FAZER LOGIN¿En qué pensabas cuando entré?— le pregunto Dante sin soltar a Bianca de la cintura
—En todo— sonrió— en Santino, gracias a él nos conocimos, y ahora por él nos vamos a casar, solo para evitar que nos valla a separar— se dio la vuelta en sus brazos— gracias porque nunca me dejaste— dijo mirándolo a los ojos
—Estuve a punto lo recuerdas— ella asintió si claro que lo recordaba había sentido por primera vez miedo de quedarse sin él, había sentido un vacío en su alma al pensar que se fuera, y no quería aceptar a nadie más fuera su guardaespaldas— no quería llevarte a mi mundo, en ese momento tenía tantos fantasma en mi que no quería que tú estuvieras con ellos, quería huir de este gran sentimiento abrazador que ya estaba creciendo en mi, quería huir antes que yo te hiciera daño, temía miedo no ser lo que tú necesitabas— soltó una risita— y con tu luz terminaste sacándome de ese mundo, mis fantasmas se han esfumado porque te tengo junto a mi
—Yo había dicho que nunca más me enamoraría, pero al verte esa tarde en la oficina de Santino, ver estos hermosos ojos color ámbar no puede evitar sentirme atraída a ti, y cuando tome tu mano sentí algo que nunca había sentido, como una descarga eléctrica que me corrió por todo el cuerpo— se mordió el labio— deseaba que tus manos me recorrieran cada centímetro de mi piel— cerro los ojos— después de verte así en el lugar de grabaciones sentí tu dolor,— pegó su frente a sus labios— y cuando me dijiste que te ibas sentí miedo y a la vez coraje porque no tenía el valor para detenerte— abrió los ojos mirándolo— ese día fue la primera vez que sentiste celos— él se separó negando, Bianca comenzó a reír, al ver a Sandro ahí enfrente cuando abrió la puerta de inmediato vio su cambio de actitud, aunque lo negará mil veces ese día Sandro había sacado los celos de Dante
—Mil veces lo negare, realmente ese día al verlo ahí en tu puerta mi único pensamiento era que sacar mi arma y dispararle sin saber que ese te había puesto una mano encima— beso su frente— quería matarlo por qué no te cuidó como era debido, hizo que entrarás en el mundo de las drogas— cerro los ojos— y odiaba la idea que tú hubieras estado con ese hombre— dejo un camino de besos por su rostro— odiaba que confiarás este hermoso cuerpo a un imb3cil que no valía la pena, pero nunca he sentido celos
—¿Estas seguro?— le pregunto mordiendo suavemente su labios inferior— porque tú rostro en el cóctel era el mismo que cuando llegó Sandro a mi departamento— miro al techo, odiaba que ella tuviera razón en sus sentimientos
—Si me dan celos porque tú eres mía— la beso con pasión— y perdón pero tú sacas mi lado posesivo,— Bianca sonrió al escuchar sus palabras, — te amo, te amó
—Yo también te amo…
La tarde se fue muy rápido después de recordar sus días desde que se conocieron, bajaron rápido a comer algo ligero, su abuelo no perdonaría que ella se malpasara ningún día, le había pedido a la cheff que hiciera un pescado con verduras cocidas a vapor. Al terminar de comer Amellie y Pía la arrastraron hasta la habitación que compartía con Dante, tenían una hora y media para peinar y maquillar a Bianca y dejarla lista para su boda. Pía se encargó del maquillaje que fue sencillo, fresco y elegante lata la ocasión. Amellie se había encargado de su cabello haciendo un recogido con una trenza que rodeaba su cabello y dejaba un lugar para poder ajustar el velo blanco.
