LOGINUna hora antes de descubrir la traición de Isabella y James, Ashley le manifestó a su hermanastra la incomodidad que sentía. El ambiente ruidoso del club del hotel le hacía sentir como si los oídos le fueran a reventar. Isabella, sin embargo, la instó a disfrutar al máximo, recordándole que era su día especial. Sin que Isabella lo supiera, Ashley no tenía el menor deseo de celebrar su cumpleaños de esa manera.
En busca de su novio, James, Ashley le preguntó a Isabella por su paradero.
Isabella la tranquilizó asegurándole que James probablemente estaba a la vuelta de la esquina.
Momentos después, James llegó con bebidas para ambas. Sus gestos afectuosos hacia Ashley la hicieron sonrojar, mientras que Isabella, molesta, rodó los ojos.
Mientras bebían en silencio, James le pidió a Ashley que bailaran, a lo que ella accedió gustosamente.
—Mi hermosa dama, ¿me concede esta pieza? —hizo un gesto James, y Ashley dejó escapar una risita ante la reverencia.
Sus cuerpos se mecían en la pista de baile bajo la mirada de Isabella, quien fulminaba a Ashley con un odio intenso. Isabella murmuraba para sí misma con rabia, sabiendo que la fantasía de Ashley pronto llegaría a su fin.
Excusándose para ir al baño, Isabella le lanzó una mirada llena de significado a James antes de retirarse.
El somnolencia se apoderó de Ashley mientras bailaba con James, causándole un gran malestar. Confundida sobre por qué se sentía así, Ashley le preguntó a James sobre el contenido de su bebida.
Negando que hubiera alcohol en el vaso, James se ofreció a llevarla a una habitación para que descansara, asegurándose así de que no se fuera temprano de la celebración. Sin sospechar lo que se avecinaba, Ashley aceptó.
Sin que ella lo supiera, Isabella lo observaba todo desde una esquina cercana. Su sonrisa malévola indicaba que sus planes marchaban exactamente como lo previsto.
Tras llevar a Ashley a una de las habitaciones del hotel, James la dejó sobre la cama y salió al pasillo. Al salir, se encontró cara a cara con Isabella. Ambos se enfrascaron en un beso apasionado antes de separarse.
—¿Están listos los chicos? —le preguntó James a Isabella.
—Absolutamente. Las cámaras también están perfectamente ubicadas. Me muero de ganas de mostrárselo a la familia mañana —respondió Isabella llena de regocijo.
—De acuerdo, yo también —asintió James, dándole un fuerte abrazo a Isabella—. Ven, cariño, vamos a divertirnos. Los muchachos no tardarán en llegar para encargarse de ella... Querida Ashley, no me culpes por quitarte todo. Solo estoy reclamando lo que por derecho me pertenecía —Isa echó una mirada a la puerta y soltó esa frase antes de marcharse con James.
Ashley, a pesar del adormecimiento, no lograba conciliar el sueño. Se levantó de la cama y decidió salir para tomar un poco de aire fresco. Algo no andaba bien en su cuerpo. Por suerte, la puerta no tenía seguro.
Salió de la habitación, dando tumbos mientras avanzaba. A pesar de su andar inestable, logró llegar a la entrada que daba al exterior del hotel. Desafortunadamente, estuvo a punto de colapsar contra el suelo, pero una mano salvadora la sujetó justo a tiempo.
En su estado de somnolencia, Ashley levantó la vista para ver a la persona que la había rescatado. Sin embargo, la visión borrosa y el cansancio le impidieron identificar su rostro. Todo a su alrededor parecía una nebulosa.
—¿Se encuentra bien? —inquirió la persona. Ashley solo pudo responder con un asentimiento de cabeza.
El desconocido aflojó el agarre y ella volvió a tambalearse.
—Se lo agradezco, señor. Me siento bastante mareada —le dijo Ashley al hombre, cuya identidad seguía siendo un misterio para ella.
—Entonces no debería estar aquí afuera —la reprendió él.
—Solo necesito un poco de aire fresco. No logro entender qué me pasa. Ni siquiera he probado una gota de alcohol, ¿por qué me siento así? —reflexionó Ashley en voz alta, aunque el desconocido la escuchó claramente.
—Disculpe, señorita —llamó él a una empleada.
—Dígame, joven amo —se acercó una joven camarera.
—Ofrézcale un asiento por allá y prepárela un vaso de leche con una pizca de sal. Siente somnolencia. Después, guíela al sanitario y ayúdela a mojarse la cara con agua fría. Eso la estabilizará —instruyó el hombre a la empleada.
—Entendido, joven amo... Señorita, ¿sería tan amable de acompañarme? —le habló la camarera con amabilidad a Ashley.
Ashley asintió, ya que su mente no funcionaba con claridad en ese momento. Antes de alejarse, escuchó al desconocido decir:
—Eres demasiado joven para estar en un lugar como este.
En medio de su letargo, Ashley esbozó una pequeña sonrisa y dirigió su atención hacia el hombre frente a ella.
