로그인Clara cerró la puerta trasera de antro con fuerza, aún sosteniéndola por si a ese extraño y peligroso hombre se le ocurría volver a entrar.
Mientras se aferraba a la puerta como si su vida dependiera de ello, Clara no podía calmar el fuerte latido de su corazón.
“¿Qué me está pasando?” Se preguntó a sus adentros, sintiendo que todo su cuerpo temblaba y un calor infernal invadía cada rincón de su ser como si estuviera abrigada con mil prendas y no desnuda con dos diminutas piezas de tela.
Esos ojos negros como la noche, tan peligrosos y llenos de banderas rojas la habían abrumado como nunca antes ningún hombre lo había hecho.
Toda su vida había pensado que el amor y el sexo eran cosas poco importantes, dándole prioridad a sus estudios y a mantener el negocio de sus padres a flote.
¿Por qué ahora pensaba de forma indebida en ese maleante?
Clara no pudo evitar imaginar cómo se sentirían esos glúteos firmes entre sus manos y cómo sabría esa boca que había besado su mano.
“Seguramente a tabaco, café y wiski” Pensó saboreando su propia boca que ahora salivaba sin control.
-¡Lola! ¡Ya pasó tu media hora de descanso! ¿Qué haces que no estás lustrando el caño con tu cuerpo linda?- chilló su desagradable jefe.
-¡Ya voy!- exclamó volviendo en sí, sacudiendo su cabeza como si alejara de sus pensamientos a ese niño rico.
En realidad, ya no necesitaba el dinero de ese miserable antro.
Ese joven misterioso a quien no le había preguntado el nombre, le había dado el dinero que necesitaba para saldar la deuda con los matones del barrio.
Pero la joven castaña no quería hacer enojar a su jefe, sabía que eso sería para problema, y tener más conflictos con matones no estaba en sus planes.
“Demasiado que peleaste con dos mafiosos italianos en ese callejón” Pensó riendo divertida.
Hace mucho tiempo que la joven no se había sentido tan viva como cuando golpeó hasta el cansancio a esos dos hombres.
Sintió como la adrenalina corrió por sus venas, cómo sudaba su cuerpo y su corazón latía lleno de emoción.
Mentiría si dijera que no lo había disfrutado.
-¡Lola! ¡Mueve tu trasero sobre el escenario, tus clientes te extrañan!- volvió a gritar su jefe.
-¡Si ya voy señor!
“Lo mejor va a ser olvidar que esto alguna vez pasó”
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Clara volvió a su casa en compañía del amanecer.
Estaba agotada luego de una noche bailando sin parar además de la pelea extra.
La joven bailarina y luchadora llevaba los tacos en una de sus manos, caminando descalza por el asfalto frío. Sus pies estaban rojos y con ronchas por los zapatos de los que no estaba acostumbrada a usar, ya que siempre andaba en zapatillas.
Entró al comercio de su familia casi desplomándose en el suelo de no ser porque su tío la sostuvo entre sus brazos.
-¿Estás bien cariño?- preguntó preocupado.
La joven asintió con la cabeza, murmurando una queja inentendible.
-Solo debo dormir unas horitas antes de irme a la facultad.- susurró casi entrando al mundo de los sueños en los brazos del hombre.
-¿Por qué no te quedas a descansar hoy?
La castaña negó con la cabeza.
-No puedo… hoy tengo examen.
No podía perder su calificación perfecta, de esa forma iba a poder mantener la media beca que había conseguido gracias a su buen rendimiento.
Luego se reincorporó y de su pequeño bolso sacó los 500 dólares más lo extra que había ganado en el antro.
El tío miró estupefacto tanto dinero junto.
-¿Cómo lo conseguiste? No habrás….
-¡No!- exclamó roja como un tomate- Solo tuve buenas propinas, nada más- mintió- Ten….- exclamó colocando el dinero en la mano del hombre y cerrándola- Paga el alquiler y con lo demás compra comida, seguramente hoy llegue tarde de la facultad y no me va a dar el tiempo.
-No te preocupes- dijo guardando el dinero- Ahora ve a dormir- exclamó dando empujoncitos a su sobrina hasta el entrepiso.
