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Un bofetón ensordecedor rompió el silencio. El Sr. Miller, el padre de Ashley Miller, echaba chispas de rabia mientras le exigía:
—¿Quién es el padre del hijo que llevas dentro, desvergonzada de m****a?
—Papá, no lo conozco —respondió Ashley entre lágrimas, con la marca de la violencia de su padre impresa en el rostro.
—¿Cómo te atreves a decir que no lo sabes? ¿Es eso lo que te enseñé? ¿A acostarte con cuanto hombre se te cruce por delante? ¡Has traído la deshonra a esta familia, Ashley! —escupió el Sr. Miller, consumido por la furia.
—Lo siento, papá. De verdad que lo siento —sollozó Ashley, suplicándole a su padre.
—¿Que lo sientes, dices? ¿Qué es exactamente lo que sientes? ¿Haber quedado embarazada a los dieciocho años o someter a esta casa a la vergüenza de un bastardo? ¡¿Cuál de todas estas ofensas pesa más en tu conciencia?! —Las palabras del Sr. Miller resonaron en la habitación, dejando a Ashley sin aliento y hecha un mar de lágrimas. No tenía idea de que un solo error impulsivo la llevaría a su ruina.
—A partir de hoy, yo, ISAAC MILLER, te repudio como mi hija, Ashley. ¡Lárgate de esta casa y no me vuelvas a dar la cara en tu vida! —retumbó la voz del Sr. Miller, haciendo que Ashley se estremeciera. Su padre acababa de romper toda relación con ella, y una ola de desolación gélida la invadió por completo.
—Papá, papá, por favor, perdóname. No tengo a dónde ir. Ten piedad de mí; soy tu hija, por el amor de Dios —suplicó Ashley de rodillas, mientras su padre ya le daba la espalda.
—Papi, perdona a mi hermana. Cometió un error al acostarse con un desconocido y manchar el nombre de nuestra familia. Pero seguro que puedes encontrar en tu corazón el perdón para ella, ¿verdad, papi? —intervino con falsedad Isabella, la hermanastra de Ashley y la responsable de todo este caos, intentando fingir que arreglaba la situación.
—Mira a tu hermana, Isa. ¿Por qué no puedes ser más como ella, Ashley? Te supera en todos los sentidos —comentó el Sr. Miller, haciendo que una oleada de resentimiento recorriera las venas de Ashley.
Ella había pensado que sus acciones eran lo único que tenía molesto a su padre, pero ahora, entre la hipocresía de Isa y los comentarios de él, la rabia de Ashley llegó a su punto de ebullición.
—Papá, ¿cómo puedes decir semejantes cosas? He pasado mi vida entera sin hacer otra cosa que intentar complacerte. He obedecido cada una de tus órdenes sin cuestionar nada, a pesar de que muchas veces eran tareas de un adulto. ¿Y ahora me comparas con tu hija ilegítima? —Los ojos de Ashley se llenaron tanto de lágrimas como de rabia mientras encaraba a su padre.
¡ZAS! El sonido resonó por toda la estancia. La Sra. Green, la madrastra de Ashley y madre biológica de Isa, había despreciado a Ashley desde el primer día. Además, detestaba que le recordaran su papel de amante.
—Abofetear es lo único que sabes hacer. ¿Por qué? ¿Acaso di en el blanco? Pues esa es la puta verdad. Por culpa de tus acciones, mi madre falleció. Por tu culpa, me convertí en un simple títere controlado por mi padre. Por tu culpa y la de tu hija, me están echando a la fuerza de mi propio hogar. La casa que alguna vez perteneció a una familia feliz, ahora se ha transformado en una casa consumida por el dolor —aseguró Ashley con valentía directamente a la cara de la Sra. Green. Fue como si la mujer hubiera recibido mil bofetadas de golpe.
—Miller, mira cómo me trata tu hija. No me tiene el más mínimo respeto. Siempre es lo mismo cada vez que no estás —comenzó a llorar dramáticamente la Sra. Green, echándole más leña al fuego de la ira del Sr. Miller.
—Hija malagradecida, ¿así es como te comportas cuando yo no estoy? —El Sr. Miller se abalanzó sobre Ashley y la agarró del cuello, estrangulándola. Ashley se desvivía por zafarse del agarre de su padre, pero fue en vano. Su intención parecía ser acabar con su vida.
