INICIAR SESIÓNZoe Wood estaba afrontando una reorganización en su vida, porque de un momento a otro terminó en la calle, sin familia, sin dinero, sin dinero y con una bebe de 4 meses… ¿La razón? Su amadísimo esposo decidió que ella era la perdedora del juego retorcido que creo, porque la embarazo a ella y a su hermanastra al mismo tiempo esperando a ver quién daba a luz a un heredero digno de la familia… y como ella dio a luz a una niña, terminó siendo la perdedora. Obviamente por ser divorciada con un bebe, muchos se negaban a darle trabajo y justo cuando estaba por ahogarse en la desesperación, apareció un hombre extraño que le ofreció un trabajo de niñera de un adulto mayor. Ella aceptó, pero descubrió que el trabajo no solo era niñera, era fingir ser la esposa del nieto para complacer al mayor que ya deseaba jugar con sus bisnietos. Todo parecía volver a la normalidad, pero nada es normal cuando existen los parientes envidiosos… por lo que ahora debe proteger su falso matrimonio, al mismo tiempo que cuida de la familia y trata de no enamorarse en el proceso de su jefe, pero ¿funcionara? O… ¿cómo terminará todo esto?
Ver másCapítulo 1: Comienzo De Lo Malo
- ¡Señora puje… puje…!
Eran las palabras que se escuchaban en una sala de parto, en la cual una joven pelinegra estaba en trabajo de parto.
En esos momentos, Zoe estaba al borde del colapso. Tenía los labios pálidos y el cabello pegado a su frente por culpa del sudor ocasionado por el esfuerzo.
- Señora, un poco más – pidió el médico.
Ella apretó con todas sus fuerzas la mano de su esposo, luchando por respirar.
- ¡Ya veo la cabeza, puja! —la animó el médico una vez más.
- ¡AH! – se escuchó un grito estridente y tras eso, empezó a sonar el suave llanto de un recién nacido.
- Señores felicidades – dijo el doctor sonriendo mientras terminaba de envolver al recién nacido en una suave manta.
Su esposo, que un segundo antes estaba arrodillado junto a la cama, soltó bruscamente la mano de su esposa, se puso de pie de un salto y preguntó emocionado:
- Doctor, ya no nos torture y díganos ¿Qué es?
- Felicidades, tienen una linda princesa – declaró acercando a la menor a sus padres, dejando que su madre la cargara.
- Hehe entonces es nuestra linda Sofía – mencionó Zoe dándole un beso en la frente a su pequeña, quien se removió ante ese contacto – mira mi amor, tiene tu cabello y… - empezó a hablar emocionada, pero girarse para ver a su esposo notando que él estaba serio y hasta ligeramente furioso - ¿Sebastián? ¿Qué tienes?
- ¿Una niña? – preguntó mirando de reojo al doctor mientras apretaba con fuerza los puños.
- … - la sonrisa del doctor se congeló en su cara al ver esa reacción, por lo que le hizo una seña a la enfermera para que tomara a la recién nacida para protegerla.
- Disculpe, la llevaré para que la terminen de limpiar y la alimenten – mencionó la joven enfermera que sacaba de entre sus ropas una pulsera de plástico color rosa para ponerla en la manita de la pequeña y le colocaba de forma manual el nombre de Sofía – en un rato la llevó a la habitación.
Al ver que su esposo no decía nada, Zoe habló con un hilo de voz.
- Gracias.
Solo cuando la enfermera se marchó, Sebastián levantó la cabeza lentamente.
- Zoe, iré a la cafetería en lo que te llevan a la habitación – dijo Sebastián, aunque su tono era mucho más frío de lo normal.
Ella aceptó su declaración, ignorando su tono de voz y actitudes, porque estaba muy feliz… al fin ya había llegado su pequeña a su lado.
- Hm… está bien amor, oye me puedes comprar algo de comer – pidió ya que su estómago ya había rugido varias veces por el hambre - si puedes, me traes un…
- Si, ya sé – la interrumpió y salió rápidamente de la sala sin mirar atrás.
Zoe se sintió un poco extrañada. Durante su embarazo, él la escuchaba atentamente y recordaba cada uno de sus antojos cuando tenía hambre, pero esta vez, las palabras se le congelaron en la garganta.
