LOGINRaven
No me devolvió el acuerdo a romper el vínculo y si una de las partes no quiere, no se puede disolver así tan fácil, no sin más poderes involucrados o que muera uno de los dos.
La oscuridad lo envolvió y la distancia se hizo mayor.
Me alejé de ahí y nunca entendí, porque no rompió su odioso compromiso conmigo, por qué, si le estaba dando lo que tanto quería, para que se emparejara con otra loba.
“No me importa que no lo hayas aceptado, en mi corazón, ya sea que sobreviva o no, tú nunca serás mi mate, no quiero ensuciar tus ojos con mi presencia, nunca más” fue mi último mensaje, antes de alejarme, en camino a las tierras del Rey Alfa.
*****
Llevábamos días de camino, a penas nos daban de comer o beber.
Nos sacaban pocas veces al día, como animales, a hacer nuestras necesidades fuera del camino, si no tenías que hacerlo en la misma jaula.
Cualquier protesta o demora y llovían los latigazos.
Era una larga fila de carretas con jaulas y a medida que pasábamos por más y más manadas, las ofrendas iban aumentando.
Era un asco este mundo, donde los fuertes se comen a los débiles.
Yo solo me acurrucaba en mi jaula, rezando por un milagro, nunca perdía la esperanza de escapar y como si la Diosa finalmente se apiadara de mí, una noche, ocurrió un evento que lo cambiaría todo.
Alguien, estaba atacando a la caravana y se armó una lucha a muerte en el sitio.
Los gritos e improperios me sacaron de mi sueño, en el piso frío de madera.
Me pegué a los barrotes para mirar mejor afuera, como salían del bosque circundante, inmensos lobos como mensajeros de la muerte y se abalanzaban sobre los guardias, que a penas les había dado tiempo a cambiar y asumir una posición de defensa.
“¡Raven, quizás podamos escapar!”, gritó Sena en mi mente y yo estaba de acuerdo con ella.
Tal vez, esta era la oportunidad que esperaba y como afirmando mis pensamientos, la jaula se estremeció de repente con una fuerte sacudida.
Dos lobos luchaban cerca y chocaban contra mi jaula en sus movimientos de lucha.
Me iban empujando sin darse cuenta a la orilla de una pequeña colina y nada podía hacer para escapar, porque mi prisión, estaba fuertemente cerrada con un candado.
¡Boom! Un cuerpo robusto chocó de a lleno con mi jaula y me vi cayendo al vacío.
Lo único que me dio tiempo de hacer, fue aferrarme con fuerza a los barrotes, para no golpearme tanto, mientras movimientos en vórtices me arrastraban en la caída pendiente abajo.
Después de rodar y rodar, caí al fondo con un estruendo.
Mi mente estaba aturdida y lo poco que había comido, amenazaba con ser vomitado.
Pero sacudí mi cabeza, que por suerte no me había golpeado, y para mi grata sorpresa, ¡la puerta de la jaula se había abierto al estropearse el candado!
Salí a gatas de esa caja con barrotes, que había sido mi prisión por estos días, y a mi alrededor, había bosque y el ruido de la batalla colina arriba.
Aquí estaba un poco más tranquilo, más despejado y vi la buena suerte sonreírme por primera vez, o al menos eso pensé, ilusamente.
Un fuerte collar de metal estrangulaba mi cuello y me impedía cambiar a mi loba, así que tenía que escapar en mi forma humana.
No perdí tiempo y antes de ser descubierta, comencé a correr hacia el bosque.
No había comenzado a correr siquiera, cuando el sonido de algo cortando el viento en el aire, sonó a mi espalda y sabía muy bien lo que era, lo había escuchado demasiadas veces estos días, era un látigo.
Antes de reaccionar, se enredó en mi cuello y una fuerza me haló hacia atrás, haciéndome caer al suelo de espaldas.
Me habían capturado de nuevo, la libertad me duró demasiado poco.
Al parecer, el lobo que ganó sobre la colina, había sido uno de los guardias de la caravana.
— ¿Te piensas que es tan fácil huir y escaparte como una sabandija? – hablaba mientras iba recogiendo el látigo y yo tosía ruidosamente llevándome las manos al cuello, casi asfixiada entre el collar y la presión extra.
Sintiendo el sabor de la sangre en mi boca.
Mis uñas arañando mi cuello en busca de oxígeno y casi veía estrellas frente a mis ojos y no precisamente del cielo. Me desmayaría en cualquier momento.
Repentinamente, la presión cedió y escuché un alarido a mi espalda donde estaba mi atacante.
Me incorporé tosiendo hasta sangre, haciendo ruidos al respirar por la boca con urgencia.
Cuando me controlé un poco, miré hacia atrás para ver la escena sangrienta de un enorme lobo blanco arrancándole la cabeza al guardia que blandía el látigo.
Juro, que nunca había visto a un lobo tan inmenso y majestuoso, tan letal y mortal, que daba un miedo enorme.
