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142: PISCINA

last update publish date: 2026-09-16 20:38:37

Me agaché rápidamente para intentar coger la toalla, pero Dante me sorprendió sujetándome por la cintura y levantándome antes de que pudiera alcanzarla. Mi corazón se aceleró con su gesto y, cuando volví a ponerme de pie, me puse todavía más nerviosa al darme cuenta de lo cerca que estábamos.

—Dante… —dije, completamente cohibida.

Siguió sujetándome por la cintura.

—Eres preciosa, Fabi —dijo en voz baja—. Todo en ti es precioso.

Sin esperar una respuesta por mi parte, me levantó por la cintura.
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    La casa de Dante parecía más un castillo que una residencia común. Era una construcción imponente, de arquitectura antigua, con paredes de piedra y grandes ventanas que combinaban con su aspecto medieval. Los jardines perfectamente cuidados y la enorme puerta de madera oscura hacían que aquel escenario pareciera sacado de una película de época. Me quedé impresionada ante tanta grandiosidad. Por lo visto, ni siquiera el cambio de país había hecho que aquel hombre renunciara al lujo y la sofisticación a los que siempre había estado acostumbrado.En cuanto bajamos del auto, sentí cierta incomodidad al caminar a su lado hacia la puerta principal. No quería sentirme de aquella manera, pero verlo e interactuar con él fuera de la universidad resultaba extraño. Por mucho que intentara ignorarlo, había algo en aquella cercanía que me hacía sentir como si la conexión entre nosotros todavía existiera, como si nada hubiera cambiado desde los tiempos en que estábamos juntos.—Por favor, ponte cómo

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    ¿Almorzar? Me pregunté mentalmente, sin poder creer lo que acababa de escuchar. Yo estaba precisamente intentando alejarme de aquel hombre, y él tenía la audacia de invitarme a comer, como si pasar todavía más tiempo en su compañía fuera una buena idea. ¡Por supuesto que no aceptaría!—No, Dante. No quiero comer contigo. Solo necesito hablar sobre la decisión del director.—Bueno, lo siento mucho, Fabiane, pero ahora tengo mucha hambre. Si no quieres acompañarme, creo que será mejor dejar esta conversación para otro momento —respondió, entrando en el auto con toda la tranquilidad del mundo.—¡Espera! —le pedí, comenzando a ponerme nerviosa.Sin embargo, pareció no escucharme. Simplemente encendió el vehículo e hizo ademán de marcharse, como si mi presencia allí ya no fuera asunto suyo.Aquella actitud me irritó todavía más. Sabía muy bien lo que estaba haciendo. Dante se había dado cuenta de lo importante que era aquella conversación para mí y estaba utilizándolo a su favor.Sin pensa

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    La pregunta me tomó por sorpresa de una manera que no esperaba.Inmediatamente desvié la mirada.—Eso no importa.—No fue lo que pregunté.Apreté los labios, intentando controlar los sentimientos que amenazaban con aflorar.—Estoy intentando olvidarlo, Valen. Eso es todo lo que necesitas saber.Ella pareció relajarse un poco.—Vaya… Entonces sí fue algo serio.No respondí. ¿Cómo podría explicarle que aquel hombre había sido mucho más que un simple prometido? ¿Que me había enamorado de una manera tan intensa que, incluso después de todo lo que había sucedido, todavía sentía que mi corazón se aceleraba cuando él se acercaba?—¿Y él sabe que estás intentando mantener la distancia? —preguntó.—Claro que lo sabe.—Pero, por lo que vi hoy, no parece muy dispuesto a hacerlo.Mis mejillas se sonrojaron inmediatamente.—No pasó nada en aquel salón.Arqueó una ceja.—Fabi, entré y ustedes estaban tan cerca que pensé que iban a besarse.—Pero no nos besamos.—¿Porque yo aparecí?Me quedé en sile

  • En las garras del juez   312: CONFESIÓN

    En cuanto salimos del despacho del director, le lancé a Dante una mirada fulminante. Tuve ganas de insultarlo, gritar e incluso hacer un berrinche frente a él, pero había muchas personas circulando por los pasillos y lo último que quería en aquel momento era llamar la atención. Por eso, me limité a darle la espalda y marcharme, dejándolo solo.—Fabiane —me llamó, antes de que consiguiera alejarme.Me detuve y me di la vuelta lentamente, mirándolo con toda la irritación que intentaba contener.—Hablaremos en otro momento, profesor —respondí, mirándolo directamente a los ojos y dejando claro que no estaba nada satisfecha con aquella situación.Sin esperar una respuesta, volví a caminar.Todavía tenía otras clases y necesitaba concentrarme en mis estudios. Por eso, me dirigí directamente al siguiente salón, donde encontré a Valen sentada en una de las últimas filas, guardándome un lugar.—Tardaste mucho —comentó en cuanto me senté a su lado.—Es que el director terminó hablando más de lo

  • En las garras del juez   311: CINISMO

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