—Por Dios que bella te ves, eres una reina— dijo entre lágrimas Amellie siempre había imaginado este día, ayudando a Bianca con él arreglo de su cabello, su maquillaje, ayudándola con el vestido, sabía que era el día más importante de su vida y siempre había querido compartirlo con ella— no se porque en este viaje traje esto— sacó de su bolsa un estuche rojo terciopelo— era de mi abuela, después de mi mamá, después el día que me case con tu papá mi madre me lo dio y ahora me toca a mi dártelo— Bianca abrió la caja encontrando en su interior un hermoso collar de pequeño diamante que formaban flores,
—Es hermoso— lo acarició— siempre que lo veía en la película de su boda me preguntaba dónde lo tenías,
—Lo tenía guardado para este día— cuando Dante le había dicho que iría por Bianca a España porque Santino ahí la había llevado no dudó y dijo que iría, tenía que estar junto a su hija en el momento en que Dante la rescatará. Al tomar la pequeña maleta con ropa, vio los aretes y el collar y siguiendo una corazonada las tomo y las llevo con ella, y eso había sido bueno porque su hija seguiría con la tradición— y no me preguntes por qué pero lo eche y mira fue bueno porque ahora lo llevarás en tu boda
—Gracias mamá— la abrazo fuerte, no quería llorar por no arruinar el trabajo de Pía pero el gesto de su mamá de entregarle ese significado collar la emocionó— por favor me ayudas a ponerme lo
—Claro que si hija— para Amellie era muy importante también ponerle el collar, era recordar cuando ella lo recibió de su mamá— mi abuela y mi mamá siempre tuvieron a su pareja a su lado, conmigo se rompió la cadena pero tengo la esperanza que contigo vuelva hacer para siempre, porque ustedes dos no pueden negar cuanto se aman…
Se escucharon dos golpes en la puerta, Pía fue ella y la abrió los suficiente para que la persona que había tocado la viera— ¿Qué necesita señor Leonardo?— Bianca y Amellie solo observaban la puerta pero alcanzaron a escuchar que el abuelo de Dante se había tomado la molestia de comprarles un vestido adecuado para la ocasión
—Como todo a sido tan repentino, y se que ustedes no traen un vestido adecuado para la boda me tomé el atrevimiento de comprarles estos espero les guste y sea de su talla— Bianca miro los vestidos eran tan bellos, uno era de color azul cielo, y el otro de color verde claro
—Pero no podemos aceptar— dijo Amellie que se acerco a la puerta— fue un gesto muy amable pero…
—No quiero escuchar una negativa de su parte— dijo don Leonardo— tómenlo como un préstamo, ¿A poco va ir a la boda de su hija con jeans y un a blusa,
—Pues— miro al suelo no había manera de negarlo, el anuncio había sido tan sorpresivo y con eso que no podían usar sus tarjetas de crédito para evitar que Santino las localizara iba tomar su mejor pantalón y acompañaría a su hija
—Ya mamá acepta, don Leonardo lo ha hecho con todo el cariño— Pía sonrió , ella no tenía ningún problema en aceptar
—Yo quiero el verde,— se adelantó Pía mirando Amellie que no se decidía— lo siento pero siendo yo la única dama de honor pienso que debo ir con un bonito vestido.
—Muchas gracias pero solamente será en calidad de préstamo— tomo el vestido azul con un gesto de la cabeza de agradecimiento.
Don Leonardo miro a Bianca que estaba en una bata, aún le faltaba ponerse el vestido— hija quería pedirte un favor— Bianca lo miro con interés
—Si dígame
—Se que por derecho tu hermano debería entregarte en la iglesia,— Bianca no había pensado en eso, si también pensaba que a la falta de Santino el debía ser— pero yo quisiera pedirte que me des el honor de entregarte ante mi nieto, si te niegas no habrá ningún problema yo lo sabré comprender— Bianca no sabía que hacer, no sabía el sentir de su hermano que tal vez si quería ser él quién entrará a la iglesia o tal vez tampoco lo había pensado.
—Pía llama a Valente quiero saber si opinión— dejando el vestido en la cama salió en busca del hermano de Bianca, fue a la habitación donde seguramente se estaba cambiando para la boda. Tocó dos veces hasta que él abrió la puerta y la vio con los tubos en la cabeza
—¿Qué pasó Pía?
—Bianca quiere hablar contigo— de inmediato salió detrás de Pía para ir a la habitación donde Bianca se estaba cambiando
—Dime— dijo al entrar un ver a su madre y al señor Leonardo— ¿Qué pasó mi pequeña?
—Veras hermanito aquí don Leonardo quiere ser quien me entregue en el altar, yo solamente quiero saber que piensas tú— Valente sonrió el tampoco había pensado en eso, había pensado que ella entrará sola, y caminara sola hacía el amor de su vida.
