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Capítulo 30: Lo que quedaba del guardia

Author: Alfa🥰🥰
last update publish date: 2026-10-20 15:14:02

Lo encontraron primero a él.

Boca abajo entre las rocas, con la cara contra el barro. Respiraba. Mal, con un silbido, pero respiraba.

—Alfa — intentó levantar la cabeza. Tenía un ojo cerrado por la hinchazón—. Vinieron dos. Me agarraron dormido.

Dorian se arrodilló y le tocó la nuca, con cuidado.

—¿Dos qué? ¿Lobos?

—No. Gente. Tenían capas negras. — Tosió y escupió a un lado. Sangre—. Preguntaron por ustedes. Les dije que no sabía.

—¿Y?

—Me cagaron a palos y me dejaron acá. Así que supongo que
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    —¿Se fue solo? —Ivara ya estaba de pie, el plato todavía en la mano—. ¿Adónde?—Nadie sabe. —Dorian entró del todo, cerró la puerta con cuidado para que el viento no apagara la lumbre—. Dejó una nota en su cuarto. Corta.—¿Qué decía?Dorian la sacó del bolsillo del pantalón. Estaba doblada en cuatro, arrugada. Se la dio.Ivara la leyó en voz alta, despacio, como si al decirla más lento fuera a entenderla mejor."Voy a buscar a mi hermano. Los dos. Vivo o muerto, necesito verlo con mis propios ojos antes de que termine esto. No me esperen."El papel le tembló en la mano.—Salió anoche —dijo Dorian—. Al mismo tiempo que nosotros veníamos para acá. Nadie lo vio salir. Renata dice que su cama estaba fría cuando fue a llevarle el té.—No sabe que uno ya está muerto —dijo Ivara, doblando la nota otra vez—. No sabe que encontramos el cuerpo en la cueva.—No. No sabe nada —Dorian se pasó la mano por la cara, cansado—. Solo sabe lo que él cree que sabe hace treinta años.Kael se sentó en la ca

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    Lo encontraron primero a él.Boca abajo entre las rocas, con la cara contra el barro. Respiraba. Mal, con un silbido, pero respiraba.—Alfa — intentó levantar la cabeza. Tenía un ojo cerrado por la hinchazón—. Vinieron dos. Me agarraron dormido.Dorian se arrodilló y le tocó la nuca, con cuidado.—¿Dos qué? ¿Lobos?—No. Gente. Tenían capas negras. — Tosió y escupió a un lado. Sangre—. Preguntaron por ustedes. Les dije que no sabía.—¿Y?—Me cagaron a palos y me dejaron acá. Así que supongo que no me creyeron.Bram lo levantó como pudo. Se lo acomodó al hombro. Le pesaba. Ya iban tres en esa semana y empezaba a notarse en la espalda.—Vámonos — dijo Dorian—. Antes de que se haga de día.La vuelta fue lenta. Iban cargando a dos. El sol ya empezaba a salir cuando vieron las luces de Puerto Bruma a lo lejos.Ivara caminaba al lado de Dorian. Cada tanto se tocaba el hombro. No le dolía. Era otra cosa. Como si tuviera hormigas abajo de la piel, que no se iban.—¿Te jode? — le preguntó él, c

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