Sin embargo, se convenció de que solo eran los nervios de ser padre primerizo.
“Dale un poco de tiempo, Zoe. ¡Serán la familia de tres más feliz del mundo!” - pensó para sus adentros.
- Vamos a empezar a limpiarla y le colocaremos una bata – mencionaron las enfermeras que se habían quedado a ayudarle.
- Gracias – dijo mientras se acomodaba en la cama y gracias al cansancio, cerró los ojos para descansar un poco, con una leve sonrisa en los labios.
Mientras tanto, en cuanto Sebastián cruzó las puertas del hospital, su rostro cambió por completo.
Fue a la cafetería y pidió un café bien cargado, el cual se bebió en tres tragos.
Estaba cegado por la furia y de forma inconsciente aplastó el vaso de plástico.
- Tch… - se quejó al quemarse con los restos del líquido que quedaba en el vaso.
Tras limpiar sus manos, sacó su teléfono para realizar una llamada.
- ¿Y ese milagro que me llamas? – comentó una voz femenina al otro lado de la línea.
- Quiero que vengan al hospital en 5 minutos.
- ¿Le pasó algo a Zoe? – la voz sonó emocionada en ese momento.
- Me fallo, así que ven y demuéstrame que lo que dices es verdad.
- Obviamente que no voy a mentirte mi amor, llegamos en 10 minutos - declaró emocionada esa voz y tras eso terminó la llamada.
…
Por su parte, Zoe despertó de su sueño y descubrió que ya habían pasado varias horas, pero Sebastián no estaba a su lado… lo que significaba que todavía no había regresado.
Se empezó a preocupar y justo cuando estaba por tomar su celular para llamarlo, la puerta se abrió dando paso a su pareja, quien se notaba muy feliz y hasta cargaba un ramo de flores y globos.
- Ya me habías preocupado - dijo ella dejando de lado su celular.
- Perdón amor, pero mis papás llamaron para preguntar y ellos me entretuvieron e igual me mandaron la bolsa del bebe – mencionó mostrando la gran bolsa que colgaba de su hombro derecho.
- Jeje cierto, debemos cambiar un poco ese guardarropa porque ellos compraron ropa para un niño.
- Sí… - dijo haciendo una mueca, pero rápidamente cambió ese gesto por una sonrisa cordial – e igual te traje flores y unos globos.
- Pero te falto algo – mencionó haciendo un puchero mientras recibía los regalos.
- ¿Qué cosa? – preguntó preocupado.
- Te pedí algo de comer, porque no quiero comer gelatinas de hospital.
- Ah eso, jeje cierto se me olvidó por completo, perdón mi amor, si quieres ahora voy a comprarte y…
En eso la puerta de la habitación se abrió para dar paso a dos enfermeras que empujaban un cunero y un carrito de comida.
- Buenas tardes, aquí traemos una linda princesa – mencionó una de las enfermeras, quien alzó con cuidado a la pequeña Sofía para entregársela a su mamá.
- Hola mi amorcito – habló Zoe recibiendo a su pequeña con una gran sonrisa – mira amor, hace rato no viste, tiene tu cabello.
- Hm… eso veo - habló mirando con atención a la bebe. Sin embargo, mantuvo las manos metidas en los bolsillos todo el tiempo.
- ¿Pasa algo?
- No, solo…
- Hola – una voz dulce y fingida, rompió el silencio.
Aprovechando que la puerta no había sido cerrada, una mujer se paró bajo el marco de la puerta.
Zoe frunció el ceño al reconocerla.
Esa mujer estaba vestida con demasiada elegancia para un hospital, quien cargaba a un pequeño niño de un año que lucía ropa de diseñador.
Su sonrisa desbordaba malicia.
- Emma ¿Qué haces aquí? - preguntó Zoe frunciendo el ceño.
