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C-21

Author: Charles
last update publish date: 2026-07-14 19:57:26
La noche terminó envolviendo por completo la Residencia King. Las luces del enorme jardín iluminaban las fuentes de mármol y los rosales cuidadosamente podados, mientras el silencio propio de las mansiones demasiado grandes parecía extenderse por cada pasillo. Sebastian King cruzó la puerta principal con el saco colgado sobre el antebrazo y el nudo de la corbata ligeramente aflojado. La reunión en el club había terminado hacía más de una hora, pero las palabras de aquellos empresarios continuaba
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  • La esposa gorda quiere un divorcio.   Si o no.

    Elena condujo sin saber realmente cuánto tiempo llevaba frente al volante. Las calles pasaban ante sus ojos convertidas en manchas borrosas, mientras mantenía ambas manos aferradas al volante y luchaba por controlar las lágrimas que insistían en caer sobre sus mejillas.No podía regresar a la villa, no podía mirar a Sebastian, no aun, no podía escuchar su voz, ni permitir que Lily estuviera presente cuando toda aquella mentira terminara de quebrarla por dentro.Por eso tomó una decisión inmediata: iría al departamento donde había vivido antes, aquel lugar que llevaba tiempo prácticamente abandonado y que, por primera vez, necesitaba más que cualquier otra cosa. Necesitaba estar sola, necesitaba pensar, necesitaba llorar sin que nadie pudiera verla.Cada vez que recordaba las palabras de Arthur, sentía que algo le quemaba el pecho. Sebastian no estaba enfermo. La frase se repetía una y otra vez dentro de su cabeza, chocando contra los recuerdos de aquellos meses en Tokio y haciendo que

  • La esposa gorda quiere un divorcio.   Vio debilidad y lo aprovechó

    El restaurante estaba prácticamente vacío cuando Elena llegó a la sala privada donde Arthur King la esperaba. El hombre no se levantó para recibirla ni hizo el menor esfuerzo por fingir cortesía; permaneció sentado detrás de la mesa, con una carpeta negra frente a él y una expresión fría que inmediatamente hizo que Elena comprendiera que aquella reunión no tenía absolutamente nada de amistosa. Arthur se había comunicado con Elena y le pidió que se vean, le dijo a Elena que escogiera el restaurante, pero que no le dijera a Sebastian que él, ha solicitado verla, y aunque Elena había dudado en aceptar, por un momento pensó que Arthur podía estar preocupado por Lily y que no sabía nada de ella porque la relación familiar rdraba rota, razón por la cual ahora ella estaba entrando al restaurante.—Siéntate, Elena —ordenó Arthur mientras señalaba la silla frente a él con un movimiento seco de la mano—. No voy a perder mi tiempo con explicaciones innecesarias y tampoco quiero que Sebastian se

  • La esposa gorda quiere un divorcio.   Una bomba

    Tokio continuaba despertando bajo una fina neblina cuando, en una zona privada del puerto, varios vehículos negros permanecían detenidos alrededor de un enorme almacén. Los hombres que custodiaban el lugar vestían de oscuro y mantenían una distancia prudente de la figura que caminaba entre los contenedores recién descargados.Damian Müller avanzaba con las manos dentro de los bolsillos de su abrigo negro, observando cada movimiento sin necesidad de levantar la voz. A su alrededor, decenas de hombres trabajaban bajo una disciplina absoluta, descargando cajas provenientes de distintos puntos de Asia mientras los responsables de cada operación esperaban sus instrucciones.—Quiero que revisen cada contenedor antes de trasladarlo —ordenó Damian mientras se detenía frente a uno de ellos, recorriendo con la mirada los sellos de seguridad—. No me interesa cuánto tiempo tome ni cuántas personas tengan que trabajar durante la noche; ningún cargamento abandona este lugar sin que esté completamen

  • La esposa gorda quiere un divorcio.   La vuelta al trabajo

    Aquella noche, la tranquilidad de la nueva villa comenzó a apagarse lentamente mientras las luces de la casa permanecían encendidas y el personal terminaba de retirarse a sus habitaciones. Elena se encontraba en el dormitorio junto a Sebastian cuando notó que él se llevaba una mano a la sien y cerraba los ojos durante algunos segundos, gesto suficiente para que toda su atención abandonara inmediatamente lo que estaba haciendo.—¿Te duele la cabeza otra vez? —preguntó Elena mientras se acercaba rápidamente a la cama, sentándose a su lado y tomando su rostro entre ambas manos con una preocupación auténtica que no necesitaba fingir—. Dime exactamente cómo te sientes, Sebastian, porque si el dolor está aumentando quiero llamar al médico inmediatamente y no quiero que intentes convencerme de que no es nada.Sebastian abrió los ojos y la observó con una expresión cansada, dejando que Elena acomodara una almohada detrás de su espalda antes de responderle.—Es solamente un dolor pequeño, Elen

  • La esposa gorda quiere un divorcio.   E.H INDUSTRIES

    El regreso al país ocurrió sin inconvenientes y, después de tres meses lejos de casa, Elena sintió una extraña mezcla de alivio y nostalgia cuando finalmente volvió a respirar el aire conocido de su ciudad. Lily estaba emocionada por regresar, aunque durante el trayecto había hablado varias veces de Tokio, de la clínica y, especialmente, de aquel hombre al que había comenzado a llamar tío Damian con una naturalidad que Sebastian prefería ignorar.Al llegar, Sebastian sorprendió a Elena cuando, en lugar de dirigirse directamente al departamento donde habían vivido anteriormente, indicó al conductor que los llevara hasta una nueva propiedad que había adquirido mientras permanecían en Tokio. Elena observó las enormes puertas de la villa y después miró a su esposo con una expresión de desconcierto, mientras Lily corría detrás de Mochy por el amplio jardín que rodeaba la residencia.—¿Una nueva villa? —preguntó Elena mientras bajaba del vehículo y contemplaba la fachada con cierta incredul

  • La esposa gorda quiere un divorcio.   "Despedida"

    Habían pasado tres meses desde que Lily abandonó la clínica despues del tratamiento, y ahora, finalmente, había llegado el momento de dejar Tokio. Durante ese tiempo, la ciudad se había convertido en una especie de refugio temporal para los King, un lugar donde Elena había aprendido cada pasillo de la clínica, cada horario de los controles y cada gesto de los médicos que vigilaban a su hija, mientras Sebastian permanecía a su lado recibiendo la atención que ella creía necesaria para mantenerlo estable.La mañana de la partida, el apartamento estaba lleno de maletas perfectamente organizadas, documentos médicos y juguetes de Lily que ocupaban más espacio del necesario, mientras Mochy caminaba de un lado a otro como si también comprendiera que aquella etapa estaba terminando. Elena revisaba por tercera vez las pertenencias de su hija cuando Sebastian apareció detrás de ella, rodeándole suavemente la cintura y apoyando el mentón sobre su hombro, provocando que ella sonriera con una ternu

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