LOGIN—Si se atreve a armar un escándalo en mi universidad, no le dirigiré la palabra —dijo Allison.Sandra soltó un «Uuuh» burlón y se rio. —No le tienes nada de miedo, ¿verdad?Pero Allison sabía que no podía dejar las cosas así. Si quería mantenerlo tranquilo, tenía que darle algo que esperar con ilusión.Bajó la ventanilla, tomó una foto del paisaje y se la envió a Jareth por WhatsApp.Jareth estaba en plena reunión. Los dos ejecutivos sentados a ambos lados de la mesa ya se estaban gritando, visiblemente furiosos.Jareth bajó la mirada y abrió el mensaje de Allison. Era una foto curiosa. Había fotografiado el espejo lateral del auto. Por el reflejo, pudo darse cuenta de que iba en un Porsche rojo, claramente un auto de mujer. Le llamó la atención una gran mariposa azul posada en el borde del espejo. Allison debía de haberla encontrado bonita y por eso había tomado la foto.Como había fotografiado el espejo, también había captado su rostro, pequeño y delicado en el reflejo.Jareth ampli
Sherrie había llegado a la familia Rogers hacía apenas seis o siete años. Casi no había tenido tiempo de acostumbrarse a su nueva vida cuando empezó a enviarle dinero a aquel hombre.Las cantidades iban desde treinta millones hasta unos pocos miles. A veces le enviaba dinero una vez cada tres meses. Otras, lo hacía tres veces en un mismo mes. En total, las transferencias sumaban ochenta millones.—¿Recuerdas cuando te faltaba dinero? —preguntó Allison con naturalidad—. ¿Sherrie alguna vez te ayudó como ayudó a Timothy?El rostro de Nigel se tensó. Recordó los problemas económicos del hospital, cuando casi se había visto obligado a vender propiedades. Sherrie lo había consolado entonces, diciéndole que no tenía dinero para ayudarlo. Pero los documentos de Allison contaban otra historia.La misma tarde en que Nigel había estado dispuesto a vender la casa para pagarle a Gabriel tres millones por la pulsera rota, Sherrie le había transferido tres millones a Timothy.Cuando un periodista l
Peggy le dedicó una sonrisa fría. —La mitad de esos trescientos mil millones es mía. Si no te deshaces de ese viejo asqueroso, me encargaré de que él también reciba una parte.Nigel estaba furioso. ¿Cómo podía tener tan mala suerte? ¿Por qué tenía que haberse enterado Peggy? Se agarró la cabeza, cada vez más desesperado, hasta sentir que estaba a punto de perder el control.Al final, se obligó a pensar. Tenía que resolver una cosa a la vez. Se volvió hacia Peggy e intentó calmarla. —Cariño, no intentaba ocultártelo. Estaba protegiéndonos de ese parásito. Ahora estamos del mismo lado. Por el momento, finge que no sabes nada. Me desharé de Timothy. Te lo juro.Peggy lo miró sorprendida.Nigel siempre la había despreciado, ¿y ahora la reconocía como su esposa? Ja. De verdad debía de haberse quedado sin opciones.Cuando ella dejó de gritar, Nigel bajó la voz. —Esto nos afecta a los dos. Si no resolvemos lo de Timothy, acabaré en la cárcel. ¿Cómo vas a conseguir tu parte de mis bienes ento
Zoey dio media vuelta y corrió escaleras arriba. No había tenido ninguna mala intención. Solo había pensado que todo sería mejor si se llevaban bien. ¿Por qué Allison tenía que dar tanto miedo?El arrebato de Allison no solo había asustado a Zoey. Jareth también se puso nervioso. Ya estaban discutiendo y, encima, a Zoey se le había ocurrido mencionar precisamente a Nora.Se sentía culpable y no podía disimularlo. Esa culpa terminó por hacerlo ceder. —Está bien. Puedes ir. Pero voy a conseguirte una habitación individual en la residencia.Sin su intervención, Allison tendría que compartir habitación con otros tres estudiantes. Habría ruido y poco espacio, y quién sabía cómo serían sus compañeros. No veía ninguna razón para que ella tuviera que soportar eso.Pero Allison seguía sin estar contenta. —Llevo meses sin ir a la universidad. ¿Y ahora voy a aparecer y recibir un trato especial? ¿Qué crees que dirá la gente? Me quedaré en la habitación que me asignen.Apartó a Jareth de una pata
Cuando Allison estaba de mal humor, lo último que se le ocurría era tomarse fotos. La única foto decente que tenía era de su boda, tomada por el equipo que habían contratado para el evento.Aquella era la única foto que la había captado siendo ella misma. —Volvamos a casa.Antes de que Allison pudiera responder, Jareth la tomó en brazos. Entre sus brazos, ella se sentía pequeña y ligera. Él acomodó su postura para que estuviera más cómoda contra su cuerpo. Por instinto, ella le rodeó el cuello con los brazos.En cuanto entraron en la casa, el aire cálido de la calefacción disipó el frío. Bajo sus pies, una suave alfombra cubría el suelo.Jareth la dejó con cuidado en el sofá. Una criada se acercó para llevarse sus zapatos de tacón. Él no dejaba que Allison los usara dentro de la casa. Le maltrataban demasiado los pies.Todavía tenía los pies fríos por la nieve. Jareth se sentó a su lado y le acomodó las piernas sobre su regazo, dejándola recostada de lado en el sofá. Allison lo vio le
Allison notó que él todavía tenía los ojos enrojecidos. Ella también quería salir, así que aceptó su mano.—Tráele a Allison la capa azul claro del armario —le dijo Jareth a la empleada.Allison se había arreglado para el paseo, pero, antes de salir, Jareth insistió en cambiarle los zapatos de piel de cordero por unas botas gruesas para la nieve. Ella no quería ponérselas. La capa quedaba preciosa con su vestido y aquellas botas arruinaban todo el conjunto. Solo verlas la molestaba.Jareth se arrodilló frente a ella de todos modos. Le sostuvo el tobillo con una mano, le quitó los zapatos con cuidado y le puso las botas. Luego la tomó de la mano y tiró de ella hacia la puerta.Allison lo siguió, refunfuñando entre dientes durante todo el camino.Fuera, se adentró en la nieve blanda y la oyó crujir al compactarse bajo sus botas. El sonido le recordó un invierno de años atrás, cuando su familia la había dejado fuera de casa y había caminado sola por la nieve. Sonaba exactamente igual.Re







