LOGINDEJAME TUS COMENTARIOS O RESEÑAS GRACIAS POR LEER REGALAME TU LIKE EN EL CAPITULO
Lorenzo fue liberado después de varios minutos que parecieron una eternidad.El hombre que había conseguido sacarlo de allí le entregó un arma y señaló el camino que conducía hacia la parte trasera de la enorme villa.Lorenzo tomó la pistola con la mano temblorosa.—Llévame con Fiorella —ordenó con la voz ronca—. Ella es mía.El hombre lo observó durante unos segundos.El hombre finalmente asintió. No hizo más preguntas.Lorenzo comenzó a caminar detrás de él, acompañado por su ayudante. Ambos avanzaron con cautela, aprovechando la oscuridad y los puntos ciegos de la propiedad para evitar a los guardias.Cada paso hacía que el corazón de Lorenzo golpeara con más fuerza contra su pecho.No sabía qué encontraría.Pero necesitaba verla.Necesitaba escuchar de sus propios labios que todo aquello había sido un malentendido.Durante los últimos días había intentado convencerse de que Fiorella lo odiaba.Quizá la pérdida de su hijo había destruido cualquier sentimiento que ella pudiera haber
El deseo brilló en las profundidades oscuras de los ojos de Stefano con la fuerza descontrolada de una tormenta contenida durante demasiado tiempo.No lo pensó; en ese segundo de silencio, toda su cautela y su férreo autocontrol se desmoronaron por completo.La deseaba con una voracidad, la anhelaba.Por más que intentara luchar contra sus propios demonios, era absolutamente incapaz de borrar de su mente la primera vez que ella fue suya: la textura de su piel bajo su tacto, los gemidos ahogados que ella intentó contener y la rendición absoluta que los consumió a ambos en aquella noche imborrable.Cuando sus labios tomaron posesión de la boca de ella, no encontró la menor resistencia.Fiorella devolvía el beso con la misma energía desbordante, atrapada en la misma vorágine de necesidad.Jamás había sido capaz de negarse a los labios de Stefano; para ella, él poseía una gravedad destructiva y perfecta a la cual le resultaba imposible escapar.Desde la primera vez que él rozó con sus labi
—Fiorella, ¿qué estás haciendo?La voz de Lorenzo resonó en aquella habitación oscura.Él apenas podía mantenerse sentado.Tenía el rostro marcado por los golpes, la ropa desgarrada y varias heridas que todavía sangraban. Después de todo lo que había soportado, jamás imaginó que la persona que aparecería frente a él sería precisamente Fiorella.Su esposa.Ella permaneció frente a él, mirándolo sin compasión.Lorenzo intentó incorporarse.—Fiorella...Ella soltó una pequeña carcajada.—¿Qué?—¿No recuerdas que me amas?Sus ojos se endurecieron.—¿Amarte?Fiorella volvió a reír.—¿Quién dijo que yo te amo?Lorenzo la miró desconcertado.—Tú...—¿Yo qué?Ella dio un paso hacia él.—¿Crees que después de todo lo que me hiciste todavía puedo mirarte y sentir amor?Lorenzo apretó los dientes.—Fiorella, yo...—¡Me hiciste tanto daño!Su grito hizo que Lorenzo guardara silencio.Fiorella respiró profundamente.Había imaginado aquel momento demasiadas veces.Había soñado con la venganza mil ve
Lorenzo iba rumbo a la mansión de los Ferrano.Por primera vez en mucho tiempo, sentía que estaba regresando al lugar que siempre le había pertenecido.Todo aquello que había perdido durante los últimos meses por salvar a Roseen.Estaba decidido a recuperarlo.No importaba cuánto tuviera que destruir en el camino.Sentado en el asiento trasero de la camioneta blindada, Lorenzo observaba el camino a través de la ventana mientras varios vehículos avanzaban detrás de él.Había llevado a sus hombres más leales. No quería cometer el mismo error de la última vez.Esta vez no permitiría que nadie lo sorprendiera.Había tomado una decisión.Regresaría a la mansión de los Ferrano, recuperaría su posición y obligaría a todos a reconocerlo nuevamente como el Don.Pero había algo más.Algo que no había podido sacar de su cabeza.Fiorella. Cerró los ojos durante unos segundos.Recordó su rostro. Su mirada.La manera en que alguna vez lo había amado.También recordó todo el daño que le había causado
Fiorella no perdió ni un segundo.En cuanto recibió la información, tomó su teléfono y envió todo lo que sabía directamente a su hermano.No podía permitirse cometer un error.Mucho menos cuando la vida de Elion estaba en peligro.Sabía que los enemigos no estaban jugando.Los Bastards llevaban demasiado tiempo esperando una oportunidad para atacar a los Ferrano y, ahora que creían tener a Elion y al viejo Don al alcance de sus manos, no iban a desaprovecharla.Fiorella miró la pantalla de su teléfono durante unos segundos después de enviar el mensaje.Su corazón estaba acelerado.Aunque intentaba mantener la calma, conocía perfectamente las reglas de aquel mundo.Una información equivocada podía terminar con una persona muerta.Una decisión tomada demasiado tarde podía acabar con una familia entera.Por eso, cuando recibió la confirmación de que Elion había leído su mensaje, soltó lentamente el aire.Al menos ahora estaba preparado.***Esa misma tarde, Elion reunió a sus hombres.No
Lejos de allí.Lorenzo Ferrano vivía en un lugar que jamás habría imaginado llamar hogar.Una pequeña casa escondida entre caminos de tierra, rodeada de árboles y lejos de cualquier señal de la vida que alguna vez había considerado suya.No había sirvientes.No había automóviles de lujo esperando frente a la puerta.No había guardaespaldas caminando por los alrededores ni hombres inclinándose ante él para recibir órdenes.Solo silencio.Un silencio que cada día parecía recordarle lo que había perdido.La mansión Ferrano estaba lejos.Su poder también.Y, para Lorenzo, aquello era insoportable.Se encontraba sentado frente a una pequeña mesa, con una copa de licor entre los dedos, mientras observaba a Roseen desde el otro lado de la habitación.Desde la muerte de su hermanp, Roseen había cambiado.Al principio, Lorenzo pensó que solamente estaba atravesando el duelo.Después comprendió que había algo mucho más oscuro creciendo dentro de ella.Venganza.Roseen hablaba de Fiorella constan







