Share

Invierno heredado

Author: Coral
last update publish date: 2026-09-12 09:40:49

Capítulo final

​—Ciro… Bienvenido —dijo Melani por fin, rompiendo el hielo.

​El joven se tensó de inmediato. Era la primera vez que la escuchaba pronunciar su nombre con un deje protector, casi maternal. Ni siquiera aquella última vez en Zúrich, cuando él era apenas un niño de cuatro años que no comprendía por qué su padre se desvelaba cuidando a esa mujer —mientras ignoraba por completo a su propia madre—, ella lo había llamado así.

​—Tanto tiempo, Melani —interrumpió el viejo patriarca,
Continue to read this book for free
Scan code to download App
Locked Chapter
Comments (1)
goodnovel comment avatar
Leticia Dueñas
Siiiii por fin ya se conocieron
VIEW ALL COMMENTS

Latest chapter

  • Flores de un Invierno Ajeno    Invierno heredado

    Capítulo final ​—Ciro… Bienvenido —dijo Melani por fin, rompiendo el hielo. ​El joven se tensó de inmediato. Era la primera vez que la escuchaba pronunciar su nombre con un deje protector, casi maternal. Ni siquiera aquella última vez en Zúrich, cuando él era apenas un niño de cuatro años que no comprendía por qué su padre se desvelaba cuidando a esa mujer —mientras ignoraba por completo a su propia madre—, ella lo había llamado así. ​—Tanto tiempo, Melani —interrumpió el viejo patriarca, observando a la exesposa de su difunto hijo con una ironía cargada de veneno—. Te fuiste sin más y mira dónde nos volvemos a reencontrar. ​—Me da gusto volver a verlo, señor Hans. Espero que su vida haya sido más feliz de lo que ya era. ​Las palabras calaron hondo en el pecho del anciano, reviviendo el fantasma de aquella mujer rota que una noche abandonó la villa alpina sin mirar atrás; una mujer que se había negado rotundamente a criar al hijo de otra. ​—He estado bien. No me quejo —resp

  • Flores de un Invierno Ajeno    Ciclos

    17-09-2030 Turquía / Estambul 8:40 a.m. – Holding Köksal ​—Mami, te lo suplico, solo por esta vez. Será solo una hora. ​Elif tamborileaba los dedos contra el borde de la caoba del escritorio, con el rostro encendido por una frustración que apenas contenía. ​—Elif, sabes perfectamente lo que pasó la última vez —respondió Melani sin levantar la vista de los informes financieros, aunque la rigidez de sus hombros delataba su agotamiento. ​—Regresaré a tiempo, te lo prometo. ​—Espera a que hable con tu padre... ​—¡Se opondrá! ​—Entonces ya sabes la respuesta. ​—Soy mayor de edad. No pueden prohibirme todo como si fuera una prisionera en esta maldita torre. ​—¡Elif! —la voz de Aras cruzó el marco de la puerta con la fuerza de un portazo, cortando el aire de inmediato. ​La chica se giró de golpe, encontrándose con la planta imponente de su padre, quien se detuvo en el umbral con los músculos de la mandíbula contraídos. ​—Papá, es solo una fiesta. Defne y Nizrin esta

  • Flores de un Invierno Ajeno    Intereses de alcoba

    Aras Köksal ​—Tuve que atender algo que no estaba en la agenda —respondió caminando hacia nosotros. ​—¿Como qué? —repliqué, sabiendo perfectamente de qué se trataba. Ella me observó con cautela antes de darme un beso con un suspiro. ​—Estoy segura de que mi esposo, jefe y padre de mis hijos ya lo sabe. Me asearé primero y hablaremos. ​—No tardes —añadí, sintiendo el pulso acelerado ante lo inminente de la conversación. ​Boran, mi príncipe, por fortuna es muy tranquilo. A diferencia de nuestra primera experiencia, esta etapa la llevamos mejor. Mientras el murmullo del agua comenzaba a filtrarse desde el baño, me encargué de acomodar al pequeño en su cuna con gestos automáticos, dejando que el silencio de la habitación me preparara para el terreno que pisábamos. ​Mientras la esperaba, repasé mentalmente la información de esa embarcación. Mi esposa, todo este tiempo, aparte de trabajar en la empresa, asistía a los eventos sociales de mi madre, pero jamás asomó un interés genui

  • Flores de un Invierno Ajeno    La firma póstuma

    ​Melani Fernández ​—Imposible...— susurré sin apartar mis ojos de la pantalla. Debía ser otra de las suyas. Miré a mi alrededor buscando algún rastro de él, pero solo había silencio. En el centro había una pequeña mesa; me acerqué todavía incrédula y, sobre ella, descansaba una carpeta negra. No dudé en tomarla y abrirla. La nota en la primera hoja terminó de dejarme helada: «Cumplí con la promesa de cuidarte... como dije: hasta que la muerte nos separe». V.S. ​Por pura impresión dejé caer la carpeta. ¿Qué había pasado? ¿Cuándo? No era así como se suponía que debían terminar las historias de personas que un día lo habían significado todo; no con un adiós tan abrupto, tan ajeno a las leyes del tiempo que uno asume. ​Sin poder evitarlo, una lágrima solitaria brotó de mis ojos, más fruto del vértigo que de la pérdida. ​Una sombra se proyectó sobre la mesita, interrumpiendo el eco de mis propios pensamientos. ​Alcé la vista de golpe, conteniendo el aliento. No esperaba ver a nadie ah

  • Flores de un Invierno Ajeno    Karibiksehnsucht

    ​Casi al mismo tiempo, en la sala de juntas del holding Köksal, se mantenía esa atmósfera de hermetismo donde el aire parecía más pesado. Aras repasaba con la vista la última línea del documento oficial antes de firmar con trazo firme. Al otro lado de la mesa, el enviado principal de los astilleros Von Seidl cerró su maletín de cuero con un clic seco que resonó en la estancia. ​No hubo sonrisas corporativas. El emisario permaneció con las manos juntas sobre la caoba pulida, observando cómo Aras apartaba la pluma. ​—Queda renovado por el periodo estándar —dijo el austríaco, con una sobriedad que no ocultaba un trasfondo de pesadumbre—. Aunque debo informarle, señor Köksal, que esta es la última agenda firmada directamente bajo las directrices del señor Diego Von Seidl. El próximo encuentro semestral se llevará a cabo en Viena. Y es altamente probable que el marco operativo sufra modificaciones sustanciales bajo la nueva administración del consejo y la familia. Le sugeriría que sea

  • Flores de un Invierno Ajeno    Meine Karibik

    Cinco años en el mundo de los grandes imperios de Estambul no transcurren en silencio; se miden en torres de acero levantadas, en cuotas de mercado ganadas a sangre fría y, sobre todo, en la sangre que asegura el mañana. ​La mansión Köksal había cambiado su ritmo con la llegada del nuevo heredero. El nacimiento del segundo hijo de Aras y Melani; un varón robusto y de mirada severa, había provocado que el semblante de Fatma terminara de suavizarse por fin, encontrando en el niño la validación dinástica que tanto había exigido. Para la matriarca, el orden natural del mundo se había restablecido: un varón para Aras, el respaldo de los Aksoy a través del matrimonio de Burak, cuyo primogénito aún se hacía desear, y una aparente paz doméstica que ignoraba los silencios tensos que aún poblaban la habitación principal. ​A pocos kilómetros de allí, en la otra orilla del Bósforo, los Öztürk celebraban su propio triunfo. El primogénito varón de Lale y Arkan había llegado un año antes, demost

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status