Share

Le cedí el Alfa a mi hermana… y se arrepintió
Le cedí el Alfa a mi hermana… y se arrepintió
Author: Señora Tetuán

Capítulo 1

Author: Señora Tetuán
Tres días atrás, me enteré de un secreto.

El compañero que encontré en la sociedad humana, Claude, en realidad era el hombre lobo misterioso que se convirtió en el Ultima de la Alianza en apenas un mes.

En mi cumpleaños, anunciaría mi identidad como su compañera. Dijo que ese era uno de mis regalos de cumpleaños.

En ese momento, él estaba entre bambalinas revisando su discurso, mientras yo estaba recostada con pereza sobre sus piernas, aburrida.

Al ver mi aburrimiento, dejó escapar un suspiro suave.

—Cariño, ¿por qué no vas a divertirte un rato en el banquete primero? —dijo en voz baja—. Todavía falta un poco antes de que subamos al escenario.

Asentí levemente.

Cuando empujé las puertas del salón de banquetes, todo lo de adentro era un derroche de lujo y ostentosidad.

Estaba a punto de regañar a Claude por el enlace mental por no saber ser austero en mi cumpleaños cuando un ruidoso alboroto captó mi atención.

Eran Leon y Rose.

Como Alfa y Luna relativamente destacados dentro de la Alianza, atrajeron incontables vítores en cuanto aparecieron.

—¡Es el Alfa Leon y la Luna Rose!

—¡Les estamos enormemente agradecidos a su manada por las técnicas de caza que nos enseñaron! ¡Sin ustedes no sabríamos qué hacer!

Ante los elogios, Rose habló con timidez:

—Es lo que debemos hacer. Se supone que las manadas deben ayudarse entre sí.

Leon estaba a su lado, saludando con cortesía a los Alfas de otras manadas.

Cuando me vio, Leon se quedó helado un instante; luego, la comisura de sus labios se curvó en una sonrisa despectiva.

—Claire, ¿de verdad estás aquí? —se burló—. No has cambiado nada. Siempre quieres lo mejor de todo. Pero una reunión exclusiva de la Alianza como la de hoy… no es algo a lo que estés calificada para asistir.

Asentí apenas, reconociendo la primera mitad de sus palabras.

Yo siempre había sido la princesa más deslumbrante de la manada. Quería lo mejor del mundo. Así que mi compañero, naturalmente, tenía que ser el más sobresaliente entre los nuestros.

En mi vida pasada, Leon llamó mi atención con sus excelentes habilidades de caza. Por eso lo elegí tan rápido como mi compañero.

Sin embargo, cuando llegué a la ceremonia llena de alegría, esperando el marcado, lo que vi fue a él besando a mi hermana menor, Rose.

Me derrumbé, señalé a Leon y lo acusé a gritos. Incluso lo amenacé con los recursos de la manada.

—¡Mi poder y los recursos que controlo son muchísimo mayores que los de ella! —lo encaré—. ¡Piénsalo bien!

Pero no solo no retrocedió, sino que sujetó a Rose todavía con más fuerza.

Dijo que antes de conocer a Rose, había creído que los beneficios eran lo más importante. Sin embargo, después de conocerla, nada era más importante que ella.

Ese día, me convertí en el chiste más grande de toda la manada. Una loba a la que su compañero se negaba a reconocer, alguien que solo podía amenazar con beneficios.

Jamás olvidaría la mirada que Rose me lanzó mientras se acurrucaba en los brazos de Leon, con el rostro sonrojado, llena de provocación y triunfo.

En ese momento, dijo:

—¿Y qué si tu poder y tu capacidad son mayores que los míos? —se apoyó en los brazos de Leon—. Con solo mover un dedo, te quedarías sin nada.

La voz de Leon me arrastró de esos recuerdos devuelta al presente.

—Claire, hoy es un día importante —dijo, mirándome—: el Ultima Claude celebra el cumpleaños de su compañera. Alguien con tu estatus no es adecuada para estar aquí.

Incliné la cabeza y miré a Leon.

—¿Y cuál es mi estatus?

Antes de que pudiera decir algo más, estallaron carcajadas entre la multitud.

—Claire, tú solo eres una fracasada en el amor.

—Te desterraron a la sociedad humana. ¿A qué volviste?

—¿De verdad crees que sigues siendo esa princesita altiva de aquellos días?

Miré al hombre lobo que se burlaba de mí. Cuando su manada estuvo en crisis, yo lo salvé.

Al escuchar las mofas de todos, Rose quedó muy satisfecha.

Se balanceó hacia adelante para bloquearme y habló con suavidad, fingiendo comprensión:

—Está bien, todos… Claire debe haber sufrido en la sociedad humana para querer volver. Por favor, no le hablen así. Deberíamos darle la bienvenida de regreso a Claire.

