Share

Capítulo 4

Author: KarenW
POV de Adrianna

Bianca arqueó un poco las cejas y soltó una risita.

—Marco, ¿no dijiste que Adrianna estaba lesionada? Seguramente todavía se está recuperando, quizá no se sienta bien.

Entrecerré los ojos. ¿Cómo se atrevía Bianca a mencionar siquiera eso, después de todo lo que había hecho? Se volvió hacia mí y habló con voz dulce y tranquila.

—Adrianna, no seas impulsiva. Has estado con Marco todos estos años mientras él construía todo esto; eres una amiga muy importante para él. No puedes irte así, como si nada.

—Y yo que pensé que te alegraría que me fuera —dije con ligereza, sosteniéndole la mirada.

Marco se puso a su lado y siguió la actuación.

—Compórtate. No voy a tolerar esa actitud hacia mi prometida.

Se volvió hacia ella y suavizó el tono.

—No le hagas caso. Siempre ha sido así; renunciar es solo su manera de provocarme. Y ahora tú la defiendes, y ella se ofende.

Volvió a mirarme con dureza.

—No te confundas; no te impido renunciar porque me importes. Me dabas lástima, eso es todo. Sin mí, ¿crees que una huérfana como tú tendría algo de esto? Seguirías luchando apenas para pagar tus préstamos universitarios.

Cada palabra me golpeaba más fuerte que la anterior.

—Así que deja la farsa —concluyó—. Recoge tus cosas y vuelve a trabajar. Todavía necesito que redactes un contrato para el señor Robinson la próxima semana.

Huérfana, otra vez esa palabra. La rabia me recorrió el cuerpo, aguda y ardiente.

Que se quedara con ella; un hombre al que cualquiera podía quitarte nunca valía la pena, pero tener que quedarme ahí parada, obligada a tragarme el orgullo mientras me destrozaba frente a esa mujer otra vez.

Por un segundo, ni siquiera supe cuál era el verdadero Marco, el que tenía enfrente o el que una vez me tomó de la mano y me prometió todo.

—Me voy. Aunque me muera de hambre en la calle, ya no será asunto tuyo. —Me di la vuelta y salí.

Las palabras de Marco siguieron resonándome.

—Me dabas lástima. Sin mí, ¿qué tendría una huérfana como tú?

Me zumbaban los oídos, y en cuanto llegué al vestíbulo, unas manos hostiles me tomaron por sorpresa del brazo. Al girarme de golpe, descubrí que era Bianca, así que la aparté con firmeza para retroceder.

Sonrió y alzó la voz lo suficiente para que todos la oyeran.

—Entiendo que te moleste que Marco ya no te preste atención, Adrianna. Pero ahora que estoy aquí, soy su prometida, su futura esposa. —Ladeó un poco la cabeza—. Entre mujeres, deberíamos saber cuándo apartarnos de una relación ajena. No querrás que te llamen rompehogares.

¿Rompehogares? ¡Cómo se atrevía! Se acercó más sin perder la sonrisa.

—Así que deja de aferrarte a él. Todo este drama no va a lograr que vuelva a mirarte.

Luego retrocedió, tan elegante como siempre.

—Sé que quieres quedarte en el casino, pero de ahora en adelante no olvides cuál es tu lugar. ¿Entendido?

Las miradas se volvieron hacia mí desde todos lados, curiosas y casi todas cargadas de juicio. Ya podía escuchar los susurros sobre la huérfana que se atrevió a aspirar a más de lo que le correspondía.

Y Bianca… haciéndose la mujer generosa y perfecta, tan amable, tan indulgente, dispuesta a soportar a alguien como yo junto a su prometido.

—Bianca —dije sin ocultar mi irritación—, hasta una adolescente sabe que no se juzga lo que no se entiende. Y aquí estás, diciéndome que me aparte de Marco. Yo nunca fui la que cruzó la línea.

—No quise decirlo así. —Volvió a buscarme la mano; esta vez apretó con fuerza y me clavó las uñas en la piel—. Solo te doy un consejo como amiga.

Intenté zafarme.

—¡¿Qué estás haciendo?! —Marco irrumpió entonces.

Un segundo después, Bianca me soltó, trastabilló hacia atrás y se desplomó en el suelo como si la hubieran empujado. Se escuchó un coro de exclamaciones entre los presentes.

—¡Bianca! —Marco corrió hacia ella, se arrodilló a su lado y la abrazó. Con una mano le sostuvo la cabeza y la estrechó contra él.

Luego levantó la mirada hacia mí.

—Primero haces una escena en tu oficina, ¿y ahora la empujas? ¿Qué te pasa?

Mientras preguntaba esto, ella temblaba contra su pecho, haciendo que su voz sonara sumamente suave y desamparada.

—¿Por qué, Adrianna? Solo te pedí que no renunciaras… ¿por qué hiciste algo así?

Entonces gritó.

—Mi anillo… no está. Seguro se me cayó.

Marco volvió a clavarme la mirada. Hizo una seña y dos guardias dieron un paso al frente.

—Que ella lo busque —dijo con dureza—. Nadie va a ayudarla. Que lo encuentre sola.