—No vine sola —reveló—. Me acompañan mi hermana y mi novio. Hoy resulta ser mi cumpleaños, aunque debo admitir que este no es precisamente el tipo de lugar que prefiero.
Expresando su gratitud, Ashley continuó:
—Señor, aunque mis ojos ven a tres personas paradas frente a mí, muy en el fondo sé que usted es el único que está aquí. Por favor, perdone mi cansancio. Aunque no puedo ver bien su rostro, puedo percibir su aroma.
Entre divertido y desconcertado, el hombre preguntó:
—¿Puedes percibir mi aroma?
—Definitivamente —afirmó Ashley con la cabeza, añadiendo—: Lo que quise decir es que, aunque no puedo ver su cara, su fragancia es muy agradable. Así que debe ser apuesto. Gracias, Sr. Guapo.
El hombre se quedó sin palabras, cautivado por la joven frente a él.
Interrumpiendo su conversación, una mujer mayor, que terminó llamando al hombre por el nombre de David, captó la atención de Ashley.
—David —murmuró ella para sus adentros.
Antes de retirarse, David dejó a Ashley a cuidado de la camarera con claras instrucciones. Sorprendida pero cautivada por el encanto de Ashley, la empleada obedeció, tratándola con extrema delicadeza dada su aparente juventud.
Sintiéndose considerablemente mejor gracias a la ayuda de la camarera, Ashley le expresó su agradecimiento antes de emprender la búsqueda de James e Isabella.
Sin embargo, un deseo persistente de abandonar el lugar seguía rondando en su mente. A pesar de su mejoría, el anhelo de regresar a casa seguía siendo intenso.
La pista de baile fue el primer lugar donde Ashley buscó a sus acompañantes, pero no los encontró por ninguna parte.
Según un testigo, se habían dirigido a una de las habitaciones del piso superior. Acto seguido, Ashley subió las escaleras para buscarlos, explorando meticulosamente cada cuarto. Sus intentos no pasaron desapercibidos, ya que algunas personas la reprendieron por interrumpir su privacidad.
Justo cuando estaba al borde de rendirse, Ashley percibió la voz de Isabella saliendo de una de las habitaciones. El tono de sus palabras denotaba entusiasmo, lo que hizo que Ashley sonriera y sacudiera la cabeza. Decidió buscar una habitación donde pudiera descansar hasta que Isabella terminara lo que estaba haciendo.
El creciente lazo entre Ashley y su hermana era evidente, y Ashley estaba decidida a evitar cualquier retroceso hacia su antigua enemistad. Al fin y al cabo, eran hermanas.
Sin embargo, el sonido de una voz masculina se clavó en la conciencia de Ashley, estremeciéndola hasta la médula. Lentamente, se giró y se acercó con cautela a la habitación de donde provenían las voces.
Por fortuna, la puerta estaba entreabierta. Mientras Ashley la empujaba suavemente, una sensación de vacío total la invadió. En ese preciso instante, se arrepintió de haber abierto jamás esa maldita puerta.
Eric yacía en la cama de Jade, sintiéndose solo. No veía la hora de vivir finalmente con Jade como su esposo al día siguiente. Sin embargo, la fría noche lo castigaba mientras anhelaba la compañía de Jade. Poco antes de que el sueño lo venciera, Eric escuchó que alguien tocaba la ventana. Se levantó de la cama y caminó hacia ella, sintiendo algo de miedo. ¿Quién se atrevería a trepar hasta la ventana de la casa de los Westwood? No obstante, su duda quedó resuelta al ver a Jade sobre una escalera, sonriéndole torpemente. —¡JADE! —exclamó Eric sorprendido. —Shhh… bebé, no grites, por favor. Mamá y papá me matarán si me ven aquí… ¿Y podrías… por favor… dejarme entrar? —Por su forma de hablar, Eric notó que estaba ebrio. —Claro… pero ¿no crees que esto es una locura? Se supone que deberías estar en la fiesta, ¿qué haces aquí? Sabes que se supone que no debemos vernos hasta mañana —dijo Eric mientras le abría la ventana. —No puedo, bebé… No puedo estar lejos de ti hasta mañana. Me
Al día siguiente, Eric se despertó en la cama completamente solo, sin Jade a su lado como de costumbre. Fue al baño a buscarlo, pero no estaba allí. —¿Dónde diablos se metió? —se preguntó Eric mientras bajaba las escaleras para buscarlo. Ya eran las 8:37 a. m. y el desayuno estaba servido. —Buenos días tía, y tío Dave —saludó Eric mientras tomaba su asiento. Sus ojos recorrieron la casa con la esperanza de ubicar a Jade. —Buenos días, hijo. ¿Por qué estás solo? ¿Dónde está tu prometido? —preguntó Ashley, al notar también la ausencia de Jade. —No tengo idea, tía. Ya no estaba en la cama cuando me desperté —respondió Eric apenado. Estaba acostumbrado a despertar con Jade y recibir sus besos matutinos, pero hoy Jade lo había dejado para ir a saber dónde. —Buenos días, mamá, papá —saludó Jake mientras ayudaba a Annabelle con su silla antes de sentarse. —Buenos días, hijo, Anne, ¿cómo estuvo su noche? —respondió David. —Bastante bien, tío… —contestó Annabelle mientras le ser
