Share

El Plan de Lila

Author: H-Joon
last update Petsa ng paglalathala: 2026-03-15 21:48:12

Capítulo Nueve

Kaden estaba de pie junto a la ventana de su oficina, con la mirada fija en las puertas de hierro que marcaban el límite de su territorio. Las mismas puertas por las que había visto arrastrar a Bella, con su cuerpo frágil y los ojos abiertos de terror. Sus gritos aún resonaban en su mente, atormentándolo, arañando su pecho.

Cerró los ojos, apretando la mandíbula mientras intentaba silenciar su voz. ¿Por qué no podía quitarse de la cabeza la imagen de su rostro destrozado? La forma en que sus lágrimas habían caído, cada gota un recordatorio amargo de su decisión.

Lo había mirado con tanta traición, tanto dolor... y aun así, en su última súplica, le había dicho que lo amaba.

Su pecho se apretó, el corazón retorciéndose dolorosamente. Había hecho lo correcto. Ella había envenenado a su madre. Era una traidora.

Entonces, ¿por qué se sentía tan mal?

"¿Kaden?" La voz suave de Lila interrumpió sus pensamientos. Entró en la habitación, con el rostro pálido y demacrado, los ojos brillando con lágrimas. "Yo... no puedo creer que haya hecho esto..."

Los ojos de Kaden se endurecieron, sus puños apretándose. "Se fue. No volverá a lastimarte a ti ni a nadie más."

Lila asintió, un delicado temblor recorriendo su cuerpo mientras se secaba una lágrima de la mejilla. "Gracias... por protegerme... por proteger a nuestra familia."

Él la miró, con el corazón suavizándose. Lila siempre había sido amable, siempre gentil. No merecía vivir con miedo. Lo había hecho por ella. Para mantenerla a salvo.

Y sin embargo... una sombra de duda persistía en su mente, carcomiéndolo. Los ojos de Bella... la forma en que lo había mirado, suplicando, desesperada...

¿Había estado mintiendo? ¿O era realmente inocente?

"¿Kaden?" La voz de Lila vaciló, sus ojos buscando en su rostro. "¿Estás... estás bien?"

Se obligó a asentir, con la mandíbula tensa. "Estoy bien."

Pero no lo estaba...

Porque por mucho que lo intentara, no podía olvidar su rostro...

Tan pronto como salió de la oficina de Kaden, la expresión de tristeza de Lila se desvaneció, reemplazada por una sonrisa fría y calculadora. Había sido más fácil de lo que pensaba. Una mención al nombre de Bella, unas cuantas lágrimas, y Kaden la había desterrado sin pensarlo dos veces.

Alfa débil y tonto. Era tan fácil de manipular.

Bajó por el pasillo con pasos ligeros, el corazón bailando de victoria. Pero el destierro no era suficiente. Bella seguía siendo una amenaza. Era demasiado resistente, demasiado terca. Si sobrevivía como loba solitaria... si encontraba el camino de regreso...

No. Lila no podía correr ese riesgo.

Llegó a los cuartos de los sirvientes, entrecerrando los ojos al encontrar a quien buscaba. Un hombre estaba en las sombras, con el cuerpo tenso y los ojos oscuros y calculadores. Un lobo solitario que había reclutado en secreto hacía tiempo, leal solo a ella.

"La han desterrado", dijo Lila, con voz baja y fría. "Pero la quiero muerta. Asegúrate de que nunca regrese."

El solitario asintió, con una sonrisa cruel extendiéndose por su rostro. "Considéralo hecho."

Los labios de Lila se curvaron en una sonrisa satisfecha. "Y haz que parezca un accidente. No quiero sospechas."

El solitario rio por lo bajo, con los ojos brillando. "Oh, no te preocupes. Será solo otra loba solitaria perdida en la naturaleza."

El corazón de Lila latió con anticipación. Pronto, Bella no sería más que un recuerdo.

Y Kaden sería suyo...

Bella avanzaba tambaleándose por el bosque, con el cuerpo débil y la visión borrosa. Estaba muriendo de hambre, sus extremidades temblando mientras se obligaba a seguir moviéndose. Sus costillas dolían por la golpiza, su rostro hinchado y magullado. Cada paso era una agonía, pero no podía detenerse. Si se detenía, moriría.

El mundo giraba a su alrededor, los árboles se retorcían y deformaban mientras la oscuridad se cerraba. Tropezó, su pie enganchándose en una raíz, enviándola al suelo con un golpe. El dolor explotó por todo su cuerpo, su visión destellando en blanco.

Estaba tan cansada. Tan rota. Quería rendirse... cerrar los ojos y dejar que la oscuridad la llevara...

Pero entonces oyó pasos. Bajos, calculados, crujiendo entre la maleza. Su corazón dio un vuelco, el miedo apretándole el pecho mientras intentaba incorporarse. Pero su cuerpo no obedecía, sus músculos demasiado débiles, demasiado agotados.

