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La hacienda

Author: Niki
last update publish date: 2026-11-03 23:57:46

Gael regresó al automóvil y se posicionó en el asiento del conductor. En el momento en que cerró la puerta, Elisa notó una leve expresión seria en su rostro.

Lo miró con interés mientras él se abrochaba el cinturón y encendía el auto.

—¿Qué sucedió allá? —preguntó ella, volviendo su cuerpo hacia él.

—Alma Rosa está bien. No era una urgencia, como yo pensaba. Solo quería informarme que el bebé tiene una leve afección al corazón que, según los médicos, podría ser genética.

Elisa abrió los ojo
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  • La Novia Fugitiva del CEO Beaumont   La conversación

    La cara de Alma Rosa no podía ocultar la satisfacción. Sabía perfectamente que Don Héctor no permitiría que Gael abandonara a su hijo. —Muchas gracias, Don Héctor. Es usted muy amable. Sin esperar a que los demás comentaran algo, tomó su bolso y se dirigió hacia la salida de la mansión. Gael observó sus pasos hasta que se desvaneció de la sala. En ese momento, su padre se volvió a él. —Necesitamos conversar en privado, vamos al despacho. Gael lo vio marcharse sin esperar respuestas, pero antes de seguirlo, se dirigió a Elisa. —Ve a descansar un poco, mi cielo. Tendré una charla breve con mi padre y luego te buscaré. —Está bien, amor. Nos vemos en un momento. Elisa le sonrió y se fue, hacia la habitación. Gael esperó unos instantes antes de caminar hacia el despacho de su padre. Al entrar, encontró a Héctor de pie al lado de su escritorio. Su padre se giró hacia él e indicó que se sentara, luego empezó a hablar. —Quiero felicitarte por cómo has manejado el escándalo

  • La Novia Fugitiva del CEO Beaumont   La hacienda

    Gael regresó al automóvil y se posicionó en el asiento del conductor. En el momento en que cerró la puerta, Elisa notó una leve expresión seria en su rostro. Lo miró con interés mientras él se abrochaba el cinturón y encendía el auto. —¿Qué sucedió allá? —preguntó ella, volviendo su cuerpo hacia él. —Alma Rosa está bien. No era una urgencia, como yo pensaba. Solo quería informarme que el bebé tiene una leve afección al corazón que, según los médicos, podría ser genética. Elisa abrió los ojos con sorpresa al recibir tal noticia. Se quedó en silencio unos instantes, pensando, antes de volver a mirarlo. —¿Eso significa que tú podrías tener esa enfermedad? —No, no soy yo. Mi padre, Héctor, tiene esa afección. Al parecer, hay una posibilidad de que el bebé la haya heredado. Elisa permaneció callada, procesando la información que acababa de recibir. Luego, volvió a hablar con cuidado, como si temiera llegar a una conclusión errónea. —Entonces... ¿eso significa que el bebé es tuyo?

  • La Novia Fugitiva del CEO Beaumont   Afección cardiaca

    Dos días más tarde, Elisa se sentía considerablemente mejor. Para levantarle el ánimo y ayudarla a despejar su mente, Gael sugirió que pasaran algunos días en la propiedad familiar. A ella le pareció una buena idea, ya que se alejarían del bullicio de la ciudad y podría relajarse.—Es hora de irnos mi cielo—dijo Gael mientras tomaba la maleta.Cuando ambos salieron, se subieron al auto para iniciar su viaje, pero Gael recibió una llamada de Alma Rosa. Al atender, escuchó su voz alterada, que le comunicaba que había tenido una emergencia y que requería verlo con rapidez. La noticia lo sorprendió, por lo que miró a Elisa antes de decidir qué hacer.—Es Alma Rosa. Asegura que ha tenido una emergencia y necesita verme de inmediato —le explicó, sin ocultarle quién lo contactaba.Elisa bajó la vista por un momento. Aunque todavía le resultaba doloroso todo lo que estaba relacionado con esa mujer, entendía que, si algo sucedía al bebé, Gael debía saberlo. Así que respiró hondo.—Ve a averi

  • La Novia Fugitiva del CEO Beaumont   La mala noticia

    Después de aclarar algunas inquietudes, la doctora se retiró de la sala, dejándolos a solas con una información que ambos no estaban listos para procesar. Gael se acercó a su esposa una vez más y le colocó un mechón de pelo detrás de la oreja. Quería que Elisa entendiera que su amor no se verían alteradas por esa situación y que no debía llevar el sufrimiento sola. Para él, su matrimonio no dependía de la posibilidad de tener descendencia y nunca permitiría que ella pensara lo contrario. —No te angusties por lo que la doctora acaba de comentar. Realizaremos todos los exámenes necesarios y hallaremos la manera de abordar lo que te afecta. Mientras estemos juntos, todo irá bien. No quiero que sientas que debes darme un hijo para que yo sea feliz contigo. Elisa lo miró con los ojos repletos de lágrimas. Había oído sus palabras, pero una parte de ella no podía dejar de pensar en el otro bebé, en el hijo que Gael podría tener con Alma. Si ese embarazo resultara ser de él, tal v

  • La Novia Fugitiva del CEO Beaumont   Un resultado agobiante

    Ella observó la ventana, intentando averiguar cuánto tiempo había estado dormida. El agotamiento aún se sentía en su cuerpo y la confusión continuaba sin desaparecer.—¿Qué hora es? Tengo la impresión de haber dormido mucho.—Son las ocho de la mañana. He estado aquí desde hace media hora esperando que despiertes, estaba muy preocupado por ti mi cielo. No deseaba alejarme de ti ni un instante más de lo que fuera necesario.Elisa lo miró con emoción y apretó su mano con delicadeza. Le dolía pensar que había tenido que dejar su viaje debido al accidente, especialmente porque ambos habían tenido planes de tomarse unos días libres a su regreso. No obstante, también le daba una gran paz tenerlo a su lado.—Gracias por regresar, mi amor, pero no era necesario. Podrías haber esperado a que los médicos te dijeran algo y manejar tus asuntos antes de volver. No quiero que descuides tus deberes cada vez que me pasa algo.Gael movió la cabeza en desacuerdo y se acercó a su rostro. No estaba dis

  • La Novia Fugitiva del CEO Beaumont   Las escaleras

    Elisa ya no sentía que debía competir con ella ni probarle que Gael estaba enamorado de ella. Su único deseo era que se fuera y dejara de interferir en su unión matrimonial.—Nunca tendrás esta vida, Alma. Gael te ha dejado claro que no quiere estar contigo, y a pesar de eso, sigues buscando razones para acercarte. Deberías tener algo de orgullo y aceptar que no siente lo mismo por ti que tú por él.El rostro de Alma Rosa se volvió serio. Se acercó a Elisa, apretando los dientes, irritada por escuchar esas palabras en la misma casa donde había soñado con ser la señora Beaumont. —Está mansión será mía, te lo juro por el hijo que llevo en mi vente.Elisa optó por no seguir con la discusión, se cruzó de brazos y se dio la vuelta para subir las escaleras, convencida de que ya había gastado demasiado tiempo en esa visita.Sin embargo, cuando apenas había subido unos escalones, sintió una mano fuerte sujetando su brazo. Se volteó, sorprendida, y vio que Alma Rosa la había seguido, con un

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