Início / Romance / Lecciones para ser una amante / Capítulo 14. Nobleza e interés

Compartilhar

Capítulo 14. Nobleza e interés

last update Data de publicação: 2022-12-28 07:55:57

  —Caramba, tengo siete lecciones que aprender, lástima que no traje mi libreta de apuntes.

   Anabella se echó a reír, pero Viviana la miró muy seria.

   —Empacalo para esta navidad, quién sabe y debas ponerlas todas las lecciones en práctica.

   —Primero veré si es que aún tengo empleo —Anabella calló y luego dijo con temor—. Viviana si me quedo sin trabajo y Mark quiere quitarme a Lizzie…

   —Ni lo digas, ese estupido no hará nada, es muy flojo para eso, pero sería bueno que le digas a tu jefe que te represente de necesitar un abogado.

   —Me muero de vergüenza.

   —Anabella no seas estúpida, a él no le dio vergüenza pedirte que fueras su amante y meterte mano cuando tuvo oportunidad, ¿por qué te daría vergüenza pedirle que ejerza su profesión para ti?, casi se lo pides cuando creías que era gigoló.

   Llegaron frente al edificio de Campbell Wells y Anabella suspiró.

   —Mañana es la fiesta de navidad, en teoría estoy invitada, si no me echan hoy, ¿serías mi pareja? —preguntó Anabella con ojos de cachorro desvalido—. Así puedes conocer a mi jefe y aconsejarme que hacer.

   Viviana puso los ojos en blanco.

   —Claro que te acompaño, quizás consiga a otro abogado que esté buenísimo y que quiera darme un contrato para que sea su amante.

   —Pídele a Santa…   

Anabella se bajó del auto de su amiga sintiéndose mejor con respecto a todo, aun no creía que podría hacerle caso a John, pero mentiría si dijera que las palabras de Viviana no la hacían analizar la vida de manera más cínica.

   Llegó a su escritorio y entonces recibió un mensaje de Mark y su sangre se heló.

   -Traté de ser amable, pero tú has cambiado y pues quizás es mejor así, pero ten presente Anabella, que tú y Lizzie son mías, y las tendré a cualquier costo.

   Anabella tomó aire y el miedo repercutió de nuevo, la familia de Mark eran poderosos, a ella no la querían, pero Lizzie era de Mark y ella básicamente lo amenazó diciéndole que la demandara.

   En ese momento John llegó utilizando un sobretodo de invierno que lo hacía ver aún más sexi, pero Anabella estaba demasiado nerviosa para apreciarlo.   

   —Buenos días Anabella —exclamó John de buen humor.

   —Buenos días —murmuró Anabella y entró a su despacho detrás de él como de costumbre a esperar instrucciones con su libreta de notas y la preocupación en los ojos.

   —¿Qué le pasa Anabella?, trae cara de que no pudo descansar y no una sonrisa, así que no se desveló en nada agradable.

   —Señor John ¿qué pasa si mi ex no cumple con lo que dictaminó el juez?

   John se sorprendió, no esperaba que Anabella le hablara de algo tan personal, pero él estaba atento a tener una oportunidad.

   —Si no cumplió con el dictamen del juez, está en desacato —contestó John—. ¿Hay algún problema? —preguntó solícito.

   Anabella negó con la cabeza.

   —Dígame, quizás puedo ayudarla —Anabella lo miró y notó su interés, así que se animó a contarle.

   —Mi exesposo quería ver a mi hija anoche y no lo permití.

   —Discutieron —afirmó John y no preguntó, ella afirmó solo con la cabeza sin contestar—. ¿Existe una razón de peso para que no permitiera que él viera a su hija?, porque lo que acaba de decirme es que la que está en desacato es usted, ya que supongo que él tiene derecho de visitar a la menor.

   —Él se fue y por casi un año no tuve noticias suyas, ni me dio lo que le correspondía a Lizzie y por eso tuve que ir de trabajo en trabajo porque Lizzie se agravó con el asma y no podía conservar empleo…

   La voz de Anabella se quebró y la cascada de emociones contenidas porque no quiso decirle a su madre nada respecto a su conversación con Mark para que Lizzie no se diera cuenta se desbordó en el peor momento.

