مشاركة

Capítulo 1.

مؤلف: W S Alonso
last update تاريخ النشر: 2024-05-06 23:58:51

No ser amados es una simple desventura; la verdadera desgracia es no amar.

 

-Albert Camus-

 

Chantal

 

—¡Pero, Chantal, prometiste hacer algo nuevo con tu vida este año!

Exclamaba Amber, mientras recorría el departamento detrás de la rizada que, a paso apresurado se dirigía a la sala del lugar, ya que su ruidosa amiga no la dejaba leer en paz. 

—¡Sé que lo prometí! —molesta se detuvo—. Pero no puedo hacer ese trabajo, no me veo escribiendo en una sección como esa —frustrada, se dejó caer en un sofá.

... Esa misma tarde Chantal recibió la grandiosa noticia de que, su cuento de misterio, había sido el ganador del concurso de escritura creativa. Como primer premio se le daba la oportunidad de colaborar en una de las revistas de la Universidad. No era cualquier revista la que pidió sus servicios. Se trataba de un nuevo y exitoso proyecto que desafiaba el mundo del marketing y la publicidad. Su nombre era: "Luxury Voices" y lo promovía Derek Derricks, un estudiante de segundo año, cuya carrera era Graduado en negocios. Chantal se sintió feliz, realizada, nunca pensó que su historia, llegaría a ganar y, a su vez, brindarle tal oportunidad. 

Su alegría no voló muy lejos, pues el mismo director de la revista que había reclamado sus servicios, esa misma tarde, la había buscado para explicarle el importante papel que realizaría. Al ver a Derek se quedó algo impactada. Sí que lucía bien ese chico. Era alto y su cabello bien peinado hacia atrás dejaba ver lo perfilado de su rostro. Cejas de un rubio oscuro y pestañas largas, exponían unos ojos azules claros con algunos matices verdes que brillaban de emoción al verla. 

El rubio recorrió su cuerpo con una mirada profesional. Le sonrió de lado y acto seguido la invitó a ir a un café cercano donde charlarían de los pormenores de su futuro trabajo. Mientras caminaban, Chantal no pudo dejar de notar como la mayoría de las personas a su alrededor los miraban. Mejor dicho, la miraban, y con una extrañeza enorme. No era para menos, teniendo en cuenta que semejante hombre la acompañaba, y ella, que no llegaba a los 1.65, se veía como un alien al lado de él. Un alien desaliñado, pues sus cabellos rizos azabaches estaban un poco sueltos, le caían largos y rebeldes sobre sus anchas cejas. 

Se sentaron en el café, uno delante del otro. Derek pidió Capuchinos para ambos. La miró y Chantal pudo notar como el aire del chico que, antes era divertido y algo despreocupado, se convertía en uno totalmente profesional, mientras con un semblante serio, pero encantador, le decía: 

—En serio estoy impresionado señorita Robinson —aquel chico hablaba como si ya fuera un exitoso empresario—. Usted tiene un currículum impresionante —¿curriculum?, se preguntó mentalmente, solo llevaba un mes y medio ahí—. Sí, no me mire extrañada. He investigado su trayectoria en este corto tiempo: tiene notas muy buenas, asiste siempre a clases y se destaca en estas, además, tomó el curso de escritura creativa, en el cual dejó boquiabiertos a todos cuando ganó el concurso con su cuento: "Aferrado al mar de los susurros", un título muy creativa, por cierto. 

—Gracias... —se limitó a decir Chantal. Aunque no sabía si debería dárselas cuando aquel joven hablaba de su monótona vida, esa que había logrado crear en el campus, y que a él le parecía un trofeo de guerra. 

—Lo que más admiré en tu historia —prosiguió el rubio—, fue la forma en la que desarrollaste los personajes. Como si fueras ellos y te lograras meter en ese "mar susurrante", consiguiendo además, que cada lector lo hiciera contigo —los ojos azules del joven la miraban con fascinación—. Me imagino que se deba al hecho de que estás estudiado psicología, sin duda tienes una mente algo manipuladora... —Disculpe —le interrumpió ella algo confusa—. Quisiera saber a qué se deben tantos halagos y el porqué de esta inusual "reunión" —ella también sabía como jugar con vocabulario formal. 

