LOGINCuando se encontraron a solas, Elisa no pudo evitar sentirse mal porque estaba distrayendo a su amiga de su trabajo. —Discúlpame por venir sin avisar. Estás trabajando y yo yo vengo con problemas. —No necesitas disculparte por venir a hacerme una visita, Elisa. Este lugar también te pertenece y puedes buscarme cuando lo necesites, sin importar la hora o cuán ocupada esté —le dijo mientras le acariciaba el cabello. —Ahora cuéntame qué ha sucedido, porque te conozco lo suficiente para saber que esas lágrimas deben de tener un motivo importante. Elisa respiró hondo antes de responderle. —Gael posiblemente tenga un hijo. En una revista lo publicaron. Ella… ella lo estaba abrazando.Sin embargo, lo que más le dolía era que Gael le había mentido el día anterior, diciéndole que había dejado la empresa por cuestiones laborales, cuando realmente había acompañado a esa mujer a su cita médica. —No sé qué pensar, Nora. Me aseguró que no había vuelto a ver a Alma Rosa, pero la foto demuestr
Elisa se volvió con lentitud hacia ély lo vio acercarse, su rostro evidenciaba ansiedad y una expresión que nunca le había mostrado de esa manera.—Mi cielo, hay una razón para esto. Sé que la imagen te ha herido, pero necesito que me oigas antes de que te vayas —dijo Gael, deteniéndose frente a ella. —No he dejado de quererte ni he restablecido ninguna relación con Alma Rosa. Lo que observaste no significa que haya regresado con ella, y te ruego que confíes en mí lo suficiente para que pueda explicártelo.Elisa soltó una risa amarga que se quebró antes de transformarse en llanto. Se limpió una lágrima con el dorso de la mano y lo miró con una mezcla de desilusión y enojo, cuestionándose cómo pudo haber depositado tanta confianza en él después de todo lo que habían pasado juntos. Lo que más le hería no era solo la posibilidad de que Alma Rosa esperara un hijo suyo, sino descubrir que Gael había optado por ocultarle sus acciones en vez de darle la oportunidad de decidir cómo abordar
Después de pasar el día juntos. Al día siguiente, Gael y Elisa llegaron a Beaumont Group como siempre. —Te veo dentro mi amor— Le dijo Elisa.Gael le respondió con un beso en los labios.Habían decidido ser discretos en la empresa, así que ella entró primero y se dirigió a los ascensores, mientras él esperaba unos instantes antes de seguirla. Cuando el ascensor se detuvo en el piso de las oficinas, Elisa salió ajustándose el bolso en el hombro. Pero su sonrisa se desvaneció gradualmente al ver a varios empleados reunidos en torno a una revista, comentando en voz baja. Algunos parecían sorprendidos y otros se lanzaban miradas cómplices, como si hubieran descubierto un secreto inesperado.Estuvo a punto de preguntar qué pasaba, pero en ese momento oyó que se abrían de nuevo las puertas del ascensor. Gael emergió con su típica expresión seria, sosteniendo unos papeles en las manos. Al percatarse de que casi todos estaban absortos en la revista, arrugó el rostro y examinó la escena.
Al final, el solo quería que ella fuera feliz, quería alejarla de su ola de problemas en cuanto al tema de mujeres.En su mente intentó no pensar en nada más. La miró fijamente a los ojos.—Porque te presto atención cuando hablas, aunque a veces creas que mi mente está en otro lugar —respondió, tomando su mano. —Disfruto saber qué te trae alegría, qué lugares te gustan y cuáles son tus sueños. No es necesario que me lo pidas todo; deseo ir conociéndote cada día un poco más.Elisa estaba complacida con aquella respuesta. Se acercaron a la entrada del restaurante. Un miembro del personal les dio la bienvenida a la entrada y los guió hacia una mesa aislada, junto a una ventana que daba a un pequeño jardín. Ambos revisaron el menú y pidieron comida mientras. Elisa parecía serena, pero tras unos momentos recordó un tema que aún le causaba algo de preocupación y decidió mencionarlo.—¿Tienes noticias recientes de Alma Rosa? —preguntó con una actitud tranquila, dejando el menú a un lado. —N
No obstante, una idea le había estado dando vueltas en la mente desde hacía unos días, así que decidió compartirla con él. —He estado pensando que tal vez debería considerar un nuevo empleo. Así no tendrías que esforzarte tanto para aparentar y podríamos estar más juntos sin preocuparnos por quién entra o sale de tu oficina —sugirió, esperando su reacción. —No quiero que nuestra relación acabe convirtiéndose en un inconveniente para tu trabajo, mi amor. Gael se apartó lo justo para poder mirarla a los ojos, claramente insatisfecho con esa posibilidad. No había dedicado tanto tiempo a luchar contra sus propios sentimientos como para aceptar que Elisa se alejara de su lado durante las horas laborales. La idea de verla a diario no solo en la mansión, sino también en la oficina, era una de esas pequeñas cosas que le habían dado un nuevo significado a su vida, y no planeaba renunciar a eso por una preocupación que podrían enfrentar juntos. —De ninguna manera. No voy a permitir que t
Ambos caminaron hacia la salida del área de ginecología y, mientras se alejaban del consultorio, Alma Rosa se giró hacia él con una expresión seria.—Me has hecho sentir muy avergonzada ante la doctora. Ni siquiera intentaste ocultar que no crees que el bebé sea tuyo, como si yo fuese alguien que inventa embarazos para atraparte —lo regañó, bajando la voz para que no pudiera escuchar nadie más.Gael respiró hondo. No era una situación que le gustara y mucho menos le gustaba que una mujer quiera manipularlo.—Siempre digo lo que pienso… —¿Realmente crees que vas a seguir tratándome de esa manera sabiendo que estoy esperando a tu hijo?Gael se detuvo y la miró con una frialdad que borró cualquier indicio de ternura en el rostro de Alma Rosa. No estaba dispuesto a aceptar que ella usara el embarazo como justificación para exigirle una relación que ya no existía. Si el niño era efectivamente suyo, él cumpliría con sus responsabilidades como padre, pero eso no significaba que volvería a







