FAZER LOGINRosalind permaneció en silencio. Solo mucho después de que se llevaran a Jayden, dejó escapar una risa amarga, apenas audible.¿Se suponía que debía transmitirle a Samuel las disculpas de Jayden?Ni siquiera sabía si algún día lograría encontrarlo, y mucho menos si él la perdonaría si lo hacía.¿Con qué derecho hablaría en nombre de Jayden?***Rosalind volcó todos sus recursos en la búsqueda de Samuel: dinero, contactos y todo lo que tenía a su alcance.Todo el asunto terminó saliendo a la luz y, durante un tiempo, acaparó los titulares de todos los principales medios de comunicación.En menos de una semana, las acciones del Grupo Whitehall, que antes lideraban el mercado, se desplomaron.Sin embargo, Rosalind no tenía cabeza para nada de eso. Dedicó cada hora y hasta la última gota de energía a encontrar a Samuel. Perdió todo interés en dirigir la empresa y se apartó por completo de ella.***Un año después, el Grupo Whitehall quebró.A partir de entonces, la situación de Rosalind no
En cuanto vio a Rosalind, Victor se quedó paralizado. Luego, sus ojos se iluminaron con un alivio desesperado.Convencido de que ella había llegado a salvarlo, corrió hacia su lado sin dudarlo. —Rose, por fin llegaste. ¡Jayden quiere hacerme daño!Jayden acababa de presenciar el lado más despiadado de Victor. Ahora, al verlo transformarse de repente en un muchacho frágil e inocente, no sintió más que asco ante el contraste entre sus dos caras.Jayden se obligó a soportar el dolor abrasador que le recorría todo el cuerpo y miró a Rosalind.Con los dientes apretados, logró decir:—Rosalind, te han engañado. Victor nos ha engañado a todos…Antes de que pudiera terminar, Victor lo cortó en seco.—¡Cállate!Si Rosalind y la policía no hubieran estado allí, Victor habría recurrido a cualquier medio, por cruel y despiadado que fuera, para hacerle pagar a Jayden por desafiarlo.Pero ahora no podía hacerlo. Tenía que mantener intacta su imagen.Victor se obligó a calmarse. Tiró suavemente de l
Era Jayden. Tenía los ojos enrojecidos, el cabello revuelto y el rostro tenso, como si estuviera al borde del colapso.—¡Lo prometiste! —gruñó Jayden—. Dijiste que, si te ayudaba a atacar a Samuel y a arruinarlo, borrarías todas esas fotos mías. ¿Hasta cuándo vas a seguir chantajeándome con esto?Lo que tenía a Jayden tan aterrorizado y acorralado eran unas fotos íntimas suyas que Victor guardaba en el celular.Tiempo atrás, Jayden había descubierto por casualidad la verdad sobre Rosalind y Victor, y se enfureció al enterarse de que ambos conspiraban para engañar a Samuel.En un arrebato de ira, decidió contarle la verdad a Samuel para que pudiera poner fin a todo aquello antes de que fuera demasiado tarde. Pero, cuando intentó llamarlo, Samuel acababa de terminar una jornada de más de diez horas en sus trabajos de medio tiempo.Agotado, se fue a casa y se desplomó en la cama.Jayden lo llamó más de una docena de veces, pero Samuel no contestó ni una sola vez.Impaciente por naturaleza
Victor, que había salido corriendo detrás de Rosalind, la encontró completamente perdida y destrozada. Lo primero que pensó fue que el cuerpo debía ser de Samuel, y un destello de alegría le cruzó el pecho.Sin embargo, ocultó lo que sentía tras una expresión de preocupación y le habló con suavidad.—Rose, sé que esto es doloroso para ti, pero tienes que mantener la compostura. Acabamos de desmentir todos los rumores en la conferencia de prensa. Si un reportero te ve así, solo el daño a nuestra imagen nos costará una fortuna.En otro momento esas palabras habrían sido suficientes para que Rosalind pusiera los intereses de la empresa por encima de todo, sin dudarlo. Pero ahora parecía haber perdido el alma. Por mucho que el tratara de llegar a ella, no mostraba ninguna reacción.Victor se inclinó para ayudarla a levantarse.—El suelo está helado. No deberías quedarte aquí sentada…En cuanto sus dedos la tocaron, Rosalind se estremeció como si hubiera recibido una descarga eléctrica y lo
Rosalind había previsto que en la conferencia de prensa pudieran hacerle una pregunta así. Al fin y al cabo, esos reporteros se ganaban la vida con escándalos y titulares sensacionalistas.Había lidiado con situaciones así innumerables veces desde niña y sabía muy bien lo solitaria que podía ser la cima.Cuanto más alto era el puesto que alguien ocupaba, más ojos vigilaban cada uno de sus movimientos. No importaba si los comentarios eran simples rumores o calumnias descaradas. Mientras pudieran aprovechar el interés del público y atraer más miradas, los medios no dudaban en explotarlos sin piedad.Esa era precisamente una de las razones por las que Rosalindle había ocultado su identidad a Samuel durante tanto tiempo.En sus más de veinte años, nunca había conocido a nadie, que tras descubir quien era en realidad,no cambiara su forma de tratarla. Todos, sin excepción, terminaban volviéndose serviles, ansiosos por complacerla y satisfacer cada uno de sus caprichos.Nunca había querido qu
Un zumbido agudo resonó en mi cabeza.La salud de mi madre siempre había sido delicada. Últimamente, había entrado y salido de la unidad de cuidados intensivos varias veces.Tenía tanta prisa por llevar a Rosalind a casa para presentársela. Quería que, por fin, mi madre pudiera quedarse tranquila.Corrí al hospital como un loco.***Jayden ya me esperaba afuera de urgencias.En cuanto me vio, me dio un fuerte empujón.—¡Te advertí que no te convirtieras en el mantenido de nadie! ¡Casi matas a tu mamá del disgusto!Los padres de Jayden bebían y apostaban. Nunca tenían tiempo para cuidarlo, así que mi madre siempre lo había tratado como a su propio hijo.Contuve las lágrimas.—¿Cómo está mi mamá?La puerta de urgencias se abrió y un médico salió, bajando la mascarilla.—La paciente está estable por ahora, pero no puede soportar otra impresión fuerte bajo ninguna circunstancia.Mi celular vibró con una notificación de transferencia.Rosalind me había enviado 200 mil dólares.«Me enteré de