Isabella corrió hacia su padre, consciente de que realmente podía matar a Ashley.
—¡Papá, basta! ¡Por favor, detente! La vas a matar de verdad —suplicó mientras intentaba liberar a Ashley, pero sus esfuerzos fueron inútiles.
—¡¡Entonces que se MUERA!! —sentenció el Sr. Miller, apretando aún más la garganta de Ashley.
—El... el espíritu de mi madre los perseguirá a todos —alcanzó a articular Ashley con la voz estrangulada, haciendo que el Sr. Miller la soltara de golpe. Ashley cayó al suelo, tosiendo con fuerza y luchando por tomar aire. Su padre por poco logra quitarle la vida, dejándole el corazón aún más destrozado.
—¡AHORA LÁRGATE DE MI CASA! —le gritó el Sr. Miller a Ashley, pareciendo olvidar que ella era la hija que había traído al mundo junto a su amada esposa fallecida, la madre de Ashley.
Ashley huyó de la sala hacia su habitación. Con los ojos nublados por las lágrimas, empezó a empacar sus cosas cuando la puerta se abrió de golpe. Ashley se giró para ver quién era y, para sorpresa de nadie, era Isabella.
—Jajajaja, qué patética eres, Ashley. Por fin he logrado correrte de esta casa —dijo Isabella burlándose. Sin embargo, para su disgusto, notó que Ashley sonreía con socarronería. La risa de Isabella cesó de golpe y arremetió hacia ella. Levantó la mano para abofetear a Ashley, pero esta le atrapó la muñeca en el aire.
—¡¡NI TE ATREVAS, ISABELLA!! —le advirtió Ashley con tono amenazante—. Sí, me voy de esta maldita casa para dejársela a ti y a tu madre, la amante. Saber que siempre dependerán de la herencia de mi madre es la mayor vergüenza que puedo darles —afirmó Ashley con una sonrisa burlona.
—No te atrevas a llamar amante a mi madre, Ashley —replicó Isabella, pero Ashley le dobló la mano rápidamente a la espalda, haciéndola chillar de dolor.
—Llamaré a esa bruja de tu madre como se me dé la gana, ¿te queda claro? —dijo Ashley, empujando a Isabella fuera de su camino y tomando su maleta. Estaba a punto de salir de la habitación cuando Isabella dijo algo que la hizo frenar en seco...
—Queda arrestado por el homicidio de su padre y sus hermanos, además de múltiples cargos por asesinato y por la agresión constante hacia su hermana —declaró el oficial. Kade reaccionó de forma violenta. —¡¡Sueltenme, malditos!! ¡¿Quién les dio esa información?! ¡¡Sueltenme!! —Nosotros se la dimos —escuchó a sus espaldas. Al girarse, vio a David, Ashley y al grupo completo. —¡¡¡ASHLEEEEYYYYYYY!!! —gritó Kade fuera de sí, forcejeando contra los agentes. —Gracias por ser mi última venganza, Kade. ¿Qué pensabas, que castigaría a los demás y a ti te dejaría libre? ¡¡JAMÁS!! Para tratar con alguien como tú, no podía arriesgarme a encararte directamente; habría salido mal. Tuve que recurrir a la trampa de la seducción, y caíste redondito. ¡Te deseo lo peor en la cárcel, porque te mereces la PENA DE MUERTE! —espetó Ashley antes de que los oficiales lo subieran a la patrulla y se retiraran. Ashley corrió al interior para revisar a Alice, encontrándola afectada tras el ataque de Kade.
