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¿Quieres Ser Mi Esposa?

Author: MuSubi GR
last update publish date: 2022-03-31 11:39:08

Al final de la propiedad había un claro que tenía un antiguo kiosco de madera que su papá había mandado arreglar para el placer de su esposa, tenía algunas flores tipo enredadera que colgaban formando como cortinas que no dejaba ver en su interior, era un lugar que muy poco conocían, después de la muerte de sus padres, su abuela se encargado en mantenerlo como a su hijo le hubiera gustado. Y hoy le daba las gracias que aunque faltará, el jardinero nunca había descuidado el lugar, porque ahora sería el marco perfecto para lo que tenía planeado. Le sudaban las manos por dios ni cuando había tenido un caso o un operativo se había puesto así, le había pedido el favor a Ágata un día anterior para que preparará todo, quería que Bianca después de todo lo que había vivido tuviera una noche bonita y relajada, ella se lo merecía ahora más que nunca. Habían acomodado una mesa con dos sillas iluminada con varias velas, unos cubiertos y copas para el vino que ya estaba a un lado de la mesa esperando que Bianca llegará en cuál momento. Miro el camino de flores, nunca había pensado en eso, por dios era muy malo para esas cuestiones románticas pero gracias a qué Amellie y Pía que ayudaron a Ágata todo se veía como en la descripción de un libro romántico, como un cuento de amor, como en una novela de esas de color de rosa. Miro su reloj en cualquier momento Bianca llegaría, así que era momento de esconderse, y dejar la última hoja sobre la mesa sin antes darle antes un beso, nunca en su vida se había imaginado estar haciendo algo de este tipo de cosas, no era su estilo pero Bianca siempre le hacía despertar ese lado que estaba muy escondido. Se ajusto la corbata, quería que ella lo viera perfecto, era un momento importante de su historia y quería que lo recordará siempre, escucho su dulce voz, ya estaba algo cerca así que fue detrás de uno árbol para verla llegar; 

—¡Dante! ¡amor!— grito Bianca cada vez más cerca, llevaba el vestido agarrado por medio muslo para que pudiera caminar un poco más rápido, ya le parecía una eternidad no estar con él, todo su ser ya lo necesitaba, su corazón latía débilmente porque no lo tenía cerca. Nunca en su vida había sentido esto, era algo tan nuevo para ella que temía que lo estaba confundido con un simple cariño. Avanzó más hasta llegar a dónde había un grupo de árboles de pino, siguió el camino, sonriendo, después de los días que había pasado con Bruno le agradecía a Dante que no la dejara sola, que la quisiera ver feliz y eso último lo estaba consiguiendo, respiro hondo temía que esto fuera solo un sueño, un bonito sueño que su mente estaba usando para eludir la pesadilla que se había convertido con Bruno— ¡Dante!— dijo caminando hasta subir los dos escalones del kiosco, y se encontró con la más hermosa vista, velas, una mesa esperando que se sentarán, esto realmente no podía ser un sueño, tenía que confiar que en cualquier momento Dante la estuviera abrazando para calmar su miedo. Dio una vuelta buscándolo con la mirada pero no había rastro de él— Dante— volvió a decir sabía que estaba ahí cerca, podía oler su perfume, ¿Por qué no había salido?, Regreso buscándolo por fuera, del kiosco tal vez aún no llegaba. Dante la veía a una distancia prudente, no podía creer que pudiera ponerse más hermosa de los que ya estaba, y era toda suya, solamente suya.

—Mira la hoja cara mía— le susurro y fue como si lo escuchará que giró y miro la hoja en la mesa y sin perder mucho tiempo la tomo;

“Has llegado cara mía ahora solamente dime ¿te casarías conmigo?”

Bianca sonrió eso era lo que más deseaba en la vida, estar con él, porque sabía que Dios lo había mandado para que ella creyera de nuevo en él amor, quien le había devuelto las ilusiones que Sandro había apagado. Apareció una flor al frente de ella y miro el centro, ahí estaba un anillo de compromiso. Bianca giro la cara encontrando el rostro de Dante que sonreía, 

—¿Qué dices?— sonrió ya sabía perfectamente su respuesta, si no hubiera llegado Santino a estás fechas ella y el serían marido y mujer

—Claro que acepto, mil veces aceptó— dio media vuelta y subiendo sus brazos a su cuello lo atrajo a sus labios, era una manera de sellar su amor— te amó Dante De Luca— acarició su labios contra los suyos— es tan poco el tiempo que te conocí pero es imposible para mí tener una vida sin ti, este amor es más fuerte de lo que imaginé— Dante sonríe es lo mismo que ha sentido éstos días, era volverse loco saberla tan lejos y con otro— no hay nadie más, con quién quería vivir esto— el solo escuchar sus palabras comienza a soltar unas lágrimas, ni el habría podido decirlo mejor. Y sin poder decir nada termino de juntar sus labios, lo sabía, estaba tan seguro que aceptaría, con lo que no contaba era sus palabras

—Te amo Bianca Palmieri— dijo al terminar el beso,— iba ser un idiota, ¿sabes porque?

—No ¿porque?— la miro a los ojos, esos ojos celestes que lo tenían loco

—Por que al principio me negué, tengo que confesarte que cuando llegó a mi este trabajo no quería trabajar contigo— sintió un golpe en el pecho— estaba cometiendo el peor error de mi vida, pero al ver tus ojos, en la fotografía que me mandó Alfonzo sentí que debía aceptar, que tú me necesitabas— quitó un mechón de su rubio cabello que se había colado y no lo dejaba ver perfectamente sus rostro— y cuando te vi en la oficina de tu papá lo confirme, y sentí como tú alma me llamaba— tomo su mano y comenzó acariciarla despacio— y ahora puedo darle gracias a la vida por qué tú y yo estamos aquí juntos.

