— así que alístese, vamos a ir a una locación fuera de la ciudad—le dijo mientras se alejaba, y entraba a su habitación;

—Si señorita— fue a la habitación de invitados, ella no había mencionado nada del beso y era mejor, no tomarle importancia. Se cambió con un pantalón negro que le había mandado Alfonzo, y una playera azul tipo polo. Va a la cocina a tomar una taza de café con un panecillo de mantequilla. Al entrar encuentra a Bianca picando un poco de fruta con una taza de yogurt;

—Gusta— Dante no puede dejar de verla, con sus jeans y su bolsa negra está muy bella

—No gracias, solo venía por un café y un panecillo— Bianca le da una taza para que el pueda servirse su café. Los dos evitaron verse, Bianca aunque quería no podía dejar de pensar lo que hizo y sentía que cuando lo viera se daría cuenta de lo que estaba pensando. Dante solo miraba su taza de café, verla ahí tan bella despertaba una parte de su cuerpo y más  volver a recordar lo cerca que la tuvo en la noche. 

—Nos vamos— le dice Bianca ya lista con su bolsa en la mano y una mochila, estando sumergido en sus pensamientos no supo en que momento había ido por sus cosas, dejo la taza en el fregadero y salió detrás de ella, tomo su saco y sus lentes de solo y saco rápidamente el frasco de píldora que le había respetado el terapeuta. Se ajusto su arma en la espalda y cerrando el saco camino a la puerta donde Bianca ya lo esperaba. 

Durante el camino no hablaron nada, fue un silencio agradable, ya estaban las cosas claras así que no podía haber un conflicto entre ellos. Al llegar a la locación cerca de un lago ya varios reporteros la esperaban para tener una respuesta de por qué habían atentado contra su vida, Bianca miró a Dante, 

—No quiero hablar, por esto a veces odio ser actriz— dijo al ver cómo se amontonaban la personas queriendo tomar una foto y otros ver quién conseguía una declaración.

—No se preocupe, mientras no se aleje de mi nadie la molestará— salió del Mercedes con la pequeña mochila en la mano, con dos zancadas le dio la vuelta al auto, abrió la puerta de Bianca y tomándola del brazo, la llevo hasta dónde estaban los de seguridad que no permitieron que entrarán más allá los reporteros mientras ellos preguntaban

“¿por qué te quisieron hacer daño Bianca?”

“¿Este apuesto hombre es tu novio o tu guardaespaldas?”

“¿Cuándo terminaste con Bruno?” 

Bianca ignoró cada pregunta, desde Sandro su vida privada la había mantenido en totalmente en secreto.

—Gracias— Dante solo asintió, todos al verla se acercaron a preguntar cómo estaba y porque le habían disparo, ella no podía contar mucho, además la investigación ya estaba en manos de las autoridades.

—Amor ayer me volví loco pensando que algo te hubiera pasado, te llamé varias veces pero tú teléfono estaba apagado— llegó Bruno tomando sus manos, y mirando de arriba a bajo para ver si no tenía una herida— te hubieras quedado a descansar mejor

—No, no podía hacer eso, ni modo que no salga a trabajar— miro a Dante— vamos al camper que está allá— Dante asintió mirando a dónde ella le decía,— me disculpas voy a cambiarme— Bianca camino dejando a Bruno, el productor se acercó y con el se mostró más agradecida por su preocupación, la observó notando que algo había cambiado entre ella y su guardaespaldas.

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