—Yo ni lo había pensado— tomo sus manos— no te preocupes si escoges a don Leonardo, lo más importante es que tú quieres caminar hacía Dante porque quieres unir tu vida a él— Bianca lo abrazo agradeciendo sus palabras— además yo tengo una sorpresa para ustedes
—¿Qué es?— Valente levantó las cejas hacía arriba dos veces en un movimiento rápido
—Ya lo verás ahora sí que has decidido— le acarició la barbilla, Bianca más tranquila miro a Don Leonardo
—Acepto que usted me entregue en el altar— don Leonardo se acercó y le dio un beso ven la frente con el cariño de un padre a una hija
—Muchas gracias a los dos…
En la otra habitación estaba Dante vistiéndose con un traje negro que Alfonzo había conseguido para él, se estaba acomodando el pequeño moño en el cuello, miro su reloj por primera vez ansiaba que el tiempo volará, que llegará la hora en la que escuchará a Bianca decir “acepto ser tu esposa”
—Tranquilo amigo— dijo Alfonzo que lo estaba acompañando— disfruta tu tarde
—Yo estoy tranquilo, pero ya quiero que sea la hora— Alfonzo siguió con la camara que llevaría para ser quién tomará fotos o vídeo de ese día para que al menos tuvieran que mostrarle a su hijos, decirles que ese día había sido el más feliz— ¿está listo el auto?
—Si, amigo, Pía se encargó de ponerle un arreglo de flores— Dante sonrió no sabía cómo las había conseguido pero estaba agradecido por ese gesto, para que Bianca tuviera un boda con algunas cosas importantes y las flores no debían faltar…
—Bueno es hora de irnos— se miró por último vez en el espejo y salió de la habitación pero antes de irse de la casa para esperar a Bianca tocó la puerta de la habitación— ¿ya estás lista?— ya era casi hora de irse
—Solo falta poner un tocado— le contesto Bianca.
—Me voy adelantando— miro a su abuelo que estaba por fuera esperando
—Ahí te veo amor— tocó su puerta sabía que no debía abrirla pero deseaba darle un último beso como su prometida.
—Ya vámonos hermano— dijo Valente que venía saliendo de su habitación— no puedes ver a mi hermana antes de la boda he— Dante sonrió a su nuevo cuñado, había hecho lo correcto, porque si no lo hubiera quitado tal vez si había hecho caso a sus impulsos…
Dante se sentía muy desesperado en la oficina, ya casi era la hora y Bianca aún no llegaba, Valente que se había ido con Alfonzo y él no podía evitar reír. Pero no tardó mucho en ver llegar el auto negro con un pequeño arreglo de flores al frente, Dante respiro tranquilo cuando la vio entrar en la pequeña oficina vestida de blanco, su cabello iba recogido, se veía como una reina, era la mujer más fuerte que había conocido, la mujer que nunca se dejaba imponer las cosas y eso era de lo que más le gustaba, le tendió la mano y ella de inmediato la tomo desde esa tarde estarían unidos en matrimonio para siempre…
Los días pasaron muy rápido a Sophie le habían dado el alta y ahora estaba en casa de Dante jugando feliz con Angello que al verla corrió feliz a su encuentro, Dante estaba abrazando a Bianca y disfrutando el sonido de las risas de los niños, la mamá de Anabella fue junto a su nieto habían sido tres días sin verlo que tenía planeado en cuanto lo viera le daría los besos que no había recibido estos días, —¿Estas feliz?— Bianca le acarició su mejilla con ternura, el la miro como siempre con amor, —Si, estoy muy feliz— todo había cambiado tanto, ya no era ese hombre que buscaba a las mujeres para satisfacer sus necesidades, no porque ahora estaba completo con Bianca, su otra mitad,— te tengo a ti, ya está aquí mi hija, sabes se parece tanto a mi mamá— Bianca sonrió— está conmigo Angello que haré un hombre de bien, —Te creo— acarició su cabello— mi amor, organice una pequeña reunión para darle la bienvenida a Sophie, no te molesta —Por supuesto que no, así ella va ir conociendo a la
¿Te gusta la pizza?— Bianca estaba en la cocina junto a Ágata mirando al pequeño Angello comer con gusto la rebanada de pizza de pepperoni que él había pedido—Si señorita— dijo con la boca llena, Bianca sonrió al ver al niño comer bien—Dime Bianca Angello— le dijo dulcemente al pequeño que sonrió— toma aquí está una rica agua de naranja— tomo el vaso con gusto y le dio un gran trago— como Angello— dijo al separarse para ver hablar con Ágata, estaba preocupada por la Sophie que había pasado para que llegará al hospital— ha llamado Dante Ágata—No niña Bianca, espero no sea nada grave— eso mismo deseaba Bianca, miro la ropa sucia de Angello, no tenían con que cambiarlo si querían que se diera un buen baño —Hay que limpiar tres habitaciones Ágata— asintió— y hay que comprar algo de ropa para Angello y Sophie…— comenzó a sonar el timbre de la puerta—Ahora regreso niña Bianca— Bianca sonrió porque no podía decirle solamente Bianca, regreso junto a Angello que estaba feliz comiendo—Do
