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167. La mujer detrás de la máscara.

Author: WJRalde
last update publish date: 2026-08-02 03:25:20

Emilia permanecía sentada en la última fila del teatro, con el arma apoyada sobre una de sus piernas y una expresión tranquila que contrastaba con la tensión de todos los que estábamos frente a ella.

La luz del escenario iluminaba su rostro, por primera vez podía verla con claridad.

El cabello oscuro mostraba algunas hebras plateadas, aunque sus facciones conservaban una belleza que reconocí de inmediato, porque había visto aquel rostro durante toda mi infancia en fotografías que siempre creí p
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  • Irreversible   150. Sé lo que hiciste.

    Durante un segundo, mi cuerpo reacciona antes que mi cabeza. Ver a mi padre sentado en esa silla, con las manos atadas y una herida en la frente, me provoca un impulso tan fuerte de correr hacia él que apenas consigo mantener los pies en el mismo lugar. Adrián me aprieta la mano, y ese contacto me recuerda que Gabriel está esperando precisamente eso: que deje de pensar, que me olvide de todo lo que planeamos y que me acerque a él sin medir las consecuencias.Mi tío permanece junto a una cámara montada sobre un trípode. Lleva una camisa oscura con las mangas arremangadas y tiene el aspecto de alguien que lleva horas trabajando sin preocuparse por descansar. No parece sorprendido de vernos. Su sonrisa, en cambio, me produce una inquietud que no consigo explicar, porque hay algo demasiado personal en la manera en que me observa, como si llevara años esperando este momento y supiera exactamente qué voy a hacer después.—Soltalo —ordeno, señalando a mi padre.Gabriel mira al hombre atado a

  • Irreversible   159. La clínica de los recuerdos.

    A las cuatro de la mañana, empiezo a entender que el miedo puede adoptar formas muy distintas, y que la peor de todas es aquella que se parece demasiado a una decisión propia. Llevo casi una hora revisando los archivos que mi hermano logró recuperar del sistema de Gabriel, buscando alguna pista que explique por qué Mateo nos citó en la clínica y qué relación tiene ese encuentro con la visión que tuve de mi tío muerto. Cada documento parece abrir una pregunta nueva, y cuanto más leo, más difícil me resulta distinguir los recuerdos que me pertenecen de aquellos que alguien colocó en mi cabeza.Adrián permanece a mi lado, sentado frente a la computadora, con una mano apoyada sobre mi rodilla. Hace un rato dejó de fingir que estaba concentrado en los archivos y empezó a observarme cada vez que cree que no me doy cuenta. Conozco esa mirada. La he visto cuando estoy a punto de hacer algo peligroso, cuando intento ocultarle que estoy asustada y cuando él quiere preguntarme algo que probablem

  • Irreversible   148. Soy yo.

    La imagen de Gabriel muerto sigue apareciendo detrás de mis ojos cada vez que intento concentrarme en otra cosa. Recuerdo sus manos cubiertas de sangre, el suelo blanco bajo su cuerpo y la expresión de Adrián cuando me rodea desde atrás. Hay algo en ese recuerdo que me resulta insoportable, una sensación de pérdida que no consigo relacionar con lo que vi, porque en ningún momento aparece el rostro de la persona que yace en el suelo con la claridad suficiente para reconocerla.Me aferro a la camisa de Adrián y escondo el rostro contra su pecho.—Necesito salir de acá.Él me acaricia la espalda.—Vamos a salir.—No quiero volver a ver esa imagen.—Entonces no tenés que hacerlo ahora.Levanto la cabeza para mirarlo.—¿Y si vuelve?—Me lo decís.—¿Y si no puedo distinguir un recuerdo real de algo que todavía no pasó?Adrián guarda silencio unos segundos antes de responder.—Vamos a aprender a distinguirlos.—¿Y si no podemos?—Entonces vamos a buscar otra manera.Su seguridad me hace sonr

  • Irreversible   147. Yo sé quién sos.

    La frase sigue resonando en mi cabeza incluso después de que la pantalla se apaga. Tengo seis años en esa grabación, quizá menos, y estoy hablando de la muerte de Gabriel con una tranquilidad que me resulta imposible de aceptar. No recuerdo haberlo dicho, no recuerdo aquella habitación y, sin embargo, una parte de mí reconoce la escena con una certeza que me hace apretar la mano de Adrián hasta que él entrelaza los dedos con los míos.—Decime que vos también escuchaste eso —murmuro.—Lo escuché.—Yo dije que Mateo iba a matar a Gabriel.Adrián me acaricia el dorso de la mano.—Sí.—¿Por qué diría algo así una nena de seis años?—No lo sé, pero vamos a averiguarlo.Lo miro con una mezcla de miedo y frustración.—¿Y si no fue una predicción? ¿Y si vi algo que ya había pasado?Adrián tarda un instante en contestar.—Entonces vamos a descubrir qué pasó de verdad.—¿Y si Mateo hizo algo horrible?—También vamos a descubrirlo.—Podrías mentirme un poco para variar.Su expresión se suaviza.

  • Irreversible   146. Me estás mintiendo.

    Tengo miedo de lo que hay detrás de esa puerta, aunque todavía no sé qué estamos a punto de encontrar. La inscripción de FASE CERO me resulta familiar por alguna razón que no consigo explicar, y cuando apoyo la mano sobre la superficie metálica, una punzada me atraviesa la cabeza con tanta fuerza que tengo que cerrar los ojos.Veo una habitación blanca.Una mesa pequeña.Un dibujo hecho con lápices de colores.Y a un hombre agachado frente a mí, sosteniendo una fotografía.—¿Te acordás de él, Silvia?La imagen se desvanece antes de que pueda verle la cara.—¡Silvia!Abro los ojos y encuentro a Adrián sujetándome por los hombros. Tiene el rostro muy cerca del mío y me observa con una preocupación que me obliga a concentrarme en él, en sus ojos, en sus manos sobre mis brazos.—¿Qué pasó?—Tuviste otro recuerdo.—Vi una habitación. Había un hombre conmigo, pero no pude verle la cara.Mi hermano se acerca a la puerta y examina el panel de seguridad.—¿Qué te preguntó?Lo miro.—Me pregunt

  • Irreversible   145. Se detiene.

    Durante unos segundos nadie se mueve.Adrián permanece a mi lado, pero siento cómo todo su cuerpo cambia al escuchar esa palabra.Mamá.La mujer frente a nosotros tiene los mismos ojos que recuerdo de las fotografías que alguna vez vi en casa de Adrián. Más cansados, quizá. Más marcados por los años. Pero son los mismos.Ella también lo reconoce.Lo mira como si quisiera memorizar cada detalle de su rostro antes de acercarse.—Adrián...Él da un paso.Se detiene.—¿Sos vos?La pregunta me rompe algo por dentro.Su madre asiente.—Sí.Adrián la mira durante varios segundos.—Estabas muerta.Ella cierra los ojos.—Lo sé.—Todos pensaban que estabas muerta.—Lo sé.—Yo también.Su voz se quiebra.Ella avanza otro paso.—Lo siento.Adrián retrocede.Eso me sorprende.No porque no quiera acercarse, sino porque parece no saber qué hacer con todo lo que siente.Me mira.No dice nada.Yo le aprieto la mano.—Andá —susurro.—¿Y vos?—Voy con vos.Eso parece ser suficiente.Adrián camina hacia

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