Todo mi cuerpo comenzó a temblar por la intimidación que salía de él, era un Alfa, eso no me cabía duda.
Sin siquiera quererme dominar, solo con su presencia, me doblegaba a su poder y cuando giró la cabeza y unos ojos rojos como rubís me miraron, sentí que hasta mis dientes castañeaban del miedo.
Esperaba que no me hiciera daño, porque no podría sobrevivir a este lobo.
Me quedé sentada en el suelo y bajé mi cabeza en sumisión, sin poder aguantar más el peso de su mirada en mí.
Mis manos abrazándome protectoramente.
Lo sentí avanzar un poco hacia mi posición y olfatear.
— Por…favor…solo soy…una esclava…tenga piedad…— logré articular entre dientes, haciéndome una pequeña bolita, queriendo pasar desapercibida.
Mi loba temblando completamente tirada en el suelo y con la cabeza baja en sumisión total.
Sentí su enorme cabeza sobre mí, su nariz olfateando mi cabello y cerré mis ojos esperando el final, pero luego, como mismo llegó, se fue, internándose en el bosque oscuro.
Me quedé un tiempo en el suelo, sin poder controlar los espasmos de mi cuerpo.
Nunca me había sentido tan intimidada en mi vida, con tanta presión de poder sobre mi pobre loba.
Este, era el verdadero Alfa, no las pobres imitaciones de mi antigua manada.
Saliendo de mi shock y obligando a mi cuerpo a moverse, intenté levantarme con las piernas temblorosas, pero no sabía que mi peor desgracia estaba a punto de llegar.
“¡Raven, cuidado!”, me gritó mi loba a la vez que me giré para escapar y un dolor agudo atravesó mi vientre.
Me encontré, con la figura de un hombre delante de mí.
— Pensaste que escaparías, después de dejar que j0dieran a mi compañero por tu culpa— escupió el hombre en mi cara, mientras la fría hoja afilada de un puñal se hundía hasta el mango en mi interior.
“¡Raven!” Sena gritaba en agonía, mientras el puñal entraba y salía varias veces, llevándose parte de mi vida.
Tanto correr y luchar para nada.
— Si él no vivió, tu tampo…— pero sus palabras se detuvieron por alguna razón y una fuerza lo separó de mi cuerpo, dejando el cuchillo enterrado en mi interior.
Me llevé las manos frías y temblorosas al abdomen, mientras miraba cómo la sangre vital y mi vida, se escapaban por el sitio desde varias heridas.
Los gruñidos y los gritos se seguían escuchando a mi alrededor, pero yo no podía escuchar nada y mis piernas, cedieron finalmente.
Nunca llegué al duro suelo, porque unos fuertes brazos me recogieron.
¿Por qué si me estoy muriendo, me siento tan a salvo?
Abrí mis ojos por última vez, para ver el hermoso rostro de un hombre con el pelo rubio, tan claro que parecía blanco nevado y los ojos azules más fríos y hechizantes que había visto jamás.
Estiré mi mano con sangre para tocarlo, parecía tan irreal, tan perfecto, pero al final, solo la oscuridad me invadió y mi mano cayó sin fuerza.
Si la muerte es tan fría, ¿por qué me siento tan cálida entre estos brazos?
NARRADORA Estaban en una antecámara, ellos dos solos. — Tú eres la que estás demasiado hermosa y pensar que te van a estar mirando tantos machos, no me gusta. Cedrick le acarició la mejilla a su compañera. Pareciera broma, pero lo decía muy en serio. — Hoy es el día, mi amor, el día que siempre habías soñado – Raven le dijo emocionada — No solo lograste reunir las manadas del Reino, sino que te has convertido en el Rey de Reyes, unificando todos los Continentes descubiertos. — Lo logramos, lo logramos juntos, porque sin mi Centuria, nada de esto hubiese sido posible – Cedrick la abrazó con amor contra su pecho. Bajó su cabeza y olió ese dulce olor que lo enloqueció desde el primer segundo, el aroma a hogar y a felicidad. — El día que más he soñado en mi vida en realidad ya se cumplió hace mucho tiempo – susurró sin dejarla de estrecharla. Raven escuchaba el fuerte latido del corazón de su Alfa — Desde el día que regresaste a mí, que me perdonaste y cuidamos de nuestra fami
UNOS MESES DESPUÉS…NARRADORA— ¿En serio? Nunca se me hubiese ocurrido combinar esos dos hechizos, de verdad eres un genio – Aaron elogió a Aidan sin poderlo evitar.Ya no tenía nada más que enseñarle a este discípulo suyo de magia y el maestro, se convirtió en el alumno.— No me asombra, él no es un hombre al que se le ocurren muchas cosas nuevas – “lo cual agradece mi vieja cadera” pensó Dalila con sarcasmo. — Y entonces pequeña hechicera, ¿de lo único que hablan ustedes todo el día es de magia?Le preguntó en voz baja a Isabella, que se puso más roja que un tomate.Habían ido a saludar a sus mayores, a los maestros de hechicería del príncipe en el Santuario, pero esta viejita le hacía cada pregunta capciosa, que la tenía de puntillas sobre un campo minado.— No, no, hablamos de todo, Aidan y yo somos almas gemelas – le dijo saliéndose por la tangente y tomando la taza humeante de la mesita.— Mm así que almas gemelas ¿Cuándo piensan encargar un cachorro? Te puedo explicar cómo es
