INICIAR SESIÓNPía tenía toda la noche queriendo comunicarse con Bianca, quería saber cómo estaba, y como fue que Sandro había entrado al baño sin que De Luca lo detuviera, había escuchado de algunas personas que si Bianca no hubiera intervenido De Luca lo hubiera matado, también había escuchado que Sandro le había pegado,—por dios por qué no contestas— dijo ya había mandado miles de mensajes de voz, llamado pero nunca hubo respuesta al parecer se quería aislarse del mundo, eso no era bueno tenía que ir con ella y animarla, tal vez ver una película o salir un poco le haría bien. Salió con su bolsa en mano tomo su auto y antes de llegar fue al supermercado por un helado de chocolate que era el favorito de las dos, al llegar al departamento de Bianca varios medios de la prensa ya esperaba ver salir Bianca a dar alguna declaración,
—Pía ¿como está Bianca?—se acercó un reportero cuando la vio entrar estacionamiento— Pía dinos algo, queremos saber cómo está— que podía decirles si ella misma no sabía nada de ella
—¿Va demandar a Sandro?— le pregunto otro, Pía los ignoró no tenía nada que decir, gracias al personal de seguridad del edificio no dejaron entrar a ninguno de los reporteros. Tomo las cosas que había comprado, el helado junto al vino blanco, tal vez le caería bien una copa. Tocó el timbre espero paciente pero no De Luca no abría, tan mal estaba que no quería visitas, volvió a tocar el timbre y al fin la puerta se abrió, sin poder creer lo que veía en sus ojos, De Luca más relajado, tenía un delantal negro, no tenía ni una camisa o una playera y su rostro era de sorpresa por verla ahí, sin decir nada se abrió camino entrando al departamento, fue directamente a la cocina, y sentada en una silla Bianca llevaba la camisa que había usado De Luca en el antro,
—¡Eres una zorra!— Bianca se levantó para ver a su amiga, si había apagado su teléfono, de seguro le había mandado muchos mensajes e incluso la habría llamado y al ver que no contestaba había decidido ir a verla— yo preocupada por ti y tu de lo lindo con él— estaba cruzada de brazos mirando a Dante que estaba serio,
—Señorita voy a la habitación si quiere comer— Pía lo miro, estaba disculpando, no había duda que había pasado más allá de lo profesional
—Me tienes que contar desde cuándo estás con él— se sentó junto a ella, dónde hace unos minutos había estado Dante
—¿De que hablas?— tomo el vaso de jugo, se sentía mal pero habían quedado Dante y ella que no dirían nada a nadie,
—No me quieras ver la cara Bianca— se acercó tomando de la manga la camisa— está prenda no es tuya, y cuando he estado aquí nunca he visto que tú Hércules se pasee por tu departamento sin camisa— Bianca miró a la puerta, no sabía que hacer, estaban en una situación difícil, tenía que respetar el acuerdo, no quería perder lo que había ganado con él
—Entre nosotros no ha pasado nada, solamente que hoy quise relajarme un poco y el tenía calor— Pía comenzó a reír, no podía creer que no tuviera la confianza de decirle que tenía algo con De Luca
—No me digas tonterías, tu cara de satisfacción te delata, además tienes un brillo que no tenías, y desde que llegó él, tu sonríes más— Pía se cruzó de brazos— somos amigas no me tienes confianza— Bianca cerro los ojos no era eso solo que no debía decirle, pero tampoco quería perder su amistad, era casi hermanas, dejo la bolsa del súper mercado en la mesa— me voy porque tú no me dirás nada, ya veo que no confías en mí— se levantó de la silla, podía ver sus ojos dolidos y eso también le dolía a ella
—Pía no te pongas así— fue detrás de ella, Dante estaba en el sofá sentado viendo su computadora ya tenía una playera blanca puesta y el delantal estaba sobre el sofá— Pía créeme que no está pasando nada entre el y yo— la detuvo del brazo— no te enojes solo creeme— Pía negó, ahí había algo más
—Si, y que dedo quieres que me chupé, por cierto cambiaron el llamado para mañana— se disponía ir, Bianca miró a Dante, él sabía lo importante que era para ella, era su única amiga y sabia lo importante tener confianza en alguien, así que asintió con la cabeza, podía decirle esperaba que eso no fuera un error— cuídala Hércules
—Pía espera— la tomo de la mano— te lo diré todo pero júrame que no vas a decir nada— Pía frunció el seño con quién creía que hablaba, siempre hay guardado sus secretos
—Dime cuando he ido por ay contando lo que sufriste con el imbécil de Sandro— Bianca agachó la mirada, ella sabía todo y nunca había hablado con nadie, tenía razón para ofenderse por su desconfianza— sabes que soy una tumba, que lo que me digas no saldrá de aquí— señaló su boca,