Después de eso, me tomó la mano, con un tono «sincero».

—Claire, vuelve —dijo—. No tienes por qué sentir vergüenza. Este siempre será tu hogar.

Al ver la falsedad en los ojos de Rose, retiré mi mano con frialdad.

—No voy a volver.

Al oír mi negativa, Rose puso de inmediato una expresión agraviada y los ojos se le llenaron de lágrimas.

—Claire, ¿todavía me culpas por lo que pasó? —dijo, con la voz temblorosa—. Pero los sentimientos no se pueden obligar…

La apariencia lastimera de Rose le partió el corazón a Leon. La atrajo enseguida a sus brazos y la consoló con ternura.

—Eres demasiado buena. Por eso Claire siempre te intimidaba.

Luego, Leon se giró para mirarme.

—¡La sociedad humana no te aceptó, y nuestra manada tampoco lo hará!

Rose se presionó una mano contra el pecho, como si le doliera.

—Claire, en ese entonces amenazaste a Leon y a mí con irte —dijo—, intentando con ello obligar a Leon a aceptarte. Pero tú también sabías que Leon solo me ama a mí. Así que tus amenazas fueron inútiles.

Luego continuó, con voz agraviada:

—Aun así, Claire, pase lo que pase, siempre serás mi hermana. El hecho de que estés aquí demuestra que no te fue bien en la sociedad humana. Por lo tanto, si quieres volver a la manada, puedo ignorar lo de antes.

Al escuchar la voz dolida de Rose, Leon rugió:

—¡Si tuvieras un mínimo de dignidad, no volverías después de haberte ido! ¡Y ahora resulta que sigues soñando con regresar a la manada y competir contra Rose por su lugar! ¡De verdad no tienes vergüenza!

Las palabras de Leon hicieron que todos me miraran distinto al instante de haber sido dichas.

—Yo pensé que Claire había vuelto por su hermana… no esperaba que volviera para robarle la felicidad.

—Menos mal que el Alfa Leon ama a Rose.

Los murmullos a nuestro alrededor hicieron que los ojos de Rose se enrojecieran. Con generosidad, volvió a plantarse delante de mí.

—Por favor, no digan eso de Claire —dijo—. Al final… es mi hermana.

Luego miró a Leon con ojos suplicantes.

—Leon… está bien. Mientras tú me ames, que Claire vuelva no va a afectar realmente nada…

Leon le acarició la cabeza con cariño y luego me miró con una frialdad implacable.

—Por Rose, puedes volver a la manada —sentenció—. Pero tu estatus será el de la esclava más baja.
Continue to read this book for free
Scan code to download App

Latest chapter

  • Le cedí el Alfa a mi hermana… y se arrepintió   Capítulo 7

    El banquete de cumpleaños terminó entre los gritos de Rose.La investigación de la Alianza fue extremadamente eficiente. Al tercer día después del banquete, los resultados ya se habían publicado.Se concluyó que, en aquel entonces, los renegados atacaron a la manada porque se les habían agotado los recursos.En cuanto a la brecha en las defensas de la manada y los mapas filtrados… todo había sido expuesto por Rose, esa loba estúpida.Ella me echó la culpa de todo. Aprovechándose de que yo había dejado la manada, lo maquilló como si yo hubiera huido por la culpa de haber cometido aquel acto. Por lo tanto, la manada dio por cierto todo lo que Rose dijo.Cuando la Alianza presentó las pruebas, Rose chilló y se abalanzó sobre Leon.—¡Leon, es todo falso! ¡No lo creas! ¡Todo es una trampa de Claire! —gritó, fuera de sí.Pero en ese momento, Leon ya no le mostró el cariño de antes.Con el rostro helado, Leon empujó a Rose.—¡Esta es la conclusión de la Alianza! ¡Reacciona!Entonces

  • Le cedí el Alfa a mi hermana… y se arrepintió   Capítulo 6

    La arrogancia de Rose se desvaneció al instante.Con los labios temblándole, se aferró a mí.—Claire… ¿por qué hacerlo tan complicado? —me suplicó—. Los miembros solo están un poco inconformes contigo. Si te disculpas ahora, puedes evitar por completo la investigación de la Alianza.Claude iba a hablar por mí, pero lo detuve con suavidad.—No hace falta. Yo no hice nada malo. No voy a disculparme… y no le tengo miedo a una investigación.Leon dio un paso al frente y jaló a Rose hacia atrás, intentando calmarla.—Rose, deja que la Alianza investigue. ¿No dijiste que Claire fue la que provocó el caos? Entonces la verdad saldrá a la luz.Así que eso fue. Leon se había llevado a Rose y se había ido temprano ese día, no presenció el ataque, y esa era la «verdad» en la que él creía.Rose se veía aterrada, pero de pronto pareció acordarse de algo.—¡Claude es su compañero! ¡Él definitivamente la va a encubrir!Claude frunció el ceño, molesto.—La Alianza es imparcial —dijo, frío—.