—Tienes poca paciencia, ¿eh?, eso me gusta —le dijo enfocando sus ojos azules en los negros de ella—. Mi equipo y yo queremos que trabajes en nuestra revista: "Luxury Voices", específicamente en la parte de sociales. Necesito alguien que interactúe con los lectores. Escribirán a la sección "Charming Girl" y tú les darás consejos amorosos, basándote en tus experiencias y además en lo que has aprendido de la psiquis y el comportamiento del ser humano... Derek no pudo terminar la frase, pues noto que Chantal lo miraba extrañada. Su ceño estaba fruncido. La mente de la rizada se quedó detenida en una singular palabra: amor. 

"Amor" 

"Consejos" 

"¿Experiencia?", casi ríe. 

Chantal lo miró. Se puso de pie rígida. Tomó su bolso y sin decir nada, se dirigió a la salida del local, quería irse lo más rápido posible de aquel café. Lo dejó con la palabra en la boca. A lo que Derek se quedó sin habla, ninguna chica, nunca, nunca en su vida lo había dejado de tal manera. Chantal caminaba insultada. Parecía una loca dando zancadas largas. Cabizbaja, intentaba alejarse lo más rápido posible de aquella mesa. Internamente se reía de ella misma por lo absurdo de la situación. 

Justo iba a salir del café cuando un golpe violento contra algo duro frenó su paso. Se tambaleó un poco y casi cae, pero unos brazos fuertes la sujetaron por los hombros. Miró hacia arriba, había chocado con un chico alto de cuerpo esculpido. Unos ojos azules más oscuros la miraban fríos e inexpresivos. Sintió mucha vergüenza. Recompuso su equilibro y salió del lugar, desprendiéndose de las manos de aquel muchacho, al cual no le dio ni un simple: gracias...

—"Charming Girl", me gusta ese nombre. Se oye fresco y "encantador". 

—¿Eh? —el comentario de Amber había sacado a Chantal de sus divagues mentales respecto a esa tarde—. Lo siento, no te estaba escuchando.

—No es novedad —dijo la sarcástica voz de Anne, quien se encontraba sentada en el mueble rosa fucsia que adornaba excéntricamente la sala. Allí con su cabello rubio platino recogido, una mascarilla verde, y sentada en su, "trono", como le decía ella al llamativo mueble, se dispuso a dar su opinión—. Creo que eres idiota "Chanty". Acabas de rechazar una oportunidad por la que cualquier chica mataría. Solo por tener de jefe a un Derricks —se ventiló con sus manos dramáticamente— yo limpiaría los pisos de esas oficinas a los que ellos llaman editorial.

"¿Un Derricks? ¿Hay más de uno?", se preguntó la rizada. 

— Bueno, tampoco es que lo haya rechazado —espetó Amber—. No oyes que salió corriendo como si le hubieran propuesto matrimonio —se mofó la castaña, a lo que la rubia respondió con rizas escandalosas. 

Chantal miró a ambas hermanas. Esas que le dieron alojamiento en el piso que sus padres les habían obsequiado, para que no se quedara en una beca común del campus. Era increíble lo similares y diferentes que eran. La rubia era despampanante. En cambio Amber era más sencilla, pero igual de hermosa que su hermana mayor. Ambas compartían unos expresivos ojos verdes, y una sonrisa amplía y provocativa si se miraba de otro punto de vista. Se sentía bien en compañía de ambas. Sabía que se preocupaban por ella, la querían y le deseaban lo mejor. 

Los comentarios de ambas hermanas la llevaban a un punto sugestivo donde se planteaba si de verdad su lema de no creer en el amor, iba a ser más fuerte que los deseos de realización profesional. Por una vez debía dejar de ser tan egoísta consigo misma. Tenía que tomar riesgos en aras de intentar cambiar un poco su gastada vida. 

