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Capítulo 3

Author: lychee
— ¡Maldito, sinvergüenza, lárgate ya de aquí! ¡Quién sabe qué enfermedad asquerosa andará cargando alguien como tú?! ¡Seguro que vas a convertir todo el edificio en un chiquero!

Solo entonces me di cuenta de que el escándalo había estallado en internet.

[Estudiante universitario se mete de noche en la cama de la directora ejecutiva del Grupo Whitehall para que lo mantenga].

Habían circulado fotos de Rosalind abrazándome y otras en las que yo aparecía saliendo del departamento que alquilaba a altas horas de la noche.

Alguien incluso había rescatado fotos mías de la época de la universidad y aseguraba que mis trabajos de medio tiempo y las clases particulares que daba no eran más que una fachada para seducir mujeres y conseguir a una que me mantuviera.

Las redes se llenaron de comentarios despiadados. Algunos incluso llegaron a arrojarme basura.

Aterrado, cerré la puerta de un golpe y llamé a Rosalind, desesperado por conseguir ayuda.

Contestó enseguida.

Antes de que pudiera decir una palabra, intentó tranquilizarme.

—Sam, vi la publicación que se volvió viral. No te asustes. Yo me encargo. No le abras la puerta a nadie, sea quien sea. Cuídate.

Percibí un leve rastro de angustia en su voz, pero aun así se esforzaba por hablarme con dulzura.

La voz se me quebró.

—Terminemos…

Antes de que pudiera terminar, escuché la voz alarmada de Victor al otro lado de la línea.

—Está pasando algo con la junta directiva…

La llamada se cortó antes de que pudiera decir algo más.

***

Media hora después, un nuevo video se volvió tendencia y reavivó el escándalo.

Victor estaba de pie frente a la cámara, con lágrimas deslizándose por sus mejillas.

—Samuel Cooper es un estudiante de una familia de escasos recursos al que Rosalind ayudó económicamente durante sus años universitarios. Ella solo lo hizo por bondad. Nunca imaginó que su codicia lo llevaría a tener otras intenciones. Un consejo para ciertas personas: si van a comportarse como ratas, quédense en la alcantarilla, donde les corresponde, y no salgan a la luz.

Las palabras de Victor terminaron de hundirme ante la opinión pública.

La declaración de Rosalind fue como una puñalada directa al pecho.

—Esas fotos están editadas. Vic y yo tenemos una muy buena relación. Tomaremos medidas legales contra cualquiera que siga difundiendo estos rumores.

Las redes estallaron.

[¡Sabía que tenía que ser falso! ¿Quién en su sano juicio dejaría a un joven heredero como el señor Grosvenor para tener una aventura con un universitario pobre?]

[¿Será una jugada del mantenido para desplazar al esposo legítimo? Nunca había visto que destrozaran públicamente a alguien como lo están haciendo con este universitario…]

***

Alguien rastreó mis datos personales y los publicó en internet. Mi celular se llenó de de mensajes insultantes.

Entonces recibí una llamada de la universidad.

Mi asesor académico habló en tono grave.

—Samuel, los responsables del programa en el extranjero ya se pusieron en contacto con nosotros. Quieren que des una explicación razonable sobre la ola de críticas que se ha desatado en internet; de lo contrario, podrían retirarte la oferta de admisión…

Cada golpe me dejaba más desconcertado.

Mi celular vibró: era un mensaje de Rosalind.

«Sam, no me guardes rencor. Esta es la mejor manera de manejarlo».

Como no respondí, volvió a llamarme.

En su voz se notaba un profundo agotamiento.

—Sam, aguanta un poco más. Cuando pase esta tormenta, podré darte todo, salvo el título de esposo.

En su corazón, yo nunca ocuparía el primer lugar.

Hablé en voz baja.

—Rosalind, deja de engañarte. Lo que nunca pudiste darme no era el título de esposo, sino amor.

No me quedé a escuchar sus explicaciones. Colgué.

Después desbloqueé el celular y empecé a redactar una publicación, reuniendo pruebas de nuestros siete años de relación.

Justo cuando estaba a punto de publicarla, recibí otra llamada.

La voz de Jayden resonó al otro lado de la línea.

—Samuel, alguien le dijo a tu mamá que eras el mantenido de una mujer. ¡Se enojó tanto que terminó en el hospital!
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