  • Le cedí el Alfa a mi hermana… y se arrepintió   Capítulo 5

    Claude se hizo a un lado y la esquivó.Rose cayó al suelo de lleno, vuelta un desastre… pero aun así se negó a rendirse.—Perdón. Recién pisé mi vestido por accidente. ¿Podrías ayudarme a levantarme? —dijo, y luego alzó las cejas y me miró con provocación—. Claire no se va a molestar, ¿verdad?Sonreí apenas.—Claro que no.Mi calma era totalmente distinta a mis colapsos de aquellos días… porque Claude no era como Leon. Él jamás haría algo tan falto de límites.Rose ya había hecho exactamente la misma escena.En aquel entonces, cuando ella cayó suavemente en los brazos de Leon, yo grité y los cuestioné. No podía entenderlo: ¿por qué tenía que caer justo en los brazos de Leon por un simple tropiezo, si había tantos hombres lobo alrededor?Igual que ahora.En ese momento, Leon la ayudó a levantarse con una preocupación más que evidente, acomodándole la falda con cuidado. Incluso le recordó con ternura que la próxima vez evitara usar vestidos tan largos.Y luego Leon me dijo, con

  • Le cedí el Alfa a mi hermana… y se arrepintió   Capítulo 4

    —¿«Cariño»…?Entre los gritos de shock de la multitud, me alisé el vestido. Pero por más que lo intenté… ya no podía volver a verse como antes. Estaba arrugado y un lado se había rasgado por completo.Rose me miraba, con la incredulidad escrita en toda la cara.Leon se quedó a un lado, paralizado, como si le hubieran drenado toda la fuerza del cuerpo. No se movió ni un milímetro.Al verme tan hecha un desastre, Claude me atrajo a sus brazos; en sus ojos se notaba el dolor.Frente a todos, el color de las pupilas de Claude cambió drásticamente: de su dorado original a un rojo profundo, señal de su sed de sangre.Al segundo siguiente, soltó un rugido furioso. Solo el sonido hizo que varios miembros más débiles salieran despedidos hacia atrás.Los que se quedaron de pie se agarraron la cabeza, retorciéndose de dolor.—¡¿Cómo se atreven?!Las palabras de Claude dejaron a Rose mortalmente pálida. Temblando, se escondió en los brazos de Leon.—¿Quién fue? —la voz de Claude cayó com

  • Le cedí el Alfa a mi hermana… y se arrepintió   Capítulo 3

    El grito de Rose atrajo de inmediato la atención de todos los presentes hacia mí.Al ver el pastel en el suelo, empezaron a hablar con nerviosismo, tropezándose con sus propias palabras.—¡El Alfa Claude es un demonio! ¡Es el Ultima más joven en la historia de la Alianza, y también el más despiadado!—¡Y además ama profundamente a su compañera! ¡Escuché que una vez un hombre lobo la tocó por accidente, y él le cortó la mano a ese hombre lobo!Me froté la frente al recordarlo. Eso… era cierto.Aquel hombre lobo había sido alguien demasiado atrevido. Claude lo hizo pedir disculpas, sin darse cuenta de que se había atrevido a tocarme a mí.Cuando se enteró después, en un arrebato de ira, Claude le cortó la mano con que me tocó.—Si Claire arruinó el pastel de la compañera del Ultima… ¿la va a matar?Miré al que habló, atónita.¿De verdad, dentro de la Alianza, Claude era visto como una existencia tan brutal? Luego tendría que hacer que me lo explicara bien.Sin embargo, mi expre

  • Le cedí el Alfa a mi hermana… y se arrepintió   Capítulo 2

    Leon frunció el ceño; el odio que me tenía era tan hondo que le brotaba desde el corazón.Él y yo… de verdad nos habíamos amado alguna vez.En el torneo de caza nos reconocimos mutuamente. Y en las cacerías que vinieron después, nuestra coordinación era tan impecable que los demás nos envidiaban.Me prometió que me sería leal toda la vida.Emocionada, les conté la noticia a los ancianos de la manada.En el banquete que celebraba que yo hubiera encontrado compañero, era evidente que yo era la que iba a realizar con él la ceremonia de marcado.Y, aun así, la mirada de Leon no se apartó ni una sola vez de mi hermana menor, Rose.Al darme cuenta me molestó, así que esa misma noche le expresé mi inconformidad.Cuando se lo dije, tenía las cejas cargadas de impaciencia y su tono fue meramente formal, como si estuviera cumpliendo con un deber.Yo pensé que solo estaba agotado por todo lo del banquete. Así que dejé de hablar y lo dejé descansar, sin imaginar que ese sería el inicio de

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status