LOGIN―¡Qué! ―fue su turno de exclamar, con los ojos entornados, la sonrisa más grande, entre la incertidumbre y la comedia.Sonreí, la tensión se difuminó, pese a que el calor de nuestros cuerpos fue notorio. Y solo quise saber más, conocerlo, saber todo de él, desde lo que le gustaba, hasta lo que le disgustaba. Lo que pasó antes, si bien una parte de mí quiso volver al tema, entendí que no importaba, no cuando el hombre que tenía enfrente no era solo el usuario 4.15741, ni el profesor de intensa mirada que me hizo sentir tantas emociones, él era más, mucho más que su evidente seriedad, que ese halo amenazador que lo recubría, más que la lujuria que se filtraba con cada una de sus peticiones, era más, y quería descubrir lo que había dentro, profundo, tanto, que me viera obligada a decir lo que ya resplandecía en mi interior, esas palabras que se atascaron cuando él quería escucharlas, cuando ambos las necesitábamos para escalar en lo que se estaba formando entre nosotros.—Entonces, ¿no t
―Supongo que no soy el único al que le cuesta leer a las personas, ¿verdad? Ya lo creo… ―Negó y chasqueó la lengua―. Niki, escucha bien lo que te voy a decir, porque no soy mucho de hablar con tanta facilidad, aun cuando prácticamente me has obligado a hacerlo para que salgas de tu caparazón, pero verte… Lo cambió todo.El tiempo se detuvo, sus ojos se quedaron en los míos, el espacio a nuestro alrededor brilló, como si las luces se intensificaran y el suave arrullo de la fuente se acompasara con mis respiraciones y nuestros corazones latieran al unísono, aun cuando no podía escuchar el suyo.Mordí el interior de mi labio.―¿Qué cambió? ―me atreví a indagar.Quería más. Me volví un camello sediento y sus respuestas eran el pozo cristalino en el que quería refrescarme hasta llenarme.Sonrió y negó. Lo presioné tal como dijo, aun así, no parecía molesto.―Siempre te vi como mujer. Pero antes solo eras un fetiche, uno al que solo respondía con tu cuerpo. De haber buscado a otra mujer par
El calor subió a mi rostro y, como tetera, salió por mis orejas. Bajé la cabeza y temí que le asqueara que otro hombre me hubiera tocado, que hubiera tomado mis pechos, que hubiera comido de mis pezones, que fuera mi primera vez lactando y que me diera mi primer orgasmo.―L-lo si-siento ―me disculpé porque temí su reacción.Se suponía que los hombres no querían saber el historial de sus mujeres y si él sabía el mío… Estaba manchada con la polución de otros, y así no serviría.―¿Por qué? ―inquirió extrañado.Se volvió a acercar y puso las manos sobre la mesa, interesado en mi reacción. Lo miré entre las pestañas, con pesar, mis manos cada vez más inquietas, ni siquiera pude humectarme con el champagne.―Se supone que una mujer debe ser recatada, no ir a ofrecerse a otros hombres para que… ―Me mordí el labio con fuerza, el nudo atenazó mi corazón y no pude verlo más.―¿Me crees virgen?―¡Qué!Alcé la cabeza, pasmada, con los ojos bien abiertos, todo en mí se detuvo.―¿Que si me crees vi
―Es cierto que crecí con muchos privilegios, nací en una cuna de oro, tanto por mi padre, como por mi madre. Ambos tienen carreras exitosas y procuraron mi educación. No fueron de estar mucho por casa para cuidarme o consentirme, ese trabajo se lo dejaron, sobre todo, a mi nana. Una mujer excepcional, si me preguntas. Mi nana fue como mi segunda madre, la primera en notar mi prominente intelecto. No me malinterpretes, mis padres estuvieron allí, no soy un riquillo de porquería que se queja por su vida aventajada, mucho menos. Pero tener a alguien diferente, una mujer que nació en otro país, que se crío sin casi nada, que en su juventud trató de salir adelante por sus propios medios y solo pudo servir a una familia u otra, hasta llegar a nosotros, plantó algo diferente en mí a lo que mis padres pudieron darme. Es cierto que pronto aprendí a hablar, leer, y mucho más. Que gracias a mis propias fijaciones y las de mis padres no tardé en destacar en todo aquello en lo que me lo proponía,
Caminamos por varios metros, hasta salir a un jardín externo, mallado y acristalado. La cúpula se alzó a unos metros del túnel natural, esa vez, decorado por diferentes plantas, flores y enredaderas que le daban cierto aire romántico al entorno. Luces cálidas iluminaron el camino. El aroma de las diferentes flores calmó mis ansias y me recosté contra el pecho de Alistair.Su gruñido bajo y territorial me hizo sonreír.Extendió la mano por mi cintura, como si reclamara mi cuerpo y jamás me sentí tan viva al ser tocada por un hombre, jamás quise tanto que el tiempo se detuviera.La cúpula de cristal nos cubrió. El jardín interno se armonizó con el exterior, y de no ser por las luces y el cambio de temperatura, no hubiera notado con claridad que seguía dentro.Parecía un bosque, combinado con la calabaza de cristal de cenicienta, y pese a que dije que no quería serlo, en ese momento me convertí en todas las protagonistas cliché de los diferentes cuentos.En medio de la cúpula, una mesa s
Y lo supe, no solo estaba excitada por lo que significaba al fin estar a su lado, sino que había algo más. Por primera vez, no lo vi como el usuario 4.15741, al que estaba prendada, tampoco como mi profesor, que con su sola presencia me engatusaba e intimidaba. Era él. Alistair. Su nombre resonó en mi cabeza y cuerpo.Cada fibra de mi ser se calentó. Y la vibración del motor bajo mi trasero no ayudó a rebajar mi ardor.Me estaba sofocando, ya no solo porque quería que me tomara, sino porque quería suplicarle para que me convirtiese en su mujer.Tragué con fuerza ante el descubrimiento.Aun así, cuando traté de abrir la boca para decirlo, mi garganta se cerró y mis labios se sellaron como si mi estúpida naturaleza se negara a reconocer lo evidente, porque era mucho más sencillo dejarse llevar que verbalizarlo.Y temí que eso no sucediera, ese mismo día, sin más, él se contuvo y se alejó, pese a que entendió que no me negaría, que lo quería.Me dejó la opción de recorrer el último tramo







