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CAPÍTULO 6

Author: Blue Ink
last update publish date: 2026-10-04 20:13:46

Valerie estaba de camino a la salida del club, haciendo todo lo posible por no derramar una lágrima por su hermana y su novio.

-¡Valerie... espera! -volvió a escuchar la voz de Patricia, así que se detuvo. Si no lo hacía, Patricia pensaría que aquello le había afectado demasiado.

-¿Qué más quieres, Patricia? -Valerie le dedicó una sonrisa forzada, aunque por dentro se estaba derrumbando. Sus amigos no pudieron evitar fulminar a Patricia con la mirada.

-¿Qué estás tramando, Patricia? ¿Por qué tenías que llamarla? -Justin le susurró al oído mientras la agarraba del brazo.

-Eso duele. Suéltame el brazo.

Justin la soltó de inmediato, y ella le dedicó una sonrisa seca.

-Hermana, sabes que eres la única hermana que tengo. Y también eres el único familiar que tengo, así que sería muy insensible de mi parte no decirte esto -Patricia se acercó a Valerie.

-Estoy sorprendida, Patricia. Nunca me has considerado tu hermana, ni una sola vez, así que realmente me pregunto qué tienes que decirme -Valerie negó con la cabeza, manteniendo aquella falsa sonrisa en el rostro. Sus ojos se encontraron con los de Justin, y él bajó la cabeza con culpabilidad.

-Si prefieres no estar aquí, Val, creo que deberíamos irnos. No veo ninguna razón para que estés en un lugar que quieres evitar -Andrew tomó a Valerie del brazo, y ella se volvió hacia él con una sonrisa cansada.

-Está bien, Andy.

-Mira mi anillo de diamantes. Justin y yo estamos comprometidos. Me voy a casar pronto, y estaba pensando que sería mejor tener tu contacto. Quiero decir, podría invitarte a mi boda, ¿no crees? -Patricia sonrió con malicia, y Valerie apretó los puños con furia.

-Esa idiota -murmuró entre dientes.

-Patricia, ¿qué estás tramando? -Justin la fulminó con la mirada.

-Yo solo quería...

Patricia todavía estaba hablando cuando Valerie la interrumpió.

-Oh, ¿es eso? Felicidades, Justin y Patricia. Es una buena noticia, y no tienes de qué preocuparte. Definitivamente asistiré a su boda -respondió Valerie con un tono alegre, sin darle a Patricia ninguna oportunidad de volver a burlarse de ella.

Dicho esto, Valerie hizo una seña a sus amigos, y los tres salieron del bar.

-Creo que tu exnovio todavía está afectado por ti, Valerie. Aunque, sinceramente, te falta mucho sentido de la moda -Susan la molestó mientras estaban sentados en la parte trasera de un taxi, de camino a casa.

Valerie apoyó la cabeza contra el asiento con los ojos cerrados. Por supuesto, lo que Patricia le había dicho la había afectado, especialmente el anillo de compromiso que le había mostrado.

-Sí. Vi cómo te miraba. La expresión de su rostro lo decía todo. Parece que la bruja se está imponiendo sobre él -Andrew asintió, de acuerdo con lo que Susan había dicho.

-¿Y qué? ¿Qué importa si todavía está afectado por mí? ¿Eso cambia el hecho de que ya no podemos tener nada que ver el uno con el otro? -Valerie exhaló profundamente.

-Si todavía lo quieres de vuelta, puedes arrebatárselo a esa hermana maliciosa tuya -soltó Susan.

-¿Qué? -La voz de Valerie estalló como un volcán. Susan y Andrew asintieron con la cabeza, mientras ella negaba en desacuerdo.

-Nunca he culpado a Justin ni una sola vez. El hecho de que haya dado a luz al hijo de otro hombre es algo que Justin jamás podrá perdonarme, y además se lo oculté. Incluso si me aceptara nuevamente en su vida, las cosas nunca volverían a ser como antes entre nosotros -Valerie sonrió con tristeza.

-Debería entenderte. ¿Acaso no tuviste al niño porque no tenías otra opción? -Susan resopló.

Andrew le dio unas suaves palmaditas en el hombro a Valerie.

-Deja de ser tan dura contigo misma, Val. No diste a luz porque quisieras hacerlo.

Valerie sonrió con tristeza y bajó la cabeza.

-Aunque me obligaron, sigue siendo un hecho que di a luz al hijo de otro hombre.

Susan resopló y apartó la mirada.

-Tu familia simplemente no tiene corazón. ¡Son tan insensibles!

-Me siento mal por ti, Val. Es obvio que todavía estás enamorada de Justin. Ojalá hubiera algo que pudiera hacer para ayudarte -añadió Andrew. Le dolía saber que Valerie seguía sufriendo.

Valerie sonrió y negó lentamente con la cabeza.

-Todavía lo amo, pero ya no lo quiero. Probablemente sea porque fue mi primer amor, y por eso todavía me afecta. Pero estaré bien, chicos.

De todos modos, su amor por él se había desvanecido después de seis largos años.

Susan asintió.

-Sí, no deberías estar con él. Con toda esa belleza e inteligencia que tienes, mereces a alguien mejor, no a alguien que eligió a esa hermanastra coqueta tuya.

Con eso, los tres estallaron en carcajadas. Valerie se sintió mejor después de escuchar sus palabras. Estaba muy agradecida de tener amigos así, siempre dispuestos a defenderla.

-Podría darles un buen puñetazo en la cara si quieres. O, quizá, podrías caminar hacia el altar conmigo para vengarte de ellos -sugirió Andrew.

Valerie le dio un golpe en la cabeza.

-¡Idiota! ¿Caminar hacia el altar, dices? Eres un tonto -resopló Valerie, y volvieron a reír.

Todo lo que Valerie necesitaba era concentrarse en su nuevo y preciado trabajo en la mansión de los Davison.

Mientras tanto, Justin aceleró el paso mientras salía del bar. Patricia tuvo que correr detrás de él porque caminaba demasiado rápido.

-Justin, ¡espera! ¿Qué te pasa? -gritó.

Sin siquiera dedicarle una mirada, respondió con frialdad:

-Vete a casa, Patricia. Tengo otras cosas importantes de las que ocuparme.

Dicho esto, abrió la puerta de su coche.

Patricia jadeó y volvió a tomarle las manos.

-¿De qué estás hablando, Justin? ¿Vas a dejarme aquí? Además, ¿por qué nos vamos tan pronto? No tengo coche, y ya es demasiado tarde para pedir un Uber.

Justin sacó su billetera y le lanzó algo de dinero.

-Esto será suficiente. No te molestes en subir a mi coche.

Temblando ante la idea de perderlo, Patricia volvió a agarrarle las manos.

-¿Por qué estás tan enojado conmigo? ¿Tiene esto algo que ver con mi hermana?

Justin soltó una risa burlona. Le apartó las manos de un manotazo, se metió en el coche y Patricia continuó golpeando la ventanilla.

Ignorándola, pisó el acelerador y se alejó a toda velocidad sin pensarlo dos veces.

Patricia estaba furiosa y no dejaba de golpear el suelo con el pie, completamente irritada.

-¡Valerie, zorra! ¿Por qué tenías que aparecer?

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