Dante sintió un golpe en la boca del estómago, su hija, la niña que estaba buscando la tenía ahí cerca, en ese hospital pero enferma, ¿Qué podría tener para la llevarán al hospital? ¿Sería grave? Fueron las preguntas que se formulo en la cabeza, sin saber en qué momento comenzó a sentir como las lágrimas rodaban por su rostro, y de pronto sintió la mano de Bianca sobre su hombro, sentirla fue grato para él, porque sintió que estaría a su lado, le agradeció con la un gesto en la cabeza y de nuevo miro a Angello que estaba mirándolos a los dos— ¿Qué tenía tu hermanita?— el niño levantó los hombros en señal que no sabía—No sé, mi abu dijo que tenía mucha fiebre—¿Dónde está ella?— le pregunto tragando el nudo en la garganta, tenía que calmarse, no podía ver el panorama negro—Por ahí— dijo señalando atrás de él— ven te llevo— Dante tomó la mano de Angello que lo llevo por el pasillo por dónde había venido y al final dieron vuelta a la izquierda y siguieron el pasillo hasta que llegaron
Santino había logrado salir del país con su pasaporte falso, con el que había estado saliendo para ir a ver a Bianca que estaba en España, estando ya fuera de Italia, se enteró que su empresa estaba ya en la quiebra, la mayoría de los contratos se habían roto, porque nadie quería trabajar con él, no querían que lo relacionarán con él, también le habían mandado su despido del senado y aparté ya se había interpuesto una denuncia por la muerte de su primera esposa, así que el nombre de Santino Palmieri estaba ya marcado y tendría que parecer que había muerto, cerró el portátil, y antes de salir de la habitación del hotel se miro en el espejo, en cambio de color de cabello le había quedado bien. Sonrió pensando en la casa que visitaría, dónde comenzaría su nuevo negocio, tenía claro que debía manejar un perfil bajo, y sobretodo no saliera su asentó italiano, nadie podía saber dónde podría encontrarlo, y de eso estaba seguro porque casi nadie conocía su otro nombre, daba gracias a su madre
El día había llegado para Santino, el que tanto había esperado, con el que había soñado toda su vida, ser nombrado el candidato oficial del partido social democrático a la presidencia. Después que Sandro dejará que De Luca se la quitará, no sabía nada de él y era mejor, estaba harto de escuchar sus lloriqueos, no había sido lo suficientemente hombre para lograr que Bianca se volviera a enamorar de él, no había logrado estar con ella y hacerle creer que ese engendro que crecía en el vientre de su hija fuera de él y no De Luca, había llamado antes de ir a Lucca y la mujer de servicio le había confirmado que Sandro estaba en casa con una botella en mano y muchas pastillas en la mesa, al escuchar eso Santino estaba convencido que Sandro había vuelto a consumir, el niño no tenía control, pero eso sirvió para sus planes, si no había hablado con su papá lo tenía en sus manos, tendría su apoyo incondicional en las elecciones internas y mientras los demás militantes lo vieran tenía el votó de
Bianca no podía creer lo que escuchaba, ¿siempre había buscado su bien?, Pero cuál era su bien en obligarla a casarse con Bruno, dónde estaba su bien alejarla del único hombre que la amaba, que siempre estaba buscando su bien, que de bien tenía entregarla en las manos de Sandro que había sido el primero en abusar de ella, aunque tenía que reconocer que está vez en España se había comportado bien. Todo lo malo que le había pasado últimamente era su culpa, el abuso de Bruno había sido porque lo tenía amenazado con unas fotografías, y ahora lo dudaba que existiera, porque eran socios en los negocios sucios, si no hubiera estado coludido con ellos tampoco hubiera comenzado con las amenazas que eran a su persona— por eso vengo a pedir que favor no me denuncies— dijo Santino, y para Bianca todo quedó estaba quedando claro comenzó a re