Capítulo 60 Han transcurrido de dos a tres meses desde que las familias Miller y Thomas abandonaron el país. La vida continuaba sin volver del todo a la normalidad para Ashley y sus amigos, pues aún no lograban obtener nada que pudiera destruir de forma definitiva a Kade. Sus cuatro hermanos llevaban bastante tiempo desaparecidos, mientras que su padre había sido asesinado el año anterior. Nadie lograba conseguir pruebas contundentes en su contra. Adrian y sus hombres lo intentaron por todos los medios, pero lo único que hallaron fue a la hermana menor de Kade, quien permanecía encerrada en su residencia. Por ello, Ashley decidió asumir el riesgo de infiltrarse en esa propiedad. Llamó a Kade el día anterior, suplicando entre lágrimas que la ayudara a vengarse de David. Kade no se tragó el cuento en un inicio, pues había visto en las noticias su ajuste de cuentas contra quienes la perjudicaron. Sin embargo, Ashley, experta en la materia, le mintió asegurando que solo estaba con Da
Ashley tosió una vez como señal de confirmación. Tal como lo planearon, Ashley presumió sobre la licitación del día siguiente y la importancia de la memoria USB que llevaba para DWC. Más tarde, la sustancia hizo efecto en las víboras, y Brian junto con Ken las llevaron a la habitación de hotel que reservaron con ayuda de Adrian y Kate (los supuestos meseros). Xander y David esperaban afuera en el auto. En cuestión de minutos, Adrian vio llegar a los sujetos que solicitaron el número de habitación donde estaban Isabella y Cassandra. Poco después, Xander casi devuelve el estómago al ver la transmisión en su computadora. Los seis sujetos se turnaron con Isabella y Cassandra. Sorprendentemente, y según la teoría de Brian, Isabella y Cassandra lo estaban disfrutando debido al efecto de la sustancia. Los hombres se retiraron tras cumplir la encomienda. A fin de cuentas, alguien los contrató y les pagó sin revelarle la identidad de las mujeres; solo siguieron las instrucciones de la habit
La policía llegó muy rápido y se llevó a Alicia, quien no dejaba de gritar. Ni siquiera quería ponerse el vestido. Lo único que gritaba era que su padrastro se lo merecía y que ella era inocente. Todo se volvió un caos en la oficina. Xander se fue a su despacho con Kate, mientras que Adrian y Ken salieron hacia el hospital para ver a Brian. Quedaron en reunirse en el penthouse de David más tarde para planear la venganza contra las familias Miller y Thomas. Ashley se sentó en el sofá, acomodó la cabeza de David en su regazo y comenzó a acariciarle el cabello. Parecía que la sustancia aún estaba en su organismo, porque él intentaba alejarse de ella; era la clase de hombre que, sin importar lo que hiciera falta, siempre mantenía el autocontrol. —Shh... shh... no te muevas, esposito. Soy yo... tu pequeña fiera —intentó calmarlo Ashley. El traje que le habían puesto pensando que despertaría pronto estaba empapado en sudor. —¿Qué tanta porquería te dio esa infeliz? —se preocupó Ashley.
Han pasado casi dos meses desde la venganza de Ashley contra la Sra. Westwood, y las noticias sobre la conducta de esta última afectaron enormemente a la familia. Sin embargo, como siempre y en su posición de segundo heredero, David nunca permitió que semejante escándalo perjudicara los negocios de la empresa. Ashley y Jade finalmente regresaron al penthouse. Jade, tan terco como de costumbre, exigió tener su propia habitación independiente. Ashley protestó, pero David cedió de inmediato; sentía que había perdido nueve valiosos años sin estar presente para su hijo, por lo que ya era hora de complacerlo. Brian y Ken también obtuvieron el perdón de Ashley y David. A fin de cuentas eran amigos, y Ken no había hecho más que ser un excelente tío para Jade durante todo el tiempo que estuvieron lejos. Además, Ashley y David descubrieron que ella nunca obtuvo una beca para estudiar en el extranjero; en realidad fue Brian quien pagó todos sus gastos académicos e incluso el departamento en el
La fiesta de compromiso de Brandon ahora giraba completamente en torno a David y su familia. Brandon estaba perdiendo la cabeza. Había gastado una fortuna para presumir su compromiso e incluso había invitado a los medios de comunicación. ¿Pero ahora qué? David seguía llevándose la atención sin hacer el más mínimo esfuerzo. ¿Por qué él siempre tenía que sufrir para que solo David disfrutara del fruto de sus sacrificios? Una hora después, la ceremonia tenía que continuar. La Sra. Westwood y Alicia no le quitaban la mirada de encima a Ashley. Tanto el pavor como la rabia las carcomían por dentro. Lo habían intentado todo para deshacerse de ella nueve años atrás; ¿por qué demonios tenía que regresar ahora? Jade fue presentado a sus bisabuelos, con quienes conectó al instante. Por muy travieso que fuera, también tenía un lado tierno que le derretía el corazón a cualquiera. Luego fue presentado al Sr. y la Sra. Westwood, quienes no le dieron una cálida bienvenida. Ashley sintió una profu