Antes de que pudiera reaccionar, dos guardias me sujetaron de los brazos y uno de ellos me empujó sin contemplaciones, haciéndome caer. Aunque forcejeé por un segundo, no sirvió de nada. Mis rodillas golpearon el suelo con fuerza.

El golpe resonó. Marco ni siquiera parpadeó. Estaba ocupado ayudando a Bianca a ponerse de pie.

—Ni se te ocurra levantarte hasta que encuentres el anillo —insistió Marco—. Cuando lo hagas, devuélveselo a Bianca. Después discúlpate.

Por una fracción de segundo, Bianca dejó asomar una sonrisa afilada y satisfecha. Luego la borró y volvió a ponerse esa expresión suave y frágil mientras se apoyaba en él.

—Marco…

—No te preocupes —murmuró él, mientras la llevaba hacia un asiento—. Lo encontrará.

Intenté levantarme. Alguien me golpeó la espalda con fuerza y me obligó a bajar de nuevo.

—¿De verdad quieres esto? —pregunté en voz baja.

Había soportado cosas peores por haber crecido en un orfanato, pero jamás imaginé que él llegaría tan lejos con tal de demostrarle algo a esa mujer.

—Ya me escuchaste —respondió—. Los actos tienen consecuencias. Lastimaste a Bianca; ahora vas a pagarlo.

—Sí… los actos tienen consecuencias.

Un diamante tan grande no iba a desaparecer así como así; por eso, al cabo de un rato, divisé un destello cerca de la pata de una silla. Estiré la mano para recoger el anillo y contemplé cómo el diamante relucía con una fuerza cegadora.

Por un segundo, solo me quedé mirándolo. Este anillo, el mismo que había encontrado en el clóset, me había hecho creer… imaginar cómo se sentiría llevarlo en el dedo. Me fijé en su tamaño.

Demasiado pequeño. Nunca había sido para mí. Estaba muy feliz como para notarlo.

—Lo encontré. —No me tembló la voz.

Algo se le cruzó por la cara a Marco, tan rápido que nadie más lo notó. Pero Bianca sí lo captó y le apretó el brazo con más fuerza.

—Marco… —susurró con voz frágil.

Marco hizo una seña. Un guardia me quitó el anillo de la mano; otro se acercó para ayudarme a levantarme. No le hice caso y me levanté sola. Tenía las rodillas entumecidas; ni siquiera me había dado cuenta de cuánto tiempo llevaba en el suelo.

—Ahora ven aquí y discúlpate con Bianca —dijo Marco.

—No lo haré. —Me erguí más.

Bianca le dio un tirón del brazo.

—Marco, ella me empujó. Si mi padre se entera de que alguien puede maltratarme en tu casino y salir impune…

Se hizo un silencio entre nosotros. Marco y yo nos quedamos mirándonos. Entonces, sin dejar de mirarme, habló en voz baja:

—Haz lo que quieras con ella; si no se disculpa, recibirá su castigo. Es lo justo.

Continue to read this book for free
Scan code to download App

Latest chapter

  • Gané la Apuesta Final contra el Mafioso   Capítulo 14

    POV de Adrianna Reuniones temprano por la mañana, vuelos interminables y salas llenas de humo donde discutía con hombres poderosos, experimentados e inflexibles que me doblaban la edad. Jamás me cansaba; por primera vez sentía que estaba en mi lugar, como si por fin hubiera tomado posesión de algo que siempre me había pertenecido.Marco levantó su imperio con mi ayuda, así que yo sabía exactamente cómo desmontarlo. Lo primero que hice fue retirar la inversión que mi papá tenía en su casino y luego fui todavía más lejos.Me adelanté a cada negocio que él buscaba, lo bloqueé con cada socio que intentó asegurar y firmé cada contrato que él deseaba antes de que tuviera la oportunidad de hacerlo.Lo que él planeaba comprar, yo lo adquiría; lo que intentaba construir, yo lo destruía. Utilicé todo a mi alcance, desde el dinero y las conexiones hasta mi influencia. Su casino ya estaba tambaleándose, paralizado por el rechazo público y los rumores, así que yo solo me aseguré de que colapsara m

  • Gané la Apuesta Final contra el Mafioso   Capítulo 13

    POV de AdriannaCuando llegó otro mensaje de Marco, ni siquiera lo miré. Bloqueé su nuevo número y borré el mensaje. No pensaba perder ni un segundo más en él; nada de lo que dijera o hiciera me haría volver a su lado.—Ya llegamos —dijo Evan desde el asiento del conductor, mientras estacionaba el auto.Me había llevado a la universidad en la que habíamos estudiado; al descender, cruzamos juntos el campus y ese silencio me resultó inesperadamente familiar. Evan sonrió apenas.—Cuando me enteré del matrimonio pactado entre los Conti y los Knox, lo odié. Nunca fui de seguir reglas, y menos si ataban mi futuro a otra familia por conveniencia.Me miró de reojo.—Pensé que era algo que me tocaba aguantar.La luz suave le cayó sobre los hombros cuando se volvió hacia mí, con los ojos brillantes.—Hasta que descubrí que mi verdadera prometida eras tú.Sonrió con ternura.—Y de pronto dejó de parecerme un sacrificio.Le sostuve la mirada y el corazón se me aceleró, aunque no quisiera admitirlo

