Se connecterTodos los presentes contuvieron el aliento al ver el rostro al descubierto de David. Ashley estaba paralizada. ¿Este hombre no había dicho que se iba de viaje de negocios? ¿Otra mentira más? ¿Cuándo iba a dejar de engañarla?Isaac Miller, rojo de furia, se adelantó hacia David a pasos agigantados:—¡Estúpido malnacido! Me acuerdo de ti. Tuviste la osadía de ponerme una mano encima en mi propia casa por culpa de esta incompetente. ¿Y dices que mi apellido es asqueroso? ¿Cómo te atreves a...—¿¡Y quién demonios se cree usted para hablarle así a mi nieto!? ¿¡CÓMO SE ATREVE A INSULTAR A UN MIEMBRO DE LA FAMILIA WESTWOOD!? ¿¡ACASO YA NO QUIERE SEGUIR VIVIENDO!? —resonó una voz senectud pero con una autoridad aplastante desde el pasillo central, haciendo temblar las paredes del auditorio.Los ejecutivos y personalidades presentes se pusieron de pie de inmediato como señal de absoluto respeto. Los patriarcas de la dinastía Westwood entraban al recinto escoltados por una aura de poder inigual
—Pequeña... levántate. ¿Olvidaste qué día es hoy? Es tu graduación... Ashley, despierta, mi amor. Siento lo de ayer, te prometo que te lo compensaré. Vamos, princesa, se te va a hacer tarde.David suspiró frustrado. Llevaba bastante tiempo tocando a la puerta de Ashley sin obtener respuesta, hasta que el cerrojo cedió. Al entrar, la encontró completamente cubierta por las cobijas.—Por favor, deja la berrinche. Hoy es tu gran día... nuestro gran día. No lo arruines así.David intentó destaparla, pero Ashley sujetaba la manta con fuerza. Cuando por fin logró apartarla y vio su rostro hinchado y enrojecido por el llanto, se le cortó la respiración.—Por Dios, pequeña... ¿qué le pasó a tu cara?Se sentó a su lado y la atrajo hacia su pecho. Ashley intentó zafarse, pero él la sostuvo con firmeza.—¿De verdad lloraste tanto solo porque no podré ir a tu ceremonia? —murmuró David dulcemente, pero sus palabras solo encendieron la furia de la joven.Ashley lo empujó con todas sus fuerzas.—¡Te
Ashley se despertó radiante. Al fin había llegado la víspera de su tan esperada graduación.Se pasó todo el día en su habitación probándose un vestido tras otro. Sin embargo, algo comenzaba a inquietarla: David se había marchado a la oficina por la mañana sin mencionar una sola palabra sobre el evento. Parecía haberlo olvidado por completo. Ashley sintió una leve punzada en el corazón, pero sacudió la cabeza para ahuyentar los pensamientos sombríos. Al margen de eso, mañana finalmente vería el rostro de David, algo que le hacía más ilusión que la graduación misma. Además, él le había prometido revelar la verdad sobre su familia y confesarle algo importante.Estaba tan ensimismada que no escuchó a la nana Grace llamándola hasta que la anciana subió por el ascensor.—¡Por todos los santos, mi niña! ¿Qué estabas haciendo que no me oías? —preguntó la anciana al ver el lío de vestidos sobre la cama.—¡Oh, nana, lo siento tanto! —respondió Ashley con ojos suplicantes—. Estoy intentando eleg
Brian dejó a Ken en la zona humilde donde vivía. Charlaron un rato en el auto antes de despedirse y Brian lo contempló hasta que cruzó el umbral de su casa.En el camino de regreso, bajo la lluvia torrencial, Brian orilló el vehículo. Sus pensamientos lo invadieron. Ese día, dos personas más habían conocido sus peores pesadillas sin juzgarlo. Quién diría que pertenecer a la élite no te eximía de los demonios internos. Un instante después, el tono de su teléfono lo sacó de su abstracción. Era Xander.—Hola, Xan... —saludó Brian, disimulando su voz.—¿Cómo estás, hermano? Me enteré de que te desahogaste con los chicos —dijo Xander con un tono casual, sabiendo que Brian detestaba la conmiseración.—Estoy bien, alegra saber que no me juzgaron —respondió Brian con una sonrisa amarga.—Hiciste bien. Al hablarlo, estás dejando ir esa pesadilla. Sabes que Dave y yo siempre te cubrimos las espaldas —añadió Xander.—Lo sé, gracias. ¿Cómo está la chica que te llevaste?—Kate está físicamente est
—¡Por todos los santos, Dave! ¿Acaso quieres matarme a mí y a tus hijos? —gritó Ashley en cuanto David pisó el freno de golpe.—¿Qué? —preguntó David, soltando una carcajada al ver la cara de pocos amigos de Ashley.—¿Tu apellido es tan confidencial que prefieres estrellarnos antes que decirlo? —protestó ella, con las hormonas del embarazo alimentando su indignación.—¿De qué estás hablando, pequeña? —inquirió David divertido, disfrutando del drama de su prometida.—¿Cómo que de qué hablo? Te pedí tu apellido y casi nos mandas al otro mundo... Y deja de reírte, que no tiene ninguna gracia —lo reprendió tajante.—¿Acabas de hablarme así, pequeña? —David levantó una ceja.Ashley notó que se le había ido la mano. Intentó calmarse y buscar una excusa rápida: «Él cometió el error, ¿por qué tengo que disculparme yo?», se dijo internamente. Pero la mirada penetrante de David la desarmó.—Lo siento... —murmuró, mientras se le llenaban los ojos de lágrimas.—¿Por qué te disculpas? —preguntó él
Ashley se acercó a David tan pronto como el auto de Xander se perdió de vista.—Dave... Xander no le va a hacer nada malo, ¿verdad?—Tranquila, pequeña. Xander jamás la lastimaría; lo de demandarla era solo una broma para asustarla por el golpe que le propinó. En realidad creo que va a ayudarla —aseguró David, acariciándole la mejilla con devoción.A pocos metros, Brian deshizo el abrazo con Ken a pesar de las débiles protestas del chico.—Mírame, Conejo. Lamento todo lo que tuviste que escuchar —dijo Brian en un susurro antes de sellar sus palabras con un beso hambriento y apasionado, dejando de lado el hecho de que estaban en pleno estacionamiento.—Ajem, ajem... —carraspeó Ashley para interrumpir el momento.Los dos hombres se separaron apenas un centímetro, uniendo sus frentes.—Por más que me encante el drama romántico, me muero de celos por culpa de esta bendita mascarilla. Además, los trillizos están protestando porque llevo mucho tiempo de pie... ¡y tengo demasiada hambre! —dr







