INICIAR SESIÓNAl día siguiente todos estaban reunidos en el comedor compartiendo el desayuno, al verlos entrar con sus rostros radiantes todos guardaron silencio expectantes esperando la buena nueva porque sus rostros no podían negar que darían una gran noticia, tomados de la mano dijeron al mismo tiempo;
—¡Nos vamos a casar!— al escucharlos todos se levantaron para felicitarlos al final el amor estaba triunfando, y eso se los merecían dos veces ser separados debían tener una defensa para que de nuevo intentarán separarlos, la primera en abrazarlos fue Amellie que estaba más cerca de la puerta por dónde habían entrado—Muchas felicidades a los dos,— primero abrazo a Bianca y después a Dante que consideraba ya un hijo. Gracias a ellos podía creer que el amor verdadero si existía— les deseo que su amor nunca se acabé y que siempre estén así de felices juntos,
—Bienvenido hermano a la familia— dijo Valente que estaba feliz por su hermana, Dante era un excelente hombre así que estaba seguro que siempre buscaría la felicidad de Bianca— felicidades hermanita, si te llega hacer algo que lo dudo se las vera conmigo— Bianca le dio un pequeña manotada en su hombro,
—Puedo meter las manos al fuego porque mi amor nunca me hará ningún dañó— Valente sonrió, también de eso estaba convencido, solo verlos el parecía un cordero manso, y un lobo cuando tenía que protegerla
—Solamente lo dije porque tenía ganas de decirlo— miro a Dante— puedo confiar también que él nunca te hará ningún daño, el siempre buscara tu bienestar— Dante agradeció sus palabras y su confianza. Al retirarse Valente se acercó Pía y abrazo primero a Bianca
—Muchas felicidades amiga, esperó al fin puedan ser felices— si eso era lo que más pedía al cielo, que por fin pudieran ser felices, que nadie interviniera en su relación— y tú quiero ver en mi amiga esa sonrisa, todo el tiempo— dijo señalando a Dante con el dedo— se ve que la pasaron muy bien toda la noche ¿verdad?— Bianca sintió como se le subía el color por la cara
—Pía— le dijo Bianca queriendo parecer dura, todos soltaron una carcajada al ver avergonzada a Bianca, estaba totalmente roja, por las palabras de su amiga, la miro que le guiñaba un ojo antes de que le dejara el lugar al señor Leonardo que también se acercaba a felicitarlos;
—Muchas felicidades, les deseo de corazón que su amor sea una bella flor y crezca dando unos bellos frutos que serán sus hijos— las palabras de Leonardo llenaron de emoción a Bianca, que no pudo contener las lágrimas.
—Muchas gracias a todos por sus palabras— hablo Dante— les juro que esto será para siempre, que mi vida será para hacer feliz a Bianca cada momento de nuestra vida juntos— las lágrimas de Bianca rodaron de felicidad, la declaración de Dante le había conmovido. Amellie que estaba más cerca de ellos hizo la pregunta más importante
—¿Y para cuando será la boda?— Bianca y Dante no pudieron evitar verse con una sonrisa de complicidad, sabían que todos se irían para atrás con la noticia;
—Esa es una muy buena pregunta— dijo Bianca conteniendo su sonrisa, quería parecer muy seria pero solo el hecho de imaginar sus caras la hacía querer hacer reír — Dante y yo hemos decidido casarnos hoy mismo— todo rastro de sonrisa desapareció del rostro de Amellie, al igual que todos tenían un rostro de asombro;
—Yo pensé que tal vez iban a esperar— miró a su hija que le sonreía feliz, algo que tenía años que no veía— es que mi Bianca siempre había soñado con un vestido de novia como de princesa y una gran fiesta y….— decía Amellie que recordaba cuando Bianca era una niña y jugando decía que se iba a casar con un vestido bien ampón, como los de las princesas, y ella siempre la había imaginado así;
—Podemos ir a buscar uno— sugirió Pía poniéndose a lado de Bianca— además no sabemos si van a poder hacerlo— Amellie dio un punto a favor de Pía, solo dependía a qué hora tendrían planeado hacer esa locura
—Queremos que sea lo más pronto, la verdad queremos que ya nada, ni Santino nos pueda separar— dijo Bianca que no permitiría que su padre volviera ha usarla como una moneda de cambio— además tenemos que pensar en nuestros hijos que merecen crecer en una familia— Dante si hubieran estado a solas lo hubiera soltado unas lágrimas ella estaba pensando en los hijos de Anabella; que seguían sin aparecer.