Clara no protestó y se arrastró hacia la cama quedándose dormida antes de que su cabeza tocara la almohada.
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-Y firme esto también, por favor- exclamó el abogado de la familia White.
Iván firmó toda la pila de papeles con desgano y con su mente muy lejos de allí, en una misteriosa mujer que lo había dejado boquiabierto y que no podía quitarse de su mente.
-¿Es todo?- preguntó con fastidio, lo había mantenido toda la mañana frente al escritorio.
El abogado sintió con la cabeza.
-Entonces vete, necesito estar solo.- ordenó con dureza.
El abogado se inclinó y salió siendo escoltado por el guardaespaldas de Iván.
-Tu quédate…- le ordenó al hombre.
-¿Qué necesita señor?- preguntó su fiel guardaespaldas.
-Lola García- sentenció pensativo el azabache.
-¿Qué sucede con ese nombre? ¿Debemos deshacernos de ella?
-¡No!- chilló el hombre- Eso no…- gruñó- necesito que averigües más sobre ella, es… bajita como de esta altura- dijo haciendo un gesto con su mano- menuda pero tonificada, de pelo castaño hasta la cintura y ojos color miel- la describió fascinado mientras el guardaespaldas asentía con la cabeza memorizando la información- ¿Crees que puedas ubicarla por mí?
-Claro señor, ya mismo comienzo-
-Muy bien- sonrió satisfecho, inclinándose en la silla de cuero y girándose hacia el gran ventanal desde donde podía contemplar la ciudad nocturna que le pertenecía, deseando que sea pronto el reencuentro con la mujer.
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Luego de unas horas, su guardaespaldas se presentó en su oficina.
-Señor White…
-¿Conseguiste algo?- preguntó impaciente.
El hombre asintió con la cabeza y le acercó una computadora portátil abierta con un video en blanco y negro en la pantalla.
Le dio play.
-Conseguimos el video de la cámara de seguridad del callejón, ¿Es ella señor? .
Nuevamente el joven mafioso se quedó maravillado por los hábiles movimientos de esa misteriosa mujer, ahora podía apreciarlo mejor, realmente tenía una técnica perfecta.
Lo que le hizo dudar si realmente no era una espía encubierta.
-Sí, es ella.- exclamó.- ¿Puedes pasarme el video?
-Claro-
-Bien, sigue con la búsqueda, bien hecho.
-Sí señor.
Iván observó una y otra vez el video de la cámara de seguridad.
Cada vez que le volvía a darle play, su obsesión por Lola subía más y más, la quería cerca de él, quería saber más de ella y si esas habilidades también las tenía en la cama.
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-¿Cómo te sientes papá?- preguntó el joven mafioso cuando entró al cuarto de su padre.
-Bien- sentenció el hombre fastidiado.
Iván sabía que a su progenitor no le gustaba estar haciendo nada durante todo el día, estaba seguro de que quería volver a su trabajo.
Pero ahora, más que nunca, Iván quería seguir al mando.
-Me enteré lo que pasó a noche.
-El idiota de tu socio intentó asesinarme.
El joven mafioso no esperaba que su padre se riera ante esto.
-¿Qué es lo gracioso? Acabo de decir que intentó asesinarme- gruñó.
-Típico del tano- exclamó divertido el hombre.- Lo importante aquí es que estás vivo, eso demuestra que eres capaz de manejar el negocio.
¿Qué le pasaba?
Su hijo casi muere acribillado y solo dice estupideces.
-De no ser porque una desconocida me salvó la vida, hoy no estaría aquí- admitió.
Su padre enarcó una ceja confundido, como si no hubiese entendido lo que dijo su hijo.
-No entiendo… ¿te refieres a nuestros hombres?
Iván negó con la cabeza.
-Ellos llegaron demasiado tarde, si hubiese dependido de ellos ya estaría con una bala en la cabeza.
-¿Y entonces?- preguntó el jefe, sabiendo que luego iba a despedir a un par de inútiles.
-Una mujer- exclamó algo avergonzado, con sus mejillas sonrojadas.
El joven azabache no se sorprendió cuando su padre comenzó a reírse a carcajadas hasta que terminó tosiendo con fuerza.
Iván puso los ojos en blanco.