—Ven— miro a Dante que estaba cerrado su computadora, Pía veía lo bien que se entendían con solo mirarse, él se levantó dándoles privacidad para hablar
—Voy a ver porque no llega el súper— Bianca le sonrió con agradecimiento. Al verlo salir invito a Pía para que sentará a su lado— pues desde donde comienzo— Pía sonrió, parecía una niña que le respondería a su mamá cuando había sido cachada en una travesura— no sé cómo se dieron las cosas, no puedo negar que Dante es muy guapo, tu misma lo dijiste cuando lo conociste,
—Ya Bianca solo cuéntame— Bianca respiro
—Bueno el día que fui a cenar con mi mamá antes nos besamos, y sin decirnos nada decidimos que era mejor olvidarlo pero anoche ya no pudimos y nos entregamos— Pía grito de alegría— después de lo sucedido con Sandro, el y yo nos abrimos, nos contactamos nuestras historias, al igual que yo a él también le mataron el corazón…— Pía escucho atenta todo, cuando Sandro había aparecido atrás de ella, y cuando salió en los brazos Dante estaba tranquila segura— al llegar a casa me cuido, me curo, todo fue de una forma tan especial que ya no pude mentirle a mi corazón me enamore de él, pero se que este amor está destinado al fracaso y más cuando Santino se enteré, el no nos dejara estar juntos, hará todo para destruir la reputación de Dante, será capaz de que no le den trabajo en ningún lado, por eso quedamos en mantener en secreto nuestra relación— Pía estaba molesta al escuchar lo que había pasado ella en el baño, ahora estaba segura que algo le habían puesto en la copa de Bianca
—No puedo creer que esa zorra de Charlotte hubiera ayudado a Sandro— Bianca levantó los hombros, tal vez lo había hecho porque creía el hacía un bien
—Ya no te moleste, gracias a Dante no pasó nada— pero al ver lo feliz y contenta que estaba le ayudaría a guardar su secreto, Santino era un padre controlador desde que había salido de la clínica siempre le presentaba algún hijo de un político para que ella se relacionara con alguno. Pero Bianca nunca había ascendido, porque no estaba lista
—Te prometo que de mi boca nadie lo sabrá— tomo su mano— quiero que seas feliz amiga, te lo mereces y si De Luca te hace feliz yo los apoyaré,— Bianca la abrazo al final no había sido mala idea decirle— ahora volviendo hablar de Sandro, yo creo que es momento de levantar una denuncia, mi papá te puede ayudar,
—No, su familia lo va proteger, además ha vuelto a consumir drogas lo vi en sus ojos— sentía lastima, Sandro era solamente un chico mucho vacíos que buscaba llenarlos con las drogas,— de seguro a esta hora debe estar fuera del país
—Como quieras, ya viste los vídeos que están en redes y las fotos
—No, no he tenido tiempo— Pía saco su teléfono, espero unos minutos cuando su amiga le mostró la foto, en el encabezado decía “¿Romance?” era ella en los brazos de Dante y el estaba susurrando algo, si era cuando salía, le decía que todo estaría bien que el la protegería de todo,— mi mamá me comentó de un vídeo
—Así, es este, Sandro ahí me daba pena, creo que hasta se hizo del baño— Pía le mostró la pantalla, era cuando Dante tenía a Sandro en el suelo, ya lo había golpeado, por dios era claro que estaba temblando de miedo, miro los comentarios unos burlándose cruelmente de Sandro, otras querían saber dónde encontrar a Dante, para felicitarlo por defenderla, algunas eran tan descaradas que ponían su teléfono para que él las llamará— ve muchas quieren a tu guardaespaldas
—Pues se van a quedar con las ganas, porque el es mío— Pía soltó una carcajada, podía ver claramente que Bianca tenía celos— mira esta hasta le dice que por mensaje le dará su dirección para una noche, por dios que mujer tan más necesitada— de pronto la puerta se abrió era Dante con una bolsas del supermercado
—Pues el onceavo mandamientos es no estorbar así que ya vi que está bien yo me retiro— se levantó del sillón— recuerda mañana te esperan para grabar
—Pero como voy a ir así— señaló su rostro
—Tranquila mañana hablamos con el director, tal vez se pueda tapar con maquillaje— se acercó a despedirse con un beso en la mejilla— además debe estar enterado, esto se ha vuelto viral y tenencia— Bianca suspiro, si en algún momento tendría que salir a decir cómo sucedió, pero por el momento no quería dar ninguna entrevista— te traje un helado de chocolate y una botella de vino blanco disfrútalo con Hércules
—¡Pía!— miro a Dante,
—Tu espero no le hagas daño a mi amiga ella se merece ser feliz— Dante sin decir nada la abrazo
—Mi mayor prioridad es que ella sea feliz y este a salvó de cualquier amenaza— Pía sonrió por la declaración de Dante, le agradaba que ahora su amiga tuviera a un verdadero hombre a su lado.