Una risa resonó entre los árboles, fría y burlona. Sombras emergieron de la oscuridad, figuras acercándose a ella, con los ojos brillando de malicia.

"Vaya, vaya... parece que la ratita no llegó muy lejos", se burló uno, con el rostro torcido de crueldad.

El corazón de Bella latió con fuerza, la sangre helándose. Lobos solitarios. Podía oler el hedor de sus cuerpos sin lavar, el olor metálico de sangre que los rodeaba.

Pero estos no eran lobos solitarios cualquiera. Eran demasiado organizados, demasiado calculadores. La estaban esperando... cazándola.

Lila. Tenía que ser Lila...

"Deberías haberte quedado en la manada, pequeña esclava", rio otro, con los ojos oscuros y hambrientos. "Ahora nadie notará cuando desaparezcas."

El miedo inundó las venas de Bella, su cuerpo temblando mientras intentaba arrastrarse lejos. Pero ellos eran más rápidos. La agarraron, sus manos ásperas e implacables mientras la levantaban, su cuerpo colgando flojo entre ellos.

"Está débil", se burló uno, arrugando la nariz con asco. "Apenas le queda lucha."

"Eso lo hace más fácil", sonrió el líder, con los ojos brillando. "Mátenla y déjenla para los buitres. Que la naturaleza se encargue del resto."

La arrojaron al suelo, con rostros inexpresivos e implacables mientras se acercaban, con los puños y botas levantados para golpear.

Bella cerró los ojos, con el corazón latiendo con fuerza mientras se preparaba para el final. Pero entonces oyó un gruñido bajo, profundo y amenazante, resonando entre los árboles.

Los solitarios se congelaron, con los ojos abiertos de miedo. Se giraron, tensando sus cuerpos mientras una figura emergía de las sombras, con un aura poderosa y los ojos ardiendo de furia.

Un Alfa. Pero no cualquier Alfa. Era más alto, más fuerte, su presencia imponente, su poder irradiando en el aire.

El corazón de Bella dio un salto, su respiración entrecortada mientras alzaba la vista hacia él, con la visión borrosa. ¿Quién... quién era él...?

Patuloy na basahin ang aklat na ito nang libre
I-scan ang code upang i-download ang App

Pinakabagong kabanata

  • La Compañera Desterrada: Despertando a la Loba Plateada   UNA ADVERTENCIA DEL VÍNCULO

    Capítulo SESENTALas cámaras del sanador estaban en silencio, solo se escuchaba el suave susurro de las hojas afuera y el ocasional parpadeo de la luz de las velas. Ella yacía bajo varias capas de mantas, con la piel pálida y la respiración superficial, pero estable. Su recuperación era lenta, pero era progreso.Damian no se había apartado de su lado desde el momento en que ella abrió los ojos. Incluso ahora, estaba sentado junto a ella, sosteniendo su frágil mano entre las suyas, mientras su pulgar acariciaba suavemente sus nudillos y su mirada nunca se alejaba de su rostro.Pero a medida que el silencio se extendía en la noche, los ojos de Ella se abrieron de nuevo, esta vez no por dolor o inquietud, sino por algo… distinto.Una onda.Al principio fue leve, como un susurro en el fondo de su mente. Pero luego creció, más espesa y pesada. Era como una nube de tormenta presionando contra su alma.Ella jadeó suavemente y sus dedos se crisparon en la mano de Damian.Él se enderezó al ins

  • La Compañera Desterrada: Despertando a la Loba Plateada   EL PLAN DEL DIABLO

    Capítulo CINCUENTA Y NUEVEZara se deslizó más allá de las fronteras del pack, avanzando hacia los límites donde merodeaban las cosas salvajes: campamentos de lobos renegados llenos de los descartados, los amargados y los rotos. Lobos sin lealtad, solo hambre.Y rabia.Perfecto.Zara observaba desde los árboles, con los ojos brillando como obsidiana mientras los estudiaba: guerreros feroces, marcados de cicatrices y gruñendo, con el odio hirviendo bajo la superficie. Bastaría un susurro, una chispa de llama, para encenderlos.Ella sería esa chispa.Con veneno en la voz, les hablaría de Ella. De una Luna falsa que los había condenado al exilio. De una compañera que debilitaba a Damian. De una bruja disfrazada de reina.Torcería su rabia hasta convertirla en guerra.Cuando se levantaran, sería el caos. Arrasarían el pack como un incendio descontrolado, y Zara se aseguraría de que Ella estuviera en el centro de la tormenta. Sola. Indefensa. Destrozada.Y cuando todo terminara… cuando la

  • La Compañera Desterrada: Despertando a la Loba Plateada   LA IRA DE LA BRUJA OSCURA