-Es ridículo- exclamó limpiándose una lágrima traicionera. -¿Una mujer? ¿Ganándole a los matones del tano? ¡Imposible!
Iván no culpó a su padre por no creerle, él mismo se hubiese reído de algo como eso, si no lo hubiese visto no lo hubiese creído posible.
-Entonces velo con tus propios ojos- sentenció mostrándole a su padre el video desde su teléfono.
La sonrisa del Sr. Withe se borró automáticamente de su rostro al ver a la mujer noquear sin esfuerzos a los dos hombres.
Sus ojos se agrandaron exageradamente y comenzó a sudar en la frente.
Esto extrañó a Iván.
Si, era raro lo que estaba viendo.
Pero su padre parecía más aterrorizado y en shock que sorprendido.
-¿Ahora me crees?- exclamó Iván cuando el video terminó.
Su padre quedó en silencio unos segundos, como si estuviera procesando lo que acababa de ver frente a sus viejos ojos.
-Increíble- exclamó frotándose la barbilla, pensativo.
Iván asintió con la cabeza estando de acuerdo.
-Sería una buena guardaespaldas para mí- dijo más para sí mismo que para su padre.
-¿Qué? ¿Una guardaespaldas mujer?- exclamó indignado su padre- ¿No crees que sería humillante para la familia?- protestó furioso, imaginando lo que dirían sus colegas de eso.
Iván lo ignoró por completo, mientras su padre estuviera postrado en esa cama, él tenía el mando.
-Ya le dije a nuestros hombres que la busquen, ella tiene que formar parte de nuestro cuerpo de Elite quiera o no. – sentenció.
-¿Te atreves a contradecirme?- advirtió el hombre.
Iván pudo escuchar cómo la máquina de las pulsaciones que estaba conectada a su progenitor se aceleraba.
-Padre, ahora yo estoy al mando, hasta que te recuperes, tú mismo lo dijiste- sentenció, y sin decir más nada, se volteó y salió de allí.
Ivan estaba parado en el mismo lugar sin saber hace cuantas horas, pero no quería moverse aunque sus extremidades se habían entumecido. Temía que si se alejaba del cajón donde descansaba su hermano, se iría para siempre. Temía perderlo, olvidar su rostro, su risa, todo…. No había llorado, no desde que lo vio morir delante de él. Toda la habitación estaba decorada con cientos de hermosas flores de todos los colores que asemejaban al jardín trasero de la casa donde habían crecido y donde a Nick más le gustaba pasar las tardes. Era lo que menos podía hacer por él, que su viaje hacia el otro plano fuera lo más placentero posible. De repente una mano se posó suavemente en su hombro, pero no fue capaz de alejar sus ojos de su hermano. -Ivan…- dijo la voz masculina e inconfundible de Erik, su cuñado- Ella está aquí. El joven azabache no respondió, ni movió ni un solo músculo. Sabía a quién se refería, a Clara, su amada. A quien no había visto desde ese horrible día en la casa del grupo
Todo pasó muy rápido ante la mirada de Clara. Pudo haber sido más rápida y esquivar el agarre del señor White si los analgésicos no hubiesen dejado de hacer efecto en su cuerpo. Pero no fue así, de un momento al otro el hombre la estaba agarrando por detrás y presionando el arma en su cien. No tuvo que levantar la vista para saberlo, el frío del metal contra su piel la hizo temblar de miedo.-Ni un paso más- advirtió el hombre mientras retrocedía sin soltar a Clara.Ivan y Erik se detuvieron en seco.-¡Padre, suéltala!-chilló Nick con los ojos llorosos.Erik observó con sorpresa a quien había considerado su amigo.-¡Bastardo! ¡Esto es tu culpa!- le gritó enfurecido, había estado guardando su rencor todo este tiempo mientras había estado secuestrado en la sucia habitación.El señor White se rió con fuerza haciendo doler los tímpanos de la joven.-¿Qué esperabas? ¿Qué estuviera de tu lado? Su lugar es aquí conmigo.-¡Ya basta!- gritó Ivan, llamando la atención de todos, hasta de Clara,
