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Vine por ti

Autor: MuSubi GR
last update Fecha de publicación: 2022-02-26 04:26:31

Bianca al escuchar se tensa, Dante se da cuenta que la mujer valiente de la mañana se ha ido, puede notar como comienza a temblar, a perdido el color en su rostro es ahora ella la que está sufriendo un ataque de pánico. Se hace a una orilla y toma el teléfono, quita el altavoz para hablar con su jefe

—Dime ¿A dónde llegó esa amenaza?

—Ha Santino, de nuevo un mensajero le entró una foto con letras rojas— Dante golpea el volante, mira a Bianca y respira no debe ser tan impulsivo, debe de hacerle saber que va estar segura

—¿Ya viste la amenaza?— extiende su mano queriendo tomara la mano de ella, 

—No, me habló Santino, ahora mismo mandaré alguien para buscar huellas en el— comienza a sonar su teléfono y mira que es el padre de Bianca, de seguro era para informarle

—Te voy a colgar, me llama Palmieri— cuelga tomando la llamada de Santino— ya me enteré— dice sin esperar— por favor que nadie más que su secretaria y usted toquen ese papel

—Si De Luca, por favor no deje a mi hija— Dante la mira, lo que había pensado apenas unas horas no era confiable para ser su guardaespaldas

—Me puede leer que dice la amenaza

—Lo de ayer fue una advertencia, si no haces lo que tienes que hacer en una semana ella morirá— Dante frunce el ceño que era lo que estaban pidiendo

—¿A qué se refiere, que tiene que hacer?— escucha como Santino se pone servicio, y no contesta de forma inmediata su pregunta— dígame qué me esta ocultando— mira a Bianca que respira hondo tratando de tranquilizar su temblor

—No lo sé, no tengo idea de qué hablan— Dante desconfía de sus palabras, su instinto le dice que está metiendo— por favor De Luca 

—Si señor, no la dejaré sola— cuelga, enciende el auto, mira por la ventanilla e incorporar el auto en la calle, cuidado que ningún auto los este siguiendo, va tan concentrado que la dulce voz de Bianca lo saca de sus pensamientos

—¿Qué hice para que quieran hacerme daño?— mira el largo de la calle, no debía haber escuchado eso, debía haber sido él quien le diera la noticia de una mejor manera. Sabiendo que lo necesitaba tomo su mano;

—No se preocupe señorita nada le pasará.

Al llegar al departamento Bianca necesita un baño para relajar sus músculos, las palabras de la nueva amenaza la pusieron tensa, que había hecho su padre para que ella fuera el blanco, la forma de presionar a Santino. Estando en la tina cierra los ojos pensando en el día, y sobretodo en Dante, que había tenido un momento de solidaridad con ella, aún podía sentir el calor de su mano sobre la de ella, y ese simple gesto, esa simple acción la hizo sentir segura por tercera vez, estaba segura que estando junto a él nada malo le pasaría. Pero al ingresar a su departamento él se comportó distante, era de vuelta el hombre frío que había visto desde que llegó, sin sentimientos, o eso pensaba porque se había mostrado vulnerable fuera del camper, '¿Que habría provocando es ataque de pánico?’ se preguntaba con intriga, al final se estaba dando cuenta que todos tenían un sufrimiento interno con el que luchaban a diario, sus ojos se habían cubierto con un velo de rencor, de sufrimiento, ahora más que nunca quería saber de él, quería saber su pasado, tendría esposa, o ex, hijos o era una alma solitaria como ella. Bianca sale de la bañera más relajada, no era un mujer que se iba a derrumbar, tenía que saber el valor y seguir su vida como si nada pasara como si no hubiera amenaza. Se pone cómoda con su piyama de box Bunny. Sale encontrando a De Luca sentado en su sofá con la computadora en sus piernas. Dante aunque escucha que Bianca sale de la habitación no levanta la vista de la computadora, no podía creer lo que había hecho el simple olor de un perfume, de un maldito perfume que lo lleva de nuevo a ese lugar, de nuevo mirando a ella a su lado, recordando los malditos momentos felices que vivió con ella, todo había vuelto como una avalancha en su cerebro. No podía permitir que eso volviera a suceder, su frío corazón no podía volver a caer con esa misma piedra. Bianca lo mira discretamente, nunca se imaginó que De Luca necesitará antidepresivos, se veía tan fuerte y seguro de si, que si alguien le hubiera dicho eso de él nunca lo hubiera creído. Que había pasado en su vida de él para que necesitará ese medicamento, porque era evidente que los tomaba seguido pues los traía consigo. Cómo deseaba que se abriera a ella, que no fuera tan seco, que hablará con alguien, con ella. Y de nuevo Sandro estaba en su mente, los primeros meses fuera de su alcance fueron difíciles, primero sufrir la ansiedad por consumir, y después comenzar a valorarse de nuevo, él había hecho que perdiera su seguridad, que fuera una mujer manipulable, cuando estaba frente a todos sonreía, fingiendo que todo iba bien, pero al llegar a casa lloraba, él la hacía llorar. Aunque gracias a los doctores salió adelante aún tenía que mostrar una cara de felicidad, una de seguridad como esa mañana pero por dentro estaba muerta de miedo. Mirando a De Luca llegó a una conclusión, los dos tenían máscaras, máscaras que mostraban a los demás. 

—¿Necesita algo señorita?— levanta los ojos de su computadora, había estado revisando las cámaras de la oficina de Santino y no había visto llegar ningún mensajero, algo no estaba cuadrando, definitivamente Santino le estaba ocultando algo

—No, solo vine por un vaso de agua, buenas noches 

—Buenas noches señorita y dulces sueños— Bianca cierra la puerta de su habitación pero se queda recargada, tenía que encontrar una forma para que él hablé, que saque ese sufrimiento. 