Era hora de crecer y no dejar las oportunidades que le aparecían en el camino. Si entraba en el proyecto, sería capaz de enriquecer su currículum. Tendría al menos una moderada vida social. Además, sería divertido ver los absurdos comentarios de las "desesperadas" que escribirían a la revista. 

Haría que sus consejos cambiaran esas mentes melosas con instinto reproductivo que le pedirían ayuda. "Todo sea por el bien de una sociedad mejor...", se dijo. 

—Bien, basta de risas —expresó mirando a ambas hermanas que, aún divertidas, le prestaban atención—. Lo haré. Me disculparé con el tal Derek y le pediré otra oportunidad. Mañana lo buscaré y comenzaré este nuevo capítulo en mi vida. Hablaré, como una experta, de lo que más ignoro.

استمر في قراءة هذا الكتاب مجانا
امسح الكود لتنزيل التطبيق

أحدث فصل

  • Hablar de lo que ignoras.   Capítulo Extra.

    Chantal.Acababa de llegar de la clínica. Se sentía agotada, los últimos días del año el trabajo se hacía cada vez más arduo. Algunos pacientes recaían debido a su ingreso indefinido, y el hecho de no poder ir a ver a sus familias. Para otros era el recuerdo de que no tenían nada a qué aferrarse. Chantal recordaba cómo hacía más de siete años su madre había estado en esa misma posición, creyéndose sola y por ello les brindaba a cada uno de sus casos toda la ayuda y confort que podía. Ser psicóloga no era fácil, menos en un centro de rehabilitación y aislamiento, pero la hacía sentir viva el hecho de saber que su trabajo remendaba vidas y unía familias, justo como ella hubiera deseado que se reparase la suya. Aunque cada cosa estaba en su lugar hacía años, todavía se preguntaba qué hubiese pasado si los hechos hubieran ocurrido de manera diferente.Se escurrió la nieve de los rizos y colgó su bolso en el armario cerca de la puerta. Se quitó los zapatos, dejando un suspiro cargado de s

  • Hablar de lo que ignoras.   Capítulo 124: Epílogo.

    Epílogo.Tres años después.Chantal.Con la sábana de satén blanco cubrió su cuerpo desnudo, salió de la cama arrastrándola por todo el suelo alfombrado. Abrió la puerta de cristal transparente e inhaló el aroma de las rosas rojas que recién abrían en el balcón. Era un panorama perfecto, la Torre Eiffel resaltaba en el ambiente parisino. El clima tibio le recorría la piel, y la hacía sentirse de manera exquisita. Habían llegado la noche anterior, Dixon prácticamente la secuestró del centro de desintoxicación donde hacía sus pasantías. Ese año se graduaría y comenzaría a ejercer como Psicóloga junto al Doctor Garcés, para ayudar a personas como su madre, a salir del horrible abismo que era depender de las adicciones. Se sentía feliz, realizada, había vencido gran parte de sus miedos, y aunque todo su camino en los últimos años no había sido fácil, recorrerlo junto a Dixon, fue la fuerza necesaria que necesitaba para vencer las dificultades.Sus familias seguían en conflicto, pero apren

  • Hablar de lo que ignoras.   Capítulo 123

    Chantal.Caminaron por el amplio jardín hasta llegar al lado de una fuente. Dixon se puso frente a ella y comenzó a buscar dentro del bolsillo de su pantalón.—Quería dártelo antes, pero con todo esto no tuve oportunidad —sacó la pulsera de mariposas y tomó su muñeca para colocársela—. Solo se ve hermosa en ti.Chantal la admiró, los dijes resplandecían con los destellos que brindaban las luces del atardecer. Entonces, recordó a su abuela, y la esfera traslúcida que le había obsequiado junto a sus palabras:«... Todos necesitamos ese algo que nos haga brillar mi niña, recuerda, a esta vida venimos en una mitad, y nos dedicamos sin quererlo a buscar la otra que nos falta...»Chantal sonrió, par de lágrimas corrieron por sus mejillas. La había derribado, él, con todos sus defectos y virtudes, con esa maravillosa forma de quererla y de demostrarle lo que sentía. Dixon había echado su muralla abajo, la había estado agrietando desde ese momento en el que chocaron y su azul se acon el negr