-Tranquilo Nick, todo va a salir bien- le susurró Clara a su cuñado. Mientras ambos eran escoltados por dos hombres del Grupo Sol hacia dentro de la mansión donde aguardaba su enemigo.La joven sintió un fuerte tirón en su brazo- Cállate traidora- Gruñó el hombre.Clara contuvo sus ganas de mandarlo a la mierda y optó por respirar profundo por la nariz para mantener la compostura. Por otra parte, Nick no dijo nada, no quería provocar una pelea de la que no sabría si saldría con vida. Su cuñada le había dicho que su padre no sería capaz de lastimar a su propia sangre. Pero realmente no estaba seguro de si eso era cierto.Hasta que no viera frente a él a su hermano mayor, no estaba seguro si aún seguía con vida.Llegaron a la puerta cerrada del despacho del señor White.-Señor, los tenemos- indicó uno de los hombres.-Hágalos pasar- ordenó con la voz sin emociones.De un momento a otro Clara y Nick fueron arrojados sin cuidado dentro del cuarto, cayendo de bruces al suelo. La joven cerr
Nick cerró todas las puertas y ventanas de la cabaña con cerrojo. Apagó todas las luces que no eran necesarias y que podrían llamar la atención de sus enemigos. Necesitaban pasar desapercibidos lo mejor posible hasta que las cosas se calmaran.Por el rabillo del ojo vio a Clara levantándose de la silla de ruedas con su niño en brazos.-¿Qué haces? No te levantes- exclamó alarmado.La joven madre lo ignoró y le entregó su bebé, que ahora dormía plácidamente entre cobijas, a la mujer que la ayudaría a cuidarlo. Erik se había encargado de tener en casa todo lo necesario para el cuidado del niño mientras estuvieran ocultos, y eso incluía ayuda en la crianza.-Por favor, cuídalo bien mientras no estoy- pidió la joven.La mujer mayor tomó al pequeño y Clara se acercó a darle un suave beso en su frentecita. Luego la empleada se lo llevó hacia el piso superior.Nick arqueó las cejas con confusión.-¿Mientras no estás? ¿De qué estás hablando Clara?La joven caminó hasta el baño y abrió el boti
Lo primero que sintió Erik al despertarse fue el frío contra su cuerpo y la dureza de la superficie donde estaba recostado. Liberó un quejido de dolor mientras parpadeaba pesadamente y abría y cerraba su boca al sentir un dolor punzante en su mandíbula como si le hubieran dado un fuerte golpe en esa zona.-Mmmm- se quejó.Cuando sus párpados finalmente le hicieron caso y se abrieron por completo. Pudo distinguir las formas y colores a su alrededor que comenzaron a tomar sentido. Todo era gris, el techo y las paredes, de no ser por algunas manchas de humedad, todo sería monocromático. Notó que no había muebles, ni nada más que una puerta de hierro y en el lado contrario de la habitación una pequeña ventana muy a lo alto.-¿Qué…?- apenas pudo decir, sintiéndose mareado y con náuseas- ¿Dónde estoy?- Se preguntó a sí mismo.-Si hubiera sabido que mi castigo sería tener que estar en el mismo cuarto que tú, hubiese preferido morir.La voz de otra persona en el cuarto le erizó la piel y le
Lo último que Clara recordaba era que estaba acostada en la camilla en el quirófano rodeada de médicos y con una pequeña cortina debajo de sus pechos. No podía sentir nada de su cintura para abajo mientras los médicos trabajaban en el parto asistido.Lo único que pudo hacer fue contener las lágrimas de emoción y miedo mientras esperaba el llanto de su hijo. Cuando el bebé lloró finalmente ella también lloró, viendo como alzaban al niño y lo acercaban a su pecho por unos minutos antes de llevarlo a control.-Hola pequeño…- exclamó suavemente, besando su pequeña cabecita con una mota de peli negro.Al principio estaba aterrorizada de que su hijo tuviera algún parecido con su ex, pero al verlo tan diminuto e inocente descansando en su pecho pensó que no podía ser más perfecto, que no quería que fuera de otra forma.Luego de un rato finalmente había sido llevada a la habitación para recuperarse de la operación. En ese mismo momento llegó Nick con una amplia sonrisa en el rostro, aunque su