—Entonces pongamos manos a la obra hay una boda que tenemos que realizar hoy— dijo Valente que era el más emocionado, Bianca lo miró tenía que hablar con el, debía decirle lo que realmente había pasado con su mamá pero no parecía el momento adecuado.
—Tu vienes con nosotras— dijo Pía que tomaba del brazo a Bianca vamos a buscar tu vestido
—Tengan— dijo Dante que les dio dinero en efectivo— ya hablamos Bianca y yo y sabíamos que tú querías ir por un vestido— dijo mirando a Pía que no podía creer que viera tanto dinero en la mano de Dante,— no queremos que Santino sepa aún dónde estamos por eso busquen un bello vestido por favor paguen con este efectivo
—¿Cuantos euros cargas?— dijo tomando los tres paquetes de efectivo que le estaba dando
—Lo necesario para emergencias— contesto con una sonrisa— y está es una de esas.
Pía no dijo más, arrastró a su amiga y a la madre de su amiga para ir al auto que los esperaba en la entrada,— ustedes tienen prisa por casarse a nosotros no nos culpes— le había dicho Pía cuando escucho el reclamo que no la habían dejado desayunar un poco de pan tostado con mantequilla. Fueron a la villa de Lucca, pensando que tal vez no encontrarían nada ahí pero su sorpresa fue grande cuando vieron una tienda pequeña con vestidos de todo tipo, de fiesta, de cóctel, de noche y hasta de novia, sin dudar entraron buscando alguno que fuera el correcto para Bianca, el problema era que su mamá y su mejor amiga no podían ponerse de acuerdo con ninguno. Alejándose un poco de las dos camino más adentro de la pequeña tienda mirando más diseños, de pronto se detuvo al ver un vestido que parecía que brillará por si solo, que estuviera indicándole que ese era el corrector, se quedó perpleja mirándolo, era un corte imperial, sus mangas se ajustaban a los lados dejando su hombro al descubierto, y su falda no era tan amplia como el de las princesas pero su caída era magnífica— Quiero este— dijo sin poder quitarle la vista, Pía y Amellie se acercaron a ver el vestido que Bianca había escogido, si era el más hermoso de que nunca habían visto.
—Te vas ha ver hermosa en él, como una princesa— dijo Amellie que no pudo contener las lágrimas de solo pensar en su hija con ese vestido. Lo quitaron del aparador y se lo mostraron a Bianca era el único en la tienda así que pedían al cielo que si le quedará. Al ponérselo salió del probador para que su mamá y amiga diera su oportunidad,
—Eres una princesa amiga— dijo Pía que le había rodeado por completo,— cuando Dante te vea se enamorara más de ti…
—Perfecto mi niña, este es el vestido indicado…
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Dante salió en la motocicleta, ya Bianca había salido en busca de su vestido, sin saber si en la oficina civil y en la pequeña iglesia de Lucca podrían casarlos esa misma tarde. Llevaba los documentos que Alfonzo había conseguido para ellos cuando tenían esos mismos planes en Venecia, casarse y esperaba que esa tarde si pudiera convertir a Bianca en su esposa, no estaba preocupado por Santino pues el no tenía ni idea donde estaba, por la cámara que tenía su departamento pudo ver que había estado ahí, allanando su propiedad buscando a Bianca con desesperación, al ver que no estaba ahí salió molestó, Dante comenzó a reír por lo ingenuo que creía Santino que era, había leído perfectamente sus movimientos, era un hombre predecible, así que era mejor ir a un lugar donde el no conociera, la casa de Alfonzo, sería el lugar perfecto para llevar acabo la boda. Llegó a la pequeña oficina civil,—Buenas tardes señorita— una mujer joven estaba acompañando unos papeles, y al verlo dejo de hacerlo para centrar su atención en Dante que le daba su mejor sonrisa
—Si, joven— dijo como un suspiro y acomodo su barbilla sobre su mano que estaba recargada en el escritorio— en que puedo ayudarle
—Mira, vengo a pedir que en el nombre del amor que nos casen a mi novia y a mi— la mujer se desilusiono al escuchar que venía a ese asunto— está misma tarde
—Vera no se puede hay trámites que se deben cumplir antes— Dante tomo su mano y la miro con suplica
—Por favor señorita dígale al juez que es de suma importancia que nos casen,— saco los papeles que traía en una carpeta negra— tengo los papeles de ella y míos y nuestro mayor deseo es casarnos,
—¿Qué está pasando?— pregunto un hombre delgado, de lentes e infundado en un traje azul, que parecía que le quedaba un poco grande
—Señor juez aquí esté joven quiere que lo case con su novia— dijo la mujer que estaba en el escritorio de la secretaria— pero le estoy diciendo que no es posible
—Por favor señor juez, cásenos, ella es el amor de mi vida y no quiero perderla— el juez ajusto sus lentes mirando a Dante que estaba suplicando— ella es la mujer de mi vida y su padre quiere separarnos, por favor no sea cómplice de él— Dante le contó algunas partes claro omitiendo quien era su novia y quien era su padre aunque si llegara aceptar, al ver a Bianca entrar estaba seguro que la reconocería. Tras otras palabras que Dante le dijo logro a lo que había ido,
—Los esperó a las cinco para casarlos— Dante asintió mirando su reloj tenía cinco horas para que Bianca fuera su esposa.