  • Hablar de lo que ignoras.   Capítulo 122

    ChantalEl vestido de color rosa pálido se ajustaba a su cintura y caía holgado hasta las rodillas. Se aplicó labial para terminar su maquillaje, pero la sombra de la tristeza era lo que más se asomaba en su rostro. Pasaron varias horas y Dixon solo había venido a tomar su traje y explicarle que tendría que asumir el papel de padrino junto a Maggi. Debía estar en el altar con su padre, el cual no había dejado de beber desde que ambos hablaron. Él le contó todo lo que Daniel dijo, sin embargo, no se sentía feliz al respecto.Percibía que nadie en esa familia la quería cerca de Dixon, no la creían digna, o al menos así se sentía ella. Suspiró y se dio un último vistazo al espejo. Se veía bien, pero su complemento faltaba.Asistiría junto a Anne y Derek, que ya esperaban en el recibidor de la mansión. El rubio no estaba mucho mejor que ella, pero de igual forma le ofreció su brazo con una agradable sonrisa.Fueron al jardín principal. La tarde comenzaba a caer, pronto el cielo dibujaría

  • Hablar de lo que ignoras.   Capítulo 121

    Dixon.Sonoros pasos se escucharon a su derecha, haciendo que todos se giraran a la mujer que se movía con gracia de diosa sobre el piso pulido. Lidia llegó a ellos con una hermosa sonrisa. Se fijó en cada uno antes de saludar deteniéndose más de lo debido en contemplar a la rizada,cosa que dejó claro a Dixon que ella sabía quién era su novia y el apellido que cargaba.—Bienvenidos, pensaba que no iban a venir, ya estaba preocupada. Tú debes ser Derek —dijo al rubio—, en un placer conocerte.—Igualmente —respondió él con resequedad reparándola—, ella es Anne Brown, mi novia.—Un gusto —extendió su mano para saludar a la rubia quien imitó la acción.Dixon percibió el nerviosismo en Chantal cuando Lidia volvió a reparar en ella. Se aferró más a sus dedos, por lo que él le pasó el brazo sobre los hombros de forma protectora.—Ella es Chantal Robinson, mi novia.La mujer asintió intentando disimular una muequilla de desagrado que todos notaron. Él le dio una mirada con tintes gélidos deja

  • Hablar de lo que ignoras.   Capítulo 120

    Dixon.Sus cuerpos desnudos se enredaban sobre las sábanas grises, los gemidos ahogados a besos candentes desterraban el silencio de la habitación. Quería palpar cada espacio de su piel, recorrer los poros erizados que sucumbían ante el éxtasis. Las piernas temblorosas se aferraron a sus caderas a la vez que ella decía su nombre como quien reafirma el mayor de los placeres. La electricidad le recorrió el cuerpo al escuchar su voz, sus movimientos se hicieron más fuertes y profundos, haciéndolo soltar bufidos de gozo. Atrapó sus rizos en un puño tirando de ellos mientras el corrientazo amenazaba con romper en su dureza.—Mírame —le exigió en un murmullo.Ella abrió sus ojos y los conectó con los de él. Quería que esos abismos negros contemplaran su deseo, el brillo lascivo y genuino en su azul; ese que era solo por ella. La gloria fluyó como un descargue cargado de placer que lo hizo enterrarse más en la unión de ambos. Besó sus labios con premura, sellando lo mucho que disfrutaba cada

فصول أخرى
استكشاف وقراءة روايات جيدة مجانية
الوصول المجاني إلى عدد كبير من الروايات الجيدة على تطبيق GoodNovel. تنزيل الكتب التي تحبها وقراءتها كلما وأينما أردت
اقرأ الكتب مجانا في التطبيق
امسح الكود للقراءة على التطبيق
DMCA.com Protection Status