  • Gané la Apuesta Final contra el Mafioso   Capítulo 12

    POV de Marco¿Pero cómo no iba a ver más allá de mi actuación para comprenderlo? Todo lo que hice fue por nuestro futuro; ella era la única mujer que amaba.Bianca no, jamás ella. Entonces, ¿por qué no pudo decirme la verdad sobre su identidad, quedarse conmigo y esperarme? Pudimos haberlo tenido todo.Pero ahora todo se arruinó. Para los demás, yo no era más que un idiota: el hombre que tiró a la basura a la verdadera heredera por una impostora.—¿Qué carajo estoy haciendo…?¿Cómo terminé de esta manera? ¿Por qué elegí el bando equivocado cuando más importaba y aparté a Adrianna, la única que siempre estuvo dispuesta a quedarse? ¿Acaso fue por orgullo, por ambición o solo por mi necesidad de probarle algo a Bianca, algo que en realidad nunca importó?Podía inventar mil excusas, pero ninguna cambiaría la verdad. La descuidé y rompí su confianza de forma irreparable.Me lo busqué. Sin embargo, en ese instante una idea cruzó mi mente y me enderecé de inmediato. Esto no iba a terminar de

  • Gané la Apuesta Final contra el Mafioso   Capítulo 11

    POV de Marco¿Cómo habían terminado las cosas así? ¿Cómo pudo Adrianna ocultármelo todo? Ella debió saberlo desde el principio; sabía que era la hija de Don Conti y, aun así, jamás me lo dijo.¿Acaso estuvo viéndome hacer el ridículo todo este tiempo? ¿Se reía por dentro cuando le decía que necesitaba a Bianca cerca para asegurar el respaldo de los Conti?Todo este tiempo ella era la verdadera heredera, y dejó que yo creyera lo contrario.La furia que contuve toda la noche estalló. Fui hasta el bar y tiré todo lo que había sobre la barra. El vidrio se hizo añicos contra el piso.No bastaba. Y ese tal Evan… El supuesto compañero perfecto, su futuro prometido. ¡Sobre mi cadáver!Fui yo quien encontró a Adrianna cuando nadie más lo hizo. Fui yo quien la dejó entrar en mi vida, quien ayudó a construir todo lo que tiene ahora.Sin mí, ¿acaso Don Conti la habría reconocido? ¿Y ahora, solo porque está enojada, decide arrojarse a los brazos de otro hombre? No voy a permitirlo.Entré como un to

  • Gané la Apuesta Final contra el Mafioso   Capítulo 10

    POV de Adrianna Marco siempre me había parecido el hombre más guapo que conocía, pero, comparado con el recién llegado, se veía completamente deslucido. Rebusqué en mi memoria sin encontrar nada; no recordaba haberlo visto antes, ni en el jardín ni en ningún otro lugar.Sin embargo, por su forma de hablar, parecía conocerme.El rostro de mi expareja se ensombreció.—Atrás. Estoy hablando con mi novia; esto no es asunto tuyo.El hombre no se detuvo. Al contrario, sonrió y dio un paso hacia mí. Me tendió la mano.—No parece que la estés pasando bien con él —dijo con calma—. ¿Qué tal un baile conmigo?Cualquiera era mejor que Marco. No lo dudé y puse mi mano en la suya.—Me encantaría.Me apartó con delicadeza. Marco se puso pálido.—¿Quién diablos eres tú…?Dio un paso adelante e intentó llevarme de vuelta. El hombre se movió con soltura y se interpuso entre nosotros.—Ah, perdón —dijo, despreocupado—. Olvidé presentarme.Miró a Marco y luego volvió la vista hacia mí.—Evan Knox. —Hizo

  • Gané la Apuesta Final contra el Mafioso   Capítulo 9

    POV de AdriannaBianca se desplomó con un grito de dolor, pero no se molestó en suplicar; lo sabía perfectamente. En el momento en que mi padre me entregó la pistola, ella entendió que lo había perdido todo, pues él estaba completamente dispuesto a arrancarla de su vida.Y yo… yo había sido piadosa, porque no le apunté al corazón. Aun así, por cómo me miraba, supe que me quería muerta. Tal vez se arrepentía de no haber dejado que aquellos hombres enmascarados terminaran el trabajo.—Bianca —dijo papá con dureza—, te vas de mi mansión en este instante. Mi hija fue lo bastante generosa para perdonarte la vida, pero yo no. Desaparece de mi vista. Si vuelvo a sorprenderte rondando por aquí, no seré tan considerado. Me encargaré de ti yo mismo.Papá recorrió la sala con la mirada y cargó su voz de autoridad.—Desde hoy, quien la ayude, sea amigo o pariente, ya no estará de mi lado.Luego se volvió hacia mí y me habló con suavidad.—Anna… mi hija querida. Ya sufriste bastante.Bianca seguía

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status