Al salir de la oficina civil fue directamente a la iglesia que estaba muy cerca de la dicha oficina. É igual que al juez le dijo las razones para quería unir su vida a su prometida, el sacerdote escucho todo, y con jubiló acepto, si era para por amor que ellos querían unir sus vidas ante Dios nuestro señor, el no era quién para poner una traba, el debía ser testigo de su amor.
—Si hijo yo los casaré,— Dante tomo la motocicleta y regreso a la casa de Alfonzo que era un ir y venir de Amellie y Pía, que no dejarían que ese día pasará sin ningún festejo.
—¿Y mi cara mía?— le pregunto a Pía que venía con un mantel para poner en una pequeña mesa en medio de la sala
—En la habitación, quería dormir un poco antes de bajar a comer porque después la vamos a secuestrar— Dante sonrió al escuchar las ocurrencias de Pía,
—¿Encontraron el vestido?— Pía asintió
—Pero no lo puedes ver— le advirtió Pía muy sería, Dante levantó las manos, no tenía intención de verlo aún
—Iré a decirle a mi picolla que lo conseguí…
Subió a la habitación y acaba de salir del baño con una bata que ocultaba su cuerpo, ella se estaba cepillando el cabello y al verlo en la puerta sonriendo de oreja a oreja sabía que lo había conseguido, esa tarde se casarían, y ya Santino no podría separarlos— lo conseguiste verdad
—Si a las cinco será la boda en la oficina civil— se acercó y la abrazo besando su cuello— y después uniremos nuestra vida ante Dios— de verdad quieres esto
—Si es lo que más quiero— voltio un poco su rostro para aceptar el beso de Dante— y lo más importante es que estamos con nuestros seres queridos, y juntos celebrarán nuestro amor…
Los días pasaron muy rápido a Sophie le habían dado el alta y ahora estaba en casa de Dante jugando feliz con Angello que al verla corrió feliz a su encuentro, Dante estaba abrazando a Bianca y disfrutando el sonido de las risas de los niños, la mamá de Anabella fue junto a su nieto habían sido tres días sin verlo que tenía planeado en cuanto lo viera le daría los besos que no había recibido estos días, —¿Estas feliz?— Bianca le acarició su mejilla con ternura, el la miro como siempre con amor, —Si, estoy muy feliz— todo había cambiado tanto, ya no era ese hombre que buscaba a las mujeres para satisfacer sus necesidades, no porque ahora estaba completo con Bianca, su otra mitad,— te tengo a ti, ya está aquí mi hija, sabes se parece tanto a mi mamá— Bianca sonrió— está conmigo Angello que haré un hombre de bien, —Te creo— acarició su cabello— mi amor, organice una pequeña reunión para darle la bienvenida a Sophie, no te molesta —Por supuesto que no, así ella va ir conociendo a la
¿Te gusta la pizza?— Bianca estaba en la cocina junto a Ágata mirando al pequeño Angello comer con gusto la rebanada de pizza de pepperoni que él había pedido—Si señorita— dijo con la boca llena, Bianca sonrió al ver al niño comer bien—Dime Bianca Angello— le dijo dulcemente al pequeño que sonrió— toma aquí está una rica agua de naranja— tomo el vaso con gusto y le dio un gran trago— como Angello— dijo al separarse para ver hablar con Ágata, estaba preocupada por la Sophie que había pasado para que llegará al hospital— ha llamado Dante Ágata—No niña Bianca, espero no sea nada grave— eso mismo deseaba Bianca, miro la ropa sucia de Angello, no tenían con que cambiarlo si querían que se diera un buen baño —Hay que limpiar tres habitaciones Ágata— asintió— y hay que comprar algo de ropa para Angello y Sophie…— comenzó a sonar el timbre de la puerta—Ahora regreso niña Bianca— Bianca sonrió porque no podía decirle solamente Bianca, regreso junto a Angello que estaba feliz comiendo—Do