  «Yo y mis chascos» Pensó Anabella y trató de calmarse, Lohn le acercó un pañuelo muy blanco y perfectamente doblado impregnado de su colonia, ella lo tomó y no pudo evitar los hipidos de angustia bastante audible.

   —Por favor cálmese —le dijo John en voz baja. 

   En ese momento llegó Oliver y entró al despacho que mantenía la puerta abierta, pero al ver lo que ocurría caminó atrás y ni siquiera saludó, los dejó solos.

   —Ay Dios bendito, estoy haciendo una escena, perdón —se excusó Anabella al darse cuenta.

   Anabella le dio la espalda y John caminó más rápido y cerró la puerta del despacho dejándolos en la intimidad poco aconsejable para evitar las habladurías.

   —No puede cerrar la puerta —reclamó Anabella angustiada— ¿qué pensará todo el mundo?

   —Es peor que la vean así, por favor siéntate.

   Anabella se sentó y le agrado sentirse escuchada, John la veía con cara preocupada, él se sentó a su lado y le tomó sus manos entre las de él, tan cálidas y protectoras.

   —Él fue quién falló, pero me acusó de chantajearlo, su familia es poderosa y no me tienen buena voluntad y le dije que si quisiera me demandara, que vería a su hija cuando pagara, pero él me envió un mensaje y temo que quiera quitarme a Lizzie.

   —Me alegra que le exigiera que pagara, está muy bien, hizo lo correcto —la animó John.

   —Es cierto, de verdad hice una tormenta en un vaso de agua —Anabella ahora veía que su ataque no era digno, que fue el cúmulo de sus emociones sobre estimuladas.

   Anabella limpió sus ojos con el pañuelo y le dio pena devolverlo lleno de rimel y maquillaje, se sonrojó con vergüenza.

   —Dejé su pañuelo hecho un asco, se lo lavaré.

   —No te preocupes por eso —dijo John restando importancia con un movimiento de la mano—, ¿crees que es importante un pañuelo?, aunque me molestara ¿cómo podría reclamarte si te veo tan afectada?

   Anabella lo observó y sonrió con cariño, John pensó que eran los ojos oscuros más lindos que había visto y que ahora iba por buen camino, solo debía mostrar bondad, no era su estilo, pero bien valía la pena.

   —Gracias… —Anabella bajó la mirada a sus manos—. Lo que quería pedirle antes de parecer regadera descompuesta es que si llegara a necesitar un abogado y no va a despedirme, ¿podría ayudarme?

   —Eso está de más pedirlo —John se acercó para mirarla fijamente a los ojos y puso sus manos en su cabeza—. Necesitas tanto que te cuiden, luchar sola contra el mundo y solo esperar traición no es justo Anabella, podrías estar mejor.

   Anabella trató de sonreír entre lágrimas.

   —No sabe cuánto le agradezco todo lo que ha hecho por mí —expresó ella sinceramente, no estaba acostumbrada que un hombre tomara sus problemas y le dijera que no se preocupara por nada, que todo estaba bajo control.

   En cuanto John acercó su rostro y le robó un pequeño beso en sus labios hinchados por el llanto, ella se puso más roja y puso las manos sobre las de él que aún sujetaba su cabeza.

   —Estamos en la oficina —dijo ella en voz baja en reprimenda.

   —Necesitabas un beso, me alegra ser yo quien te lo dé.

   —Me agradas que seas tú —expresó Anabella y luego nerviosa se soltó de él—. Dios mío, no crea que lo hice a propósito, de verdad, no es mi intención aprovecharme…

   —¡Schh! —emitió John con el índice en sus labios—. No digas nada, quiero que vayas al baño, laves tu rostro y vuelvas a maquillarte, tú no tienes porque angustiarte, cuentas conmigo.

