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La Tormenta de Nieve de Nuestro Pasado
La Tormenta de Nieve de Nuestro Pasado
Author: Ann Chase

Capítulo 1

Author: Ann Chase
—¡Sr. Callahan, felicidades! ¡Tiene un niño grande y saludable!

—Si Ariel tiene una niña, ¡tendrían la pareja perfecta!

—Ariel probablemente no sabe de la existencia de este niño, ¿verdad?

Varios hombres se encontraban en la habitación del hospital, todos ellos amigos cercanos de Remi Callahan. Al escuchar aquello, la expresión de Remi se volvió más seria.

—Por supuesto que no lo sabe. Y ninguno de ustedes tiene permitido decirle una palabra. Está en el tercer trimestre de embarazo. No puede soportar ningún tipo de alteración emocional en este momento.

—Entonces, ¿cuándo piensas decírselo? No puedes mantener esto oculto para siempre.

Remi permaneció en silencio por un momento antes de hablar con serena certeza.

—Después de que dé a luz. Una vez que tenga al bebé, no se irá.

—¿Esto te causará problemas?

La mujer que yacía en la cama del hospital habló en voz baja.

—Remi, nunca esperé nada en primer lugar. Después de perder a Franklin, poder simplemente quedarme a tu lado y darte un hijo es más que suficiente. No quiero nada más.

Remi extendió la mano y la atrajo hacia sus brazos.

—Elisa, prometí que cuidaría de ti, y lo haré. Solo odio que hayas tenido que esconderte así durante los últimos tres años.

A través de la rendija de la puerta, Ariel Slater lo observó. El rostro que normalmente era tan frío se había suavizado por completo. Una sonrisa amarga apareció en sus labios.

Tres años atrás, había descubierto a Remi enredado con Elisa Reed, la viuda de su camarada caído, y le había exigido el divorcio.

Ariel quería divorciarse. Elisa había amenazado con suicidarse. Entre las dos, Remi había elegido a Elisa.

Tres años después de haber solicitado el divorcio, Remi había dejado todo y se había dirigido al sur para encontrar a Ariel. Cuando finalmente había dado con ella, se había arrodillado y jurado que era la única persona que había amado.

Había dicho que el divorcio no había sido su elección, que tenía miedo de que Elisa realmente se suicidara y también de haberle fallado a su amigo fallecido. Para demostrarle que hablaba en serio, incluso había enviado a Elisa a otra ciudad.

Se conocían desde hacía diez años y se habían amado durante cinco. Ariel tampoco había podido dejarlo ir, así que cedió y aceptó volver a casarse con él.

Después de que habían vuelto a estar juntos, Remi se había entregado por completo a compensarla, con una intensidad que rozaba la obsesión. A ella le encantaban los caramelos de mantequilla, así que, sin importar lo difíciles que fueran de conseguir, él buscaba a alguien que pudiera traérselos desde otro estado.

Ariel siempre tenía frío, así que él había sacado el forro de su propio abrigo para hacerle uno más grueso. Incluso cuando estaba fuera en una misión, encontraba la manera de llamarla para hacerle saber que estaba a salvo.

Pero nunca había imaginado que, durante los últimos tres años, él nunca había enviado a Elisa lejos. La había mantenido cerca, seguía con ella e incluso la había dejado embarazada.

Solo entonces Ariel se había dado cuenta de lo equivocada que había estado al juzgar toda la situación. Incluso con toda la confianza que le había dado y con todo el amor que él le había devuelto, su relación había quedado destrozada, sin posibilidad de reparación.

Unos días atrás, Remi le había dicho que iba a participar en un ejercicio de entrenamiento y que no regresaría durante un mes. Ariel le había creído. Si no hubiera acudido a su revisión y entrado justo en aquella escena, habría permanecido en la oscuridad para siempre.

El bebé que llevaba en el vientre de repente había dado dos fuertes patadas, como si hubiera percibido su angustia. Ariel se había sujetado el vientre y se había retorcido del dolor.

—Dios, me duele.

El dolor no solo estaba en su vientre, sino también en su corazón.

Una enfermera que pasaba por allí notó que algo no estaba bien y corrió a sostenerla.

—Señora, ¿está bien? ¿Qué sucede?

—¿Quién está ahí afuera?

Al escuchar el ruido, todos los presentes en la habitación se giraron bruscamente hacia la puerta.

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