Dante sintió un golpe en la boca del estómago, su hija, la niña que estaba buscando la tenía ahí cerca, en ese hospital pero enferma, ¿Qué podría tener para la llevarán al hospital? ¿Sería grave? Fueron las preguntas que se formulo en la cabeza, sin saber en qué momento comenzó a sentir como las lágrimas rodaban por su rostro, y de pronto sintió la mano de Bianca sobre su hombro, sentirla fue grato para él, porque sintió que estaría a su lado, le agradeció con la un gesto en la cabeza y de nuevo miro a Angello que estaba mirándolos a los dos— ¿Qué tenía tu hermanita?— el niño levantó los hombros en señal que no sabía—No sé, mi abu dijo que tenía mucha fiebre—¿Dónde está ella?— le pregunto tragando el nudo en la garganta, tenía que calmarse, no podía ver el panorama negro—Por ahí— dijo señalando atrás de él— ven te llevo— Dante tomó la mano de Angello que lo llevo por el pasillo por dónde había venido y al final dieron vuelta a la izquierda y siguieron el pasillo hasta que llegaron
Santino había logrado salir del país con su pasaporte falso, con el que había estado saliendo para ir a ver a Bianca que estaba en España, estando ya fuera de Italia, se enteró que su empresa estaba ya en la quiebra, la mayoría de los contratos se habían roto, porque nadie quería trabajar con él, no querían que lo relacionarán con él, también le habían mandado su despido del senado y aparté ya se había interpuesto una denuncia por la muerte de su primera esposa, así que el nombre de Santino Palmieri estaba ya marcado y tendría que parecer que había muerto, cerró el portátil, y antes de salir de la habitación del hotel se miro en el espejo, en cambio de color de cabello le había quedado bien. Sonrió pensando en la casa que visitaría, dónde comenzaría su nuevo negocio, tenía claro que debía manejar un perfil bajo, y sobretodo no saliera su asentó italiano, nadie podía saber dónde podría encontrarlo, y de eso estaba seguro porque casi nadie conocía su otro nombre, daba gracias a su madre
El día había llegado para Santino, el que tanto había esperado, con el que había soñado toda su vida, ser nombrado el candidato oficial del partido social democrático a la presidencia. Después que Sandro dejará que De Luca se la quitará, no sabía nada de él y era mejor, estaba harto de escuchar sus lloriqueos, no había sido lo suficientemente hombre para lograr que Bianca se volviera a enamorar de él, no había logrado estar con ella y hacerle creer que ese engendro que crecía en el vientre de su hija fuera de él y no De Luca, había llamado antes de ir a Lucca y la mujer de servicio le había confirmado que Sandro estaba en casa con una botella en mano y muchas pastillas en la mesa, al escuchar eso Santino estaba convencido que Sandro había vuelto a consumir, el niño no tenía control, pero eso sirvió para sus planes, si no había hablado con su papá lo tenía en sus manos, tendría su apoyo incondicional en las elecciones internas y mientras los demás militantes lo vieran tenía el votó de
Bianca no podía creer lo que escuchaba, ¿siempre había buscado su bien?, Pero cuál era su bien en obligarla a casarse con Bruno, dónde estaba su bien alejarla del único hombre que la amaba, que siempre estaba buscando su bien, que de bien tenía entregarla en las manos de Sandro que había sido el primero en abusar de ella, aunque tenía que reconocer que está vez en España se había comportado bien. Todo lo malo que le había pasado últimamente era su culpa, el abuso de Bruno había sido porque lo tenía amenazado con unas fotografías, y ahora lo dudaba que existiera, porque eran socios en los negocios sucios, si no hubiera estado coludido con ellos tampoco hubiera comenzado con las amenazas que eran a su persona— por eso vengo a pedir que favor no me denuncies— dijo Santino, y para Bianca todo quedó estaba quedando claro comenzó a re