   Ambos se levantaron y Anabella se sintió bien, se sintió apreciada, no lo pensó, solo hizo lo que deseaba y eso era pegarse a John, lo abrazó por el cuello y lo besó, John de inmediato la abrazó contra él y la besó con hambre desenfrenada, dio la vuelta con ella y la recostó al escritorio metiéndose entre sus piernas, ella emitió un suspiro de placer y se separó de él.

   —Aquí no… —dijo llena de angustia.

   John se separó de ella como si quemara y suspiró.

   —no me aguanto las ganas —dijo más para sí mismo, eso le dio placer a Anabella y mordió sus labios para no reír.

   —Debo irme —exclamó nerviosa.

   —Esta noche sal conmigo —pidió John en voz baja.

   —Hoy no puedo, mañana es la fiesta de navidad, no puedo salir dos noches seguidas, no es justo con mi mamá, Lizzie es muy traviesa.

   Anabella salió de la oficina dejando a John más desesperado, si supiera que tenerlo en la cuerda floja entre un sí y un no lo traía desquiciado por ella quizás no le saldría tan bien.

Continue a ler este livro gratuitamente
Escaneie o código para baixar o App

Último capítulo

  • Lecciones para ser una amante   Epílogo

    Meses más tarde Anabella estaba en Central Park sirviendo la comida para toda su familia, era costumbre que asistieran a estos días de campo en familia, el pequeño William y las trillizas de Viviana caminaban ya y Lizzie y la sobrina de Jeremy los cuidaban. Anabella orgullosa y sonriente iba mirándolos y pensando que era un buen momento de felicidad para todos; John estaba acostado en las piernas de su mamá como si fuera una almohada, no solo la había perdonado, prefirió olvidarlo y demostrarle lo mucho que la ama, porque aunque fuera una mujer malvada que no lo era, por ser su madre y pilar fundamental de su vida no quería perder tiempo en peleas ni por un segundo. Margot ahora disfrutaba de estar en casa dedicándose a su esposo y nietos, renunció y salió por la puerta grande sin mancha, pero no quería ser de nuevo abogada, aunque de vez en cuando daba consejos a John que empezó en un pequeño bufete. Todos los empleados de Campbell Wells consiguieron trabajo en distintos bufete

  • Lecciones para ser una amante   Capítulo 81. Propósitos de hacer todo mejor

    Anabella estaba con Teresa y Emiliano en el cementerio, era el sepelio de Mark, al principio Anabella no quería que Lizzie fuera, pero por súplica de los padres de Mark y su propia madre que le dijo que Lizzie tenía derecho a despedirse de su padre y que si algo le pasaba ellos estarían para ella mostrándole que no estaba sola, finalmente la convencieron. Emiliano cargaba a Lizzie, Anabella no podía evitar concentrarse en la fotografía de Mark sonriente junto a la urna a punto de bajarla, sus padres lloraban por su hijo, la hermana de Mark que estaba en el espectro autista como siempre estaba en su propio mundo. Su corazón dolía, recordaba a Mark sonriendo, contándole emocionado lo que para él era importante, de alguna manera su mente también vivía en un mundo propio, uno que no le permitió ser un adulto, y ahora tampoco envejecerá, en su mente trataría siempre de recordarlo así como en la fotografía, como un hombre alegre, al que nunca le faltaba una sonrisa, pero sí propósit

  • Lecciones para ser una amante   Capítulo 80. Renuncia

    John fue a la oficina de su madre entonces y citó a su tío. Debía informarle su decisión. —Quería que Irina estuviera presente, pero no he podido localizarla, y nadie me da razones de ella. —Y la duendecilla que se pinta el cabello de colores de muñeca ni siquiera se presenta a trabajar, hace tiempo que debimos despedirla y mi estómago no se revolviera cada vez que tengo que verla, ella es mala para mi hija. —Melanie está embarazada, Harry y bien sabemos que ella e Irina tienen una relación, al menos ten el tacto de no ofenderla. —Y tú ten el tacto de meterme en mis asuntos Margot —replicó Harry. —Hubiera sido buenísimo que mi madre hubiera tenido el tacto, pero sabemos que no puede evitar querer arreglar todo lo que está mal y usted tío acumula una gran montaña de casas mal hechas en su vida. —Si esta es una inquisición me voy, no permitiré que un niño como John me recrimine nada. —Tengo el derecho a renegar de ambos, pero no es por eso que los cité. Vine a deci