Comenzó a bailar con ella, Bianca soltó una risita porque nunca pensó bailar con alguien sin música, pero se dejó llevar, y así sería, se dejaría llevar por su amor, por su corazón. No supo cuanto tiempo estuvo así hasta que Dante la separó— ¿quieres cenar?

—Si— Dante la llevo hasta la silla y la ayudo, le presentó los platos que Ágata muy amablemente les había preparado.— cuéntame amor que pasó con esa denuncia— se tensó si tenía que contarle eso, quería que entre ellos hubiera la total confianza;

—Fue hace mucho, apenas me habían accedido en la comandancia, y una mujer— le contó todo y Bianca lo escucho muy atenta, no podía entender que hubiera mujeres así, sin dignidad, que se aferran a algo que nunca pasará— se obsesiono con estar conmigo, hasta llegó a entrar a la oficina medio desnuda, pero te juro cara mía que nunca le toque un cabello

—Te creo, te comencé a conocer cuando llegaste a trabajar, eres muy profesional— al escuchar sus palabras se relajo, ella había visto como había luchado en contra de estos sentimientos que comenzaron a nacer en él

—Una noche estaba como loca por qué la había vuelto a rechazar y fue cuando llegó el superior y nos encontró en una situación comprometedora— había sido una etapa difícil de su trabajo, por la investigación lo habían separado de su cargo— gracias a Dios que de mucho investigar encontraron que no era verdad la acusación de la compañera y me regresaron a mi puesto y fue cuando conocí a Juliette, y fue cuando me acerque más a arrestar a ese hombre.— Bianca acarició su rostro sabía que estaba recordando ese tiempo, no podía creer que hubiera personas que torturaban a las personas y que podía seguir con su vida normal, que podía comer y reir teniendo tanta porquería en su vida— sabes tengo que contarte algo— tomo su mano, sintió como de nuevo se tensaba, ¿era tan grave que le preocupaba su reacción?

—Dime

—Recueras el día que nos separaron en Venecia— Bianca asintió había sido lo peor día de su vida y más cuando Santino había dicho que lo habían matado, por dios de nuevo escuchar esas palabras sintió de nuevo el golpe en la boca del estómago— que viste

—Realmente salí de tu casa a siendo llevada por Santino, te busque con la mirada pero Santino decía que te habías ido— el sintió su dolor, no podía creer que Santino no fuera más del lado de su hija— que habías aceptado dinero

—¡Eso es mentira!— exclamó lleno de irá

—Lo supe cuando te vi correr hacia a mí, gritándome pero escuché y vi a una detrás de ti que te apuntaba, después supe que era la segunda de Bruno— Dante escucho todo, así que ella seguía en segundo plano, eso era extraño porque sus deseos y planes era estar en primer lugar— durante las dos primeras semanas no la vi junto a Bruno hasta que una tarde él la mando a cuidarme por qué no había quien fuera

—Nunca cruzaron palabras— ella negó, respiro de alivió— tengo que decirte algo, te acuerdas de la mujer de la fotografía— Bianca abrió los ojos, como había sido posible que no la conociera si era— si ella es Juliette

—Pero… pero…— tartamudo 

—Ni yo sé que sucedió, te juro que pensé que había muerto— Bianca retiro sus manos, no podía creer que ella estuviera viva, que la había vuelto a ver, estaba comenzando a dudar de sus sentimientos, tal vez estaba ya con ella por compromiso por cumplir con su palabra y no por amor, habían sido años que llevaba consigo esa foto era porque no la había podido olvidar porque aún la quería.— he mírame— tomo su rostro con suavidad para que lo viera directamente a los ojos— Bianca Palmieri yo te amo a ti, y te cuento esto para que sepas que ella sigue viva pero ya dejó de ser importante en mi vida desde hace años

—¿Pero la fotografía?— odiaba ser esa mujer insegura, pero había encontrado a su otra mitad que si el se iba estaría incompleta por el resto de su vida

—Realmente la fotografía era para gritarle lo peor— sentía pena por eso, era un rencor que había comenzado a sanar con ayuda de Bianca, al igual que todo lo que había vivido con sus amigos, tenía estos últimas semanas sin la necesidad de los ansiolíticos, sin tener un ataque de ansiedad.— nunca pienses que ella es importante en mi vida, por nunca a ninguna mujer le entregado esto— llevo la mano de Bianca a su pecho dónde estaba latiendo su corazón— mi corazón es todo tuyo— se hincó para estar a su altura, y se acercó lentamente a besar sus labios, comenzó con un juego acariciando sus labios con los de él, podía sentir como lo esperaba, los dos tenían los ojos cerrados, sintiendo tantas cosas….

*****

—Hola mi amorcito— Anabella llegó a una pequeña casa en Venecia, abrió los brazos a un pequeño que venía corriendo hacia ella, el niño estaba feliz de ver a su mamá de nuevo

—Mamita estás aquí— Anabella beso su carita también estaba feliz de estar con su pequeño pero era lo mejor, no quería que creciera en ese mundo,— ¿te vas a quedar para siempre?— su pregunta le dolió, ella no estaría siempre con él

—No amorcito solo vine a ver cómo estaba mi pequeño hombre— vio como su pequeño ponía ojos tristes— tu sabes que lo hago por tengo que trabajar para usted estén bien— tu y tu hermanita son lo más importante de mi vida

—Mami— llegó una pequeña de tres años junto a ella, la levantó en sus brazos para igual que a su hijo mayor llenarla de besos y la sonrió mirando sus ojos iguales a él, sus ojos color ámbar que nunca pensó que volvería a ver…

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