    Capítulo CINCUENTA Y OCHOEn lo más profundo de su fortaleza de sombras, Lila se encontraba rodeada de llamas oscuras y vientos malditos que giraban a su alrededor. Su cámara era un santuario dedicado a la antigua oscuridad, donde susurros de espíritus muertos hacía mucho tiempo resonaban entre las paredes de piedra. Acababa de recibir las noticias.Ella había sobrevivido.El veneno había fallado.Sisi estaba muerta. Julianne, descubierta. Las líneas secretas dentro del pack de Damian se estaban derrumbando.La mano de Lila temblaba, no de miedo, sino por la tormenta que se gestaba en su interior. Su vestido negro ondeaba con el viento antinatural y sus ojos brillaban con una furia rojo sangre.¡BOOM!Una mesa explotó cuando ella golpeó con la mano. Las llamas rugieron desde el suelo de piedra mientras las sombras aullaban.La puerta se abrió de golpe.Zara entró tambaleándose, claramente convocada por la ira de la bruja.—L-Lila…Antes de que pudiera terminar, una violenta oleada de

  • La Compañera Desterrada: Despertando a la Loba Plateada   LA LUZ REGRESA

    Capítulo CINCUENTA Y SIETELa luna colgaba alta en el cielo, bañando con su luz plateada los caminos manchados de sangre que llevaban de regreso a la mansión del Alfa. Damian y Lucian caminaban en un silencio pesado; sus ropas aún estaban manchadas con la violencia de la justicia. El peso de la muerte de Lilian, la traición y las ejecuciones de Julianne y Sisi aún se aferraban a sus almas como humo.Damian se había enterado de que la esposa del Gamma había caído gravemente enferma tras la ejecución de su hija. No es que le importara.De repente…—¡Alfa!Una voz sin aliento rompió el silencio.Damian y Lucian se giraron al mismo tiempo cuando uno de los jóvenes sirvientes de los sanadores corrió hacia ellos, casi tropezando por la urgencia.—¡Alfa Damian! ¡Es la Luna Ella… está… está despertando! ¡Sus fuerzas están regresando!El tiempo se detuvo.El corazón de Damian dio un vuelco en su pecho. Por un momento no pudo respirar… y luego la alegría lo invadió como un incendio forestal.Si

  • La Compañera Desterrada: Despertando a la Loba Plateada   EL PRECIO DE LA TRAICIÓN

    Pack Dungeon – Esa NocheSisi estaba encadenada a la fría silla manchada de sangre en el centro de la sala de interrogatorios. Su rostro estaba pálido y su cuerpo, golpeado. Sus ojos, antes orgullosos, ahora estaban hundidos y ensombrecidos por el miedo y el agotamiento. Frente a ella se encontraban Damian, Lucian y tres ancianos de alto rango del pack.Lucian caminaba lentamente detrás de ella; el sonido de sus botas resonaba como una cuenta regresiva.—Tú envenenaste a la Luna —dijo uno de los ancianos con frialdad—. Ayudaste a Zara, una traidora conocida. Asesinaste a una sirvienta de este pack. ¿Todavía niegas algo de esto?Sisi no dijo nada. Sus labios temblaban, pero ninguna palabra salió.La voz de Damian sonó baja y peligrosa:—Se te dio la oportunidad de confesar. De hablar. Ahora, la verdad será arrancada de tu silencio.Lucian se acercó y colocó sobre la mesa el puñal manchado de sangre que habían recuperado junto al cuerpo de Lilian.—Tenemos evidencia. Testigos. Un cadáve

  • La Compañera Desterrada: Despertando a la Loba Plateada   Sin escapatoria

    CAPÍTULO CINCUENTA Y CINCOArriba – La habitación de SisiSisi metió el último frasco en su bolsa, con el corazón latiéndole desbocado.Entonces lo oyó.Botas. Voces. Decenas de ellas. Acercándose.El pánico la atravesó como un rayo.—Están aquí —susurró, con los ojos muy abiertos—. No… no, no, no…Agarró su bolsa y corrió de nuevo hacia la ventana… pero afuera los vio. Guerreras. Arqueros. Guardias. Todos esperando.Estaba atrapada… Tropezó hacia la puerta, pero se congeló.Botas. Varias. Rápidas. Pesadas.Venían por ella.Sus ojos se desviaron hacia la pared trasera: la rejilla de ventilación.Se dejó caer de rodillas, la abrió con una hoja afilada y se metió a gatas, arrastrando la bolsa detrás de sí. El metal le raspaba la piel y su hombro ardía con cada movimiento, pero apretó los dientes y siguió adelante. Había mapeado ese pasaje años atrás: uno de los viejos conductos de mantenimiento que llevaba más allá de la cerca trasera, cerca de los jardines lejanos.Libertad. Si lograba

Higit pang Kabanata
Galugarin at basahin ang magagandang nobela
Libreng basahin ang magagandang nobela sa GoodNovel app. I-download ang mga librong gusto mo at basahin kahit saan at anumang oras.
Libreng basahin ang mga aklat sa app
I-scan ang code para mabasa sa App
DMCA.com Protection Status