—Cuídate Pía, nos vemos mañana— la acompañaron a la puerta, de nuevo solos Dante no aguanto para besar a Bianca ya tenía varios minutos sin tomar sus labios. Al separarse Bianca noto la inseguridad en los ojos de él, se suponía que nadie debía saberlo, Bianca sonrió y lo abrazo para que sintiera seguro;
—No te preocupes ella no va decir nada— el la rodeó con sus brazos— Pía es como mi hermana, y cuando jura que no dirá nada no lo hará— respiro estaba de nuevo en sus brazos seguros— ahora lo único que quiero es comer me muero de hambre— los dos soltaron una carcajada, la tortilla española estaba totalmente fría. Dante se relajo con sus palabras, si Bianca confiaba en ella, no había nada de que preocuparse, por el momento Santino no sabría nada de ellos.
—Vamos a comer— la cargo para llevarla a la cocina donde esperaba su comida…
—Yo quería pasar el fin de semana aquí pero tengo llamado mañana— Dante le regreso su plato, así que tendría estar listo
—¿Vas a ir a comer con tu mamá?— le pregunto, como Amellie estaba en la ciudad tal vez ella quisiera ir a verla
—No, este día va ser solamente para ti, para mí— se levantó sentándose en las piernas de Dante— que te parece este plan, ir a la cama, recostarnos y ver algunas películas, ¿cuáles te gustan?— Dante no podía tener por muchos tiempo sus labios de su piel, ahora que se había sentado en su regazo no pudo evitar no besar su cuello
—Me gustas tú
—Ya dime te gusta de acción o romántica— Dante la miro, estaba claro,— de acción verdad— el asintió.
Los días pasaron muy rápido a Sophie le habían dado el alta y ahora estaba en casa de Dante jugando feliz con Angello que al verla corrió feliz a su encuentro, Dante estaba abrazando a Bianca y disfrutando el sonido de las risas de los niños, la mamá de Anabella fue junto a su nieto habían sido tres días sin verlo que tenía planeado en cuanto lo viera le daría los besos que no había recibido estos días, —¿Estas feliz?— Bianca le acarició su mejilla con ternura, el la miro como siempre con amor, —Si, estoy muy feliz— todo había cambiado tanto, ya no era ese hombre que buscaba a las mujeres para satisfacer sus necesidades, no porque ahora estaba completo con Bianca, su otra mitad,— te tengo a ti, ya está aquí mi hija, sabes se parece tanto a mi mamá— Bianca sonrió— está conmigo Angello que haré un hombre de bien, —Te creo— acarició su cabello— mi amor, organice una pequeña reunión para darle la bienvenida a Sophie, no te molesta —Por supuesto que no, así ella va ir conociendo a la
¿Te gusta la pizza?— Bianca estaba en la cocina junto a Ágata mirando al pequeño Angello comer con gusto la rebanada de pizza de pepperoni que él había pedido—Si señorita— dijo con la boca llena, Bianca sonrió al ver al niño comer bien—Dime Bianca Angello— le dijo dulcemente al pequeño que sonrió— toma aquí está una rica agua de naranja— tomo el vaso con gusto y le dio un gran trago— como Angello— dijo al separarse para ver hablar con Ágata, estaba preocupada por la Sophie que había pasado para que llegará al hospital— ha llamado Dante Ágata—No niña Bianca, espero no sea nada grave— eso mismo deseaba Bianca, miro la ropa sucia de Angello, no tenían con que cambiarlo si querían que se diera un buen baño —Hay que limpiar tres habitaciones Ágata— asintió— y hay que comprar algo de ropa para Angello y Sophie…— comenzó a sonar el timbre de la puerta—Ahora regreso niña Bianca— Bianca sonrió porque no podía decirle solamente Bianca, regreso junto a Angello que estaba feliz comiendo—Do