  • Lecciones para ser una amante   Capítulo 79. Decisiones

    Mark llevó a Lizzie con Anabella muy temprano, la niña quería estar con su madre, estaba preocupada por John y Mark furioso por el cariño que le tiene su hija a su enemigo prefirió alejarse de su hija. —Papi —lo llamó Lizzie porque se iba sin darle un beso como de costumbre, Mark se puso de cuclillas para igualar la estatura de Lizzie—. Sé que tú y John no son amigos, pero quizás si lo conversan, mi maestra dice que debemos decir lo que nos molesta y hacer un esfuerzo por recordar lo que les molesta a otros para evitar las peleas. —Son cosas de adultos Lizzie. La niña bajó la cara. —Es que yo quiero mucho a John, él es mi mejor amigo en el mundo. — ¡Yo soy tu mejor amigo en el mundo, no él! —exclamó Mark en voz alta y Anabella como una fiera protectora lo encaró. — ¡Mejor vas perdiendo esa costumbre de estar gritando! Me cansé de eso, Lizzie te está hablando con el corazón en la mano, ella no sabe de odios… Mark suspiró y vio que Lizzie apretaba sus manitos y su b

  • Lecciones para ser una amante   Capítulo 78. Amenazas

    Por su parte Irina no estaba nada contenta con la denuncia de Mark, sabía que John no era capaz de encubrir un delito de esa magnitud, ni siquiera por un cliente importante de la firma, mientras Mark se bañaba, ella llamó a su padre, quería saber los pormenores de Bennett Almenar, marido de Laila, ella sabía que su padre era quien se encargaba de esta cuenta. A Harry Wells no le sorprendió en lo absoluto que la joven Laila fuera capaz de planear la muerte de su marido, los hijos de Bennett no confiaban en la nueva esposa de su padre, que a solo dos meses de casados enfermó y se degeneró muy rápido hasta morir. —Papá, pero el imbécil de Mark acusó a John de saber del delito y ayudar a la viuda a esconder el crimen e intentar comprarlo y sabemos que John no sería capaz de hacer nada de eso. —Irina, por amor de Dios, debes hacer que Mark deje ese asunto, una cosa es denunciar a su examante y lograr que la hundan en la cárcel y otra cosa es involucrar a John, eso no nos conviene a

  • Lecciones para ser una amante   Capítulo 77. Obstrucción a la justicia

    Anabella estaba deseosa de ir al distrito y saber de John, pero Margot enfáticamente le pidió no ir. Emiliano puso a Lizzie en su antigua habitación y regresó a la sala de la pequeña vivienda, Anabella hablaba con Teresa. —Margot me dice que no vaya, pero siento que abandoné a John en un momento que me necesita. —Margot sabe lo que hace, si ella te dice que no vayas es porque es lo mejor —la consoló Emiliano. —Debería ir allá, averiguar qué está pasando para que llame a Anabella y le informe —sugirió Teresa con mala cara a Emiliano. —No me moveré de aquí, Anabella está muy nerviosa, Lizzie también podría tener un ataque de asma, mi trabajo es encargarme de ellas. Teresa chasqueó la lengua. —Uy sí, pero que dedicado… —murmuró con ironía. —Mamá, podrías ya olvidar todo eso, por Lizzie, si ella despierta verá tu actitud y ya ha tenido suficiente con John y Mark. — ¿Yo soy culpable?, ¿tu papito no?, claro, él ni estaba para tener actitud ninguna. —Solo estás

Mais capítulos
Explore e leia bons romances gratuitamente
Acesso gratuito a um vasto número de bons romances no app GoodNovel. Baixe os livros que você gosta e leia em qualquer lugar e a qualquer hora.
Leia livros gratuitamente no app
ESCANEIE O CÓDIGO PARA LER NO APP
DMCA.com Protection Status