เข้าสู่ระบบSalí de mi habitación y caminé hacia el claro principal del santuario.Darian estaba al otro lado de la barrera, envuelto en una energía oscura.Estaba mucho más demacrado que meses atrás, y sus ojos brillaban con un enloquecido resplandor rojo.—¡Maeve! —rugió con la voz ronca—. ¡Sal ahora mismo!Lo miré con indiferencia.—¿Qué quieres ahora?—¡Amara me mintió! —vociferó mientras golpeaba la barrera con todas sus fuerzas—. ¡Amara me engañó!—¿Sobre qué?—¡Nunca hubo ningún cachorro! —gritó desesperado—. ¡Ese embarazo era falso! ¡Todo fue una mentira!No me sorprendió.Fingir un embarazo era exactamente el tipo de artimaña que Amara inventaría.—¿Y? —pregunté con frialdad.—Lo perdí todo. —Sus ojos estaban llenos de desesperación—. La confianza de la manada, el apoyo de los ancianos... Todo. Cambié a mi compañera más preciada por una mentirosa.Golpeó la barrera una y otra vez, fuera de sí.—¡Pero ahora lo entiendo! ¡Maeve, vuelve conmigo!—¿Volver adónde? —solté una ris
Amara se tambaleaba al borde del acantilado.Abajo, las aguas embravecidas rugían como una enorme boca abierta, lista para devorarla.—¡Darian! —gritó con histeria—. ¡Elige! ¡¿Ella o tu cachorro?!El rostro de Darian estaba pálido. Todo su cuerpo temblaba sin control.Miró a la desquiciada Amara y luego a mi rostro, frío e indiferente.Su instinto de Alfa le exigía proteger a su heredero, mientras el deseo de recuperarme lo consumía por dentro.—Maeve... —me suplicó con la voz quebrada—. Yo...—Elige —lo interrumpí con voz serena—. Pero ten presente una cosa: elijas a quien elijas, lo nuestro ya terminó.Darian cerró los ojos con fuerza, consumido por el dolor. Al segundo siguiente, se lanzó hacia el borde del acantilado.—¡Amara!Sujetó a la loba antes de que cayera al vacío y la apartó del precipicio de un fuerte tirón.Ambos terminaron desplomados sobre la nieve derretida. Amara lloraba abrazada a él.—Lo sabía... Sabía que no abandonarías a nuestro cachorro...Darian l
Mientras Darian me suplicaba de rodillas, ni siquiera me molesté en mirarlo.Seguí acariciando al tembloroso cachorro de lobo de las nieves que sostenía entre mis brazos.—Maeve, por favor... —La voz de Darian se quebró en un sollozo—. Ya sé que Amara planeó lo del zorro plateado y que ella misma se hirió en el centro médico.—Lo sé todo —dijo entre lágrimas—. Por favor, perdóname. Dame una oportunidad más.Por fin levanté la cabeza para mirarlo.—¿Crees que eso es lo que realmente me duele?Darian se quedó paralizado.—La verdadera razón por la que todo terminó —dije con una calma escalofriante— no tiene nada que ver con sus juegos infantiles.—Fue cuando mi loba se estaba haciendo pedazos, cuando más necesitaba a mi compañero. Y tú cortaste el vínculo conmigo. —Cada palabra era como un puñal.El rostro de Darian palideció.—En ese momento... yo creí que...—¿Que solo estaba haciendo un berrinche? —solté una risa fría y burlona—. ¿Que solo intentaba impedir que estuvieras c
(Narrado por Maeve)Vivir en el sur era mucho mejor de lo que había soñado.Me pusieron a cargo del santuario más sagrado de la Manada Luna Plateada, hogar de raros zorros plateados, lobos de las nieves y los legendarios ciervos lunares.Mi don innato para conectar con los animales por fin había encontrado un lugar donde florecer.Cada vez que recorría el santuario, los animales se acercaban a mí por iniciativa propia.Los zorros plateados rozaban mi mano con sus esponjosas colas.Los cachorros de lobo de las nieves se revolcaban a mis pies, reclamando mimos.Los miembros de la manada me miraban con admiración.—Princesa Maeve, la cierva lunar acaba de dar a luz a dos crías —informó emocionado un joven guardia.—Es una noticia maravillosa —respondí con una sonrisa mientras me dirigía a los establos—. Preparen las mejores hierbas espirituales para ellas.Tres semanas después de mi llegada, recibí un mensaje encriptado.Era de Elena, mi única amiga de la manada del norte."Ma
El avión salió de entre las nubes y aterrizó en el sur, en las tierras sagradas de la Manada Luna Plateada.Al otro lado de la ventanilla, la luz de la luna cubría las interminables montañas nevadas como una cascada plateada.Respiré hondo.La poderosa energía ancestral de aquellas tierras calmó a mi loba destrozada.El avión se detuvo y la puerta de la cabina se abrió lentamente.Dos figuras familiares me esperaban sobre la pista, iluminadas por la luz de la luna.Mi tío Marcus, uno de los Alfas más poderosos del sur.Y mi abuela.En cuanto me vio bajar por la escalerilla, las lágrimas comenzaron a correr por su rostro.—¡Hija mía! —exclamó mientras extendía las manos temblorosas hacia mí—. ¡Por fin has vuelto a casa!Me refugié en su fuerte abrazo.—Abuela... —La voz se me quebró.¿Cuánto tiempo había pasado desde la última vez que sentí un amor tan incondicional?—Tus padres murieron durante aquel ataque de los vampiros y tú desapareciste en el norte —dijo mientras me a
Al día siguiente, ya no podía soportar el ambiente sofocante de aquel ático.Fui al centro médico para animales, con la esperanza de que el trabajo me diera un poco de paz.Estaba revisando los puntos de sutura de un lebrel lobo recién operado cuando la puerta se abrió de golpe.Amara entró.No quedaba rastro de la loba frágil de siempre.En su lugar, lucía la sonrisa arrogante de una vencedora.—¿Sola por aquí, Maeve? —dijo con tono burlón—. La gala de anoche fue maravillosa. Gracias por cederme tu cargo de Presidenta Honoraria.Ni siquiera levanté la vista.Seguí cambiándole el vendaje al lebrel lobo.—De nada.Amara dio un paso hacia mí.En sus ojos brillaba la malicia.—¿Sabes? Darian me dijo que ese cargo está hecho para mí. —Suspiró con fingida modestia—. Dice que eres demasiado fría, demasiado fuerte. Que lo haces sentir presionado. En cambio, conmigo se siente como un verdadero Alfa, alguien que puede proteger a su loba.Mi mano se detuvo un instante antes de segui