—¡Vete al diablo, Lucas… ¡¡AIDEN ES MI HIJO!! —tronó Jade furioso mientras se adelantaba para tomar a Aiden del regazo de Lucas, pero Derrick lo detuvo. —Por favor Jade, solo dale unos minutos, por favor… —le pidió Derrick con ojos suplicantes. —¿Qu-qué quie-quieres de-decir con eso? —preguntó Marcus con la voz temblorosa, sin siquiera darse cuenta de que había bajado la guardia. Lucas le dirigió una sonrisa triste mientras las lágrimas no dejaban de brotar de sus ojos. —¿Puedes liberar a Rihanna primero, hermano? A Marcus no tuvieron que decírselo dos veces; cortó apresuradamente la cuerda que ataba a Rihanna y le quitó el pañuelo de la boca para volcar de nuevo toda su atención en Lucas. Rihanna corrió de inmediato hacia Lucas, tomó a Aiden de su regazo y apretó a su hijo dormido contra su pecho mientras sollozaba. —Así es, hermano, me escuchaste bien. Aiden no es hijo de Jade, ¡¡ES TU HIJO BIOLÓGICO!! —declaró Lucas con total firmeza. Marcus, sintiendo que perdía la cordura,
Jade sintió que la persona que tenía enfrente ya no era un ser humano. —¿Entonces por qué no te preguntas a ti mismo por qué te dejó? ¿Por qué no te preguntas también por qué tu hermano nunca se puso en contacto contigo durante todo este tiempo? No es como si se lo hubiéramos prohibido. A pesar de todo lo que pasó entre nosotros, a pesar de todo el maldito daño que nos hiciste a mí y a mi familia, aun así cuidamos de tu hermano. ¿Sabes por qué? Porque él era mi amigo antes de que toda esta m****a comenzara. Y también se convirtió en parte de la familia cuando nos fuimos del país con él. ¿No deberías estar feliz de que tu hermano menor haya conseguido una familia que lo ama y está ahí para protegerlo? Sé que tú nunca experimentaste lo que es el amor de familia, pero para nosotros, que fuimos lo suficientemente afortunados de tenerlo, nos aseguramos de compartirlo. Lucas ya no es solo un amigo para mí, es mi familia. Una familia por la que moriría protegiendo. Y como bien me conoces, pr
Jade condujo su vehículo de inmediato hacia la ubicación que le había dado Marcus. Sin embargo, antes de eso, se aseguró de que todos los demás estuvieran a salvo y fuera de peligro. Jade no sabía cuál sería el desenlace de su desafortunado encuentro con Marcus, por lo que llamó a Derrick para informarle sobre la situación. Le preguntó si Lucas estaba seguro en la casa con él, lo cual Derrick confirmó para tranquilidad del sobresaltado corazón de Jade. —¿Qué pasa, amor? ¿Por qué te ves tan tenso? ¿Para qué te llamó Jade? ¿Por qué te buscó? —preguntó Lucas a Derrick al notar el rostro alterado de su novio. Aunque Marcus le había hecho prometer a Jade que no le diría nada a Lucas, Derrick sabía que tenía que hacerlo; debía contarle la verdad. Tal vez solo Lucas podía detener la locura de su hermano. —Mi amor, tenemos un gran problema… Tu hermano secuestró a Rihanna a cambio de ti, pero Jade se negó y le advirtió que se mantuviera alejado de ti. Le pidió a Jade que se reunieran para
Le agradeció con una sonrisa antes de percatarse de los rostros estupefactos de los mayores. —Papá, Tío, ¿cómo están? ¿Cómo estuvo su noche? —les pregunto a sus padres, quienes sacudieron la cabeza para recobrar el sentido. —No-nosotros… eh… estamos bien, quiero decir, estamos bien, princesa —tartamudeó Brian. Annabelle quiso preguntarle cuál era el problema, pero se detuvo al escuchar a Eric insultando a Jade. —Bájame, Jade. Dije que puedo caminar. Vete al diablo, bájame de una maldita vez —Eric continuaba soltando palabrotas contra Jade mientras los demás en la mesa los observaban con caras divertidas. —Bebé, no seas tímido. Carajo, no es la primera vez que te cargo y no será la última. Y ni siquiera estoy seguro de que puedas mantenerte en pie por ti mismo. No voy a tomar ese riesgo, así que por favor, solo déjate llevar, ¿sí? —le habló Jade con dulzura. Eric solo suspiró y apoyó la cabeza en el pecho de Jade. Parecía que Jade siempre sería el esposo entre los dos, mientras qu







