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Capítulo 118.

last update Date de publication: 2026-10-31 22:44:52

—Ahora mismo he descubierto que Alessia me ha devuelto la felicidad que tu vientre me ha arrebatado.

Me tensé ligeramente.

No por sus palabras, sino por la facilidad con la que hablaba de mi embarazo como si fuera un inconveniente que alguien le hubiera impuesto. Durante meses había insistido en que nuestro supuesto hijo era la razón por la que debíamos permanecer juntos, y ahora parecía considerarlo un obstáculo para disfrutar de la mujer que había despertado su interés.

Y fue él quien insisti
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  • La amante infiltrada del Alfa   Capítulo 121.

    Cerré los ojos un momento para reunir valor. Después extendí la mano y sujeté la empuñadura de la daga. Dudé apenas un instante antes de tirar de ella con todas mis fuerzas.El sonido que produjo al salir del cuerpo fue nauseabundo.Sentí que el estómago se me revolvía y tuve que apartar la cara. No quería mirar ni pensar en lo que acababa de hacer. Me limité a limpiar el cuchillo un poco con la ropa del occiso, procurando no tocar más de lo necesario, y finalmente descendí del carruaje. Sostuve la daga en una mano y acomodé la bolsa improvisada contra mi pecho. Luego me dirigí hacia las huellas que los caballos habían dejado sobre la tierra.Había varias marcas de cascos mezcladas con algunas pisadas de lobo. Reconocí estas últimas y sentí un escalofrío. Podían pertenecer a Maelor y a los hombres que lo acompañaban. Seguirlas no era precisamente la decisión más inteligente, considerando que no sabía qué harían conmigo si volvían a encontrarme.Sin embargo, no tenía muchas alternativ

  • La amante infiltrada del Alfa   Capítulo 120.

    Por fin aparté la mirada cuando la luz comenzó a entrar con fuerza por la puerta del carruaje. No sabía cuánto tiempo había permanecido observando aquel cuerpo, pero ya no podía seguir allí. Tenía que averiguar dónde estaba y, después, pensar en qué hacer a continuación. No podía quedarme sentada esperando a que alguien regresara.Intenté incorporarme, pero mi cuerpo tardó en responder. Llevaba horas en la misma posición, sin moverme apenas, y tenía las piernas entumecidas. Me apoyé en el asiento para levantarme y sentí un dolor incómodo en la espalda. Cuando di el primer paso, algo cayó al suelo con un estrépito que me hizo dar un respingo.Eran las joyas que había escondido entre mis faldas.Me quedé mirándolas durante unos segundos. Las recogí como pude y las puse sobre el asiento. No podía permitirme perderlas. Aunque en aquel momento no supiera qué hacer con ellas, seguían siendo lo único de valor que tenía.Con cierta dificultad, conseguí bajar del carruaje.Lo primero que hice

  • La amante infiltrada del Alfa   Capítulo 119.

    El silencio de la noche comenzó a resultarme insoportable.Llevaba demasiado tiempo despierta, sentada en el mismo lugar y tratando de distinguir cualquier movimiento al otro lado de la puerta del carruaje. El cochero no había respondido a mi pregunta y tampoco parecía que tuviéramos intención de continuar el viaje. No sabía cuánto tiempo llevábamos detenidos, pero la oscuridad que se filtraba por las pequeñas rendijas me decía que aún faltaba bastante para el amanecer.¿Quizá el cochero había bajado para revisar algo? ¿O se habría detenido por algún problema con los caballos? Intenté encontrar una explicación razonable, pero ninguna conseguía tranquilizarme. También podía tratarse de bandidos. No sabía qué tan frecuentes eran los asaltos en los caminos de los lobos.El ruido que había escuchado afuera volvió a repetirse.Esta vez fue más claro. Algo se movía entre los árboles, y no parecía tratarse de un solo individuo. Los sonidos se multiplicaron hasta que tuve la impresión de qu

  • La amante infiltrada del Alfa   Capítulo 118.

    —Ahora mismo he descubierto que Alessia me ha devuelto la felicidad que tu vientre me ha arrebatado.Me tensé ligeramente.No por sus palabras, sino por la facilidad con la que hablaba de mi embarazo como si fuera un inconveniente que alguien le hubiera impuesto. Durante meses había insistido en que nuestro supuesto hijo era la razón por la que debíamos permanecer juntos, y ahora parecía considerarlo un obstáculo para disfrutar de la mujer que había despertado su interés.Y fue él quien insistió en embarazarme...Continuó hablando. Dijo algunas cosas más sobre lo mucho que había cambiado nuestra relación, sobre la felicidad que había encontrado con Alessia y sobre lo difícil que había sido para él llegar a aquella decisión. No presté demasiada atención. En realidad, estaba demasiado ocupada intentando no sonreír.—En fin, no soy un rey tan desgraciado como para dejarte a tu suerte.Volvió la cabeza hacia la puerta.—Entra.Un sirviente apareció cargando un baúl. Lo reconocí de inmedia

  • La amante infiltrada del Alfa   Capítulo 117.

    El silencio se prolongó unos segundos después de que Alessia terminara de bailar. El rey permaneció inmóvil, con la mirada fija en ella, como si necesitara un momento para recordar que no estaba solo en aquella habitación. Finalmente pareció volver en sí. —Eso ha sido... un baile diferente. Gracias, lo he disfrutado —dijo mientras volvía a sujetarme de las caderas y acomodaba mi trasero contra él, buscando que sintiera toda la extensión de su hombría. —¡Qué alegría que le haya gustado, Su Alteza! —respondió el Alfa, claramente complacido—. Entonces, me retiro y dejaré de interrumpir sus labores. Le dejaré a mi pequeño canario para que pueda seguir complaciéndolo a voluntad. El hombre hizo otra reverencia antes de darse media vuelta. La puerta se cerró detrás de él y sus pasos se alejaron por el pasillo. Alessia no se movió. Durante unos segundos se limitó a mirar al rey, esperando alguna indicación. Él tampoco parecía tener prisa por hablar. Sus manos seguían sobre mis cade

  • La amante infiltrada del Alfa   Capítulo 116.

    Mientras tanto, los rumores sobre el nuevo rey seguían creciendo.Algunos aseguraban que había envenenado a su padre para quedarse con el trono. Otros decían que también había envenenado a sus hermanos, aunque nunca llegué a saber cuántos tenía ni qué había sido realmente de ellos. También se escuchaba que le gustaba tanto comer carne humana como acostarse con mujeres de nuestra especie.No sabía cuánto había de verdad en aquellas historias. Los sirvientes podían exagerar, confundir los hechos o repetir cualquier cosa que hubieran escuchado de alguien más. Pero, después de lo que había presenciado, no me resultaba difícil creer que el rey fuera capaz de hacer muchas de las cosas que se le atribuían.Mi tiempo como su "humanita", como me llamaban algunos sirvientes cuando creían que no podía escucharlos, y su obsesión conmigo duró prácticamente un parpadeo.Al menos, eso me pareció cuando ocurrió lo siguiente.Un Alfa aliado solicitó una audiencia con el rey. Yo estaba presente únicame

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