AMBERClavo las uñas en su fuerte espalda y lo abrazo.— Vincent… Mmm – gimo descontroladamente mientras la necesidad crece en mi interior.— Amber, no aguanto más nena, abre bien las piernas, te juro que dolerá solo un momento, mírame, mírame mi vida – susurra contra mis labios y siento su enorme polla palpitar en mi entrada.De repente tengo algo de miedo al dolor y me tenso, es tan grande, ¿siquiera cabrá eso dentro de mí?— Relájate pequeña, serás mía mi Alfa, al fin serás completa… mente … Sshhh aahhh… mía, joder nena, me matas Mmm Amber – gime tenso y excitado, a la vez que siento la invasión de su caliente eje, perforando, avanzando poco a poco.Las caderas de Vincent se mueven con suavidad, suda a raudales y aprieta los dientes, gruñendo contra mi cuello.Se nota cuando se está conteniendo.— Mmm – gimo de incomodidad, abro más las piernas para acomodarlo, siento como todo se expande en mi interior para recibir la virilidad de mi Beta.— Amber te amo … Mmm… te amo mi hembra… m
VINCENTDejamos de besarnos profundamente y se separa para girarse.— ¿Así?— me pregunta con esa voz para pollas que sabe que me enloquece.— Pega tus piernas princesita – ordeno ronco en su oído mientras hundo mi nariz en su cabello rojo húmedo y olfateo profundamente su dulce olor.Mis caninos salen sin control a la vez que mordisqueo su hombro, la lamo y beso el lateral de su cuello.Mi mano va delante a toquetear y apretar sus grandes senos que me encantan, a pellizcar uno de sus rozados pezones que muero por meterme en la boca y chupar.Gime y empina las duras nalgas estimulando mi miembro.Esta hermosa mujer está hecha para pecar por cada centímetro de su lujurioso cuerpo.Agarro mi polla que late furiosa con venas a punto de reventar y la cuelo entre la suave piel de sus muslos pegados.— Mmm… joder qué rico… sshhh…Me recibe la resbalosa humedad de su tierno coño que destila todo su deseo y facilita la fricción entre nuestros genitales.No puedo evitar menear mis caderas en un
AMBERNuestros cuerpos desnudos se deben ver increíbles nadando por las profundidades de la poceta, que se interna en las entrañas de la enorme montaña, a través de una cueva sumergida.Los rayos de luna se filtran por el agua creando un efecto visual hermoso y etéreo. La mano de Vincent nunca soltó la mía, mientras nadábamos hasta salir al otro lado, al interior oscuro y húmedo de una caverna subterránea.— Ven, te cargo para que no te vayas a herir los pies – me propone una vez que estamos afuera.Hay solo oscuridad a nuestro alrededor, pero podemos ver los detalles con nuestros ojos de lobos.— No, puedo ir caminando, estar tan cerca de ti, ahora mismo es muy peligroso— respondo sonriendo y volviendo a tomar su mano.— ¿Qué?, ¿tienes miedo de que te salte encima como un lobo feroz? – me pregunta y me asombro porque nunca lo había visto tan juguetón, tan relajado y sin fruncir el ceño como de costumbre.— No, mi amado Beta, tengo miedo de saltarte arriba yo a ti y violarte como una
VINCENTAcerca su frente y la pega a la mía.— Quiero hacerte el amor Amber Walker, hoy serás mi mujer y llevarás mi marca para siempre. Entrégame lo que me pertenece, lo que es mío y la Diosa creó solo para mí.Sus labios acarician los míos mientras me tienta y me derrito contra él.— ¿Y si soy yo ahora la que no quiero que me toques?— Entonces deberías disimularlo mejor, porque el dulce olor que desprende tu sexo, me está diciendo que esa crema está lista para ser comida por mi boca – lame mi boca y la chupa, mordisqueando con afilados caninos.Gimo desesperada por ser devorada, porque penetre su lengua y me bese profundo, pero él se detiene y me quedo esperando su beso.Abro los ojos en una rendija y lo veo observándome de cerca, con burla en sus ojos oscuros.— ¡Vincent! – le reclamo palmeando su pecho, avergonzada por haber sido pillada de pervertida.¿Cómo disimular lo mucho que me encanta este pelinegro? Eso es imposible para mí.— Ven, muéstrame ese sexy cuerpo que hoy llevar