Dante sintió un golpe en la boca del estómago, su hija, la niña que estaba buscando la tenía ahí cerca, en ese hospital pero enferma, ¿Qué podría tener para la llevarán al hospital? ¿Sería grave? Fueron las preguntas que se formulo en la cabeza, sin saber en qué momento comenzó a sentir como las lágrimas rodaban por su rostro, y de pronto sintió la mano de Bianca sobre su hombro, sentirla fue grato para él, porque sintió que estaría a su lado, le agradeció con la un gesto en la cabeza y de nuevo miro a Angello que estaba mirándolos a los dos— ¿Qué tenía tu hermanita?— el niño levantó los hombros en señal que no sabía—No sé, mi abu dijo que tenía mucha fiebre—¿Dónde está ella?— le pregunto tragando el nudo en la garganta, tenía que calmarse, no podía ver el panorama negro—Por ahí— dijo señalando atrás de él— ven te llevo— Dante tomó la mano de Angello que lo llevo por el pasillo por dónde había venido y al final dieron vuelta a la izquierda y siguieron el pasillo hasta que llegaron
Santino había logrado salir del país con su pasaporte falso, con el que había estado saliendo para ir a ver a Bianca que estaba en España, estando ya fuera de Italia, se enteró que su empresa estaba ya en la quiebra, la mayoría de los contratos se habían roto, porque nadie quería trabajar con él, no querían que lo relacionarán con él, también le habían mandado su despido del senado y aparté ya se había interpuesto una denuncia por la muerte de su primera esposa, así que el nombre de Santino Palmieri estaba ya marcado y tendría que parecer que había muerto, cerró el portátil, y antes de salir de la habitación del hotel se miro en el espejo, en cambio de color de cabello le había quedado bien. Sonrió pensando en la casa que visitaría, dónde comenzaría su nuevo negocio, tenía claro que debía manejar un perfil bajo, y sobretodo no saliera su asentó italiano, nadie podía saber dónde podría encontrarlo, y de eso estaba seguro porque casi nadie conocía su otro nombre, daba gracias a su madre
El día había llegado para Santino, el que tanto había esperado, con el que había soñado toda su vida, ser nombrado el candidato oficial del partido social democrático a la presidencia. Después que Sandro dejará que De Luca se la quitará, no sabía nada de él y era mejor, estaba harto de escuchar sus lloriqueos, no había sido lo suficientemente hombre para lograr que Bianca se volviera a enamorar de él, no había logrado estar con ella y hacerle creer que ese engendro que crecía en el vientre de su hija fuera de él y no De Luca, había llamado antes de ir a Lucca y la mujer de servicio le había confirmado que Sandro estaba en casa con una botella en mano y muchas pastillas en la mesa, al escuchar eso Santino estaba convencido que Sandro había vuelto a consumir, el niño no tenía control, pero eso sirvió para sus planes, si no había hablado con su papá lo tenía en sus manos, tendría su apoyo incondicional en las elecciones internas y mientras los demás militantes lo vieran tenía el votó de
Bianca no podía creer lo que escuchaba, ¿siempre había buscado su bien?, Pero cuál era su bien en obligarla a casarse con Bruno, dónde estaba su bien alejarla del único hombre que la amaba, que siempre estaba buscando su bien, que de bien tenía entregarla en las manos de Sandro que había sido el primero en abusar de ella, aunque tenía que reconocer que está vez en España se había comportado bien. Todo lo malo que le había pasado últimamente era su culpa, el abuso de Bruno había sido porque lo tenía amenazado con unas fotografías, y ahora lo dudaba que existiera, porque eran socios en los negocios sucios, si no hubiera estado coludido con ellos tampoco hubiera comenzado con las amenazas que eran a su persona— por eso vengo a pedir que favor no me denuncies— dijo Santino, y para Bianca todo quedó estaba quedando claro comenzó a re







