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CAPITULO 16 ; el informe

Author: Alfa🥰🥰
last update publish date: 2026-10-03 16:12:43

Golpearon la puerta antes de que amaneciera.

Ivara ya estaba despierta. Sentada en el piso, con la espalda contra la cama y el cuaderno de Kaela metido bajo el colchón todavía.

—Es el sanador —dijo Bram del otro lado—. Trae lo de Fenn.

Salió descalza. Sin botas, con el vestido arrugado de la noche anterior.

En la sala ya estaban todos. Dorian con la misma ropa, con una cara de no haber dormido nada. El viejo del consejo y un tipo de manos manchadas de negro que ni quería saber qué era.

—Hablá —le dijo Dorian al sanador. Sin hola, sin nada.

El sanador dejó un frasco en la mesa. Adentro había algo negro, espeso, que se movía lento.

—Fenn no murió por garras —dijo—. Lo envenenaron. Esto estaba en su sangre.

—¿Veneno? —el viejo frunció la cara.

—Uno que acá no se hace. Lo vi una sola vez, hace años, en un cuerpo que trajeron del norte. —Miró a Ivara de reojo—. Ninguna loba de acá usa esto. Es cosa del Colmillo Negro.

El viejo se quedó mirando el frasco como si le diera asco.

—Entonces lo de la chica...

—Es cualquiera —lo cortó Bram—. A Ivara le plantaron el colgante. Ella no sabe ni hacer un té, menos un veneno del norte.

Ivara por fin respiró.

—Ah, ¿ahora sí? —dijo, con la voz ronca—. ¿Después de tenerme encerrada toda la noche ahora sí me creen?

El viejo no la miró.

—Nos equivocamos, muchacha.

—¿Se equivocaron? —Ivara se rió, sin gracia—. El consejo puede meterse su equivocación bien en el culo.

El viejo se puso rojo pero no dijo nada. Dorian le hizo un gesto con la cabeza para que se fuera. Se fueron los dos, el viejo y el sanador, arrastrando los pies.

Quedaron los tres. Dorian, Bram, Ivara.

—Kael —dijo Bram, cruzado de brazos—. Anoche dijo que vio la marca brillar antes de la pelea. Raro, porque él llegó cuando ya nos estábamos cagando a trompadas afuera.

—Ya lo sé —dijo Dorian.

—¿Entonces?

—Interrogalo vos. Hoy. Sin mí. Así no se hace el boludo porque yo le pegué anoche.

Bram asintió y se fue para el establo.

Ivara y Dorian se quedaron solos en la sala. Por primera vez en horas sin nadie más.

—Gracias —dijo él de golpe.

—¿Por qué?

—Por no comprarle todo tan rápido a Kael. Yo anoche me comporté como un pelotudo.

—Sí. Como un pelotudo —dijo ella.

A Dorian se le escapó algo parecido a una sonrisa. La primera que le veía en días.

—¿Me dejás ver? —dijo, mirándole el hombro—. No para nada raro. Quiero ver si se te hizo peor. Solo eso.

Mentira. Los dos sabían que era mentira, pero Ivara no dijo nada. Se corrió el cuello del vestido apenas, lo justo para que se viera la curva.

Dorian se acercó despacio. Esta vez despacio de verdad. Levantó la mano y se frenó a dos centímetros.

—¿Puedo?

Ivara asintió. Una sola vez, seca.

Le tocó la marca con dos dedos. Apenas un roce y a Ivara se le subió un calor desde el hombro hasta la nuca, tan de golpe que tuvo que agarrarse de la mesa. Dorian cerró los ojos un segundo, como si a él también le hubiera pegado.

—Sigue igual —murmuró, pero no sacó la mano.

Se quedaron así. Muy cerca. La mano de él todavía ahí, la respiración de los dos cambiada, hasta que un grito los hizo saltar a los dos.

Era Bram. Desde afuera.

Dorian salió corriendo. Ivara detrás, con el corazón todavía latiendo por otra cosa y ahora también por miedo.

Llegaron al establo. La puerta abierta de par en par. Todo el heno tirado, como si se hubieran peleado ahí adentro.

Bram estaba en el medio, con las manos vacías, mirando el hueco donde tendría que estar Kael.

—Se fue —dijo, sin darse vuelta—. Rompió la reja y rajó.

—¿Solo? —preguntó Dorian.

Bram se agachó y levantó algo del piso enganchado en un clavo. Un pedazo de tela roja.

El mismo rojo del vestido de Kaela.

—No —dijo Bram—. No se fue solo.

Fin del capítulo 15

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