Al día siguiente Bianca se alistó para ir a correr, al salir de su habitación no lo ve en el sofá, de hecho las mantas están bien dobladas, va a la habitación de invitados, tal vez estaba ahí cambiándose. Toca la puerta esperando escuchar su voz varonil dándole el paso pero no sucede. Pidiendo perdón la abre esperando ver a Dante pero no hay nadie, está como la persona de limpieza la ha dejado. Da media vuelta debe de estar en la cocina al abrir la puerta lo encuentra de espaldas frente a su estufa, lo mira detenidamente, no lleva puesto ropa deportiva, más bien tiene puesto unos jeans azules, una playera tipo polo negra y un delantal, se sorprende al verlo tan sexy cocinado, nunca había visto así aún hombre, Bianca se muerde el labio inferior 

—Buenos días— se recargo en el dintel de la puerta— ¿ya de le olvidó que salgo a correr?— lo cuestionó con una sonrisa

—No señorita, pero quería dar tiempo— toma dos platos que dispone en la pequeña mesa que hay en la cocina con dos sillas. Bianca no entiende sus palabras, ¿de que estaba hablando dar tiempo a qué?— le hice un omelette, espero le guste— dejo los platos y acercó dos vasos— provecho

—De Luca ¿que está pasando aquí?— no pensaba en moverse de su lugar, algo no le olía bien y no era el omelette que se veía delicioso.

Dante lo había pensado toda la noche, no podía protegerla si por cualquier cosa le volvía a dar un ataque durante un atentado, y eso lo lleno de miedo por la nueva amenaza, después que Bianca entrará a su habitación tomo su teléfono y llamo a Alfonzo, sin decirle porque pidió que mandará a otro, aunque su jefe insisto el siguió en lo mismo era más seguro para Bianca tener otro guardaespaldas que pudiera proteger.

—Pues en unos minutos llegará mi remplazo— Bianca abre los ojos, no podía creer lo que estuviera diciendo, la estaba dejando en manos de otro, no lo podía creer,— me han llamado para cuidar a otra persona— Bianca niega con la cabeza no podía creer que esto estuviera pasando, cuando no lo quería el estuvo ahí y ahora que no podía estar sin él porque le daba seguridad y se iba, dio media con furia tenía que salir de ahí antes que notará que le dolía eso— señorita ¿a dónde va?

—A correr, tu eres mi guardaespaldas ya— tomo sus llaves, no sabía porque le dolía esa decisión pero ahora se sentía sola y desprotegida por la falta de él

—Espera cinco minutos no tarda en llegar— toma su mochila que lo esperaba junto a la puerta— fue un gusto conocerla señorita Palmieri— inclina un poco la cabeza, 

—De Luca ¿porque me haces esto?— pregunta de una forma muy seria— contigo siento que nada me va pasar porque vas estar a mi lado— Dante agacha la cabeza de vergüenza, solo pensando en el día anterior. Al no haber respuesta se molesta con él— si eso es lo que usted quiere pues váyase— no entendía porque le dolía tanto apenas tenía dos días durmiendo con él en su departamento. 

—No salga aún señorita Palmieri— pero ella no escucha quiere salir corriendo, irse lejos donde no tuviera es amenaza. Aprieta con fuerza sus puños al verlo en la puerta impidiendo que ella se vaya

—Tengo que ir a correr me da permiso— intenta quitarlo pero no puede el se ha plantado muy bien— déjeme salir De Luca— Bianca levanta la vista y lo ve que él le sonríe, era su última sonrisa, su pecho se oprime, cierra los ojos no podía sentir nada por él solo agradecimiento y seguridad junto a él.

—No señorita, por favor espere un poco— Dante la mira cuando da media vuelta de regreso al sofá, el momento de la despedida lo había imaginado de otra manera, por eso había hecho el omelette, para que fuera una manera de despedida. Miro sus labios fruncidos como deseaba aunque fuera una vez besarla, abrazarla como lo había querido hacer el día anterior en su auto. 

El timbre del departamento se escucha era el momento de dejarla, que bueno que Alfonzo había logrado m****r alguien a tiempo. Bianca no se mueve y deja que él vaya abrir la puerta que después de que Dante la tirará un poco había comenzado con un chirrido.

—¿Esta Bianca Palmieri?— al escuchar la voz siente como la sangre se va a los pies, voltea a la puerta esperando que la voz que ha escuchado ses falsa, no podía creer que el se presentará en su puerta, mira a De Luca que deja su mochila de tras de la puerta y sujeta su arma que está detrás. Dante al verlo ahí de frente le surgen las ganas que había tenido el día anterior, golpearlo hasta que suplicará que lo matarán, no podía creer que tuviera cara para presentarse ahí, había hecho una de las cosas peores que podía hacer un hombre,  ponerla a la venta— amigo está Bianca

—No soy tu amigo— dice con la voz gruesa— y no te voy a permitir que la veas— Bianca mira como toma con fuerza el mago se su arma, tiene que hacer algo antes que De Luca saque el arma.

—De Luca es Sandro mi ex— llega por detrás tomando del brazo a Dante, al verla sus ojos ámbar están con una mirada oscura, por alguna razón el deseaba tener enfrente a Sandro para matarlo, un segundo después al verla a ella sus ojos se suavizan, la miran con cariño, no con amor

—Lo sé— no se mueve impidiendo que ella esté muy cerca de él, no deja de sujetar su arma, si ese se acerca más a ella la saca ahí

—Bianca cariño no sabes cuánto te extrañé— ella voltea a verlo, lo poco que puede, el gran cuerpo de Dante no la deja verlo— vine a recuperar nuestro amor…

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Último capítulo

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