Capítulo 63: Pensando a FuturoLa transmisión en vivo fue todo un éxito total, consiguieron muchas vistas y donaciones.- Sí que fue un show muy movido, hasta yo me emocioné con los premios – opinó Cristian mientras acomodaba los premios en una repisa a la espera de ser reclamados.- Lo sé, creo que hasta me duele un poco la garganta de tanto gritar – habló Alejandra un poco apenada.- Ten, aquí tienes para tu garganta – mencionó Zoe pasándole una pastilla y una botella de agua.- Gracias.- Camilo - habló Adrián mientras acomodaba a Sofía en su sillita portable.- Aquí tiene jefe – habló entregándole un USB y un VHS – son la grabación de la transmisión y adicional a eso tengo 3 copias de respaldo en la nube.- ¿VHS? – repitió Cristian arqueando una ceja, ya que ese formato era tan obsoleto y anticuado.- Camilo si sabe alabar a sus jefes, ya que mi abuelo no se acostumbra a eso de la tecnología moderna y el aun graba y ve películas en formato antiguo.- Am… sabe con formato antiguo p
Capítulo 62: Estrellita- Aquí llegó el salvador del día – anunció Noah al ingresar a la tienda.- Noah, bienvenido – saludó Alejandra emocionada, quien estaba acomodando las cámaras y luces en un rincón de la tienda.- Mira aquí traje algunos trípodes para que puedas acomodar las luces o la cámara e igual aquí traje un nuevo atuendo para Sofía – habló mostrando un portatraje.- ¿Hasta va a tener un nuevo vestuario? – preguntó Cristian, quien estaba ayudando a colgar una serie de luces de colores.- Bueno como una mujer que ya gana dinero con su imagen, obviamente debemos cuidarla y hacer que siempre se vea presentable – declaró Noah, quien se notaba feliz mientras dejaba las bolsas que había traído.- ¿Cómo que mujer? – preguntó Adrián arqueando una ceja, quien estaba dándole un poco de agua a Sofía.- Am… bueno…- Noah no le estés agregando años a mi bebe, ni siquiera tiene un año de vida – dijo Zoe, quien también se notaba un poco molesta – y espero que esa ropa sea de acuerdo a su
Capítulo 61: ¿Derrota?Con todo lo que había pasado, dejó de contar los días y las horas.Ya la vida había perdido sentido.Y todo comenzó desde que recibió esa humillación al ser sacada de la casa de esa forma tan desvergonzada.Aún tenía pesadillas de lo que ocurrió ese día, ver como Zoe… usando esa ropa de diseñador y colgada de los brazos de ese hombre rico, al mismo tiempo que sonreía de forma burlona cuando ordenaba a esos sujetos sacarla de la casa.Obviamente, no lo podía tolerar.Ella… Emma Wood siempre había tenido una gran vida y su futuro ya estaba escrito como la gran señora Parker, es decir, una mujer rica que va a vivir sin preocupaciones en la vida, pero ahora… no tenía nada: ni fortuna ni casa, ni nada.Pero no entendía.¿Cómo era posible?Siempre habían planeado todo para evitar errores.Su madre buscó la mejor vida de todas: obtuvo a un sujeto con dinero y buena apariencia para darles la vida de reinas que merecían sin esforzarse o trabajar por eso.Solo que ese suj
Capítulo 60: Nuevos ObjetivosDebido a la magnitud del golpe, Margarita hizo que Zoe pasara una semana en casa, evitando estar sentada para no poner fuerza en la espalda.Al mismo tiempo, Zoe recibió “clases especiales” sobre estrategias de ataque contra enemigos comerciales, ya que debía saber cómo actuar usando todo lo que tenía al alcance.- Wa… al fin, puedo moverme sin sentir un tirón o dolor – declaró feliz al levantarse de la cama con normalidad.- Es la magia de obedecer al médico – dijo Margarita guiñando el ojo – pero aun así, ten – habló pasándole un frasco – una cada 8 horas por 3 días para asegurar que ya no te duela nada.- Gracias, Magi – habló abrazándola.- Por cierto, ¿vas a ir al trabajo?- No sé, quiero, pero hoy es la cita del pediatra.- Pues ve al trabajo y deja que el abuelo lleve a Sofía al pediatra – indicó Adrián, quien había pasado por el pasillo y escucho la charla.- Pero…- Nosotros podemos ayudar con ese tema – dijeron varios sirvientes.- Ah… ma…- Mi


















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